Hay rumores sobre…
... una bestia enorme y terrible atemoriza a cualquier infeliz que se acerque a la Isla Momobami.
[Común] Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El desierto de Kalab se extendía infinito y abrasador bajo mis pies, como si el sol intentara derretir la misma arena que formaba sus dunas. Había llegado hasta aquí persiguiendo un rumor: un anciano maestro del Hasshoken se refugiaba en estas tierras olvidadas, lejos de la civilización y los peligros que siempre parecían seguirme. Con mi cuerpo cubierto por mi máscara y mis alas plegadas para minimizar el desgaste por el calor, me adentré más y más en el desierto, siguiendo pistas que parecían tan inconsistentes como el mismo espejismo.
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El viento cargado de arena golpeaba mi rostro, pero no podía permitirme flaquear. Tras horas de caminata, llegué a lo que parecía un oasis seco: un viejo refugio de piedra erosionado por el tiempo. Frente a la entrada, un hombre de avanzada edad estaba sentado en posición de loto, con los ojos cerrados, como si ni siquiera me hubiera notado. A pesar de su apariencia tranquila, algo en su aura me decía que estaba frente a alguien formidable. Este debía ser el maestro que buscaba.
—Maestro —dije con voz firme mientras me quitaba la máscara por respeto—, he venido desde muy lejos para aprender el arte del Hasshoken. He oído de su técnica, el "Ogi: Shinku Nami". ¡Quiero dominarla!
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El anciano abrió los ojos lentamente, revelando un par de orbes que parecían leer el alma de quien los miraba. No respondió de inmediato, pero su expresión pasó de la indiferencia a una leve sonrisa.
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—El Hasshoken no es algo que se aprenda a la ligera, joven guerrero. Y mucho menos una técnica como el Shinku Nami. ¿Por qué quieres aprenderla?
—Porque soy un luchador —respondí, enderezándome—. Mi camino es el combate, y quiero ser capaz de proteger a quienes me siguen. Esta técnica podría ser la clave para vencer a aquellos que buscan destruir todo lo que amo.
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El anciano asintió lentamente, pero sus ojos no dejaron de escrutarme.
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—Muy bien, si tus intenciones son tan nobles como dices, ¡demuéstramelo! ¡Muestra que tienes el temple para aprender algo que requiere no solo fuerza, sino también control absoluto!
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Sin previo aviso, el anciano golpeó el suelo con una palma abierta, y una poderosa onda de choque se expandió desde su cuerpo. No tuve tiempo de reaccionar y salí disparado hacia atrás, rodando por la arena antes de detenerme.
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—El Hasshoken es el arte de las vibraciones. Aquí, en el desierto, donde todo parece inmóvil, debes aprender a sentir el movimiento en cada partícula de arena, en cada brisa de aire. ¿Estás listo para empezar?
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Sin dudarlo, me puse de pie y asentí. El entrenamiento no fue lo que esperaba. Durante los primeros días, no hubo combates ni demostraciones espectaculares. En cambio, el anciano me hizo sentarme en la arena y me obligó a cerrar los ojos, diciéndome que sintiera las vibraciones de mi alrededor. Al principio, no entendía nada. Todo lo que sentía era el ardor del sol y el escozor de la arena en mi piel. Pero con el tiempo, comencé a notar los pequeños movimientos: el susurro del viento, el crujir de los granos de arena al moverse, incluso el latido de mi propio corazón.
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—Para dominar el Shinku Nami, necesitas comprender que cada golpe que das no termina en tu puño. Las vibraciones viajan más allá, afectando todo lo que tocan. Pero para dirigirlas, primero debes aprender a expandirlas —explicó el anciano mientras demostraba con un simple movimiento de su mano, creando una pequeña onda que hizo temblar el suelo frente a nosotros.
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La siguiente etapa del entrenamiento fue aprender a canalizar mi energía en un solo golpe. Esto fue más difícil de lo que esperaba. Cada vez que lo intentaba, mis golpes eran demasiado débiles o carecían de dirección. Pero el anciano no me permitió rendirme.
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—Tu poder es impresionante, Agyo, pero está descontrolado. No puedes confiar solo en la fuerza bruta. El Shinku Nami no se trata de destruir, sino de atravesar. Concéntrate en el flujo de energía y permite que las vibraciones hagan el trabajo.
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Una noche, mientras practicaba solo bajo la luz de la luna, algo finalmente hizo clic en mi mente. Recordé las palabras del anciano y traté de no forzar el golpe, sino de dejar que la energía fluyera desde mi cuerpo hacia el aire frente a mí. Con un grito, lanzé un golpe hacia delante. Una onda de choque en forma de cono se expandió desde mi puño, sacudiendo la arena en un radio de varios metros. Aunque no fue tan poderosa como la del anciano, fue suficiente para demostrar que estaba en el camino correcto.
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Al día siguiente, le mosté mi progreso al maestro. Para mi sorpresa, él no se mostró impresionado.
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—Bien hecho —dijo—, pero eso no es suficiente. El Shinku Nami debe atravesar todo lo que esté en su camino. Debes aprender a dañar no solo la superficie, sino también el interior. ¡Prepárate!
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Los siguientes días fueron un torbellino de pruebas y errores. El anciano creaba barreras con rocas y madera, y yo debía lanzar ondas de choque que no solo las atravesaran, sino que también dejaran una marca interna. Gradualmente, aprendí a concentrar las vibraciones para que fueran más profundas y efectivas. Cada golpe se sentía como un paso más hacia el dominio de la técnica.
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Finalmente, llegó el día de la prueba final. El anciano me llevó a un acantilado donde el viento era fuerte y la tierra, firme. Frente a mí, colocó una pared de roca y me miró con seriedad.
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—Esta es tu última lección, Agyo. Si puedes atravesar esta pared con el Shinku Nami, habrás demostrado que entiendes lo que significa controlar las vibraciones. Pero recuerda, no es solo un golpe. Es una extensión de tu voluntad.
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Respiré profundamente y cerré los ojos. Dejé que todo lo que había aprendido en esos días fluyera dentro de mí. Sentí la energía acumulándose en mi puño y, con un grito poderoso, lo lanzé hacia delante. La onda de choque se expandió en un cono perfecto de 90 grados, atravesando la pared como si no estuviera allí. Cuando abrí los ojos, vi que la roca no solo estaba perforada, sino que también había grietas profundas en su interior.
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El anciano asintió con aprobación.
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—Lo has logrado, Agyo. Ahora eres digno del Shinku Nami. Pero recuerda, este poder no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para proteger, para avanzar. ¡¡No lo olvides nunca!!
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Inclinandome respetuosamente, respondí:
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—Gracias, maestro. Llevaré este conocimiento conmigo y lo usaré con sabiduría.
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Con mi nueva técnica dominada, me sentí listo para enfrentar cualquier reto que el mundo me lanzara. El desierto de Kalab había sido un campo de pruebas, pero también un lugar de crecimiento. Ahora, con el Shinku Nami como parte de mi arsenal, sabía que podía enfrentar los obstáculos que me esperaban en mi camino como luchador
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RE: Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar - por Agyo Nisshoku - 24-01-2025, 05:18 AM

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