
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
12-01-2025, 06:49 PM
(Última modificación: 12-01-2025, 07:36 PM por Baltazar Bonez.)
Era otra noche más donde "El trío Bohemio" de los Piratas Hizashi salía a recorrer las calles de Loguetown en búsqueda de lo que aquella gigantesca y concurrida ciudad podía ofrecerle a un grupo de amantes de las peleas, alcohol y apuestas. Ciertamente había bastante que hacer en una ciudad como esa, siendo ahora el momento de probar suerte en un bar llamado "Dawning Edge", nombre que, por cierto, parecía tener sentido por ser un lugar que no cerraba hasta que el sol comenzaba a asomarse por el horizonte, siendo el lugar preferido de borrachos y piratas que preferían aprovechar la noche hasta su último suspiro.
Mientras que el sonido de la música, risas y conversación era estruendoso en el ambiente de aquel bar, una extraña figura apareció de la nada por la entrada de la puerta. Era un hombre con un rostro tosco, su piel parecía marcada por cicatrices de incontables batallas; su cuerpo era cubierto por una larga capa negra y en su mano se podía ver que cargaba con un saco de color opaco, el cual hizo aquel sonido inconfundible de aquel tintineo de monedas cuando aquel hombre lo dejó caer al suelo, haciendo que todo el sonido de fiesta y celebración se detuviera de manera brusca.
Fue casi como si todo el bar entrara en un trance, escuchando atentamente a aquel hombre que alzaba la voz para preguntar si alguien en aquel bar deseaba hacer una apuesta real. Bonez alzó la cabeza como si fuera una suricata curiosa ya que alguien había dicho su palabra predilecta: "Apuesta". ¿Eh, apuesta? —pregunto en voz alta, ciertamente interesado en las palabras de aquel hombre después de atraer su atención de aquella manera. De la misma manera que Vesper, sus ojos se pasearon para conectar miradas con Vesper y Jun, sabiendo que ellos también habían mostrado interés por aquella apuesta que estaba explicando aquel hombre extraño. Al parecer, las reglas consistían en atrapar o asesinar el mayor número de piratas, bandidos o pandilleros que hubiera por la zona, dejando alguna prueba de sus muertes y evitando actuar como informante a la marina o dañar civiles. Lo último de aquel mensaje le llamó bastante la atención, hablando de que al final solo habría un ganador. Por su parte, solo estaba interesado en la emoción de la cacería si es que el premio se lo llevaban sus compañeros, lo importante era evitar que el resto de los idiotas de aquel bar pudiera cumplir aquel objetivo antes que ellos.
No obstante, esos segundos de calma y análisis se acabaron en el momento en el que se escuchó la campana que tocó aquel hombre que se encontraba sentado en la barra del bar, dando la señal de que aquella apuesta había dado inicio. Esto hizo que Baltazar se girara hacia sus compañeros con una sonrisa en los labios y, sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia las calles de la ciudad en cacería de algunos cuantos pandilleros y piratas, esperando que sus compañeros le siguieran los pasos con la misma emoción que él tenía por aquella apuesta. ¡Apresúrense, sino nos quedaremos sin piratas que destajar, ewawawawa! la risa de Bonez se escuchaba por las calles de la ciudad mientras que iniciaba la caceria por las oscuras calles de Logetown.
Mientras que el sonido de la música, risas y conversación era estruendoso en el ambiente de aquel bar, una extraña figura apareció de la nada por la entrada de la puerta. Era un hombre con un rostro tosco, su piel parecía marcada por cicatrices de incontables batallas; su cuerpo era cubierto por una larga capa negra y en su mano se podía ver que cargaba con un saco de color opaco, el cual hizo aquel sonido inconfundible de aquel tintineo de monedas cuando aquel hombre lo dejó caer al suelo, haciendo que todo el sonido de fiesta y celebración se detuviera de manera brusca.
Fue casi como si todo el bar entrara en un trance, escuchando atentamente a aquel hombre que alzaba la voz para preguntar si alguien en aquel bar deseaba hacer una apuesta real. Bonez alzó la cabeza como si fuera una suricata curiosa ya que alguien había dicho su palabra predilecta: "Apuesta". ¿Eh, apuesta? —pregunto en voz alta, ciertamente interesado en las palabras de aquel hombre después de atraer su atención de aquella manera. De la misma manera que Vesper, sus ojos se pasearon para conectar miradas con Vesper y Jun, sabiendo que ellos también habían mostrado interés por aquella apuesta que estaba explicando aquel hombre extraño. Al parecer, las reglas consistían en atrapar o asesinar el mayor número de piratas, bandidos o pandilleros que hubiera por la zona, dejando alguna prueba de sus muertes y evitando actuar como informante a la marina o dañar civiles. Lo último de aquel mensaje le llamó bastante la atención, hablando de que al final solo habría un ganador. Por su parte, solo estaba interesado en la emoción de la cacería si es que el premio se lo llevaban sus compañeros, lo importante era evitar que el resto de los idiotas de aquel bar pudiera cumplir aquel objetivo antes que ellos.
Vesper Chrome escribió:—Bonez, Jun, Una apuesta es una apuesta. —dijo Vesper susurradamente, haciendo que Bonez, por su parte, se inclinara en la mesa de manera complicada ante sus compañeros. Ciertamente es una apuesta interesante; además, creo que podríamos ganarla sin problemas. Ademas, sería interesante poder afilar nuestras habilidades y al mismo tiempo poder conseguir unas cuantas berrys en el camino. Dijo el chico de piel ceniza con una sonrisa en sus labios, a su vez que acariciaba su mentón con su mano derecha en un gesto pensativo, analizando la situación antes de observar a Jun. ¿Qué dices, Ewa? ¿Estás interesada en ganar unas cuantas monedas y crear un poco de caos en el proceso?
No obstante, esos segundos de calma y análisis se acabaron en el momento en el que se escuchó la campana que tocó aquel hombre que se encontraba sentado en la barra del bar, dando la señal de que aquella apuesta había dado inicio. Esto hizo que Baltazar se girara hacia sus compañeros con una sonrisa en los labios y, sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia las calles de la ciudad en cacería de algunos cuantos pandilleros y piratas, esperando que sus compañeros le siguieran los pasos con la misma emoción que él tenía por aquella apuesta. ¡Apresúrense, sino nos quedaremos sin piratas que destajar, ewawawawa! la risa de Bonez se escuchaba por las calles de la ciudad mientras que iniciaba la caceria por las oscuras calles de Logetown.