¿Sabías que…?
... Robin y Ussop son los encargados de cortarles el pelo a su tripulación, ya que después de todo, es algo que alguien debe hacer.
[Común] La Metrópolis de la Plebe
B. Arrak Obamars Trunoir
Obama
El gran boulevard de Montfort lucía los rasgos típicos de la alta burguesía. A ambos lados de la avenida se erguían opulentos edificios con las fachadas limpias y recién pintadas, cercados por refinados jardines de setos perfectamente recortados. Eran el evidente distintivo de la pequeña fortuna que sus dueños estaban dispuestos a gastar en su cuidado, pues su único propósito era el de mantener la más pulcra imagen de ostentosidad.

Una atención al detalle tan solo lograda por el esfuerzo de las manos y espaldas de aquellos que han nacido para engrasar la maquinara del mundo con su sudor, sangre y lágrimas. Pues de no ser así, la constante humareda que provenía de los niveles inferiores de la metrópolis terminaría por tintar con tonos grisáceos los alegres colores de los hogares de los más afortunados.

Porque, ¿quién puede negarse a una paga decente cuando las otras opciones son tan poco apetitosas? Aquellos cuya vida no vale más que el cuero de las gotas maltrechas que gastan no se merecen nada más allá de la fortuna de levantar sus mugrientos rostros hacia las estrellas, y sólo para agradecer la generosidad de aquellos quienes, en su más absoluta benevolencia, ven utilidad en su maloliente existencia entre la mugre, el hollín y la miseria intrínseca a su gente.

El portón doble de roble de uno de estos hogares se abrió de par en par. Un séquito de sirvientes se inclinaban frente a una figura ataviada con un sencillo traje de color azul oscuro, que se despedía con un gesto amable y una amplia sonrisa mientras descendía la escalinata hacia el boulevard. Dicha figura no miraba a los sirvientes, para él no eran mucho mejores que perros adiestrados, sino a la pareja cuya mirada nerviosa traicionaba la sonrisa que fingían.

Incluso cuando el hombre trajeado dejó atrás la gran reja de acero forjado no se atrevieron a dejar de saludar pues temían que, en uno de sus caprichos, decidiese volver a hablar con ellos. No fue hasta que transcurrieron tres minutos que consiguieron reunir el coraje suficiente para regresar al interior de su hogar y respirar con normalidad.

- Yo tengo un sueño. - Pensó el hombre, quien caminaba con pasos seguros y bien medidos en dirección a la fuente que estaba cerca de dicha casa. - Uno donde esta gente mantiene sus esperanza viva pero sus deseos contenidos, donde sus mayores aspiraciones se limitan a besar el suelo que piso. -

Pronto divisó la indudable presencia del miembro de la familia Blutmond. Su nobleza tan palpable como su atuendo, remarcado por el esplendor del distinguido bastón que relucía sobre aquella mísera imitación de la verdadera riqueza llamado Montfort. Sin duda, él si era alguien digno de su atención y tiempo, a diferencia de aquel patético intento de familia adinerada.

No tardó en situarse junto a él y, con el acento propio de los nobles, saludó con la cortesía más reverente y orgullosa.

- Es un honor conocernos al fin, señor Blutmond. - Dijo al tiempo que lucía una cálida sonrisa. - Estoy seguro de que ya me conocéis, pero si no es así, permitid que me presente. Soy B. Arack, de la gran casa de los Obamars. -
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Mensajes en este tema
La Metrópolis de la Plebe - por Matthias Blutmond - 24-02-2025, 08:56 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Key - 25-02-2025, 03:55 AM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Asradi - 25-02-2025, 12:27 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Leander Swain - 25-02-2025, 03:32 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por B. Arrak Obamars Trunoir - 25-02-2025, 08:06 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Key - 27-02-2025, 03:24 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Asradi - 04-03-2025, 01:46 PM
RE: La Metrópolis de la Plebe - por Leander Swain - 04-03-2025, 03:51 PM

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