
Wenzaemon D. Shangrila
Asesino del Ocaso
01-02-2025, 07:54 PM
(Última modificación: 01-02-2025, 07:55 PM por Wenzaemon D. Shangrila.)
Múltiples personas habían atravesado el umbral de aquella puerta hacia el palacio exterior que conformaba los dominios de la patrona de la isla, Kiku’en Hisu. Las figuras principales del lugar destacaban a simple vista por su arrogancia infinita o imponente presencia presagio de una muerte segura si uno intentaba interponerse. Pero si una cosa era segura al completo, es que ya se habían definido los claros favoritos en el evento a llevarse el premio, todos ellos mostrando una absoluta seguridad y certeza a que dicho premio será suyo. Mientras tanto tu, no eras más que un pobre felino perdido entre todas aquellas malas bestias. No eras el único en el lugar con una baja presencia, pero la gran mayoría de los otros que desprendían una aura similar a la tuya no eran más que cazarrecompensas o mercenarios que habían llegado de pura casualidad como tu al lugar, o habían acudido en nombre de otra persona como emisarios o intermediarios.
El hogar de Kiku'en Hisu era un inmenso palacio que casi parecía un laberinto para cualquiera que no lo conociera. El palacio exterior estaba formado por el conjunto de edificios que formaban casi una pequeña ciudad donde los múltiples sirvientes y administradores de la dama de la isla habitaban y hacían sus labores, perfectamente cerrados entre dos murallas que hacían de separación entre el pantano que rodeaba el palacio y el palacio interior donde habitaba la propia Kiku'en con sus damas de compañía personales. No obstante la bruma que imperaba en el lugar hacia todo aquel complejo de edificaciones más misterioso y enigmático aun, apenas notándose la iluminación tenue de múltiples lamparas de aceite que formaban un camino sostenidas por los sirvientes del lugar, que trazaban la ruta a seguir hasta las puertas del palacio interior.
- Capitana, no cree que esto podría ser una trampa - Se dirigiría Aegon a su capitana Rina, siendo el segundo acompañante de esta a parte de su vicecapitana, el hombre se mostraba algo inquieto ante la bruma misteriosa que los rodeaba. Dicho grupo habia sido rezagado en la ultima posición de la comitiva prácticamente en esos momentos y contemplaban el inicio del desfile con una cierta lejanía y poca visibilidad entre las luces de los sirvientes que lideran la comitiva - Sin duda algo trama esa mujer, pero no hay de que preocuparse, ella va a seguir queriendo hacer negocio y bueno, tenemos mucha carne de cañón para usar de cebo, como la pescadilla esa y sus nakamas - Lo que habia empezado como una tranquilizarían en voz baja para su nakama, termino en una puya hacia los piratas Tormenta, en concreto su sirena Naida.
- Quiero matar a esa maldita... - La sirena hacia todo el esfuerzo que podía para reprimir su ira en esos momentos, si no fuera por el aviso de Kiku'en y que ya estaban en el interior del palacio, habria saltado a su cuello sin dudarlo - No te dejes provocar por esa puta, tenemos que centrarnos - Le aconsejaría Zorvan mientras intentaba posar su mano en el hombro de su compañera con el fin de frenarla si se le ocurría saltar al final contra Rina - Toda burla y afrenta será saldada a su debido tiempo, ahora debemos centrarnos en los competidores de verdad - Se afianzaría el capitán en su razonamiento. Los piratas de la Tormenta se habían tomado muy en serio el aviso de la anfitriona del lugar para no causar un disturbio fuera de lugar, todo ocurrirá a su debido tiempo y es más que seguro que esa noche Rina o Dastan no zarparan ilesos de la isla.
Quienes lideraban la comitiva eran el grupo de la Hermandad del Filo, quienes iban justo por detrás de los primeros sirvientes que marcaban el camino y el ritmo al que todos caminaban - Crees que la ofrenda será de su agrado... - Dijo el más joven de los tres hermanos al mayor, mientras trataba de sopesar con la mirada la valía o las posesiones de los demás invitados que iban por detrás de ellos - Es meramente un tramite, cualquiera que conozca a esa mujer sabe lo que busca como pago para participar en sus juegos, pero independientemente del precio, esta vez la recompensa merecerá totalmente la pena - Proclamaría el mayor en un tono bajo para sus dos hermanos - Nadie se interpondrá en nuestro camino, cortaremos a todos junto a esta bruma hasta nuestra meta - Diría la mujer muy segura de su misma, cortando con el dedo índice y corazón de su mano la bruma frente a ellos - Así es, nadie puede detener a la Hermandad del Filo...
Justo de tras de ellos avanzaba aquella figura tan enigmática y solitaria que alcanzo la isla solo y por si mismo caminaba en aquel lugar con toda la presencia y arrogancia de quien ya habia ganado la contienda y tan solo estaba avanzando hacia el lugar donde tomar su predestinada recompensa. Algo en su aspecto parecía de lo más aterrador y misterioso, como un verdugo que estaba esperando la señal para eliminar a todos los presentes en el lugar si era preciso para hacerse con el poder de la gravedad y tan solo un loco seria capaz de imaginar de lo que un hombre como él seria capaz si lograba obtener la akuma no mi de la gravedad. Sin lugar a dudas era algo con lo que mejor no meterse ese monstruo.
Pero tu no solo escuchabas los pequeños murmullos de aquellas personas con tus finos oídos felinos. Un sonido más cautivo tus delicadas y finas orejas. Era como el suave, muy suave de hecho, tañido de una campana, dicho sonido provenía de la bruma que habia hacia vuestra derecha. Siendo un tañido agradable y suave, como si invitara a seguirlo a quienes contaran con un buen oído. La campanilla resonaba constantemente a un ritmo que buscaba demostrar se seguía a la comitiva desde un lateral apartado, pero no a la vista de la gente. Con solo ver a los demás participantes podrías notar como no estaban prestando atención a dicho campaneo o tal vez no eran capaces de escucharlo con sus burdos oídos. Era como una invitación demasiado tentadora como para resistirse, pero tal vez no era una buena idea separarse de la comitiva en aquel lugar y más aun siendo tu un gatito solitario sin ayuda, pero por otro lugar tal vez era una pieza de todo este acertijo que aguardaba por ti, la decisión de si seguir a la campana o la comitiva era tuya, pero si optabas por lo primero tal vez te convenía ser discreto y sigiloso.
La comitiva se iría reuniendo a las puertas de la muralla interior donde un Den Den Mushi con ropajes de seda rodeándolo descansaba sobre un palanquín en la puerta que conectaba con el palacio interior, con la misma cerrada a cal y canto, comenzándose a reunir los sirvientes por la zona formando un perímetro de luz, cercando a todos los invitados en el centro frente al Den Den Mushi a la espera de lo que pudiera ocurrir.
El hogar de Kiku'en Hisu era un inmenso palacio que casi parecía un laberinto para cualquiera que no lo conociera. El palacio exterior estaba formado por el conjunto de edificios que formaban casi una pequeña ciudad donde los múltiples sirvientes y administradores de la dama de la isla habitaban y hacían sus labores, perfectamente cerrados entre dos murallas que hacían de separación entre el pantano que rodeaba el palacio y el palacio interior donde habitaba la propia Kiku'en con sus damas de compañía personales. No obstante la bruma que imperaba en el lugar hacia todo aquel complejo de edificaciones más misterioso y enigmático aun, apenas notándose la iluminación tenue de múltiples lamparas de aceite que formaban un camino sostenidas por los sirvientes del lugar, que trazaban la ruta a seguir hasta las puertas del palacio interior.
- Capitana, no cree que esto podría ser una trampa - Se dirigiría Aegon a su capitana Rina, siendo el segundo acompañante de esta a parte de su vicecapitana, el hombre se mostraba algo inquieto ante la bruma misteriosa que los rodeaba. Dicho grupo habia sido rezagado en la ultima posición de la comitiva prácticamente en esos momentos y contemplaban el inicio del desfile con una cierta lejanía y poca visibilidad entre las luces de los sirvientes que lideran la comitiva - Sin duda algo trama esa mujer, pero no hay de que preocuparse, ella va a seguir queriendo hacer negocio y bueno, tenemos mucha carne de cañón para usar de cebo, como la pescadilla esa y sus nakamas - Lo que habia empezado como una tranquilizarían en voz baja para su nakama, termino en una puya hacia los piratas Tormenta, en concreto su sirena Naida.
- Quiero matar a esa maldita... - La sirena hacia todo el esfuerzo que podía para reprimir su ira en esos momentos, si no fuera por el aviso de Kiku'en y que ya estaban en el interior del palacio, habria saltado a su cuello sin dudarlo - No te dejes provocar por esa puta, tenemos que centrarnos - Le aconsejaría Zorvan mientras intentaba posar su mano en el hombro de su compañera con el fin de frenarla si se le ocurría saltar al final contra Rina - Toda burla y afrenta será saldada a su debido tiempo, ahora debemos centrarnos en los competidores de verdad - Se afianzaría el capitán en su razonamiento. Los piratas de la Tormenta se habían tomado muy en serio el aviso de la anfitriona del lugar para no causar un disturbio fuera de lugar, todo ocurrirá a su debido tiempo y es más que seguro que esa noche Rina o Dastan no zarparan ilesos de la isla.
Quienes lideraban la comitiva eran el grupo de la Hermandad del Filo, quienes iban justo por detrás de los primeros sirvientes que marcaban el camino y el ritmo al que todos caminaban - Crees que la ofrenda será de su agrado... - Dijo el más joven de los tres hermanos al mayor, mientras trataba de sopesar con la mirada la valía o las posesiones de los demás invitados que iban por detrás de ellos - Es meramente un tramite, cualquiera que conozca a esa mujer sabe lo que busca como pago para participar en sus juegos, pero independientemente del precio, esta vez la recompensa merecerá totalmente la pena - Proclamaría el mayor en un tono bajo para sus dos hermanos - Nadie se interpondrá en nuestro camino, cortaremos a todos junto a esta bruma hasta nuestra meta - Diría la mujer muy segura de su misma, cortando con el dedo índice y corazón de su mano la bruma frente a ellos - Así es, nadie puede detener a la Hermandad del Filo...
Justo de tras de ellos avanzaba aquella figura tan enigmática y solitaria que alcanzo la isla solo y por si mismo caminaba en aquel lugar con toda la presencia y arrogancia de quien ya habia ganado la contienda y tan solo estaba avanzando hacia el lugar donde tomar su predestinada recompensa. Algo en su aspecto parecía de lo más aterrador y misterioso, como un verdugo que estaba esperando la señal para eliminar a todos los presentes en el lugar si era preciso para hacerse con el poder de la gravedad y tan solo un loco seria capaz de imaginar de lo que un hombre como él seria capaz si lograba obtener la akuma no mi de la gravedad. Sin lugar a dudas era algo con lo que mejor no meterse ese monstruo.
Pero tu no solo escuchabas los pequeños murmullos de aquellas personas con tus finos oídos felinos. Un sonido más cautivo tus delicadas y finas orejas. Era como el suave, muy suave de hecho, tañido de una campana, dicho sonido provenía de la bruma que habia hacia vuestra derecha. Siendo un tañido agradable y suave, como si invitara a seguirlo a quienes contaran con un buen oído. La campanilla resonaba constantemente a un ritmo que buscaba demostrar se seguía a la comitiva desde un lateral apartado, pero no a la vista de la gente. Con solo ver a los demás participantes podrías notar como no estaban prestando atención a dicho campaneo o tal vez no eran capaces de escucharlo con sus burdos oídos. Era como una invitación demasiado tentadora como para resistirse, pero tal vez no era una buena idea separarse de la comitiva en aquel lugar y más aun siendo tu un gatito solitario sin ayuda, pero por otro lugar tal vez era una pieza de todo este acertijo que aguardaba por ti, la decisión de si seguir a la campana o la comitiva era tuya, pero si optabas por lo primero tal vez te convenía ser discreto y sigiloso.
La comitiva se iría reuniendo a las puertas de la muralla interior donde un Den Den Mushi con ropajes de seda rodeándolo descansaba sobre un palanquín en la puerta que conectaba con el palacio interior, con la misma cerrada a cal y canto, comenzándose a reunir los sirvientes por la zona formando un perímetro de luz, cercando a todos los invitados en el centro frente al Den Den Mushi a la espera de lo que pudiera ocurrir.