¿Sabías que…?
... el famoso anime One Piece, del año 1999, está basado en el también famoso manga One Piece. Otra curiosidad es que el autor de ambas obras es Eiichiro Oda.
[Común] [Pasado] Fishing Dreams
Horus
El Sol
Mi mente estaba ausente y desconectada de la realidad en esos momentos. Sabes eso que dicen de que cuando estás a punto de morir ves toda tu vida pasar por delante de tus ojos; pues en mi caso no era así. No reviví mi tierna infancia en Arabasta, no estaba viendo el rostro de mis padres adoptivos, no revivía los juegos con mis hermanos, no presencié de nuevo la partida de mi tierra natal para emprender una vida de aventuras. Era todo lo contrario. Lo que estaba pasando por mi mente eran una serie de fantasías sobre lo que me podía estar perdiendo si mi camino se terminaba en este punto tan temprano de mi vida.

En mi mente estaba reviviendo en una sucesión continua múltiples historias que había leído de niño, muchas de las leyendas que me habían cantado y los mitos de los que había escuchado. Todas esas historias eran revividas una y otra vez en mi imaginación, pero introduciéndome a mí como protagonista, como tantas veces había imaginado que eventualmente sería. Yo, solo frente a las adversidades, enfrentando los acertijos de nuestros antepasados, encontrando lo que alguien no quería que fuera encontrado y descubriendo aquello que se creía perdido hoy en día. En fin, eran aventuras que cualquier niño con fantasías en su cabeza de exploración y aventuras tendría; más en esta ocasión, estaba por enfrentar a mi más difícil y peligroso enemigo: la vida y la muerte misma.

Me encontraba en una situación desfavorable, cuanto menos: mi conciencia estaba desvanecida y mi pulso era débil; el cuerpo se me había enfriado notablemente por las aguas del mar, que ya no contaban con la calidez propia del verano que había expirado hacía media estación. Los labios habían comenzado a ponerse morados, al igual que las puntas de mis dedos de las manos y los pies, por la falta de circulación sanguínea con oxígeno renovado en ella. Incluso fuera del agua, habría sido complicado que sobreviviera si no era reanimado pronto por alguien con unas manos un poco diestras en los primeros auxilios, algo que, en mi humilde opinión, todo el mundo que salga a alta mar debería saber hacer; si no, sus compañeros lo llevan claro en una emergencia como las tantas que se producían en el mar. Pero claro, en esos momentos me encontraba en una situación en la que no podía reanimarme a mí mismo; sería increíble poder hacer eso, pero no me encontraba en condiciones de llevar a cabo tal cosa.

Por mi fortuna, había alguien que sí podía lograr el milagro. Aquel que, por azares del destino, como si la suerte lo acompañara en cada paso de su vida, me hizo dar conmigo, o más bien, que su anzuelo se enredara en mí. Una casualidad extremadamente grande, y que más aún lo era si mirábamos que, en lugar de ser rescatado por algún pirata o criminal que hubiera podido aprovecharse de mi situación, fue con un Marine defensor de los más desamparados, quien comenzó una serie de maniobras de reanimación con el fin de no rendirse conmigo y salvarme la vida a toda costa, fuera como fuera.

Con cada compresión que él daba sobre mi pecho, mi corazón se veía forzado a bombear sangre a través de mi cuerpo. Las respiraciones que me forzaba a realizar insuflaban nuevo aire en mis pulmones encharcados, logrando que así parte de ese nuevo aire alcanzara a transmitir oxígeno nuevo a la sangre. Un proceso de reanimación que había de realizarse múltiples veces, a un ritmo y constancia que no fueran interrumpidos; de lo contrario, todo el esfuerzo podría ser en vano. Algunos doctores recomiendan dar una descarga eléctrica para reanimar, pero eso no es muy recomendable con alguien que ha sido anegado por las aguas del mar, las cuales corren por su interior.

Al fin, mi corazón recibió ese impulso que necesitaba para volver a funcionar por sí solo; esa llama que prendía con el oxígeno como combustible y la acción mecánica de Arthur que demostraba que todo es posible si uno no se rinde y tiene una voluntad perseverante y caballerosa. El accionar de mi corazón volvió a hacer fluir de forma constante mi sangre, lo cual se tradujo en un intercambio de oxígeno en mis pulmones que activó los mismos, haciendo que de golpe comenzara a atragantarme y tener unos espasmos de tos en los cuales comenzaría a expulsar el agua que me anegaba los pulmones, casi como si la estuviera vomitando hacia adelante, pero en una intensidad mucho menor.

Conforme mis pulmones se liberaron del agua, la tos fue cesando y pude comenzar a abrir mis ojos, dejando de sufrir esos múltiples espasmos ininterrumpidos que mi cuerpo realizaba mientras intentaba que tosiera. La primera imagen que contemplaría sería la de aquel hombre de avanzada edad y marcadas facciones en su rostro. A pesar de esto, pude deducir, con solo ver su bien esculpido rostro, que se trataba de alguien bien entrenado y fornido; un hombre que no conocía el concepto del paso del tiempo y al que, por simple contexto, deduje en mi mente que le debía la vida.

— ¿Quién eres? Gracias... — preguntaría mi mente confundida.

Estaba consciente, pero a duras penas; apenas mi cabeza estaba recuperando el oxígeno perdido por la falta de circulación y tardaría un par de minutos en poder recomponerme y tan siquiera intentar incorporarme por mi cuenta. Pero en esos momentos me sentía aliviado; podía notar cómo mi respiración volvía a fluir y estaba siendo constante. Era una sensación que normalmente hacemos por acto reflejo; no somos conscientes de ella y no apreciamos lo que debemos, puesto que si seguimos vivos es por esa respiración, y es tan sencillo que simplemente esta se vea interrumpida de forma accidental y fortuita. Pero ahora todo parecía que iría bien para mí; solo necesitaba descansar un poco para recuperarme de ese viajecito forzoso y poder agradecerle como se debía a mi héroe de la Marina salvador, aunque en ese instante aún no sabía que era un Marine.

Al cabo de un minuto o así, una extraña pareja llegaría al lugar. Arthur podría ver cómo una especie de ave de un considerable tamaño, aunque menor a una persona, alcanzaba la costa cercana a ellos dos, cargando una cesta de mimbre. Cuando depositó la cesta en tierra firme, del interior de esta saldría un perro de color oscuro; más bien era un chacal que portaba algunas prendas decorativas por su cuerpo, dando indicios de que no era un animal salvaje, sino uno doméstico, al igual que el halcón, quien se estaba liberando del arnés con el que portaba sujeta la cesta. El primero en llegar hasta mí, si Arthur no lo impedía, sería Anubis, quien buscaría lamerme la cara; una sensación familiar que ya tenía conocida y muy bien, tras lo cual intentaría venir Isis para apartar al canino con su ala, como si le pidiera espacio para que me recuperara. Isis siempre era muy atenta.

— Je... je... hola, Anubis... por favor, para — normalmente no me molestan sus mimos, pero ahora estaba algo fatigado.

Ambos animales me habían venido siguiendo desde el aire desde que zarpé. Aunque mi barca fuera una porquería y barata de narices, gasté un buen dinero en que Isis pudiera traer a Anubis tras de mí con una cesta firme, ligera y confortable. No me fiaba de mis barcas, la verdad, y no quería que ninguno de los dos pudiera sufrir un naufragio como el mío; por eso ya lo dejé todo planeado, porque en caso de emergencia pudieran salvarse los dos volando. Bueno, Isis siempre pudo hacerlo; era más bien que pudiera salvar a Anubis, aunque tristemente para mí aún pesaba mucho para que Isis me lleve. Así que lo máximo que podían hacer los animales era seguirme en mi naufragio y alcanzarme en la costa a la que llegara.
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[Pasado] Fishing Dreams - por Arthur Soriz - 06-01-2025, 10:44 PM
RE: [Pasado] Fishing Dreams - por Horus - 07-01-2025, 03:46 PM
RE: [Pasado] Fishing Dreams - por Arthur Soriz - 08-01-2025, 06:17 PM
RE: [Pasado] Fishing Dreams - por Horus - 12-01-2025, 05:36 PM

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