Kael
El Fantasma del Mar
16-01-2025, 12:35 PM
Loguetown
2 de Invierno del año 724
- Malditos marines -pensaba mientras me ocultaba de una patrulla de marines metiéndome en medio del gentío del mercado. No es que me hubieran detectado y me persiguieran, ni mucho menos, pero uno ya estaba acostumbrado a tener que pasar desapercibido y cualquier precaución es poca.
Había estado previamente en Loguetown, meses atrás y muy brevemente por desgracia. Pero ahora los marines habían vuelto a complicar todo y los nuevos carteles con sus recompensas actualizadas no hacían más que complicar las cosas. Sin embargo, si lo que decía mi compañero Drake era cierto el intercambio de hoy valdría mucho, mucho la pena el riesgo.
Por lo visto el día anterior, a través de sus contactos, consiguió encontrar a una persona, no me quedó claro si era un doctor especializado en cirugías, un ingeniero de componentes cyborgs que últimamente estaba muy de moda o ambas cosas, pero eso no es lo importante ahora mismo. Lo realmente importante es que me comentó que tenía mejoras de sobra y hueco para hoy así que el muy sin vergüenza va y me pilla cita también para mí.
No me iba a salir barato, pero viendo como se está poniendo la situación de intensa cualquier ventaja puede venir bien, por lo que tras una larga meditación la noche anterior y juntar todos los ahorros que había ido consiguiendo con el tiempo acabé por aceptar e ir al punto de encuentro.
El invierno estaba ya en Loguetown, y por suerte hacía el suficiente frío como para que ir con una capa negra con capucha no llamara tanto la atención como en otros momentos del año. Así que con la capa bien atada y la capucha por encima empecé a recorrer las calles de Loguetown, haciendo un camino extraño por si me seguía alguien conseguir hacer que me pierda la pista hasta finalmente llegar al punto de encuentro, un pequeño barco que según Drake fue el lugar donde tuvo su encuentro el día anterior.
Como precaución ante una trampa, activé mi haki de observación antes de poner un pie en la barca, pero sólo detecté a un individuo en ella, el doctor, suponía. Así que al quedarme más tranquilo finalmente subí a la barca.
Sin hacer ningún movimiento ni explorar la cubierta golpeé con el talón el suelo de la barca, intentando llamar la atención de la persona a bordo. - ¿Alguien en casa? - Pregunté en voz alta por cortesía pese a saber que había alguien dentro - Un amigo me dijo ayer que tenía que venir aquí a por un recado -
Había estado previamente en Loguetown, meses atrás y muy brevemente por desgracia. Pero ahora los marines habían vuelto a complicar todo y los nuevos carteles con sus recompensas actualizadas no hacían más que complicar las cosas. Sin embargo, si lo que decía mi compañero Drake era cierto el intercambio de hoy valdría mucho, mucho la pena el riesgo.
Por lo visto el día anterior, a través de sus contactos, consiguió encontrar a una persona, no me quedó claro si era un doctor especializado en cirugías, un ingeniero de componentes cyborgs que últimamente estaba muy de moda o ambas cosas, pero eso no es lo importante ahora mismo. Lo realmente importante es que me comentó que tenía mejoras de sobra y hueco para hoy así que el muy sin vergüenza va y me pilla cita también para mí.
No me iba a salir barato, pero viendo como se está poniendo la situación de intensa cualquier ventaja puede venir bien, por lo que tras una larga meditación la noche anterior y juntar todos los ahorros que había ido consiguiendo con el tiempo acabé por aceptar e ir al punto de encuentro.
El invierno estaba ya en Loguetown, y por suerte hacía el suficiente frío como para que ir con una capa negra con capucha no llamara tanto la atención como en otros momentos del año. Así que con la capa bien atada y la capucha por encima empecé a recorrer las calles de Loguetown, haciendo un camino extraño por si me seguía alguien conseguir hacer que me pierda la pista hasta finalmente llegar al punto de encuentro, un pequeño barco que según Drake fue el lugar donde tuvo su encuentro el día anterior.
Como precaución ante una trampa, activé mi haki de observación antes de poner un pie en la barca, pero sólo detecté a un individuo en ella, el doctor, suponía. Así que al quedarme más tranquilo finalmente subí a la barca.
Sin hacer ningún movimiento ni explorar la cubierta golpeé con el talón el suelo de la barca, intentando llamar la atención de la persona a bordo. - ¿Alguien en casa? - Pregunté en voz alta por cortesía pese a saber que había alguien dentro - Un amigo me dijo ayer que tenía que venir aquí a por un recado -