
Kensington Edaddepiedra
Kenz Edaddepiedra
30-12-2024, 01:07 PM
"Wow, se come el helado como un auténtico mariposón", pensó Kenz, convencido de que ya estaba bien de la broma y por fin podría irse. Al fin y al cabo, llevaba ya días trabajando fuera y seguro que la gente del gimnasio al que a veces iba a ver a chicas en mallas le estaría ya echando en falta.
Por desgracia, aquel tipo se tomaba su papel muy en serio. ¿No bastaba con la foto? ¿Tenía que hacer algo más? Seguro que era por la dichosa máscara. O quizás tendría que hacer el cartel completo.
-Ahora que me acuerdo, tengo que ir a conseguir tóner -dijo. Si no imprimía y entregaba las fotos rápidamente, al caracol se le olvidarían-. Debería ir... Espera, ¿quieres comprarme una guitarra?
Vale, aquello era muy raro. La prueba, o lo que fuera aquello, estaba tomando un camino muy sospechoso... Pero si eso le conseguía una guitarra, tampoco iba a quejarse. Quizás por fin hubiera llegado el momento en que el destino le reconociese todo su esfuerzo y hubiera decidido recompensarle con lo que sin duda se merecía.
Se comió el helado de un bocado y, tras cuatro largos minutos de intolerable dolor de cabeza, salió de la heladería junto con aquel bicho raro que estaba dispuesto a dejarse más dinero en él. Y por una foto, nada menos, lo que Kenz había querido hacerle hacía cuatro minutos y un bocado grande de helado.
-No hay ninguna tienda musical en esta isla, lo he comprobado -Siempre lo hacía. Vagabundeaba un rato por ahí para contener los nervios y encontrar donde mear antes de tener que trabajar-. Pero no te lo vas a creer -dijo dramáticamente levantando el índice -: justamente hoy, en la biblioteca local, celebran la mayor feria de guitarras de la pedanía intercomarcal de la mitad norte del sector 8 del East Blue. -Lo ponía en su revista, así que sin duda tenía que ser todo un acontecimiento -. Seguro que allí encontramos algo.
No dudó en dirigirse hacia allí -sabía perfectamente dónde estaba gracias a qué era de los pocos sitios donde podía sentarse a comer sin pasar frío en la calle, no porque leyera como si fuese un empollón -, fantaseando ya con las improbables estrellas que se habrían reunido allí de todos los rincones de ese trozo de mar que abarcaba unas ocho o nueve islas. Al fin y al cabo, solo se celebraba seis veces al año; era un acontecimiento único.
La entrada, engalanada para la ocasión con grandes globos con forma de notas, estaba repleta de gente. Había anuncios por todas partes de las actividades y las exposiciones, monigotes de cartón que imitaban a las estrellas de rock y con los que uno podía hacerse una foto, vendedores de perritos y... y una cola enorme que empezaba en un cartel que rezaba "Aforo completo".
Kenz decidió que valdría la pena intentar colarse. Al fin y al cabo, a los guapos les dejaban entrar en todas partes. Se acercó al enorme gorila de seguridad -era un gorila de verdad con gorra y traje, pero Kenz había vivido con gente peor-.
-¡Dejen paso! ¡Soy amigo de... de Stinx! -dijo, aprovechando al tipo que salía en la portada de su revista.
-Pero si Stinx lleva como diez años muerto -repuso el gorila.
Kenz maldijo para sus adentros no tener para revistas actuales. Y luego maldijo aún más cuando empezaron a lloverle insultos y vasos de cerveza por haberse saltado la fila. No tardó en ser pateado a un lado de forma nada rockera, por lo que tuvo que volver con Lemon.
-Mierda, ¿desde cuándo a las estrellas se les trata así?
A ver qué se le ocurría a su extraño compañero para meterse ahí.
Por desgracia, aquel tipo se tomaba su papel muy en serio. ¿No bastaba con la foto? ¿Tenía que hacer algo más? Seguro que era por la dichosa máscara. O quizás tendría que hacer el cartel completo.
-Ahora que me acuerdo, tengo que ir a conseguir tóner -dijo. Si no imprimía y entregaba las fotos rápidamente, al caracol se le olvidarían-. Debería ir... Espera, ¿quieres comprarme una guitarra?
Vale, aquello era muy raro. La prueba, o lo que fuera aquello, estaba tomando un camino muy sospechoso... Pero si eso le conseguía una guitarra, tampoco iba a quejarse. Quizás por fin hubiera llegado el momento en que el destino le reconociese todo su esfuerzo y hubiera decidido recompensarle con lo que sin duda se merecía.
Se comió el helado de un bocado y, tras cuatro largos minutos de intolerable dolor de cabeza, salió de la heladería junto con aquel bicho raro que estaba dispuesto a dejarse más dinero en él. Y por una foto, nada menos, lo que Kenz había querido hacerle hacía cuatro minutos y un bocado grande de helado.
-No hay ninguna tienda musical en esta isla, lo he comprobado -Siempre lo hacía. Vagabundeaba un rato por ahí para contener los nervios y encontrar donde mear antes de tener que trabajar-. Pero no te lo vas a creer -dijo dramáticamente levantando el índice -: justamente hoy, en la biblioteca local, celebran la mayor feria de guitarras de la pedanía intercomarcal de la mitad norte del sector 8 del East Blue. -Lo ponía en su revista, así que sin duda tenía que ser todo un acontecimiento -. Seguro que allí encontramos algo.
No dudó en dirigirse hacia allí -sabía perfectamente dónde estaba gracias a qué era de los pocos sitios donde podía sentarse a comer sin pasar frío en la calle, no porque leyera como si fuese un empollón -, fantaseando ya con las improbables estrellas que se habrían reunido allí de todos los rincones de ese trozo de mar que abarcaba unas ocho o nueve islas. Al fin y al cabo, solo se celebraba seis veces al año; era un acontecimiento único.
La entrada, engalanada para la ocasión con grandes globos con forma de notas, estaba repleta de gente. Había anuncios por todas partes de las actividades y las exposiciones, monigotes de cartón que imitaban a las estrellas de rock y con los que uno podía hacerse una foto, vendedores de perritos y... y una cola enorme que empezaba en un cartel que rezaba "Aforo completo".
Kenz decidió que valdría la pena intentar colarse. Al fin y al cabo, a los guapos les dejaban entrar en todas partes. Se acercó al enorme gorila de seguridad -era un gorila de verdad con gorra y traje, pero Kenz había vivido con gente peor-.
-¡Dejen paso! ¡Soy amigo de... de Stinx! -dijo, aprovechando al tipo que salía en la portada de su revista.
-Pero si Stinx lleva como diez años muerto -repuso el gorila.
Kenz maldijo para sus adentros no tener para revistas actuales. Y luego maldijo aún más cuando empezaron a lloverle insultos y vasos de cerveza por haberse saltado la fila. No tardó en ser pateado a un lado de forma nada rockera, por lo que tuvo que volver con Lemon.
-Mierda, ¿desde cuándo a las estrellas se les trata así?
A ver qué se le ocurría a su extraño compañero para meterse ahí.