
Juuken
Juuken
26-01-2025, 10:30 PM
Greta pareció alegrarse casi tanto como yo de volver a encontrarnos, se acercó a mí. Conforme me habló giré sobre mí mismo, mirando hacia atrás un instante, pensando que me estaba diciendo que me diera la vuelta, al no ver nada extraño me volví a girar para volver a ponerme frente a ella, momento en que llegaba a mí estirando los brazos para darme un abrazo.
Hacía mucho que no la veía a ella y a Qazan, y su gesto me resultó bastante agradable, alegrándome más todavía, acepté su abrazo y se lo devolví. Sus manos eran más grandes de lo que recordaba, prácticamente toda su palma acabó tocando cada parte de mi espalda. Se notaba que se contenía con ese abrazo, si apretaba me dejaría bastante aplastado la verdad.
-Me alegro de ver que estás bien, Gretta.
Esa otra muchacha se había presentado también como Vesta, pero no parecía haber querido mantener más conversación, por lo que me había quedado con Gretta, quien nos indicaba a todos. Por otro lado, también estaba el tal Teruyoshi, quien sí que me había tratado de dar más conversación, sin embargo con el efusivo saludo de Gretta lo había dejado un poco apartado.
Volví a acercarme al tal Teruyoshi. Nos había preguntado si éramos todos de por aquí, y eso realmente era una muy larga historia. Aunque estaría encantado de contársela entera, tampoco sabía quién era ese tipo en realidad ni en cuánto podía confiar en él. Por otro lado, parecía alguien simpático, aunque hablaba de una forma un poco extraña, parecía que arrastraba mucho algunas palabras. ¿Tendrá dificultades para hablar bien? No sería el primero que me encontraba así, de hecho parecía que por la noche salían todos así de las tabernas. Parecía ser algo muy común al fin y al cabo, pero en el caso de Teruyoshi, si que parecía que hablaba bastante mejor.
-Pues la verdad es que no -comencé hablándole-. Yo por lo menos no soy de aquí. Nos conocimos hace tiempo en otra isla. La verdad es que por culpa de Qazan casi acabamos peleándonos Gretta y yo. Pero al final acabamos haciéndonos amigos y nos fuimos a comer. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y me ha alegrado mucho verles...
Me detuve en ese momento en seco. Nuevamente me estaba pasando, estaba hablando demasiado. No siempre conseguía contenerme. Seguro que Teruyoshi ya pensará que hablo demasiado.
Comenzamos a ir todos juntos hacia donde aquél hombre sin pelo nos guiaba para invitarnos a una comida. La mujer que había estado hablando mal a Gretta estaba con la boca atada y parecía molesta por algo. ¿Por qué le han tapado la boca? ¿Acaso tendrá algún problema y no debe hablar? Sabía de la existencia de enfermedades raras, pero eso era nuevo. No pude evitar que me empezase a intrigar por la curiosidad.
Nos sentaron a todos en una gran mesa y me quedé mirando para todas partes. Me giré hacia la mujer amordazada mientras ese hombre calvo nos incitaba a que empezáramos a comer. Solo entonces me percaté de algo muy importante. ¿Dónde estaba Lance?
Me levanté de la mesa rápidamente y, con gesto serio, me dirigí hacia la salida. No sin antes girarme hacia Gretta y Qazan. Por lo menos a ellos si que me sabría mal no decirles nada, pero si había algo que no podía hacer, era dejar abandonado a mi amigo. Dijo que iba a ver si averiguaba algo de un hombre, y me olvidé de ese detalle con la euforia de haberme reencontrado con Gretta y Qazan.
-Perdón, pero debo encontrar a Lance, no sé dónde está. No tardaré.
Decidido me dirigí hacia la salida, en busca de mi amigo, Lance.
Hacía mucho que no la veía a ella y a Qazan, y su gesto me resultó bastante agradable, alegrándome más todavía, acepté su abrazo y se lo devolví. Sus manos eran más grandes de lo que recordaba, prácticamente toda su palma acabó tocando cada parte de mi espalda. Se notaba que se contenía con ese abrazo, si apretaba me dejaría bastante aplastado la verdad.
-Me alegro de ver que estás bien, Gretta.
Esa otra muchacha se había presentado también como Vesta, pero no parecía haber querido mantener más conversación, por lo que me había quedado con Gretta, quien nos indicaba a todos. Por otro lado, también estaba el tal Teruyoshi, quien sí que me había tratado de dar más conversación, sin embargo con el efusivo saludo de Gretta lo había dejado un poco apartado.
Volví a acercarme al tal Teruyoshi. Nos había preguntado si éramos todos de por aquí, y eso realmente era una muy larga historia. Aunque estaría encantado de contársela entera, tampoco sabía quién era ese tipo en realidad ni en cuánto podía confiar en él. Por otro lado, parecía alguien simpático, aunque hablaba de una forma un poco extraña, parecía que arrastraba mucho algunas palabras. ¿Tendrá dificultades para hablar bien? No sería el primero que me encontraba así, de hecho parecía que por la noche salían todos así de las tabernas. Parecía ser algo muy común al fin y al cabo, pero en el caso de Teruyoshi, si que parecía que hablaba bastante mejor.
-Pues la verdad es que no -comencé hablándole-. Yo por lo menos no soy de aquí. Nos conocimos hace tiempo en otra isla. La verdad es que por culpa de Qazan casi acabamos peleándonos Gretta y yo. Pero al final acabamos haciéndonos amigos y nos fuimos a comer. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y me ha alegrado mucho verles...
Me detuve en ese momento en seco. Nuevamente me estaba pasando, estaba hablando demasiado. No siempre conseguía contenerme. Seguro que Teruyoshi ya pensará que hablo demasiado.
Comenzamos a ir todos juntos hacia donde aquél hombre sin pelo nos guiaba para invitarnos a una comida. La mujer que había estado hablando mal a Gretta estaba con la boca atada y parecía molesta por algo. ¿Por qué le han tapado la boca? ¿Acaso tendrá algún problema y no debe hablar? Sabía de la existencia de enfermedades raras, pero eso era nuevo. No pude evitar que me empezase a intrigar por la curiosidad.
Nos sentaron a todos en una gran mesa y me quedé mirando para todas partes. Me giré hacia la mujer amordazada mientras ese hombre calvo nos incitaba a que empezáramos a comer. Solo entonces me percaté de algo muy importante. ¿Dónde estaba Lance?
Me levanté de la mesa rápidamente y, con gesto serio, me dirigí hacia la salida. No sin antes girarme hacia Gretta y Qazan. Por lo menos a ellos si que me sabría mal no decirles nada, pero si había algo que no podía hacer, era dejar abandonado a mi amigo. Dijo que iba a ver si averiguaba algo de un hombre, y me olvidé de ese detalle con la euforia de haberme reencontrado con Gretta y Qazan.
-Perdón, pero debo encontrar a Lance, no sé dónde está. No tardaré.
Decidido me dirigí hacia la salida, en busca de mi amigo, Lance.