
Arthur Soriz
Gramps
23-02-2025, 05:55 AM
— ¡Yahahaha!~ Respira, por favor... no te me desmayes.
Una sonrisa dulce y sincera se plasmó en mi rostro al escucharla hablar de forma tan apresurada. Parecía de verdad una niña pequeña que se impresionaba por todo y, honestamente, no iba a salir de mi el detenerla. Quería escucharla, que se emocionara cuanto quisiera... y recién cuando terminase de hacer todo su ataque de preguntas ahí me acomodaría cruzado de brazos y me dispondría a responder. Pensé por unos momentos cómo responderle a cada cosa, pero tampoco es que debía ser excesivamente detallado... aunque, si tanto había preguntado, lo mínimo que se merecía era que yo le dijera con lujo y detalle todo lo que deseaba.
— En la proa he tallado a mano dos cabezas, una del tigre... y una del dragón, ambas representando no solamente la fuerza, pero la resistencia del dragón y la ferocidad del tigre. —contesté en un comienzo, riendo suavemente. La verdad es que me daba mucha gracia el charlar con Mirage porque en vez de tomármelo como una molestia, lo estaba disfrutando en demasía. Hacía mucho tiempo que no consideraba una charla con alguien tan joven de manera tan amena. Normalmente los jóvenes de hoy en día prefieren ir por su lado, ignorando los relatos de viejos como yo... queriendo comerse el mundo entero por delante como si nada importara más que lo suyo.
— He utilizado variedad de maderas dependiendo de la sección que estaba construyendo... utilicé para la estructura y la quilla madera de roble, para las cuadernas utilicé fresno vaporizado... por su capacidad para flexionarse sin partirse. Para las vigas y suelos, incluyendo cubierta utilicé pino que si bien resistente también es ligero... para no sobrecargar el balandro. Y para el timón utilicé teca, que al menos será capaz de aguantar la humedad. Sellé juntas usando estopa empapada en alquitrán y luego compactada con un martillo y cincel. —explicaba con total lujo y detalle. De hecho aunque me tomara media hora decirle cada uno de los factores que me llevaron a elegir cada una de las maderas y métodos con los que llevé a cabo la construcción de dicho balandro. Mirage podía escuchar la pasión con la que contaba todo aquello... la forma en la que me brillaban los ojos al poder sentir que de verdad me estaban oyendo y no tan solo dando la larga por ser un viejo. Se me hinchaba el pecho de orgullo, y sin lugar a dudas lo siguiente que dije lo dejaría más que en claro.
— Debo decir que la parte que más me ha gustado ha sido la proa... sin dudas —comenté asintiendo con la cabeza, resoplando por la nariz—. ¿Sabes? ... Me gustaría hacerte una propuesta.
Comenté llevándome a la boca otro cañoncito de dulce de leche y devorándolo en un solo mordisco. Mastiqué, tragué, bajé la comida con un trago de brebaje y volví a hablar. — ¿Qué me dices si tú bautizas al balandro? ... Sería un honor que fueras tú quien quiebre la botella y lo vea tocar el mar por primera vez, Mirage... ¿le concederías el gusto a este viejo Marine?
Una sonrisa dulce y sincera se plasmó en mi rostro al escucharla hablar de forma tan apresurada. Parecía de verdad una niña pequeña que se impresionaba por todo y, honestamente, no iba a salir de mi el detenerla. Quería escucharla, que se emocionara cuanto quisiera... y recién cuando terminase de hacer todo su ataque de preguntas ahí me acomodaría cruzado de brazos y me dispondría a responder. Pensé por unos momentos cómo responderle a cada cosa, pero tampoco es que debía ser excesivamente detallado... aunque, si tanto había preguntado, lo mínimo que se merecía era que yo le dijera con lujo y detalle todo lo que deseaba.
— En la proa he tallado a mano dos cabezas, una del tigre... y una del dragón, ambas representando no solamente la fuerza, pero la resistencia del dragón y la ferocidad del tigre. —contesté en un comienzo, riendo suavemente. La verdad es que me daba mucha gracia el charlar con Mirage porque en vez de tomármelo como una molestia, lo estaba disfrutando en demasía. Hacía mucho tiempo que no consideraba una charla con alguien tan joven de manera tan amena. Normalmente los jóvenes de hoy en día prefieren ir por su lado, ignorando los relatos de viejos como yo... queriendo comerse el mundo entero por delante como si nada importara más que lo suyo.
— He utilizado variedad de maderas dependiendo de la sección que estaba construyendo... utilicé para la estructura y la quilla madera de roble, para las cuadernas utilicé fresno vaporizado... por su capacidad para flexionarse sin partirse. Para las vigas y suelos, incluyendo cubierta utilicé pino que si bien resistente también es ligero... para no sobrecargar el balandro. Y para el timón utilicé teca, que al menos será capaz de aguantar la humedad. Sellé juntas usando estopa empapada en alquitrán y luego compactada con un martillo y cincel. —explicaba con total lujo y detalle. De hecho aunque me tomara media hora decirle cada uno de los factores que me llevaron a elegir cada una de las maderas y métodos con los que llevé a cabo la construcción de dicho balandro. Mirage podía escuchar la pasión con la que contaba todo aquello... la forma en la que me brillaban los ojos al poder sentir que de verdad me estaban oyendo y no tan solo dando la larga por ser un viejo. Se me hinchaba el pecho de orgullo, y sin lugar a dudas lo siguiente que dije lo dejaría más que en claro.
— Debo decir que la parte que más me ha gustado ha sido la proa... sin dudas —comenté asintiendo con la cabeza, resoplando por la nariz—. ¿Sabes? ... Me gustaría hacerte una propuesta.
Comenté llevándome a la boca otro cañoncito de dulce de leche y devorándolo en un solo mordisco. Mastiqué, tragué, bajé la comida con un trago de brebaje y volví a hablar. — ¿Qué me dices si tú bautizas al balandro? ... Sería un honor que fueras tú quien quiebre la botella y lo vea tocar el mar por primera vez, Mirage... ¿le concederías el gusto a este viejo Marine?