
Asradi
Völva
02-02-2025, 03:40 PM
— Hay algunos que lo hacen y luego se olvidan de ellos. De lo que conlleva esa responsabilidad. — No estaba culpando a Alpha abiertamente, solo estaba exponiendo un hecho que, por desgracia, a veces se daba a menudo. Sobre todo entre los piratas.
Tampoco quería meterlos a todos en el mismo saco, ni mucho menos. Porque también sabía que había piratas decentes. Ella había conocido, al menos, a unos cuantos. En ocasiones eran peores la gente de a pie, sin importar su raza. También, mientras hablaban, fue recogiendo sus cosas, acomodando de nuevo la mochila sobre sus hombros y luego dejándola colgada en su espalda. Ese objeto, así como sus prendas, cubrían perfectamente la marca de la esclavitud que estaba grabada a fuego en su espalda.
Podía llegar a entender el punto al que el pirata quería referirse, aunque no lo compartía del todo. Pero solamente porque tenían formas de pensar diferentes y ambas eran respetables. Cuando el chico le dijo que sería una gran compañera, a la sirena se le escapó una ligera risa, negando sutilmente con la cabeza.
— No lo creo. No tengo pensado dejar hijos regados por el mundo. No de esa manera, al menos. — Además, todavía era demasiado joven, habia recién escapado de la esclavitud y, por desgracia, todavía era una persona buscada.
Sería una total irresponsabilidad traer a una criatura al mundo cargando con todo ese “equipaje” y exponerle a un peligro como aquel tan gratuitamente. No, primero quería arreglar todo eso, si podía. Y, al mismo tiempo, disfrutar un poco más de la libertad parcial que ahora había conseguido. Era verdad que tenía que tener ojos en todos lados y mucho cuidado, pero aún así, quería recuperar un poco los años que había perdido bajo el yugo de los Dragones Celestiales.
Al final, la despedida estaba cercana. Ella había ya cumplido con lo suyo, y asintió de manera ligera.
— Espero que la próxima vez tengas más cuidado en meterte en peleas. Nunca se sabe quien te puede dar una buena colleja. — Sonrió de medio lado, medio en broma y medio en serio.
Los ojos de Asradi se posaron hacia el mar, aproximándose hacia la orilla a posteriori.
— Quizás nos volvamos a ver a futuro, como dices. Espero que sea en mejores condiciones que como empezamos. — La sirena le guiñó un ojo.
Antes de, con soltura, zambullirse en el mar y perderse entre las corrientes.
Tampoco quería meterlos a todos en el mismo saco, ni mucho menos. Porque también sabía que había piratas decentes. Ella había conocido, al menos, a unos cuantos. En ocasiones eran peores la gente de a pie, sin importar su raza. También, mientras hablaban, fue recogiendo sus cosas, acomodando de nuevo la mochila sobre sus hombros y luego dejándola colgada en su espalda. Ese objeto, así como sus prendas, cubrían perfectamente la marca de la esclavitud que estaba grabada a fuego en su espalda.
Podía llegar a entender el punto al que el pirata quería referirse, aunque no lo compartía del todo. Pero solamente porque tenían formas de pensar diferentes y ambas eran respetables. Cuando el chico le dijo que sería una gran compañera, a la sirena se le escapó una ligera risa, negando sutilmente con la cabeza.
— No lo creo. No tengo pensado dejar hijos regados por el mundo. No de esa manera, al menos. — Además, todavía era demasiado joven, habia recién escapado de la esclavitud y, por desgracia, todavía era una persona buscada.
Sería una total irresponsabilidad traer a una criatura al mundo cargando con todo ese “equipaje” y exponerle a un peligro como aquel tan gratuitamente. No, primero quería arreglar todo eso, si podía. Y, al mismo tiempo, disfrutar un poco más de la libertad parcial que ahora había conseguido. Era verdad que tenía que tener ojos en todos lados y mucho cuidado, pero aún así, quería recuperar un poco los años que había perdido bajo el yugo de los Dragones Celestiales.
Al final, la despedida estaba cercana. Ella había ya cumplido con lo suyo, y asintió de manera ligera.
— Espero que la próxima vez tengas más cuidado en meterte en peleas. Nunca se sabe quien te puede dar una buena colleja. — Sonrió de medio lado, medio en broma y medio en serio.
Los ojos de Asradi se posaron hacia el mar, aproximándose hacia la orilla a posteriori.
— Quizás nos volvamos a ver a futuro, como dices. Espero que sea en mejores condiciones que como empezamos. — La sirena le guiñó un ojo.
Antes de, con soltura, zambullirse en el mar y perderse entre las corrientes.