
Sirius Herald
Eleos
17-02-2025, 12:16 AM
Cuando cierras los ojos y dejas que tu Haki se extienda en cada pulso de tu respiración, el murmullo de la costa y el crujir de las tablas del muelle empiezan a desvanecerse, como si los sonidos se alejaran a un segundo plano. Tu mente se concentra en ese espacio inmediato que te rodea, tratando de percibir cualquier presencia viva u hostil que pudiera ocultarse más allá de la rendija en la pared. Por unos instantes, lo único que notas es el latir acompasado de tu propio corazón y el leve cosquilleo de la brisa salada contra tu piel. Sin embargo, tras unos latidos, tu sensibilidad al entorno comienza a dibujar la “forma” de lo que hay en ese edificio abandonado:
Una presencia pequeña se mueve en el interior, algo que vibra con un ritmo de vida tenue. Podría ser el mismo gato que viste u otro animal pues no transmite ninguna hostilidad ni energía destacable, Más allá de esa pequeña vida, percibes algo menos definido, casi como si fuera un eco que viene y va, intermitente. No es poderoso ni intenso, pero te provoca un leve hormigueo que no sabes descifrar. ¿Será que hay algo inerte que retiene una huella vital, o alguien con un latido muy débil…? Resulta difícil precisar en este momento. Por un segundo, sientes algo parecido a un estallido de energía en el segundo piso, aunque enseguida se difumina, dejando tras de sí un silencio extraño. Bien podría haber sido un simple efecto de tu imaginación o el crujir de la madera, pero es un destello tan fugaz que te deja con la duda. Cuando vuelves en ti y abres los ojos, notas que el viento ha cambiado de dirección y te acaricia el rostro. El gato gris, que se había esfumado, está ahora sentado a unos metros de la rendija, mirándote fijamente de nuevo. Al instante siguiente, su cola se menea y se pierde otra vez entre las sombras del almacén.
Una presencia pequeña se mueve en el interior, algo que vibra con un ritmo de vida tenue. Podría ser el mismo gato que viste u otro animal pues no transmite ninguna hostilidad ni energía destacable, Más allá de esa pequeña vida, percibes algo menos definido, casi como si fuera un eco que viene y va, intermitente. No es poderoso ni intenso, pero te provoca un leve hormigueo que no sabes descifrar. ¿Será que hay algo inerte que retiene una huella vital, o alguien con un latido muy débil…? Resulta difícil precisar en este momento. Por un segundo, sientes algo parecido a un estallido de energía en el segundo piso, aunque enseguida se difumina, dejando tras de sí un silencio extraño. Bien podría haber sido un simple efecto de tu imaginación o el crujir de la madera, pero es un destello tan fugaz que te deja con la duda. Cuando vuelves en ti y abres los ojos, notas que el viento ha cambiado de dirección y te acaricia el rostro. El gato gris, que se había esfumado, está ahora sentado a unos metros de la rendija, mirándote fijamente de nuevo. Al instante siguiente, su cola se menea y se pierde otra vez entre las sombras del almacén.