
Arthur Soriz
Gramps
19-02-2025, 08:37 PM
"¿Qué te parece si me llamas Mirage?"
Mirage, era bonito nombre. Aunque la forma en la que lo decía sonaba más como si pidiera que le llamara de ese modo en vez de decirme su verdadero nombre. Tampoco es que fuese a indagar demasiado en ello o retenerme a pensar por qué razón en específico había decidido soltarme un apodo en vez de presentarse como era debido; no era de mi incumbencia.
— ¡Yahahahaha! Me alegra saber que te he alegrado aunque sea un rato el día, es bueno saber que un viejo como yo aún puede entretener a la juventud.
Mi mirada se concentraba en su rostro, recorriendo cada línea de este sin enfocarme mucho en un lugar específico mientras escuchaba sus palabras. No pude evitar soltar un resoplido por la nariz a modo de risa, antes de renegar suavemente con la cabeza. No es que quisiera regalos ni nada por el estilo pero tampoco iba a ser tan maleducado como para rechazarlo tan solo por el hecho de que me hiciera sentir un poco culpable de haberla puesto en una situación tan embarazosa. Llevé mi mano derecha hacia su hombro izquierdo posando esta con suavidad a pesar de ser algo pesada y le volví a hablar.
— Está bien... te tomaré la palabra, pero esta vez no aceptaré un no como respuesta, Mirage.
Dije en un tono serio pero no por ello hostil. Miré de reojo al tabernero y alcé un dedo, indicándole que sirviera una ronda de lo que la muchacha a mi lado pidiera. Sí, podría resultar un pagafantas pero a estas alturas de mi vida me daba lo mismo lo que la gente terminase pensando de mi. Después volví mi mirar hacia los ojos de mi nueva compañía y reanudé la charla, siempre usando un tono de voz bastante calmo pero no por ello aburrido o cansado.
— ¿En qué te especializas, Mirage? Yo por ejemplo... soy carpintero, hasta hace unos días atrás estuve encerrado en el astillero construyendo un barco, si quieres y seguirás en Loguetown un día de estos puedo mostrártelo. — comenté dándole por así decirlo una fugaz explicación de por qué curiosamente tenía un clavo a mano; claramente no era algo normal andar con clavos en los bolsillos. Mientras ella contestaba, me dispuse a darle otro trago a mi bebida refrescante, apoyando el codo sobre la superficie de la barra, reposando mi rostro el costado de mi rostro contra la palma de la mano casi que imitando la pose en la que se había puesto ella momentos atrás. No era una burla, pero debía admitir era una posición cómoda.
Mirage, era bonito nombre. Aunque la forma en la que lo decía sonaba más como si pidiera que le llamara de ese modo en vez de decirme su verdadero nombre. Tampoco es que fuese a indagar demasiado en ello o retenerme a pensar por qué razón en específico había decidido soltarme un apodo en vez de presentarse como era debido; no era de mi incumbencia.
— ¡Yahahahaha! Me alegra saber que te he alegrado aunque sea un rato el día, es bueno saber que un viejo como yo aún puede entretener a la juventud.
Mi mirada se concentraba en su rostro, recorriendo cada línea de este sin enfocarme mucho en un lugar específico mientras escuchaba sus palabras. No pude evitar soltar un resoplido por la nariz a modo de risa, antes de renegar suavemente con la cabeza. No es que quisiera regalos ni nada por el estilo pero tampoco iba a ser tan maleducado como para rechazarlo tan solo por el hecho de que me hiciera sentir un poco culpable de haberla puesto en una situación tan embarazosa. Llevé mi mano derecha hacia su hombro izquierdo posando esta con suavidad a pesar de ser algo pesada y le volví a hablar.
— Está bien... te tomaré la palabra, pero esta vez no aceptaré un no como respuesta, Mirage.
Dije en un tono serio pero no por ello hostil. Miré de reojo al tabernero y alcé un dedo, indicándole que sirviera una ronda de lo que la muchacha a mi lado pidiera. Sí, podría resultar un pagafantas pero a estas alturas de mi vida me daba lo mismo lo que la gente terminase pensando de mi. Después volví mi mirar hacia los ojos de mi nueva compañía y reanudé la charla, siempre usando un tono de voz bastante calmo pero no por ello aburrido o cansado.
— ¿En qué te especializas, Mirage? Yo por ejemplo... soy carpintero, hasta hace unos días atrás estuve encerrado en el astillero construyendo un barco, si quieres y seguirás en Loguetown un día de estos puedo mostrártelo. — comenté dándole por así decirlo una fugaz explicación de por qué curiosamente tenía un clavo a mano; claramente no era algo normal andar con clavos en los bolsillos. Mientras ella contestaba, me dispuse a darle otro trago a mi bebida refrescante, apoyando el codo sobre la superficie de la barra, reposando mi rostro el costado de mi rostro contra la palma de la mano casi que imitando la pose en la que se había puesto ella momentos atrás. No era una burla, pero debía admitir era una posición cómoda.