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Arthur Soriz
Gramps
28-01-2025, 12:09 AM
Mientras observabas desde la periferia antes de que los guardias se acercaran a ti, la pregunta común que salía de los labios de los guardias casi repetitiva en su insistencia era la misma: "¿Ha visto algo fuera de lo común?" o "¿Ha visto quién se llevó el cargamento?" ... Cada interrogatorio realizado a los comerciantes o gente en el puerto terminaba de la misma manera. Se veían nerviosos, recibiendo respuestas cortas, evasivas... como si no quisieran meterse en el tema. Era como si quisieran lavarse las manos en vez de meterse en el embrollo de gente que consideraban tendrían que encargarse ellos del lío. Lo menos que querían ahora mismo era tener cierta responsabilidad en lo que significaba el avance de esa investigación.
No era difícil deducir que algo serio había sucedido. Los guardias parecían tener más preguntas que obtener respuestas, y cada vez que se cruzaban con más personas estas se rehusaban a hablar. Pero tarde o temprano sí, llegaron contigo. Tras responder, se mostraron bastante impresionados del hecho que estuvieras dispuesto a cooperar, aunque fuera en lo mínimo indispensable. Se miraron entre ellos por un momento, un poco dubitativos antes de hablarte.
— Bien... negocios dice, ¿qué tipo de negocios, caballero? —te preguntó el líder. Pero una de las voces del grupo interrumpió casi de inmediato.
— Documentos, por favor.
El lider giró la cabeza hacia el guardia que había hablado, con una mirada tan afilada que si fuera posible le habría cortado la lengua en ese mismo instante. Aún así, suspiró, aclaró la garganta y volteó a verte nuevamente antes de seguir hablando.
— Sí, documentos por favor ... no es nada personal, tan solo lo reglamentario. Seguramente entenderá.
A pesar de la seriedad de la situación, y más aún sabiendo los rumores que habían llegado a tu conocimiento, no detestabas hostilidad sino más bien frustración. Si optabas por darles los documentos falsos, el líder lo sujetaría y pasaría entre las hojas mirando estas pero de vez en cuando levantaba la vista para observarte.
— ¿Cuánto piensa quedarse en Ivansk? —preguntó mientras seguía hojeando los papeles. No era una pregunta realmente relevante en el contexto de su investigación pero seguramente estaba tratando de averiguar algo más sobre tu presencia en la isla justamente ahora. Se tomó varios minutos mientras escuchaba tus explicaciones y lo que fuera decidieras responderle, pasando hoja por hoja, revisando que aquellos documentos estuvieran en regla. Y afortunadamente no parecía que nada le resultase sospechoso, no les estabas dando razones para sospechar de tu persona, al menos del momento.
— Bueno, caballero... todo en orden. —dijo el hombre, devolviéndote los documentos—. Si ve o escucha algo raro, no dude en decírnoslo ... de lo contrario, disfrute de su estadía en Ivansk y suerte en sus negocios.
Tras decirte esto de buena fe, miró de reojo a sus colegas y con un ademán de su cabeza siguieron recorriendo el puerto, dejándote allí con la chance de recorrer más de la zona. A fin de cuentas, no parecían ser el único grupo de guardias dando vueltas por allí... tenían que desplegarse lo suficiente para tener la oportunidad de encontrar aunque fuera alguna pista. Lo bueno... es que hasta el momento tú seguías incógnito, tan solo alguien que venía por negocios, ¿Cuáles negocios? Bueno, eso ya dependía de qué excusa les pusieras tú.
No era difícil deducir que algo serio había sucedido. Los guardias parecían tener más preguntas que obtener respuestas, y cada vez que se cruzaban con más personas estas se rehusaban a hablar. Pero tarde o temprano sí, llegaron contigo. Tras responder, se mostraron bastante impresionados del hecho que estuvieras dispuesto a cooperar, aunque fuera en lo mínimo indispensable. Se miraron entre ellos por un momento, un poco dubitativos antes de hablarte.
— Bien... negocios dice, ¿qué tipo de negocios, caballero? —te preguntó el líder. Pero una de las voces del grupo interrumpió casi de inmediato.
— Documentos, por favor.
El lider giró la cabeza hacia el guardia que había hablado, con una mirada tan afilada que si fuera posible le habría cortado la lengua en ese mismo instante. Aún así, suspiró, aclaró la garganta y volteó a verte nuevamente antes de seguir hablando.
— Sí, documentos por favor ... no es nada personal, tan solo lo reglamentario. Seguramente entenderá.
A pesar de la seriedad de la situación, y más aún sabiendo los rumores que habían llegado a tu conocimiento, no detestabas hostilidad sino más bien frustración. Si optabas por darles los documentos falsos, el líder lo sujetaría y pasaría entre las hojas mirando estas pero de vez en cuando levantaba la vista para observarte.
— ¿Cuánto piensa quedarse en Ivansk? —preguntó mientras seguía hojeando los papeles. No era una pregunta realmente relevante en el contexto de su investigación pero seguramente estaba tratando de averiguar algo más sobre tu presencia en la isla justamente ahora. Se tomó varios minutos mientras escuchaba tus explicaciones y lo que fuera decidieras responderle, pasando hoja por hoja, revisando que aquellos documentos estuvieran en regla. Y afortunadamente no parecía que nada le resultase sospechoso, no les estabas dando razones para sospechar de tu persona, al menos del momento.
— Bueno, caballero... todo en orden. —dijo el hombre, devolviéndote los documentos—. Si ve o escucha algo raro, no dude en decírnoslo ... de lo contrario, disfrute de su estadía en Ivansk y suerte en sus negocios.
Tras decirte esto de buena fe, miró de reojo a sus colegas y con un ademán de su cabeza siguieron recorriendo el puerto, dejándote allí con la chance de recorrer más de la zona. A fin de cuentas, no parecían ser el único grupo de guardias dando vueltas por allí... tenían que desplegarse lo suficiente para tener la oportunidad de encontrar aunque fuera alguna pista. Lo bueno... es que hasta el momento tú seguías incógnito, tan solo alguien que venía por negocios, ¿Cuáles negocios? Bueno, eso ya dependía de qué excusa les pusieras tú.