
Asradi
Völva
29-12-2024, 01:28 PM
Había algo en esa sonrisa de pillín que se le había dibujado a Alistair que hizo que Asradi “temiese” y se emocionase a partes iguales. La energía del lunarian era totalmente contagiosa para ella y solía pegarle algunas manías. Más que manías, lograba soltarse, relajarse. Sacar su lado más travieso cuando, de forma general, siempre estaba intentando velar por todo el mundo, aunque pudiese ser la más débil físicamente con respecto al resto del grupo. Se preocupaba por su gente, eso era innegable. Asradi asintió ligeramente, pero con firmeza, cuando Alistair comenzó a explicarle. El pobre caracolófono ahora estaba en buenas manos, sí, pero no sabía lo que le esperaba. De todas manears, ella confiaba en que el animalito no saldría dañado de ninguna manera. Quizás estaría un poco incómodo, tal y como su amigo le explicaba, pero esperaba que nada más allá de eso sucediese. La sirena confiaba ciegamente en Alistair, sí. Pero ahora mismo los dos estaban experimentando.
— Claro, ten. — Le dió permiso no solo para el Den Den Mushi, sino que también aprovechó para entregarle el libro que el mismo Alistair le había regalado a ella. Asradi negó suave con la cabeza, en un gesto de que no se preocupase cuando el varón alado manifestó que quizás lo tuviese que re-escribir un poco por encima, o añadirle algunos detalles a mayores.
Luego de eso, Alistair le enseñó las piezas y las partes importantes, las que ahora les interesaban, y los ojos azules de ella se posaron de inmediato en dicha zona, inspeccionando y tratando de entender y memorizar el proceso según se le iba siendo explicado. En teoría no parecía muy complicado. En teoría, claro. Notó como, con algunos roces o movimientos de los dedos del lunarian, el caracol se estremecía. No con dolor, pero sí algo incómodo. Como si le estuviesen haciendo algún tipo de cosquillitas o algo similar. Luego le daría una buena recompensa. Porque esperaba que el pobre bicho saliese vivo de ahí o, al menos, mayoritariamente intacto. Confiaba en Alistair, claro. Pero un experimento seguía siendo un experimento.
— Debería... — Repitió, mas no pudo evitar sonreír de manera suave y un poquito divertida por el tono que Alistair había empleado. Definitivamente, eran un poco peligro ellos dos cuando se juntaban.
Era algo así como cuando Ubben la “secuestraba” para irse de fiesta o para dar un paseo. Siempre pasaban cosas. Buenas o malas, pero divertidas al menos.
Mientras, en un momento dado, Alistair parecía enfrascado en las ilustraciones, Asradi aprovechó para acariciar la cabecita del caracol con un par de dedos, mientras ahora mismo era ella quien inspeccionaba, de manera más directa, todo lo que el emplumado le había explicado hasta ahora. Mientras lo hacía, continuaba asintiendo un par dee veces a las palabras contrarias.
— Tendremos cuidado. Estoy convencida de que todo saldrá bien. — Luego, miró de reojo al rubio. — ¿Tienes tú los guantes? No suelo llevar cosas de esas encima, la verdad. — Porque nunca le habían hecho falta.
Tras eso, asintió.
— Intentaré ser una buena alumna, no te preocupes. — No tenía intención de salirse fuera del cazo, como quien decía, y que se armase otro intento de explosión.
— Claro, ten. — Le dió permiso no solo para el Den Den Mushi, sino que también aprovechó para entregarle el libro que el mismo Alistair le había regalado a ella. Asradi negó suave con la cabeza, en un gesto de que no se preocupase cuando el varón alado manifestó que quizás lo tuviese que re-escribir un poco por encima, o añadirle algunos detalles a mayores.
Luego de eso, Alistair le enseñó las piezas y las partes importantes, las que ahora les interesaban, y los ojos azules de ella se posaron de inmediato en dicha zona, inspeccionando y tratando de entender y memorizar el proceso según se le iba siendo explicado. En teoría no parecía muy complicado. En teoría, claro. Notó como, con algunos roces o movimientos de los dedos del lunarian, el caracol se estremecía. No con dolor, pero sí algo incómodo. Como si le estuviesen haciendo algún tipo de cosquillitas o algo similar. Luego le daría una buena recompensa. Porque esperaba que el pobre bicho saliese vivo de ahí o, al menos, mayoritariamente intacto. Confiaba en Alistair, claro. Pero un experimento seguía siendo un experimento.
— Debería... — Repitió, mas no pudo evitar sonreír de manera suave y un poquito divertida por el tono que Alistair había empleado. Definitivamente, eran un poco peligro ellos dos cuando se juntaban.
Era algo así como cuando Ubben la “secuestraba” para irse de fiesta o para dar un paseo. Siempre pasaban cosas. Buenas o malas, pero divertidas al menos.
Mientras, en un momento dado, Alistair parecía enfrascado en las ilustraciones, Asradi aprovechó para acariciar la cabecita del caracol con un par de dedos, mientras ahora mismo era ella quien inspeccionaba, de manera más directa, todo lo que el emplumado le había explicado hasta ahora. Mientras lo hacía, continuaba asintiendo un par dee veces a las palabras contrarias.
— Tendremos cuidado. Estoy convencida de que todo saldrá bien. — Luego, miró de reojo al rubio. — ¿Tienes tú los guantes? No suelo llevar cosas de esas encima, la verdad. — Porque nunca le habían hecho falta.
Tras eso, asintió.
— Intentaré ser una buena alumna, no te preocupes. — No tenía intención de salirse fuera del cazo, como quien decía, y que se armase otro intento de explosión.