¿Sabías que…?
... Robin y Ussop son los encargados de cortarles el pelo a su tripulación, ya que después de todo, es algo que alguien debe hacer.
[Aventura] La Bruma del Loto [T5 Akuma]
Teruyoshi
Teru
Mientras se colocaba junto al resto de la comitiva, Teruyoshi aún podía percibir la suave tonada de la campanilla llamándolo, como una tentación constante que quisiera distraerlo de su objetivo marcado. Si bien el gato ardía en curiosidad por saber el origen de aquel sonido, había algo mucho más importante frente a él y solo un estúpido perdería la oportunidad de conseguir una aclamada fruta del diablo por perseguir un ruido de procedencia en una zona completamente desconocida. Hecho que empeoraba si mencionabas que se encontraban dentro de los terrenos de la terrible Kiku'en Hisu, famosa a la par tanto por su crueldad como su poder, y el mink dudaba que le hiciera mucha gracia que alguien anduviera merodeando por sus terrenos privados.

- Desde luego solo un tonto habrrría seguido aquel rrruido - pensó devolviendo su atención a sus rivales por la lucha de la akuma, hasta que notó la ausencia de alguno de ellos. - Y parece que hay más de uno… - siguió para sí mismo mientras tomaba nota mental de los que faltaban.

El mink no comprendía como nadie podía cometer aquella insensatez con el premio que tenían delante… aunque también cabía la posibilidad que hubieran seguido órdenes de sus superiores.

- Joderrr, mínimo tuve que traerrr a Juuken - se lamentó, pensando en sus nakamas y lo solo que se sentía sin ellos allí, mientras tocaba de forma inconsciente el pequeño caracol con el que había mandado su último mensaje, como si el simple contacto con la concha del animal le transmitiera una ligera sensación calma.

Entonces una voz cortante y fría, capaz de poner en guardia al soldado más curtido como de helar la leche de la vaca más sana, salió del Den Den Mushi que tenía frente a él, devolviéndolo a la realidad y verdaderamente importante. La voz parecía pertenecer a la dueña y señora del lugar, La Dama del Loto, quien tras unas palabras iniciales comenzó a dar órdenes a sus sirvientes con la autoridad que era de esperar.

Los hombres, adiestrados como perros fieles, no tardaron en llevar a cabo la tarea asignada, abriendo el enorme portón de madera que los separaba del núcleo de los dominios privados de Kiku’en Hisu, quien bien podría ser llamada la Dama de la Niebla dada la cantidad de esta que comenzó a salir del interior de ellos, como cuando Teruyoshi se dejaba demasiado rato una olla con agua al fuego porque Gretta lo entretuviese con sus jueguitos o como la distracción de un ilusionista en inos de sus trucos.

El primero en reaccionar fue nada menos que Mael, quien con su enigmática aura parecía bajar los grados a su alrededor, se adelantó a todo el mundo y entró tras entregar a los sirvientes algo que el gato no alcanzó a ver. Teruyoshi comenzó a realizar un repaso mental de las cosas que llevaba consigo y dudaba de tener algo lo suficientemente valioso como para contentar a aquella mujer… o quizás no. Al fin y al cabo, dejando de lado a todo aquel que quería colarse, no estaban parando a nadie, entregaran lo que entregaran, por lo que el mink hinchó el pecho, tirando de todo su orgullo felino, y se encaminó hacia la puerta tras coger algo de su mochila a la par que las palabras de su madre rebotaban en su cabeza.

-Las mujeres, tengan el carácter que tengan, se conquistan por el estómago hijo - decía la voz en su cabeza.

Alcanzó la entrada, mostrando toda la confianza que era capaz de reunir, y con un ligero movimiento, emulando al sombrío Mael, dejó uno de sus preciados platos, perfectamente envuelto y emplatado, en una de las cestas de mimbres, sin mirar a los ojos a aquellos hombres que lo separaban de su tan preciada fruta.

Teruyoshi confiaba poder adentrarse sin problemas en los terrenos principales de Kiku´en para poder comenzar a idear cómo afrontar aquello. Necesitaba saber cómo era el interior y tomar nota de todo lo que viera. Desde el número de guardias o sirvientes que pudiera haber, como de cada ventana, puerta o pasillo que allí hubiera, así como intentar averiguar qué tenía ideado la Dama del Loto para adelantarse a ella. Teruyoshi no quería caer en la trampa que tuviera ideada, la sensación de que todo aquello era una gran trampa seguía atenazándole en el cogote, y pensaba hacer lo que fuera necesario para salir de allí con lo que venía buscando.

Si conseguía adentrarse en el interior el mink pasaría a la acción, no solo tomando nota de lo ya mencionado, sino activando su haki de observación para sondear su entorno lo máximo posible. No obstante, si por el contrario no conseguía siquiera acceder al interior, tampoco lo tomaría como una derrota, ya que su única opción tampoco se limitaba a que lo dejaran paso. Aún había muchas posibilidades de conseguir su tan preciado premio y no pensaba rendirse hasta agotar cada una de ellas, por muy ínfimas que fueran. 

Michicosas
#8


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La Bruma del Loto [T5 Akuma] - por Vesper Chrome - 12-01-2025, 06:07 AM
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