Hay rumores sobre…
... que en una isla del East Blue puedes asistir a una función cirquense.
[Común] Un peliblanco y un rubio en un bar + Fulbo [Priv. Giorno y Lance]
Lawliet D. Giorno
Iceberg de la Marina
[Imagen: JCS4395.jpg]

Loguetown
Verano del Año 724.


El verano había llegado con fuerza a Loguetown. Las calles adoquinadas irradiaban el calor del sol, y la brisa marina apenas aliviaba a los transeúntes. Los mercados estaban llenos de actividad, con gritos de vendedores ofreciendo pescado fresco y artesanías, mientras que las gaviotas revoloteaban sobre el puerto en busca de restos de comida.

En una esquina tranquila, lejos del bullicio, se encontraba el “Viento del Mar”, un pequeño bar de fachada rústica con un letrero de madera pintado en azul y blanco que se balanceaba suavemente con el viento. Las ventanas abiertas dejaban escapar el aroma de guisos marinos, especias y pan recién horneado, una invitación que pocos podían rechazar. El interior era acogedor, con paredes de madera decoradas con redes de pesca, mapas antiguos y un timón colgado junto a una lámpara de aceite. Las pocas mesas ocupadas contribuían a un ambiente animado, pero relajado.

En una mesa junto a la ventana estaba Giorno, un joven marine con el uniforme algo desaliñado por el calor, aunque él no lo sentía particularmente. Su estómago rugía como una bestia, recordándole que llevaba horas sin comer. Había calculado mal sus gastos, y su sueldo se había agotado antes de tiempo. Ahora estaba allí, bebiendo un vaso de agua y luchando por mantener la compostura mientras veía los platos humeantes pasar cerca de él.

Desde la barra, Vinícia, la dueña del bar, lo observaba con una mezcla de curiosidad y simpatía. Era una mujer enérgica de cabello rizado que conocía bien las dificultades de los jóvenes marinos. Tras unos momentos, se acercó a Giorno con un vaso de agua fría.

¿Mucho calor, verdad? Preguntó con una sonrisa cálida.

Giorno asintió, incómodo pero agradecido. Sí… un poco.

Vinícia lo estudió con detenimiento. Déjame adivinar, ¿te quedaste sin sueldo? Ella fingió una expresión severa, aunque sus ojos brillaban con amabilidad. Aquí en el “Viento del Mar” no dejamos que un protector de Loguetown pase hambre.

Sin esperar respuesta, Vinícia regresó a la barra y comenzó a preparar un plato. Giorno quiso protestar, pero las palabras se le atoraron. Minutos después, Vinícia regresó con un cuenco de guiso marino humeante, acompañado de una hogaza de pan crujiente.

Toma, muchacho. Por esta vez, corre por mi cuenta. Dijo, guiñándole un ojo antes de volver a sus labores.

El aroma del guiso era celestial. Giorno tomó una cucharada y se dejó llevar por los sabores ricos del pescado y las especias. Con cada bocado, el hambre que lo había torturado desaparecía, reemplazada por una gratitud silenciosa. A su alrededor, el ambiente del bar seguía siendo tranquilo, con risas suaves y conversaciones animadas, un contraste perfecto para un día de verano en Loguetown.

Afuera, unos niños jugaban despreocupados en la calle empedrada. Una pelota de cuero rodaba de un lado a otro mientras corrían tras ella, riendo a carcajadas. De vez en cuando, la pelota golpeaba alguna pared o rebotaba cerca de las ventanas del bar, pero nadie parecía molesto; al contrario, las risas infantiles se mezclaban con el ambiente tranquilo del “Viento del Mar”,. Giorno los observó de reojo mientras terminaba el guiso que Nora le había servido.
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Un peliblanco y un rubio en un bar + Fulbo [Priv. Giorno y Lance] - por Lawliet D. Giorno - 27-01-2025, 01:58 AM

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