
Daryl Kilgore
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09-01-2025, 02:58 AM
Al principio, Iris no fue capaz de distinguir la presencia de Daryl de la de otro tipo cualquiera, hablándole como si fuera uno más que iba a lanzar su apuesta. Fue al girarse hacia él, cuando dejó a medias su frase al darse cuenta de que no era un desconocido, que ya se habían encontrado anteriormente, hace no mucho tiempo. Verla completamente muda, sin saber qué decir, le hizo incluso más gracia, acentuando su sonrisa. Pero sabía que no debía confiarse, por muy inofensiva que pudiera parecer con esas orejas de gatito sobre la cabeza, pues aunque ella no fue la que la lió en el casino, su amigo sí, y aún no le había echado un ojo a los carteles de "se busca" nuevos, pero si no le habían colocado una recompensa a ambos después de aquello, poco les quedaría. Y ahora el negocio de las apuestas. Estaba claro que muy inofensiva no era, la muchacha, pero le quedaba bien el accesorio.
Su gesto de rabia contenida al escuchar el comentario del demonio le resultó más adorable que otra cosa. Una pena que le diera por quitárselo, Daryl incluso frunció el ceño con desagrado. — Oh, venga, te quedaba bien. — Estaba metiéndose con ella un poco, era obvio, impulsado también por una evidente sensación de superioridad. Ella era una pequeña criminal de tres al cuarto, y él un agente del Cipher Pol, claramente se sentía superior. Aunque torció la sonrisa cuando escuchó su sugerencia acerca de la "cola". — Qué rápido has arruinado todo tu encanto, una pena. — No le gustaban las vulgaridades, o quizás no le gustaban porque venían de la boca de una delincuente, a saber. Y por si aquello no fuera poco, tuvo que confundirle con el mierdas de Ares.
Se le frunció el ceño bastante más, claramente molesto. Parece que su animadversión el lagarto había resultado tan evidente que incluso ella, una mujer que le resultaba prácticamente desconocida, se había dado cuenta y lo había aprovechado. — Daryl. — Respondió, seco y frío como el hielo. Aunque se propuso quitárselo rápido de la cabeza, no podía dejar que cualquier cosa que dijera una tia como ella le afectara lo más mínimo. Era una tontería, una burda forma de devolverle la broma del gatito. Ya podía aprovechar aquel momento, antes de que acabara entre rejas.
— Qué coño sé, haciendo sus cosas. — Pasó del tema rápidamente, además porque no estaba mintiendo, no sabía qué estaría haciendo Irina en aquel momento. No eran tan... inseparables. Aunque sí un poco. — ¿Y tu novio? ¿También participa en el negocio? — A ver, resultaba casi evidente que ambos debían estar involucrados en todo ese tinglado. — ¿Va haciendo explotar a los que no pagan sus apuestas? O puede que solo se dedicara a elegir el uniforme. — Es que no podía quitárselo de la cabeza, le resultaba inexplicablemente gracioso, y también especialmente mono. Aunque en realidad, toda aquella broma no era más que una forma de distracción para ver si conseguía soltarle la lengua lo suficiente como para que compartiera algo de información con él acerca del negocio de las peleas ilegales. Parecía ser una simple trabajadora, y él iba a por el cabecilla de todo, sabiendo que había probabilidades de que se tratase de Angelo... su cabeza estaba dando bastantes vueltas a diferentes posibilidades, la verdad, mientras el ambiente continuaba impregnado de los sonidos de la pelea que se estaba dando lugar en el ring.
Su gesto de rabia contenida al escuchar el comentario del demonio le resultó más adorable que otra cosa. Una pena que le diera por quitárselo, Daryl incluso frunció el ceño con desagrado. — Oh, venga, te quedaba bien. — Estaba metiéndose con ella un poco, era obvio, impulsado también por una evidente sensación de superioridad. Ella era una pequeña criminal de tres al cuarto, y él un agente del Cipher Pol, claramente se sentía superior. Aunque torció la sonrisa cuando escuchó su sugerencia acerca de la "cola". — Qué rápido has arruinado todo tu encanto, una pena. — No le gustaban las vulgaridades, o quizás no le gustaban porque venían de la boca de una delincuente, a saber. Y por si aquello no fuera poco, tuvo que confundirle con el mierdas de Ares.
Se le frunció el ceño bastante más, claramente molesto. Parece que su animadversión el lagarto había resultado tan evidente que incluso ella, una mujer que le resultaba prácticamente desconocida, se había dado cuenta y lo había aprovechado. — Daryl. — Respondió, seco y frío como el hielo. Aunque se propuso quitárselo rápido de la cabeza, no podía dejar que cualquier cosa que dijera una tia como ella le afectara lo más mínimo. Era una tontería, una burda forma de devolverle la broma del gatito. Ya podía aprovechar aquel momento, antes de que acabara entre rejas.
— Qué coño sé, haciendo sus cosas. — Pasó del tema rápidamente, además porque no estaba mintiendo, no sabía qué estaría haciendo Irina en aquel momento. No eran tan... inseparables. Aunque sí un poco. — ¿Y tu novio? ¿También participa en el negocio? — A ver, resultaba casi evidente que ambos debían estar involucrados en todo ese tinglado. — ¿Va haciendo explotar a los que no pagan sus apuestas? O puede que solo se dedicara a elegir el uniforme. — Es que no podía quitárselo de la cabeza, le resultaba inexplicablemente gracioso, y también especialmente mono. Aunque en realidad, toda aquella broma no era más que una forma de distracción para ver si conseguía soltarle la lengua lo suficiente como para que compartiera algo de información con él acerca del negocio de las peleas ilegales. Parecía ser una simple trabajadora, y él iba a por el cabecilla de todo, sabiendo que había probabilidades de que se tratase de Angelo... su cabeza estaba dando bastantes vueltas a diferentes posibilidades, la verdad, mientras el ambiente continuaba impregnado de los sonidos de la pelea que se estaba dando lugar en el ring.