
Ares Brotoloigos
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13-02-2025, 11:49 AM
Lo primero que le recibió en cuanto entró al almacén fue el típico aroma a salitre, humedad y cerrado tan propio de un emplazamiento como aquel. En su interior ya se encontraban un par de marines que estaban revisando, o ya lo habían hecho, la mercancía que él les había dicho con anterioridad. Cuando los mencionados le vieron y se dirigieron a él, Ares asintió brevemente con la cabeza.
— Tengo algo de tiempo. — Fue lo único que les expresó, sin darles más detalles sobre la tarea que le había sido encomendada al caer la noche. Cuando Rolan dijo que tenía algo que mostrarle, el diablos le miró fijamente, habiendo captado su total atención. — Muéstrame.
Se aproximó, acortando distancias para con el susodicho cuando éste se aproximó a una caja y la abrió con cuidado. Allí, entre fardos de telas y de grano, que era la mercancía más típica, se encontraba una simple pero extraña vasija de barro. Ares miró de reojo a su compañero, aunque enarcó un momento una de sus escamadas cejas. Parecía barro común, efectivamente, pero lo más llamativo eran esas manchas oscuras. Podía ser cualquier cosa, aunque el aroma a metálico era lo que más le hacía sospechar.
¿Mezcla con algún tipo de mineral o pigmento? ¿O sangre? Ambas opciones podían ser viables, pero a la cual más extraña, sobre todo la segunda.
— Si no está entre los registros de la Marina, solo puede significar dos cosas: Que es demasiado nuevo y todavía no lo han registrado. — Era una posibilidad plausible, a decir verdad. Pero había otra más escabrosa. — O que es algo ilegal.
En ocasiones, la segunda opción solía ser la más abundante, por desgracia.
— La única opción que se me ocurre para intentar averiguar algo al respecto es intentar investigar el nombre en los bajos fondos. O en zonas de compraventa ilegal. — Y de eso abundaba en Loguetown, como en cualquier otra ciudad portuaria.
Con cuidado, Ares dejó la vasija de nuevo en su lugar, mientras continuaba escuchando el informe y los datos que los otros dos le daban. Permanecía pensativo, paladeando las variadas opciones y las pocas pistas que estaban teniendo al respecto. El diablos resopló ligeramente por las narinas.
— ¿No os han dicho cual fue el último lugar en el que vieron a ese tal Foster? — Si estaba relacionado, de alguna manera, con las desapariciones, entonces era un hilo del que podía intentar tirar poco a poco.
Miró de nuevo hacia las mercancías y ladeó apenas la cabeza.
— Requisad todo esto por si acaso y hasta que aparezca nuevamente el dueño o el encargado de este lugar. Y comenzad las investigaciones sobre el “Raven's Eye Trading”. — Él también se encargaría de echar un vistazo al respecto en el tiempo que tuviese.
Pero cualquier intento de darles alguna indicación más fue interrumpido por el sonido de una tabla crujiendo que hizo que la mirada rojiza de Ares se pusiese en alerta. Miró a su alrededor, buscando el origen del ruido y, cuando lo vió, entornó los ojos.
— Os encargo esto. — Murmuró, cuando vió como un hombre, un trabajador, salía apresuradamente de la bodega, lo que le resultaba bastante sospechoso.
Le daría unos metros de ventaja antes de comenzar a seguirle sigilosamente. Con un poco de suerte, le llevaba hasta alguna pista o situación que le pudiese ayudar al respecto.
— Tengo algo de tiempo. — Fue lo único que les expresó, sin darles más detalles sobre la tarea que le había sido encomendada al caer la noche. Cuando Rolan dijo que tenía algo que mostrarle, el diablos le miró fijamente, habiendo captado su total atención. — Muéstrame.
Se aproximó, acortando distancias para con el susodicho cuando éste se aproximó a una caja y la abrió con cuidado. Allí, entre fardos de telas y de grano, que era la mercancía más típica, se encontraba una simple pero extraña vasija de barro. Ares miró de reojo a su compañero, aunque enarcó un momento una de sus escamadas cejas. Parecía barro común, efectivamente, pero lo más llamativo eran esas manchas oscuras. Podía ser cualquier cosa, aunque el aroma a metálico era lo que más le hacía sospechar.
¿Mezcla con algún tipo de mineral o pigmento? ¿O sangre? Ambas opciones podían ser viables, pero a la cual más extraña, sobre todo la segunda.
— Si no está entre los registros de la Marina, solo puede significar dos cosas: Que es demasiado nuevo y todavía no lo han registrado. — Era una posibilidad plausible, a decir verdad. Pero había otra más escabrosa. — O que es algo ilegal.
En ocasiones, la segunda opción solía ser la más abundante, por desgracia.
— La única opción que se me ocurre para intentar averiguar algo al respecto es intentar investigar el nombre en los bajos fondos. O en zonas de compraventa ilegal. — Y de eso abundaba en Loguetown, como en cualquier otra ciudad portuaria.
Con cuidado, Ares dejó la vasija de nuevo en su lugar, mientras continuaba escuchando el informe y los datos que los otros dos le daban. Permanecía pensativo, paladeando las variadas opciones y las pocas pistas que estaban teniendo al respecto. El diablos resopló ligeramente por las narinas.
— ¿No os han dicho cual fue el último lugar en el que vieron a ese tal Foster? — Si estaba relacionado, de alguna manera, con las desapariciones, entonces era un hilo del que podía intentar tirar poco a poco.
Miró de nuevo hacia las mercancías y ladeó apenas la cabeza.
— Requisad todo esto por si acaso y hasta que aparezca nuevamente el dueño o el encargado de este lugar. Y comenzad las investigaciones sobre el “Raven's Eye Trading”. — Él también se encargaría de echar un vistazo al respecto en el tiempo que tuviese.
Pero cualquier intento de darles alguna indicación más fue interrumpido por el sonido de una tabla crujiendo que hizo que la mirada rojiza de Ares se pusiese en alerta. Miró a su alrededor, buscando el origen del ruido y, cuando lo vió, entornó los ojos.
— Os encargo esto. — Murmuró, cuando vió como un hombre, un trabajador, salía apresuradamente de la bodega, lo que le resultaba bastante sospechoso.
Le daría unos metros de ventaja antes de comenzar a seguirle sigilosamente. Con un poco de suerte, le llevaba hasta alguna pista o situación que le pudiese ayudar al respecto.