Hay rumores sobre…
... que existe un circuito termal en las Islas Gecko. Aunque también se dice que no es para todos los bolsillos.
[Común] Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
En el árido y vasto desierto de Kalab, un lugar tan seco que hasta los huesos parecían crujir con cada paso, el sol abrasador era el único testigo del intenso entrenamiento de Agyo Nisshoku. Este lunarian de corazón indomable, conocido como el Cazador de Piratas, no se encontraba aquí por casualidad. Su objetivo era claro: perfeccionar una técnica devastadora del Hasshoken llamada Maiko Saten, una habilidad que prometía convertir su propio cuerpo en un torbellino de destrucción.
El sudor resbalaba por su frente mientras ajustaba las vendas alrededor de sus manos. Las alas negras en su espalda, características de su linaje lunarian, estaban plegadas para evitar ser un estorbo en su entrenamiento. Frente a él, una serie de pilares de roca emergían del suelo arenoso, colocados estratégicamente para servir como blancos de práctica.
Agyo tomó aire profundamente y cerró los ojos por un instante. La Mero Mero no Mi le otorgaba un poder único y devastador, pero esta técnica no dependía únicamente de su fruta del diablo. El Hasshoken, un arte marcial legendario que dominaba la vibración para causar estragos internos en sus enemigos, requería control absoluto sobre el cuerpo, la mente y la energía. La Maiko Saten, en particular, era una prueba de todo eso combinado con su fuerza bruta.
"Debes sentir la rotación desde el centro de tu ser, Agyo," había dicho su maestro semanas antes, un anciano luchador llamado Master Tao. "No es solo girar y golpear. Es canalizar todo lo que eres: tu fuerza, tu velocidad, incluso tu espíritu, en un único punto. Si lo haces bien, no habrá enemigo que se levante tras recibir ese golpe."
Recordando esas palabras, Agyo dio un paso atrás y adoptó la postura inicial. Dobló ligeramente las rodillas, inclinó el torso hacia adelante y extendió los brazos a los lados como si estuviera equilibrándose en el filo de una espada. Su mente se concentró en el flujo de energía que recorría su cuerpo. Con un movimiento súbito, comenzó a girar.
Al principio, sus movimientos eran torpes. El giro no era lo suficientemente rápido ni controlado, y perdió el equilibrio, cayendo de rodillas sobre la arena caliente.
"Maldición," murmuró, golpeando el suelo con un puño. Sus alas se desplegaron brevemente, mostrando su frustración.
Sin embargo, no era alguien que se rindiera fácilmente. Se puso de pie y volvió a intentarlo. Esta vez, se enfocó en la base de sus pies, en cómo la arena cedía bajo su peso y cómo podía usar esa resistencia a su favor. Giró de nuevo, esta vez con más fluidez. El mundo a su alrededor se convirtió en un borrón mientras sentía la fuerza centrífuga acumularse en su cuerpo.
Con un grito de guerra, concentró toda esa energía en su brazo derecho y lo lanzó hacia abajo en un golpe devastador contra uno de los pilares de roca. El impacto fue tremendo, levantando una nube de polvo y haciendo que pequeñas piedras volaran en todas direcciones. Sin embargo, cuando el polvo se asentó, el pilar seguía en pie, aunque con una grieta notable en su superficie.
Agyo jadeó, con las manos en las rodillas, pero una sonrisa apareció en su rostro. "Eso es... un poco mejor," se dijo.
El sol continuaba su viaje por el cielo, y Agyo no cesaba en su entrenamiento. Cada intento era un paso más hacia la perfección. Ajustaba su postura, afinaba su control sobre las vibraciones del Hasshoken y experimentaba con diferentes velocidades y ángulos. Finalmente, tras horas de práctica, sintió que estaba listo para un intento completo.
Se colocó frente al pilar más grande, uno que había dejado intacto hasta ahora. Este sería el verdadero test de su progreso. Agyo cerró los ojos y respiró profundamente, dejando que el viento caliente del desierto acariciara su piel. En su mente, visualizó el movimiento perfecto: el giro fluido, la acumulación de energía y el impacto devastador que seguiría.
Cuando abrió los ojos, brillaban con una intensidad feroz. Dio un paso adelante y comenzó a girar. Sus movimientos eran precisos, cada rotación más rápida que la anterior. Su cuerpo se convirtió en una peonza humana, y la energía acumulada en su núcleo amenazaba con desbordarse. Con un rugido, canalizó todo en su brazo derecho y lo lanzó hacia abajo en un golpe descendente.
El impacto fue ensordecedor. El suelo tembló bajo sus pies, y el pilar de roca explotó en pedazos, enviando fragmentos en todas direcciones. La onda de choque levantó una nube de polvo tan grande que por un momento todo quedó en blanco. Cuando finalmente se despejó, no quedaba rastro del pilar, solo un cráter en el suelo donde había estado.
Agyo se tambaleó hacia atrás, exhausto pero triunfante. "Maiko Saten," murmuró con una sonrisa. "Lo he logrado."
Pero su entrenamiento no había pasado desapercibido. En la distancia, un grupo de bandidos del desierto observaba desde detrás de unas dunas. Estos hombres, conocidos como los Hienas de Kalab, eran mercenarios que cazaban viajeros solitarios en busca de botines fáciles. El espectáculo que acababan de presenciar había despertado tanto su codicia como su cautela.
"Ese tipo... debe ser fuerte," dijo uno de ellos, un hombre delgado con una cicatriz en el rostro. "Pero está agotado. Este es el momento perfecto para atacarlo."
Sin perder tiempo, los bandidos avanzaron hacia Agyo, armados con espadas, lanzas y una determinación nacida de la desesperación. Agyo, todavía recuperándose de su último golpe, los vio acercarse y frunció el ceño.
"¿En serio?" murmuró, enderezándose con esfuerzo. "No tengo tiempo para esto."
Los bandidos se abalanzaron sobre él, confiados en que su número les daría ventaja. Pero Agyo no era alguien a quien subestimar. Aunque estaba cansado, aún le quedaba suficiente energía para defenderse. Activando su Mero Mero no Mi, lanzó un rayo de energía en forma de corazones hacia sus atacantes, convirtiendo a algunos en piedra al instante. Los demás se detuvieron, horrorizados, pero Agyo no les dio tiempo para reaccionar.
Con un grito, giró sobre sí mismo una vez más, preparando la Maiko Saten. Aunque no era tan poderosa como su golpe anterior, aún era suficiente para destrozar a los bandidos que quedaban. La arena se levantó en una tormenta alrededor de él mientras su golpe descendente aplastaba a los enemigos, dejándolos inconscientes y completamente derrotados.
Cuando la calma volvió al desierto, Agyo se quedó de pie entre los cuerpos de sus enemigos, respirando con dificultad. "Espero que esto sirva como lección para ustedes," dijo, aunque sabía que probablemente no lo escucharían.
Con su técnica perfeccionada y un nuevo nivel de confianza en sí mismo, Agyo se dirigió hacia el horizonte, dejando atrás el desierto de Kalab. Sabía que aún le quedaba mucho por aprender y que sus enemigos solo se harían más fuertes, pero ahora tenía una nueva arma en su arsenal: la Maiko Saten, un golpe digno de un verdadero cazador de piratas.
#13


Mensajes en este tema
RE: Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar - por Agyo Nisshoku - 28-01-2025, 11:43 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)