
Galhard
Gal
01-01-2025, 08:53 PM
El puerto de Loguetown estaba igual de bullicioso que la última vez que Galhard había visitado, con la constante actividad de marineros, mercaderes y transeúntes que daban vida a la ciudad costera. Vestía su uniforme de marine con la misma serenidad que siempre, pero esta vez su andar tenía un toque de familiaridad. Había regresado al mismo lugar donde anteriormente había cerrado un trato con Silver Syxel, el reconocido mercader y capitán del Hope. En esta ocasión, cargaba consigo un paquete más voluminoso: doce mapas meticulosamente elaborados que podrían ser de gran interés para el comerciante.
Mientras se acercaba al puesto del Hope, Galhard observó que la actividad seguía tan organizada como la vez anterior. Los miembros de la tripulación trabajaban con eficacia, gestionando mercancías y atendiendo a los curiosos que se acercaban a echar un vistazo. Desde su posición estratégica, Silver supervisaba todo con una mirada aguda, transmitiendo la autoridad tranquila de un líder experimentado.
—Oi, oi, Capitán Syxel. —Saludó Galhard, con una sonrisa leve mientras levantaba una mano en señal de reconocimiento —Volvemos a encontrarnos. ¿Tiene tiempo para otro negocio interesante?—
El capitán, al reconocerlo, dejó a un lado sus otras responsabilidades y se acercó con curiosidad. Galhard, sin perder tiempo, colocó cuidadosamente su carga sobre una de las cajas que servían como mostrador improvisado. Con movimientos precisos, desenrolló uno de los mapas, dejando que los detalles cobraran vida bajo la luz del sol.
—La última vez, me marché con la sensación de que nuestro trato fue satisfactorio para ambos. Así que pensé: ¿por qué no volver con más? —dijo, desplegando otro mapa y luego otro más, mostrando cada uno con evidente orgullo — Aquí traigo doce mapas actualizados de los Blues. Cada uno ha sido trazado con dedicación y precisión por navegantes experimentados. Cada corriente, cada arrecife, cada puerto importante... todo está registrado aquí.—
El marine colocó los mapas de manera ordenada, permitiendo que Silver los inspeccionara con tranquilidad. Luego, con un tono amigable pero persuasivo, añadió:
—Sabemos que en este mundo, la información es tan valiosa como el oro. Especialmente para un hombre de negocios como usted, que navega por rutas que no siempre son amables con los desprevenidos. Estos mapas no solo son precisos, sino que podrían ser la clave para evitar contratiempos o encontrar rutas más rentables.—
Galhard cruzó los brazos, inclinándose ligeramente hacia el capitán, manteniendo un aire relajado pero profesional.
—Como la última vez, estoy aquí para negociar. No tengo un precio fijo, porque sé que entiende el valor real de lo que tiene frente a usted. Estoy dispuesto a escuchar cualquier oferta que considere justa. Después de todo, usted es el experto en estos mares. —Le dedicó una mirada confiada, dejando en claro que no dudaba de la capacidad de Silver para apreciar la calidad de los mapas.
Con la brisa marina acariciando su rostro, Galhard esperó pacientemente la respuesta del mercader. Sabía que, aunque estos intercambios requerían tiempo, la recompensa sería tanto económica como estratégica. Además, mantener una buena relación con un hombre como Silver podría abrir puertas en el futuro, y Galhard no era alguien que dejara escapar una oportunidad valiosa.
Mientras se acercaba al puesto del Hope, Galhard observó que la actividad seguía tan organizada como la vez anterior. Los miembros de la tripulación trabajaban con eficacia, gestionando mercancías y atendiendo a los curiosos que se acercaban a echar un vistazo. Desde su posición estratégica, Silver supervisaba todo con una mirada aguda, transmitiendo la autoridad tranquila de un líder experimentado.
—Oi, oi, Capitán Syxel. —Saludó Galhard, con una sonrisa leve mientras levantaba una mano en señal de reconocimiento —Volvemos a encontrarnos. ¿Tiene tiempo para otro negocio interesante?—
El capitán, al reconocerlo, dejó a un lado sus otras responsabilidades y se acercó con curiosidad. Galhard, sin perder tiempo, colocó cuidadosamente su carga sobre una de las cajas que servían como mostrador improvisado. Con movimientos precisos, desenrolló uno de los mapas, dejando que los detalles cobraran vida bajo la luz del sol.
—La última vez, me marché con la sensación de que nuestro trato fue satisfactorio para ambos. Así que pensé: ¿por qué no volver con más? —dijo, desplegando otro mapa y luego otro más, mostrando cada uno con evidente orgullo — Aquí traigo doce mapas actualizados de los Blues. Cada uno ha sido trazado con dedicación y precisión por navegantes experimentados. Cada corriente, cada arrecife, cada puerto importante... todo está registrado aquí.—
El marine colocó los mapas de manera ordenada, permitiendo que Silver los inspeccionara con tranquilidad. Luego, con un tono amigable pero persuasivo, añadió:
—Sabemos que en este mundo, la información es tan valiosa como el oro. Especialmente para un hombre de negocios como usted, que navega por rutas que no siempre son amables con los desprevenidos. Estos mapas no solo son precisos, sino que podrían ser la clave para evitar contratiempos o encontrar rutas más rentables.—
Galhard cruzó los brazos, inclinándose ligeramente hacia el capitán, manteniendo un aire relajado pero profesional.
—Como la última vez, estoy aquí para negociar. No tengo un precio fijo, porque sé que entiende el valor real de lo que tiene frente a usted. Estoy dispuesto a escuchar cualquier oferta que considere justa. Después de todo, usted es el experto en estos mares. —Le dedicó una mirada confiada, dejando en claro que no dudaba de la capacidad de Silver para apreciar la calidad de los mapas.
Con la brisa marina acariciando su rostro, Galhard esperó pacientemente la respuesta del mercader. Sabía que, aunque estos intercambios requerían tiempo, la recompensa sería tanto económica como estratégica. Además, mantener una buena relación con un hombre como Silver podría abrir puertas en el futuro, y Galhard no era alguien que dejara escapar una oportunidad valiosa.