
Galhard
Gal
15-02-2025, 04:36 PM
El murmullo en la carpa fue apagándose poco a poco cuando el alcalde subió al escenario. Galhard, aún algo adormilado tras un breve descanso, parpadeó un par de veces mientras se incorporaba, frotándose los ojos y estirando los brazos con un largo bostezo.
—Oi, oi… Por fin terminó— murmuró para sí mismo, acomodándose el cabello en su característica coleta con un gesto distraído.
Mientras escuchaba al alcalde, la satisfacción de un trabajo bien hecho comenzó a asentarse en su pecho. No podía evitar sonreír, recordando el sudor, las discusiones, los escombros cayendo y el sonido incesante de las herramientas. Todo ese esfuerzo había valido la pena. Las palabras del alcalde, llenas de gratitud, hicieron que Galhard se sintiera parte de algo más grande, un sentimiento que siempre buscaba desde que se unió a la Marina.
—Ne he he, no ha estado mal— comentó para sí, mientras se cruzaba de brazos, observando cómo los demás también recibían el reconocimiento con sonrisas y alivio.
Cuando el alcalde mencionó el barco que los llevaría de regreso, Galhard suspiró con alivio, pensando en lo bien que le sentaría contemplar el mar durante el viaje de vuelta, aunque estaba seguro de que acabaría dormido en cubierta… otra vez. Pero ahora, con la promesa de un poco de descanso y comida, decidió disfrutar del momento.
Se sirvió un plato de lo que parecía ser un guiso local, aún humeante, y una jarra de bebida fresca. Caminando entre las mesas, saludó con un gesto jovial a varios de los voluntarios y compañeros que trabajaron junto a él, deteniéndose un momento para charlar con Anko.
—Oi, Anko. Parece que sobrevivimos… y sin tirar abajo más de lo necesario, ¿eh?— bromeó, dejando escapar una de sus características carcajadas dramáticas —No sé tú, pero me voy a comer hasta lo que no se mueva. Después de tanto esfuerzo, creo que me lo he ganado—
Tomando asiento, Galhard miró a su alrededor, viendo caras agotadas pero felices. Se permitió un momento de tranquilidad, disfrutando de su comida mientras pensaba en lo que vendría después. Sabía que pronto volvería a ser llamado para otra misión, otro desafío. Pero por ahora, podía relajarse, aunque solo fuera un poco.
—Hacer del mundo un lugar mejor, ¿eh…? Bueno, un paso a la vez y cada día mejor—murmuró, recordando por qué había elegido este camino en lugar de la vida que su familia quiso imponerle.
Alzando su jarra en un brindis silencioso para sí mismo, sonrió y se dejó llevar por el ambiente festivo, sabiendo que, aunque su viaje como marine estaba lejos de terminar, momentos como este hacían que todo valiera la pena.
—Oi, oi… Por fin terminó— murmuró para sí mismo, acomodándose el cabello en su característica coleta con un gesto distraído.
Mientras escuchaba al alcalde, la satisfacción de un trabajo bien hecho comenzó a asentarse en su pecho. No podía evitar sonreír, recordando el sudor, las discusiones, los escombros cayendo y el sonido incesante de las herramientas. Todo ese esfuerzo había valido la pena. Las palabras del alcalde, llenas de gratitud, hicieron que Galhard se sintiera parte de algo más grande, un sentimiento que siempre buscaba desde que se unió a la Marina.
—Ne he he, no ha estado mal— comentó para sí, mientras se cruzaba de brazos, observando cómo los demás también recibían el reconocimiento con sonrisas y alivio.
Cuando el alcalde mencionó el barco que los llevaría de regreso, Galhard suspiró con alivio, pensando en lo bien que le sentaría contemplar el mar durante el viaje de vuelta, aunque estaba seguro de que acabaría dormido en cubierta… otra vez. Pero ahora, con la promesa de un poco de descanso y comida, decidió disfrutar del momento.
Se sirvió un plato de lo que parecía ser un guiso local, aún humeante, y una jarra de bebida fresca. Caminando entre las mesas, saludó con un gesto jovial a varios de los voluntarios y compañeros que trabajaron junto a él, deteniéndose un momento para charlar con Anko.
—Oi, Anko. Parece que sobrevivimos… y sin tirar abajo más de lo necesario, ¿eh?— bromeó, dejando escapar una de sus características carcajadas dramáticas —No sé tú, pero me voy a comer hasta lo que no se mueva. Después de tanto esfuerzo, creo que me lo he ganado—
Tomando asiento, Galhard miró a su alrededor, viendo caras agotadas pero felices. Se permitió un momento de tranquilidad, disfrutando de su comida mientras pensaba en lo que vendría después. Sabía que pronto volvería a ser llamado para otra misión, otro desafío. Pero por ahora, podía relajarse, aunque solo fuera un poco.
—Hacer del mundo un lugar mejor, ¿eh…? Bueno, un paso a la vez y cada día mejor—murmuró, recordando por qué había elegido este camino en lugar de la vida que su familia quiso imponerle.
Alzando su jarra en un brindis silencioso para sí mismo, sonrió y se dejó llevar por el ambiente festivo, sabiendo que, aunque su viaje como marine estaba lejos de terminar, momentos como este hacían que todo valiera la pena.