¿Sabías que…?
... existe una tribu Lunarian en una isla del East Blue.
[Común] Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar
Agyo Nisshoku
Sol del Ocaso
El sol abrasador caía sobre el desierto de Kaleb, una vasta extensión de arena y roca donde el calor distorsionaba el horizonte y el viento levantaba remolinos de polvo. Era un territorio hostil, pero también el escondite perfecto para forajidos que huían de la ley. Y Agyo Nisshoku lo sabía bien.
El lunarian avanzaba con paso firme, su cabello blanco ondeando bajo la brisa ardiente. Sus alas negras estaban ocultas bajo una larga capa de tela ligera, y sus ojos brillaban con la intensidad de un cazador que había encontrado a su presa. Según los rumores, un grupo de delincuentes de poca monta había estado saqueando caravanas en la región, aprovechándose de viajeros desprevenidos. No eran piratas, pero Agyo no tenía simpatía alguna por los criminales.
Cuando alcanzó la cima de una duna, divisó su objetivo: un campamento improvisado en un pequeño oasis, donde un grupo de hombres reía y bebía como si el mundo les perteneciera. Había al menos siete de ellos, vestidos con harapos y armados con espadas oxidadas y mosquetes gastados.
Agyo descendió la duna con calma, sin molestarse en ocultar su presencia. Al notar su llegada, los delincuentes se pusieron en alerta. Uno de ellos, un hombre de piel curtida y barba enmarañada, dio un paso adelante.
—¡Eh, eh, eh! ¿Y tú quién demonios eres?—exigió, llevándose una mano a la empuñadura de su arma.
Agyo inclinó ligeramente la cabeza, su expresión inmutable.
—Alguien que no tiene paciencia para ladrones como ustedes.
Los bandidos se miraron entre sí antes de estallar en carcajadas.
—¿Escucharon eso? Este tipo nos llama ladrones, como si eso nos importara.
Otro hombre, más joven y con una cicatriz en la mejilla, se adelantó.
—¡Si quieres que te robemos, sólo dilo!
El lunarian no respondió de inmediato. En su lugar, levantó una mano y flexionó los dedos. En un instante, su cuerpo emanó una energía invisible, un aura seductora e hipnótica. Los bandidos, sin darse cuenta, comenzaron a sentirse extrañamente inquietos. Sus mejillas se ruborizaron, y una sensación de debilidad recorrió sus cuerpos.
—Mero Mero no Mi… —susurró el lunarian con voz calmada.
Antes de que los delincuentes pudieran reaccionar, Agyo apuntó con los dedos hacia ellos y liberó una onda de energía en forma de corazones resplandecientes. Al instante, los tres bandidos más cercanos se petrificaron en el acto, convertidos en estatuas de piedra con expresiones de sorpresa en sus rostros.
El líder del grupo, aquel hombre barbudo, retrocedió boquiabierto.
—¡Maldición! ¡Este tipo es usuario de una Fruta del Diablo!
Los cuatro hombres restantes sacaron sus armas. Dos de ellos dispararon sus mosquetes, pero Agyo se movió con velocidad sobrehumana, esquivando las balas con facilidad. En un parpadeo, apareció frente a uno de los tiradores y le propinó un rodillazo en el estómago que lo lanzó varios metros atrás. Luego, con un giro grácil, extendió la pierna y golpeó al segundo con una patada directa al rostro, dejándolo inconsciente al instante.
Los dos bandidos restantes dudaron, con sus espadas temblando en las manos.
—No tienen oportunidad —declaró Agyo, su tono sereno pero implacable.
El más joven de los dos gritó y cargó contra él. Agyo lo dejó acercarse, esperando el momento justo. Cuando el filo del arma estuvo a punto de tocarlo, el lunarian inclinó el torso a un lado y contraatacó con un golpe certero en el cuello del bandido, dejándolo fuera de combate.
El líder, el último que quedaba en pie, comenzó a retroceder.
—Espera… podemos llegar a un acuerdo, ¿no? —balbuceó.
Agyo no contestó. En su lugar, levantó su mano y, con un gesto indolente, le envió un último ataque de la Mero Mero no Mi. Un resplandor rosado iluminó el campamento y, en un instante, el hombre quedó petrificado, su expresión congelada en una mueca de desesperación.
El silencio cayó sobre el oasis. Los cuerpos inconscientes y las estatuas de piedra eran todo lo que quedaba de aquellos criminales. Agyo se tomó un momento para examinar la escena antes de soltar un leve suspiro.
—Demasiado fácil.
Sin más, se giró y se alejó, dejando que el viento del desierto se llevara los ecos de su victoria. El cazador de piratas había cumplido su trabajo una vez más.
#16


Mensajes en este tema
RE: Fic Pasado / El Lunarian Vuelve a entrenar - por Agyo Nisshoku - 18-02-2025, 05:32 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: