
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
14-01-2025, 06:43 AM
En una tarde tranquila a bordo de su pequeño navío pirata, Agyo Nisshoku decidió que era hora de desarrollar nuevas formas de utilizar sus habilidades. Con el fuego ardiente en su espalda lunariana y el poder de la Mero Mero no Mi palpitando en sus manos, sabía que para ser el mejor, debía ser versátil, tanto en ataque como en defensa.
Tras varios días de práctica ofensiva, ideó una postura defensiva inspirada en los reflejos instintivos de las luchas intensas. Nombró la técnica provisionalmente como "Postura del Escudo Lunar".
El primer intento
Cruzando los brazos frente a su pecho, Agyo los elevó lentamente mientras buscaba sentir el flujo de energía de la fruta del diablo. El objetivo era usar la atracción emocional del poder de la fruta para disuadir ataques, pero también solidificar su postura para reducir el daño recibido. Sin embargo, en su primer intento, se desequilibró y cayó de espaldas.
“¡Concentración, Agyo! La defensa también es un arte”, se dijo mientras se levantaba. Su compañero, el gato antropomorfo de tres metros, observaba desde un barril mientras jugaba con un cuchillo.
“Quizás si canalizas la energía de la fruta hacia tu centro, podrías mejorar tu postura”, sugirió el felino con su tono siempre misterioso.
Domando el equilibrio
Agyo empezó a incorporar el consejo. Cruzaba los brazos y los elevaba con un movimiento fluido, sintiendo cómo su espalda y piernas se fortalecían con cada intento. Al combinar su resistencia natural lunariana con la energía de la Mero Mero no Mi, creó un efecto sutil: mientras se mantenía erguido, un aura casi hipnótica surgía a su alrededor, desorientando a los enemigos cercanos. Esto le dio la fracción de segundo necesaria para prepararse para un golpe.
Durante un ataque simulado con su compañero, el gato lanzó un fuerte zarpazo hacia él. Agyo, en su postura defensiva, amortiguó el impacto lo suficiente para mantenerse de pie. Aunque recibió daño, este fue considerablemente menor.
“Eso es lo que buscaba”, murmuró con satisfacción.
El perfeccionamiento
Después de varios días de práctica, la técnica comenzó a tomar forma completa. Agyo perfeccionó el cruce de brazos, alineándolo con la energía de su fruta del diablo y su físico lunariano. La postura ahora no solo reducía el daño de los ataques, sino que también intimidaba o confundía a los enemigos, un efecto secundario del poder de atracción de la Mero Mero no Mi.
“Esta técnica no es solo defensa”, reflexionó Agyo mientras miraba el horizonte. “Es el arte de resistir y desafiar a quien ose atacarme”.
El gato, desde las sombras, observó y sonrió para sí mismo. Agyo estaba listo para probar su nueva habilidad en combate real.
Tras varios días de práctica ofensiva, ideó una postura defensiva inspirada en los reflejos instintivos de las luchas intensas. Nombró la técnica provisionalmente como "Postura del Escudo Lunar".
El primer intento
Cruzando los brazos frente a su pecho, Agyo los elevó lentamente mientras buscaba sentir el flujo de energía de la fruta del diablo. El objetivo era usar la atracción emocional del poder de la fruta para disuadir ataques, pero también solidificar su postura para reducir el daño recibido. Sin embargo, en su primer intento, se desequilibró y cayó de espaldas.
“¡Concentración, Agyo! La defensa también es un arte”, se dijo mientras se levantaba. Su compañero, el gato antropomorfo de tres metros, observaba desde un barril mientras jugaba con un cuchillo.
“Quizás si canalizas la energía de la fruta hacia tu centro, podrías mejorar tu postura”, sugirió el felino con su tono siempre misterioso.
Domando el equilibrio
Agyo empezó a incorporar el consejo. Cruzaba los brazos y los elevaba con un movimiento fluido, sintiendo cómo su espalda y piernas se fortalecían con cada intento. Al combinar su resistencia natural lunariana con la energía de la Mero Mero no Mi, creó un efecto sutil: mientras se mantenía erguido, un aura casi hipnótica surgía a su alrededor, desorientando a los enemigos cercanos. Esto le dio la fracción de segundo necesaria para prepararse para un golpe.
Durante un ataque simulado con su compañero, el gato lanzó un fuerte zarpazo hacia él. Agyo, en su postura defensiva, amortiguó el impacto lo suficiente para mantenerse de pie. Aunque recibió daño, este fue considerablemente menor.
“Eso es lo que buscaba”, murmuró con satisfacción.
El perfeccionamiento
Después de varios días de práctica, la técnica comenzó a tomar forma completa. Agyo perfeccionó el cruce de brazos, alineándolo con la energía de su fruta del diablo y su físico lunariano. La postura ahora no solo reducía el daño de los ataques, sino que también intimidaba o confundía a los enemigos, un efecto secundario del poder de atracción de la Mero Mero no Mi.
“Esta técnica no es solo defensa”, reflexionó Agyo mientras miraba el horizonte. “Es el arte de resistir y desafiar a quien ose atacarme”.
El gato, desde las sombras, observó y sonrió para sí mismo. Agyo estaba listo para probar su nueva habilidad en combate real.