
Jack Silver
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08-02-2025, 11:33 PM
Almacén Rojo, Loguetown
Día 30, Verano del año 724
Día 30, Verano del año 724
La penumbra del Almacén Rojo parecía volverse más densa con cada segundo que pasaba. La lámpara de aceite chisporroteó por un instante, proyectando sombras distorsionadas en las paredes desgastadas. En el centro de la escena, Rodrik el Flaco mantenía la mirada fija en Airok, con su sonrisa torcida insinuando que ya había tomado una decisión sobre ella… aunque aún no la había dicho en voz alta.
—Eres directa —murmuró finalmente, con un tono que no dejaba claro si era un halago o una advertencia—. Me gusta eso. Pero en este negocio, las palabras no son suficientes.
Se reclinó en su asiento, con la calma estudiada de alguien acostumbrado a estar al mando. Uno de los matones dio un paso adelante, como si esperara una orden, aunque Rodrik alzó una mano, frenándolo, sin apartar los ojos de Airok.
—Tengo un problema que podrías solucionar si realmente quieres demostrar que vales la pena. Nada complicado… Solo quiero ver si estás hecha para esto.
Dejó que sus palabras flotaran en el aire por un instante antes de incorporarse levemente. La lámpara de aceite parpadeó con el movimiento, acentuando la malicia en su expresión.
—Hay alguien que empieza a suponerme un problema. Una pequeña ladrona que ha estado husmeando demasiado. Una jodida mink entrometida.
Su voz goteaba desdén con cada palabra.
—Haz que desaparezca. Me da igual cómo.
Los matones de Rodrik asintieron con aprobación, como si esa tarea fuera una simple formalidad. Pero Airok comprendía que esto no era solo una prueba. Era una advertencia.
Fuera del almacén, Bora había logrado moverse sin ser detectada, pero la mención de su raza hizo que sus sentidos se agudizaran aún más. Rodrik se refería a ella. Desde su posición, podía ver los gestos de los hombres dentro. La tensión se disparó. Ahora no era solo Airok quien tenía una elección que hacer… Bora también estaba en peligro.
Rodrik se acomodó de nuevo en su asiento, con el aire satisfecho de alguien que ya ha dictado sentencia.
—Si lo solucionas, me demostrarás que puedo contar contigo. Y sabré recompensarte adecuadamente
Se hizo el silencio en el almacén. La decisión estaba en manos de Airok y Bora.