
Arthur Soriz
Gramps
21-02-2025, 08:45 PM
Le escuchaba atentamente, ocasionalmente dándole otro bocado a uno de mis cañoncitos, disfrutando de su sabor en silencio mientras me cruzaba de brazos y dejaba hablar a Mirage cuanto quisiera. Parecía ser que se explayaba bastante y le gustaba charlar, aunque noté cierto extraño titubeo al mencionar que era una Kuja. Me quedé un poco confundido por eso... ¿significaba que tenía algo para ocultar? Como dicho antes, sus razones no me incumbían a pesar de que me causaran curiosidad. Suspiré suavemente y renegué un poco con la cabeza ante su pregunta de si decir algo así le metería en problemas.
— Dudo mucho que decir tu lugar de origen signifique algún problema, nadie debería ser perseguido o preocuparse por ello. —le contestaba con total tranquilidad. — Maravilloso, me encantaría saber cómo es la vida de una Kuja... al ser un lugar donde solamente las mujeres pueden acceder, pues te imaginarás que dependo de lo que me cuenten. —agregué a la charla, soltando una suave risotada para así sacarle un tanto de seriedad a la conversación. Lo menos que quería es que ella se sintiera incómoda o interrogada.
Fue entonces que ladeé apenas un poco la cabeza y escuchando sus siguientes preguntas. A decir verdad, tampoco es que considerara que estuviera viviendo de forma estable en ningún lugar, siempre considerando mi verdadero hogar a la isla de Kilombo, al pueblo de Rostock en donde me había criado y crecido todos estos años.
— Es una isla muy tranquila, de hecho. El pueblo de Rostock que es donde crecí es muy pacífico... a veces alguna que otra persona problemática pero nada de lo que la base de los Marines allí no pueda encargarse incluso cuando no estoy —hice una pausa, aclarándome la garganta al beber un poco más del brebaje que pedí para mi—. Mi lugar favorito allí es su faro, muchas veces no hacía otra cosa que irme a pescar bien temprano a la madrugada incluso antes de que saliera el sol. ¡Yahahaha!
Reí entretenido, recordando esos buenos momentos, en especial cuando mi padre me enseñó a pescar por primera vez. Pero no podía quedarme en el pasado, además Mirage seguramente esperaba que le contestara las otras preguntas y tampoco es que fuese a dejarle esperando una eternidad tan solo porque un viejo como yo rememoraba tiempos que quedaron muy atrás ya; hace décadas.
— Dejé Kilombo hará un mes atrás, estuve un tiempo en el North Blue, en una isla llamada Swallow... muy bonita, pero quizás muy pacífica para mi gusto, siéndote honesto. Por eso harán dos semanas que vine hasta aquí, una razón fue para asistir en mi trabajo como Marine, y por otro lado para trabajar en sus astilleros y terminar de construir el balandro para mi brigada.
Le explicaba terminando de comerme otro cañoncito, ya quedándome tan solo tres... dos que me había comido yo, y uno que le había compartido a Mirage para que así lo probara incluso cuando ella se había comprado uno. Tampoco me molestaba, como dicho antes no es que tuviera hambre... había tenido un muy buen desayuno y quizás en unas horas comería otra cosa pero podía aguantar el resto del día sin andar de hambriento. A pesar de tener un cuerpo bastante fornido y grande, mi metabolismo me permitía no tener que preocuparme por alimentarme por unas cuantas horas.
— Ahora que he terminado la embarcación, honestamente... me sobra un poco el tiempo, todavía no me han asignado mucho por hacer. Así que debo agradecerle a la burocracia Marine el poder conocerte ahora.
— Dudo mucho que decir tu lugar de origen signifique algún problema, nadie debería ser perseguido o preocuparse por ello. —le contestaba con total tranquilidad. — Maravilloso, me encantaría saber cómo es la vida de una Kuja... al ser un lugar donde solamente las mujeres pueden acceder, pues te imaginarás que dependo de lo que me cuenten. —agregué a la charla, soltando una suave risotada para así sacarle un tanto de seriedad a la conversación. Lo menos que quería es que ella se sintiera incómoda o interrogada.
Fue entonces que ladeé apenas un poco la cabeza y escuchando sus siguientes preguntas. A decir verdad, tampoco es que considerara que estuviera viviendo de forma estable en ningún lugar, siempre considerando mi verdadero hogar a la isla de Kilombo, al pueblo de Rostock en donde me había criado y crecido todos estos años.
— Es una isla muy tranquila, de hecho. El pueblo de Rostock que es donde crecí es muy pacífico... a veces alguna que otra persona problemática pero nada de lo que la base de los Marines allí no pueda encargarse incluso cuando no estoy —hice una pausa, aclarándome la garganta al beber un poco más del brebaje que pedí para mi—. Mi lugar favorito allí es su faro, muchas veces no hacía otra cosa que irme a pescar bien temprano a la madrugada incluso antes de que saliera el sol. ¡Yahahaha!
Reí entretenido, recordando esos buenos momentos, en especial cuando mi padre me enseñó a pescar por primera vez. Pero no podía quedarme en el pasado, además Mirage seguramente esperaba que le contestara las otras preguntas y tampoco es que fuese a dejarle esperando una eternidad tan solo porque un viejo como yo rememoraba tiempos que quedaron muy atrás ya; hace décadas.
— Dejé Kilombo hará un mes atrás, estuve un tiempo en el North Blue, en una isla llamada Swallow... muy bonita, pero quizás muy pacífica para mi gusto, siéndote honesto. Por eso harán dos semanas que vine hasta aquí, una razón fue para asistir en mi trabajo como Marine, y por otro lado para trabajar en sus astilleros y terminar de construir el balandro para mi brigada.
Le explicaba terminando de comerme otro cañoncito, ya quedándome tan solo tres... dos que me había comido yo, y uno que le había compartido a Mirage para que así lo probara incluso cuando ella se había comprado uno. Tampoco me molestaba, como dicho antes no es que tuviera hambre... había tenido un muy buen desayuno y quizás en unas horas comería otra cosa pero podía aguantar el resto del día sin andar de hambriento. A pesar de tener un cuerpo bastante fornido y grande, mi metabolismo me permitía no tener que preocuparme por alimentarme por unas cuantas horas.
— Ahora que he terminado la embarcación, honestamente... me sobra un poco el tiempo, todavía no me han asignado mucho por hacer. Así que debo agradecerle a la burocracia Marine el poder conocerte ahora.