
Wenzaemon D. Shangrila
Asesino del Ocaso
10-02-2025, 03:45 AM
Las campanas repicaron haciendo sonar su atrayente melodía, una tonada suave y poco perceptible que no hacia más que denotar sospechas sobre ella. Teruyoshi probablemente era el único que lo debería haber escuchado por sus buenos genes felinos. Pero el mink no respondería a ese llamado, preferiría seguir al rebaño como un cordero más que sucumbir a la tentación de lo desconocido en aquel castillo encantado cubierto por la niebla, una decisión cuanto menos cuestionable, demostrando que su obsesión por conseguir poder nublaba más su mente que la propia niebla del lugar.
Teruyoshi habria dejado escapar una oportunidad siguiendo a la turba de buscadores de poder ansiosos y cegados por la fuente de poder prometida. El grupo iría avanzando hacia la puerta donde los sirvientes que escoltaban a la comitiva comenzaba a formar un semi circulo desde un pedestal en el que descansaba un Den Den Mushi a las puertas del palacio interior del recinto en el que se encontraban en estos momentos todos los aspirantes.
Tus oídos volvían a captar algo, eran comentarios de algunos de los invitados insignificantes que destacaban como algunos habían desaparecido del grupo, que faltaba gente. A simple vista podrías notar que tanto en la tripulación de la escandalosa Rina y y la tripulación Tormenta les faltaba un miembro de su grupo, concretamente la segunda al mando de Rina y el segundo al mando de Dastan, aunque esas ausencias aun pasaban desapercibidas para muchos, lo más notable seria la reducción a solo 2 miembros de la Hermandad del Filo que lidero en todo momento la comitiva, la cual ahora contaba con la ausencia del menor de los hermanos, pero como susurraban algunos inquietos entre ellos ni se dieron cuenta de cuando dejo de estar allí. No obstante nadie de los grupos de los desaparecidos estaba haciendo mención alguna de sus ausencias y se les veía tan tranquilos formando frente al Den Den Mushi.
- ¡Silencio todo el mundo! - Una orden directa y fría fue transmitida por el Den Den Mushi que de repente mostraba en su rostro unos ojos afilados y condescendientes hacia todos los invitados, se trataba de nuevo de la voz de Kiku’en Hisu - La subasta de la Akuma se llevara a cabo en el palacio interior de mi residencia, allí dentro mis sirvientes os darán más detalles de como procederá la subasta, pero... por desgracia no me gusta recibir a multitudes demasiado grandes en mis aposentos, así que solo podrá entrar un miembro de cada grupo por la puerta - Cuatro sirvientes se moverían de los limites del Den Den Mushi hacia la puerta, para abrir cada parte del gran portón en pareja haciendo acopio de sus fuerzas para empujar la gran puerta de madera maciza que debía medir casi medio metro de grosor, saliendo una bocanada de niebla desde el interior de aquel lugar, como si toda la niebla que cubría la isla se originara justo allí dentro, una barbaridad sin duda alguna, que no dejaba ver con precisión que habia en el interior.
Tras abrir las puertas, los mismos sirvientes dieron un paso al interior de la niebla de la que sacarían unas cestas de mimbre algo voluptuosas - Designada que miembro de vuestros grupos atravesara el portón para representaros en la subasta y deposita la ofrenda por tener el privilegio de participar en tan selecta subasta en las cestas de mis sirvientes conforme entréis, espero que no tengamos ningún incidente y que todos sepáis comportaros... - El Den Den Mushi se colgaría durmiéndose el caracol. Mientras tanto algunos de los invitados comenzaron ha hablar entre ellos, salvo Nocturne. El enigmático y aterrador hombre avanzo casi al mismo tiempo que el Den Den Mushi colgó hacia la puerta, sacando cuando iba a cruzar el umbral de la puerta dejando caer algo en una de las cestas de mimbre sin mirar si quiera a los sirvientes y perdiéndose en la niebla, la cual obstaculizo visualizar que deposito como ofrenda.
El hombre no tardaría en ser seguido por Rina y Dastan, así como el mayor de los hermanos de la hermandad del Filo. Otros tantos de los presentes fueron avanzando tras decidir quien entraría y quien se quedaría aguardando en el jardín del palacio exterior. De hecho verías como los sirvientes pararon el paso de uno que trato de entrar un poco más tarde que su compañero a ver si colaba, pero los sirvientes estaban bien informados de quienes conformaban cada grupo y solo aceptaban la entrada de uno.
Era tu turno Teruyoshi de mover ficha y actuar adecuadamente, cada paso era importante, cada decisión contaba. Todo te podía poner un paso más cerca o un paso más lejos de conseguir tu ansiada fruta, tu presencia aquí no garantizaba nada y tal vez volvías al barco con las manos vacías y según como ese podría ser incluso un resultado bueno.
Teruyoshi habria dejado escapar una oportunidad siguiendo a la turba de buscadores de poder ansiosos y cegados por la fuente de poder prometida. El grupo iría avanzando hacia la puerta donde los sirvientes que escoltaban a la comitiva comenzaba a formar un semi circulo desde un pedestal en el que descansaba un Den Den Mushi a las puertas del palacio interior del recinto en el que se encontraban en estos momentos todos los aspirantes.
Tus oídos volvían a captar algo, eran comentarios de algunos de los invitados insignificantes que destacaban como algunos habían desaparecido del grupo, que faltaba gente. A simple vista podrías notar que tanto en la tripulación de la escandalosa Rina y y la tripulación Tormenta les faltaba un miembro de su grupo, concretamente la segunda al mando de Rina y el segundo al mando de Dastan, aunque esas ausencias aun pasaban desapercibidas para muchos, lo más notable seria la reducción a solo 2 miembros de la Hermandad del Filo que lidero en todo momento la comitiva, la cual ahora contaba con la ausencia del menor de los hermanos, pero como susurraban algunos inquietos entre ellos ni se dieron cuenta de cuando dejo de estar allí. No obstante nadie de los grupos de los desaparecidos estaba haciendo mención alguna de sus ausencias y se les veía tan tranquilos formando frente al Den Den Mushi.
- ¡Silencio todo el mundo! - Una orden directa y fría fue transmitida por el Den Den Mushi que de repente mostraba en su rostro unos ojos afilados y condescendientes hacia todos los invitados, se trataba de nuevo de la voz de Kiku’en Hisu - La subasta de la Akuma se llevara a cabo en el palacio interior de mi residencia, allí dentro mis sirvientes os darán más detalles de como procederá la subasta, pero... por desgracia no me gusta recibir a multitudes demasiado grandes en mis aposentos, así que solo podrá entrar un miembro de cada grupo por la puerta - Cuatro sirvientes se moverían de los limites del Den Den Mushi hacia la puerta, para abrir cada parte del gran portón en pareja haciendo acopio de sus fuerzas para empujar la gran puerta de madera maciza que debía medir casi medio metro de grosor, saliendo una bocanada de niebla desde el interior de aquel lugar, como si toda la niebla que cubría la isla se originara justo allí dentro, una barbaridad sin duda alguna, que no dejaba ver con precisión que habia en el interior.
Tras abrir las puertas, los mismos sirvientes dieron un paso al interior de la niebla de la que sacarían unas cestas de mimbre algo voluptuosas - Designada que miembro de vuestros grupos atravesara el portón para representaros en la subasta y deposita la ofrenda por tener el privilegio de participar en tan selecta subasta en las cestas de mis sirvientes conforme entréis, espero que no tengamos ningún incidente y que todos sepáis comportaros... - El Den Den Mushi se colgaría durmiéndose el caracol. Mientras tanto algunos de los invitados comenzaron ha hablar entre ellos, salvo Nocturne. El enigmático y aterrador hombre avanzo casi al mismo tiempo que el Den Den Mushi colgó hacia la puerta, sacando cuando iba a cruzar el umbral de la puerta dejando caer algo en una de las cestas de mimbre sin mirar si quiera a los sirvientes y perdiéndose en la niebla, la cual obstaculizo visualizar que deposito como ofrenda.
El hombre no tardaría en ser seguido por Rina y Dastan, así como el mayor de los hermanos de la hermandad del Filo. Otros tantos de los presentes fueron avanzando tras decidir quien entraría y quien se quedaría aguardando en el jardín del palacio exterior. De hecho verías como los sirvientes pararon el paso de uno que trato de entrar un poco más tarde que su compañero a ver si colaba, pero los sirvientes estaban bien informados de quienes conformaban cada grupo y solo aceptaban la entrada de uno.
Era tu turno Teruyoshi de mover ficha y actuar adecuadamente, cada paso era importante, cada decisión contaba. Todo te podía poner un paso más cerca o un paso más lejos de conseguir tu ansiada fruta, tu presencia aquí no garantizaba nada y tal vez volvías al barco con las manos vacías y según como ese podría ser incluso un resultado bueno.