
Sirius Herald
Eleos
03-02-2025, 06:13 PM
Mientras mordía el pan crujiente, pensaba en qué es lo que iba a hacer ese día. Había escuchado algunos rumores sobre un grupo de mercaderes que venían de alta mar con cargamentos exóticos. Así que lo mas probable fuera que vendieran mapas, instrumentos de navegación o incluso algun que otro libros antiguo sobre la historia de la ciudad y sus alrededores. No sabía si me quedaría mucho más tiempo en la isla, así que lo que mas me interesaba era seguir explorando sobre todo el puerto claro, quería estudiar sobre el tipo de personas que mas llegaban a a Loguetown, al final... había que tener cuidado con los posibles esa mezcla de aventura y peligro.
Terminé mi desayuno, pagué a la tabernera y salí de la posada con mi mochila al hombro. El aire fresco de la mañana aún no se había transformado en el calor sofocante del mediodía. Decidí dirigirme primero al muelle para ver la actividad matutina, de los marineros y comerciantes que intercambiaban mercancía y noticias. quien sabe, igual incluso me aprendía algun rumor nuevo o conocía a alguien interesante, total. ya no tenia nada mejor que hacer.
Los muelles de Loguetown estaban llenos de vida. Al acercarme, me recibieron el canto de las gaviotas y el olor a salitre. Varios barcos estaban atracados, con marineros y trabajadores descargando cajas y barriles. Un par de pescadores parecían discutir sobre los precios del pescado fresco; quizá los compradores regateaban demasiado, pero ni idea. Caminé entre ellos con paso tranquilo, admirando el panorama. Al fondo, divisé una embarcación de tamaño considerable, con velas blancas y el escudo de la Marina pintado a un costado. Me pregunté si vendrían de otra base o si simplemente hacían una parada rutinaria.
Mientras me abría paso entre la gente, escuché una voz que me resultó familiar.
-¡Sirius! ¡Oye, por aquí!
Me volteé y, para mi sorpresa, vi a Carla, la joven de la G-31. Vestía un uniforme más ligero comparado con el normal. Parecía adecuado para labores de apoyo o transporte, y lucía el mismo moño en su pelo castaño. Estaba acompañada de un par de marines que parecían más centrados en sus propios quehaceres.
-Carla, ¿qué haces aquí? -Le pregunté, acercándome con curiosidad.
-Estamos supervisando un cargamento que llegó esta madrugada. A veces, la base envía pequeños destacamentos para verificar que todo esté en orden y prevenir contrabando. ¿Tú qué tal? ¿Ya exploraste toda la ciudad?
Sonreí y negué con la cabeza.
-No, aun no, lo cierto es que Loguetown es demasiado grande para mi...
Terminé mi desayuno, pagué a la tabernera y salí de la posada con mi mochila al hombro. El aire fresco de la mañana aún no se había transformado en el calor sofocante del mediodía. Decidí dirigirme primero al muelle para ver la actividad matutina, de los marineros y comerciantes que intercambiaban mercancía y noticias. quien sabe, igual incluso me aprendía algun rumor nuevo o conocía a alguien interesante, total. ya no tenia nada mejor que hacer.
Los muelles de Loguetown estaban llenos de vida. Al acercarme, me recibieron el canto de las gaviotas y el olor a salitre. Varios barcos estaban atracados, con marineros y trabajadores descargando cajas y barriles. Un par de pescadores parecían discutir sobre los precios del pescado fresco; quizá los compradores regateaban demasiado, pero ni idea. Caminé entre ellos con paso tranquilo, admirando el panorama. Al fondo, divisé una embarcación de tamaño considerable, con velas blancas y el escudo de la Marina pintado a un costado. Me pregunté si vendrían de otra base o si simplemente hacían una parada rutinaria.
Mientras me abría paso entre la gente, escuché una voz que me resultó familiar.
-¡Sirius! ¡Oye, por aquí!
Me volteé y, para mi sorpresa, vi a Carla, la joven de la G-31. Vestía un uniforme más ligero comparado con el normal. Parecía adecuado para labores de apoyo o transporte, y lucía el mismo moño en su pelo castaño. Estaba acompañada de un par de marines que parecían más centrados en sus propios quehaceres.
-Carla, ¿qué haces aquí? -Le pregunté, acercándome con curiosidad.
-Estamos supervisando un cargamento que llegó esta madrugada. A veces, la base envía pequeños destacamentos para verificar que todo esté en orden y prevenir contrabando. ¿Tú qué tal? ¿Ya exploraste toda la ciudad?
Sonreí y negué con la cabeza.
-No, aun no, lo cierto es que Loguetown es demasiado grande para mi...