
Takahiro
La saeta verde
06-01-2025, 01:31 AM
Los individuos que se encontraban en aquella sombría y lóbrega caverna, sin duda, eran más débiles que ellos, lo que implicaba que en una batalla tendrían la ventaja. Sin embargo, cabría la posibilidad de que alguno de ellos pudiera ocultar su aura al igual que él. Entonces, Octojin decidió bajar la luz de su dial, haciendo que todo sea más tenue.
Una vez su compañero gyojin le respondiera, continuaría avanzando entre las sombras hasta no poder más. Después de ello, esperaría a que su compañero hiciera la llamada de atención para él, ya con la mano puesta sobre la empuñadura de su espada, trataría de aprovechar su peculiar estilo de pelea para acabar con cuantos esclavistas fuera posible.
—Me parece bien, Octo —le dijo, mientras comenzó a avanzar entre los pilares, oculto entre las sombras.
Cada paso era lento y firme, tratando de no hacer el más mínimo ruido. Debía ser sutil, silencioso y tranquilo, es decir, tenía que ser todo lo contrario a lo que solía hacer de normal en cualquier misión. Pero no tenía otra opción, ya que la vida de personas nocentes estaba en juego. Tras avanzar unos pocos metros, se podían observar personas dentro de los carromatos, concretamente se podía ver la cabeza de un habitante del mar, un gyojin. Eso sacaba de quicio al marine, que tan solo pudo apretar la empuñadura de su espada enojado. Miró fijamente a su compañero de natación y puso su semblante serio.
—Lo he visto —le dijo, casi susurrando—. Tenemos que tratar de seguir siendo invisibles… —continuó diciéndole—. Por tu tamaño habrá un momento en el que será imposible que no te vea. Llegado el momento, me gustaría que trataras de llamar su atención y yo intento desarmar a varios con mi serpentéo. ¿Qué te parece? Movimientos rápidos y eficaces. Una vez yo esté en medio, ya puedes encargarte tú de aplastar —concluyó, mirándole a los ojos.