Hay rumores sobre…
...un hombre con las alas arrancadas que una vez intentó seducir a un elegante gigante y fue rechazado... ¡Pobrecito!
[Aventura] [Aventura-T6] Al Filo de lo Imposible
Arthur Soriz
Gramps
El joven te quedó mirando, frunciendo ligeramente el ceño cuando no decidiste dar vuelta atrás. El que hubieras admitido abiertamente que eras un pirata no le gustó para nada, en especial por el hecho de que ya habían tenido problemas anteriormente con estos. Pero... se mantuvo en silencio, ¿por qué? Sus razones tendría. Cuando te quedaste mirando la altura de lo que deberías escalar, una pequeña sonrisa burlona se plasmó en su rostro. Tu "vamos allá" despertó cierto interés, pero más que nada era desdén lo que sentía por ti, en especial ahora que sabía lo que eras... más aún no tus intenciones en ese lugar.

Estás perdiendo el tiempo.

Fue lo único que te dijo, antes de empezar a escalar a una velocidad que sin lugar a dudas era sobrenatural. Cada salto que daba como impulso lo llevaba más metros arriba, hasta el punto en que quedaba muy por encima de ti. Bajó la mirada, mostrando una sonrisa socarrona ya que dudaba mucho que lograses escalar, y si lo hacías... pues probablemente la cosa cambiaría un poco.

Él siguió escalando, aferrándose a lugares que obviamente ya desde tu posición no eras capaz de ver con claridad. Cuando tú comenzaste a escalar, él ya prácticamente estaba terminando de subir, desapareciendo por encima de una saliente que lo más probable significaba la ubicación del dojo. Los primeros diez metros honestamente pasaron muy tranquilos, las rocas eran firmes y no había nada suelto. Claro, que cuanto más ibas ascendiendo más te costaba agarrarte de las pocas salientes que habías, y al ser una piedra mayormente lisa costaba demasiado tener lo que se puede considerar una postura cómoda. Los brazos poco a poco se te cansaban al igual que las piernas.

Pero era gracias a tu haki que podías percibir ligeros patrones en la roca. Fuera por años de gente escalando ese lado del diente, desgaste natural por la fricción entre los dedos y pies de los alumnos y gente que ha intentado escalar como tú lo estás haciendo ahora mismo.

Y después entendiste el patrón. No tenía mucha ciencia, y a pesar de que fueran diferencias milimétricas, hallabas entre las grietas esas marcas que significaba allí se apoyaban más que en otros lugares a la hora de ascender y descender el diente. No te habrá tomado más de unos diez minutos escalar, ya que aún te estabas acostumbrando un poco a lo que era el ritmo, y también no estabas práctico en trepar... no es algo que tuvieras que hacer de manera constante y por tanta distancia.

Pero, al fin llegaste, quedaban pocos metros para llegar a lo que era la misma saliente por la que aquel muchacho también subió. Pusiste una mano, luego la otra... y cuando asomaste tu cabeza por el borde, viste el dojo. Hermoso en su estructura, ancestral en su apariencia. Con jardines zen y lugares para entrenar. Era sorprendente que algo así estuviera tan escondido en el pico de una de las montañas. ¿Cómo habían siquiera subido los materiales hasta aquí? Pero eso poco importaba, porque frente a tus ojos sentiste la presencia de múltiples filos apuntándote a la cara.

Uno de ellos perteneciente al joven engreído. El otro pertenecía a un hombre que se veía mayor... en sus treintas. Después había algunos más pero ya se veían más como adolescentes... aprendices y nada más; iniciados. La mirada del que era más adulto se enterró en ti, sentías que el mayor sentimiento ahora mismo entre los presentes era la desconfianza, el desdén. Eras un pirata, para ellos no debías estar aquí.

Creí que habíamos sido claros... ustedes se quedarían allá a las afueras de Shimotsuki, y no se acercarían a ninguno de los Dientes —dijo el hombre, apretando ligeramente la mandíbula chirriando sus dientes—. ¿Por qué entonces un pirata ha venido hasta aquí? El trato es que se mantuvieran en su asentamiento y alrededores, no se aproximarían a la villa ni a los dojos...

A juzgar por la forma en la que te miraban, estaban dispuestos a cortarte las manos en cuestión de medio segundo si hacías un movimiento en falso. ¿Lo incómodo? Estabas justo al borde de la saliente, apenas apoyado con los pies contra la roca y las manos siendo la única sujeción que podrías considerar 'confiable'. Con tan solo la mirad de tu cara asomando por encima, así que... claramente estabas en desventaja. No eras bienvenido aquí, lo sentías gracias a tu Haki pero también por tus palabras; los piratas no eran bienvenidos aquí.

Apariencia del Adulto
#15


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[Aventura-T6] Al Filo de lo Imposible - por Ray - 28-10-2024, 09:03 PM
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