Hay rumores sobre…
... una bestia enorme y terrible atemoriza a cualquier infeliz que se acerque a la Isla Momobami.
[Aventura] T7 | Si te asomas al abismo...
Camille Montpellier
El Bastión de Rostock

En la inmensidad de la mar embravecida, North Blue Rift.
11 de Invierno del Año 724.

¿Quién os lo iba a decir? Después del viaje tan estrambótico por el que habíais pasado para llegar a las frías y agitadas aguas del North Blue, esperabais libraros de los terroríficos temporales una vez hubiera amainado la tormenta. ¿Qué menos? Después de todo, había transcurrido toda una semana en la que la navegación se había convertido en una tarea imposible, aislándoos en una de las peores localizaciones posibles para un grupo marines leales como vosotros: isla Tortuga. El lugar se presentó como un pozo inmundo de salvajismo en el que el orden y la ley brillan por su ausencia, rigiéndose por la voluntad de los más fuertes. Una ratonera llena de alimañas que, estáis seguros, algún día deberán afrontar las consecuencias de sus actos bajo el firme peso de la auténtica Justicia. Pero esto será una historia para otro día.

En cuanto el tiempo se aclimató y las nubes de tormenta parecieron desvanecerse en el cielo, todos y cada uno de vosotros entendisteis que no podíais desaprovechar la oportunidad y decidisteis echaros a la mar cuanto antes. No necesitabais quedaros a ver si remitía la tormenta para obligaros a estar allí otra semana más. Ni de broma; este mar os necesita tanto como el comer y esta primera saboreada al Mar del Norte ha sido prueba más que suficiente de ello. Una vez el Zenit Nirvana estuvo preparado para partir de los muelles de Tortuga, los cuatro integrantes de la Lotus os marchasteis del infame lugar para, quizá, volver en otra ocasión. Tan solo el tiempo lo dirá.

Las primeras horas de travesía resultaron mucho más alentadoras que las que vivisteis a bordo de los pulpos voladores de la señorita Zeppeli. El cielo despejado, los suaves vientos y el incesante pero leve balanceo de las olas os permitieron disfrutar de una situación casi relajante. Tanto fue así que, tras pasar tantas largas y tensas noches en vigilia, temerosos ante la posibilidad de un asalto furtivo en vuestros camastros, la idea de echar una cabezadita sonaba bastante tentadora. Todos salvo el bueno de Galhard, que por la naturaleza de su deber debía quedarse en vela para llevaros hasta puerto, aprovechasteis la calma para descansar y recuperar las fuerzas que Tortuga os arrebató. Pero hay calmas que, como suele decirse entre los veteranos y experimentados marineros, tan solo preceden a una terrible tempestad.

Querido Galhard, para bien o para mal, tú has sido el primero en darte cuenta de que algo no estaba yendo del todo bien. El vaivén del Zenit Nirvana sobre las aguas ha ido volviéndose, muy poco a poco, en un ciclo de sacudidas constante. Los suaves vientos han incrementado su intensidad, silbando al rozar las velas de vuestra nave. Y, para colmo, una oscura masa de nubes parece estar formándose en el horizonte. Por supuesto, esta situación no es nada con lo que puedas lidiar... o eso has estado pensando todo este tiempo. No importa cuánto hayas intentado virar el rumbo y alejarte de esa monstruosidad de tormenta: las corrientes marinas han decidido vuestro destino por ti y, poco a poco al principio, rápidamente después, os han arrastrado hasta las aguas más turbulentas y oscuras que has presenciado nunca. El mar comienza a embravecerse alrededor del barco, elevándoos por un momento súbita y brutalmente. Has necesitado agarrarte con fuerza al timón para no salir volando por los aires, pero esto no ha evitado que te golpees con fuerza contra este y la propia cubierta.

Los demás no habéis tenido mejor suerte, si bien os encontrabais a cubierto en el interior de vuestra nave. Muebles, utensilios y cargamento se ha sacudido junto a vosotros, quizá despertándoos repentinamente de vuestro sueño si es que habéis logrado conciliarlo. Lo único certero ahora mismo es que, sea lo que sea lo que ocurre ahí afuera, os ha hecho bastante daño. Y no solo a vosotros. Escucháis con claridad cómo la madera del Zenit Nirvana gruñe dolorida, como si algo o alguien le hubiera asestado un golpe brutal y hubiera dañado su estructura, aunque por ahora parece que va a poder seguir manteniéndose a flote. Para colmo, un violento relámpago ha recorrido el cielo y este ha empezado a derramar una fría lluvia sobre vosotros. La cubierta no tarda en encharcarse tanto por la tormenta que se os echa encima como por el intenso oleaje que, cada pocos segundos, salpica toda la zona exterior.

Las velas y las cuerdas que las mantienen sujetas se tensan, tirando más si cabe de vuestra nave, como si el mismo viento quisiera arrebatarle el control a vuestro navegante y decidir vuestro destino. Si empezaseis a pensar que este mar parece tenerla tomada con vosotros, yo no sería quién para juzgaros por ello.

Sin duda, tenéis que empezar a tomar medidas ante todo lo que está ocurriendo. Galhard no va a poder separarse del timón en estas condiciones para hacerlo todo. Hacen falta manos para arreglar el problema con las velas, quizá asegurar la carga que no deja de golpearse contra todo lo que encuentra en la bodega y, me aventuraría a decir, podría ser conveniente revisar el estado del barco. Al igual que vosotros, no ha salido ileso de esto y es posible que esto traiga consecuencias. Aún aturdidos y conmocionados por el frenético cambio de rumbo, mientras decidís qué hacer y habláis entre vosotros, algo os corta la respiración y os hiela la sangre.

Lo sentís como una vibración proveniente de las profundidades del mar. Un canto profundo y gutural cuyo origen se encuentra más próximo de lo que cualquiera en su sano juicio desearía. El sonido retumba y se propaga a lo largo de la bodega y de los camarotes, pero en el exterior también se ha escuchado con claridad. Venga de donde venga, lo ha provocado algo grande. ¿Qué digo grande? Enorme. Tan inmenso como profundo es el mar. Ni siquiera tú, Nagaki, eres capaz de identificar su procedencia, pero sabes bien que no trae nada bueno consigo. Sea lo que sea, es un depredador, algo con un apetito voraz. Ni siquiera tú te sentirías cómoda nadando en estas aguas ahora que lo has escuchado.

El abismo os ha reclamado y vosotros, aunque involuntariamente, habéis respondido a su llamada. No sé si los dioses del mar existen o si creéis en ellos, pero os deseo que se pongan de vuestro lado.

Movimiento en cubierta

Humedad y frío

Notas
#1


Mensajes en este tema
T7 | Si te asomas al abismo... - por Camille Montpellier - 19-01-2025, 08:11 PM
RE: T7 | Si te asomas al abismo... - por Galhard - 20-01-2025, 01:09 AM
RE: T7 | Si te asomas al abismo... - por Nagaki - 20-01-2025, 03:57 PM

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