Alguien dijo una vez...
Donquixote Doflamingo
¿Los piratas son malos? ¿Los marines son los buenos? ¡Estos términos han cambiado siempre a lo largo de la historia! ¡Los niños que nunca han visto la paz y los niños que nunca han visto la guerra tienen valores diferentes! ¡Los que están en la cima determinan lo que está bien y lo que está mal! ¡Este lugar es un terreno neutral! ¿Dicen que la Justicia prevalecerá? ¡Por supuesto que lo hará! ¡Gane quién gane esta guerra se convertirá en la Justicia!
[Común] Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El Entrenamiento de Rampu Ken en el Desierto de Kalab

El sol abrasador del desierto de Kalab golpeaba con fuerza mi espalda mientras avanzaba por la infinita extensión de arena. Mi fuego interno, ese que me marcaba como un lunarian, ardía sin tregua, pero incluso yo sentía el calor extremo. Había venido aquí porque el desierto no perdona errores, y yo necesitaba perfeccionar una técnica que pudiera protegerme en cualquier situación. El Rampu Ken. Una barrera invisible formada por ondas de vibración condensadas, capaz de detener ataques antes de que me alcanzaran.
No estaba solo. Mi mentor, un viejo luchador llamado Barak, vivía en este desierto. Un hombre robusto de piel curtida y mirada severa. Me había encontrado después de una pelea contra unos cazadores de recompensas y, tras observar mi estilo de combate, aceptó enseñarme. “Si puedes soportar el desierto, puedes soportar cualquier cosa”, me dijo cuando comenzamos. No estaba seguro de si hablaba de la técnica o de él mismo.

El Primer Intento
“El Rampu Ken no es solo fuerza bruta. Es precisión y control”, me dijo Barak mientras lanzaba una roca hacia mí. “Golpea el aire frente a ti y condensa las ondas. Si lo haces bien, la roca no te tocará.”
Me posicioné, flexionando las piernas y levantando el puño. Golpeé con fuerza, buscando concentrar las ondas del impacto, pero la roca me golpeó en el hombro.
“Demasiado lento”, gruñó Barak. “Y demasiado disperso. Tienes la fuerza, pero no la concentración. Intenta de nuevo.”
Cerré los ojos, tratando de sentir el aire a mi alrededor. Respiré profundamente, dejando que mi corazón marcara el ritmo. Cuando sentí la roca acercándose, golpeé otra vez. Esta vez, la roca se detuvo un instante antes de caer al suelo. No era perfecto, pero había avanzado.
Barak asintió con una leve sonrisa. “Ahora entiendes. Pero el verdadero desierto no te lanzará piedras. Sigue practicando.”

La Tormenta de Arena
Una semana después, Barak me llevó al corazón del desierto, donde las tormentas de arena eran más intensas. “Aquí aprenderás a usar el Rampu Ken en condiciones reales”, dijo mientras se cruzaba de brazos, observándome desde una duna.
El viento comenzó a rugir, levantando una cortina de arena que arañaba mi piel y nublaba mi visión. Apenas podía mantenerme en pie, pero no tenía otra opción. Cerré los ojos, confiando en mis sentidos.
Sentía las partículas de arena golpeando mi rostro, pequeñas vibraciones que recorrían el aire. Golpeé frente a mí, tratando de condensar las ondas, pero la barrera no era lo suficientemente fuerte y la arena me envolvió.
“Otra vez”, gritó Barak por encima del rugido del viento.
Con cada intento, mi frustración creció, pero también mi determinación. Recordé las palabras de Barak: “El Rampu Ken no es solo fuerza. Es escuchar el ritmo del mundo a tu alrededor”. Me concentré en las vibraciones, dejando que guiaran mi movimiento. Finalmente, golpeé de nuevo, y esta vez sentí una resistencia en el aire. Abrí los ojos y vi que la arena frente a mí caía al suelo, como si hubiera chocado contra una pared invisible.
“Eso es”, dijo Barak, su voz llena de orgullo. “Pero no te confíes. Esto es solo el comienzo.”

El Desafío Final
El último día de mi entrenamiento, Barak me puso a prueba con un ataque real. Empuñando un bastón envuelto en vibraciones, se lanzó hacia mí con la intención de romper mi concentración. Sabía que no se contendría.
“Si no bloqueas esto, te dejará inconsciente”, advirtió.
Me planté firmemente, con las alas extendidas y el fuego de mi espalda brillando con intensidad. Sentí el aire ondular con la energía de su ataque y levanté el puño. Golpeé con un movimiento rápido y controlado. Una barrera invisible se formó frente a mí, deteniendo el bastón y las vibraciones.
Un silencio absoluto cayó sobre nosotros. Barak retrocedió, sonriendo ampliamente.
“Lo has logrado, muchacho. Has convertido el Rampu Ken en una extensión de ti mismo. El desierto de Kalab te ha templado bien.”
Yo asentí, una mezcla de orgullo y agotamiento recorriéndome. Sabía que el Rampu Ken era solo una pieza de mi arsenal, pero en ese momento sentí que podía enfrentar cualquier cosa. Con esta técnica dominada, estaba más cerca de cumplir mi destino en los mares.
#4


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RE: Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar - por Agyo Nisshoku - 09-01-2025, 04:16 AM

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