- ¡Pero si ha sido increíble! - Dijo inmediatamente girándose bruscamente hacia él y señalando con la otra mano el anillo. Giró de nuevo con impaciencia su cabeza a la pequeña vitrina que tenía algunos dulces -Quiero comerme ese - Señaló un donut glaseado decorado con corazones de chocolate con leche. Sin duda aquella chica no había ido a aprovecharse de su oferta, pues ignoró por completo los dulces adyacentes elaborados de manera más sofisticada. Se notaba que verdaderamente era lo que le apetecía comerse. Con qué rapidez e impaciencia pasaba de un tema a otro, ¿pero a caso no es intrínseco de la juventud correr de un lado para otro con ganas de no desperdiciar el tiempo, de abarcarlo todo? El tiempo... Que valioso era y cuánto costaba aprender a apreciar los momentos que verdaderamente merecían la pena.
Antes de tener la aprobación de su petición al suculento postre, comenzó a rebuscar en la pequeña bolsa de tela que había posado en el suelo junto a ella. Nerviosa, cogió un trozo de papel enrollado y se lo tendió sin atreverse a mirarle a los ojos. ¿Era la primera vez que le enseñaba a alguien su trabajo?
- Yo, bueno, verás, hago un poco de todo, pero se puede decir que estoy practicando para ser una buena navegante. Este... es el último que he hecho y del que estoy más orgullosa. - Sus mejillas volvieron a sonrosarse. Y nerviosa continúo diciendo casi lanzándole el papel. - Si no te gusta o si no lo quieres no pasa nada... - Aunque era evidente que quería que aquel regalo le gustase.
Sus ojos se fijaron en la cara del marine, deseando desde sus más adentros aprobación.
Antes de tener la aprobación de su petición al suculento postre, comenzó a rebuscar en la pequeña bolsa de tela que había posado en el suelo junto a ella. Nerviosa, cogió un trozo de papel enrollado y se lo tendió sin atreverse a mirarle a los ojos. ¿Era la primera vez que le enseñaba a alguien su trabajo?
- Yo, bueno, verás, hago un poco de todo, pero se puede decir que estoy practicando para ser una buena navegante. Este... es el último que he hecho y del que estoy más orgullosa. - Sus mejillas volvieron a sonrosarse. Y nerviosa continúo diciendo casi lanzándole el papel. - Si no te gusta o si no lo quieres no pasa nada... - Aunque era evidente que quería que aquel regalo le gustase.
Sus ojos se fijaron en la cara del marine, deseando desde sus más adentros aprobación.