
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
06-01-2025, 03:43 AM
Otoño, día 10.
Lo curioso de lo magnífico que es viajar, es que no sabes lo que te pueda deparar el destino, joven pirata. Hoy en día estás en el reino de Oykot. Un reino que a simple vista te parece un lugar sencillo. Las personas de esta isla parecen estar muy en lo suyo. Después de todo, el día a día de una persona no suele ser fácil. Los seres humanos, que somos animales sociales, están totalmente preocupados por lograr sobrevivir de una manera u otra. Unos ganándose el pan de cada día, trabajando honradamente. Otro, robando el esfuerzo de otros.
Y luego… estás tú.
Cabalgando sobre tu fiel plumífera explorando. Buscabas un lugar donde pasar el rato y relajarte. Mirabas en toda dirección, buscando algo interesante. ¿Quizás un lugar dónde comer? Realmente no tenías una idea clara, pero solo te encuentras divagando sin razón alguna ni nada especial. Estabas disfrutando de tu tiempo, mientras esperabas el día prometido. El día a donde tendrían que ir al mar del norte y, disfrutar de lo que tu hermano te aseguro que ocurrirá. Una sonrisa se dibuja en tu rostro. Imaginando como una multitud de enemigos caen por el poder de tu lanza. Reclamando un grandioso trofeo.
Pero eso… tiene que esperar.
Algo logra llamar tu atención. Aparentemente había un tumulto de gente reunido porque alguien en medio de la calle se había desmayado. Tú te acercas de curioso, Alpha. No podías hacer mucho, mirabas alrededor a la gente tratando de hacer algo, pero a su vez, nadie hacía nada. Tu perdiste la paciencia y te abriste paso entre la multitud. Al llegar al centro del bullicio, allí estaba un niño desmayado. – Hagan espacio. Necesita aire para respirar. – Coges al chico en brazos. La gente hace caso a tus palabras mientras algunos gritaban en búsqueda de un médico.
¿Llegará el medio? Eso pronto lo sabremos.
Lo curioso de lo magnífico que es viajar, es que no sabes lo que te pueda deparar el destino, joven pirata. Hoy en día estás en el reino de Oykot. Un reino que a simple vista te parece un lugar sencillo. Las personas de esta isla parecen estar muy en lo suyo. Después de todo, el día a día de una persona no suele ser fácil. Los seres humanos, que somos animales sociales, están totalmente preocupados por lograr sobrevivir de una manera u otra. Unos ganándose el pan de cada día, trabajando honradamente. Otro, robando el esfuerzo de otros.
Y luego… estás tú.
Cabalgando sobre tu fiel plumífera explorando. Buscabas un lugar donde pasar el rato y relajarte. Mirabas en toda dirección, buscando algo interesante. ¿Quizás un lugar dónde comer? Realmente no tenías una idea clara, pero solo te encuentras divagando sin razón alguna ni nada especial. Estabas disfrutando de tu tiempo, mientras esperabas el día prometido. El día a donde tendrían que ir al mar del norte y, disfrutar de lo que tu hermano te aseguro que ocurrirá. Una sonrisa se dibuja en tu rostro. Imaginando como una multitud de enemigos caen por el poder de tu lanza. Reclamando un grandioso trofeo.
Pero eso… tiene que esperar.
Algo logra llamar tu atención. Aparentemente había un tumulto de gente reunido porque alguien en medio de la calle se había desmayado. Tú te acercas de curioso, Alpha. No podías hacer mucho, mirabas alrededor a la gente tratando de hacer algo, pero a su vez, nadie hacía nada. Tu perdiste la paciencia y te abriste paso entre la multitud. Al llegar al centro del bullicio, allí estaba un niño desmayado. – Hagan espacio. Necesita aire para respirar. – Coges al chico en brazos. La gente hace caso a tus palabras mientras algunos gritaban en búsqueda de un médico.
¿Llegará el medio? Eso pronto lo sabremos.