
Katharina von Steinhell
von Steinhell
15-01-2025, 06:06 AM
Mis dedos ligeros como plumas acarician las tensas cuerdas de mi violín. Cada nota acompaña con sincera sinergia a la subsiguiente, creando una profunda melodía en la que solo soy una intérprete. Todo mi entorno se ha transformado en completa oscuridad, mi absoluta concentración dedicada a la música. ¿Cuánto ha pasado desde la última vez? El vaivén del arco, rápido y preciso; la danza de mis dedos, ágiles y juguetones; mi cuerpo entregado. ¿Cuánto ha pasado desde la última vez me sentí tan segura como para hacer esto? Supongo que cada acorde expresa mi alivio.
-Sería de mal gusto tener una reunión tan importante en un lugar como este -comento, deteniéndome a pocos pasos de la entrada-. Conozco un restaurante elegante y discreto en la costa de Loguetown. Además, pronto será la hora del almuerzo. Y a esa sí que no llego tarde.
Este último tiempo he podido disfrutar de la música como solía hacerlo. Creo que Alpha tiene la fuerza necesaria para mantener lejos a los asesinos de mi padre. Además, no está solo. He escuchado sobre Derian Markov, un hombre despiadado que distingue entre cazadores y presas. También me han contado sobre Mayura Pavone… Quiero creer que sus historias son falsas: nadie puede ser así. ¿O quizás es peor? Pronto lo sabré. Lo que importa es su fuerza, la que pienso utilizar para mantenerme a salvo el tiempo necesario hasta… ¿Hasta cuándo, exactamente? Es una pregunta difícil de responder.
Culmino la canción con una notas suaves y efímeras como la espuma de las olas, y deposito con cuidado el violín sobre el escritorio. Ha sido un buen momento, pero Alpha está empeñado en entrenarme y, aunque estoy en desacuerdo con estas jornadas innecesarias, no quiero llegar tarde. Suspiro. Me gustaría volver a tocar más tarde, pero el dolor en las manos luego de los entrenamientos no me deja hacerlo bien. Prefiero esperar a fallar una nota porque mi cuerpo no responde apropiadamente.
Bien, le mostraré a este muchacho insolente lo que una von Steinhell puede hacer.
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Me duele todo el cuerpo, los músculos no me reaccionan. ¿Por qué nadie me trae el desayuno a la cama? Así nunca me podré levantar. Encima Alpha tiene la desfachatez de improvisar una reunión a las diez de la mañana. Suelo levantarme temprano, pero luego de una paliza es difícil hacerlo. Curiosamente, me hace recordar el tiempo que estuve con Lionel: cada mañana después de una jornada de entrenamiento era un doloroso infierno. Al menos me traían el desayuno a la cama, aquí no tengo sirvientes que lo hagan. La vida de un pobre es dura, ¿cómo alguien puede vivir así?
Luego de tomar un baño y tomar los cuidados necesarios para mantenerme saludable y perfecta, me debato entre diez conjuntos diferentes. Como la primavera está terminando elijo un vestido ligero, blanco y con flores. Siempre viene bien un sombrero para protegerse del sol, sería horrible tener una mancha en la piel. Solo espero que la reunión sea en un lugar más elegante que la cocina de esta pocilga. Loguetown no tiene demasiadas opciones en su catálogo, pero cualquier restaurante con vistas al mar estaría bien: mirar hacia el horizonte entrega perspectiva.
Miro el reloj de pulsera, una hermosa pieza con correa de cuero y un refinado cristal trabajado en las más refinadas joyerías del Reino de Lvneel. Faltan diez minutos para medio día. Hacer esperar a Alpha es un gesto de rebeldía y espero que entienda el mensaje: no recibo órdenes de nadie. Tomo aire profundamente y toco la puerta de la sala. Barro el interior de la habitación con la mirada, analizando a sus integrantes.