Una hoja cayó de un árbol y una fina mano blanca se extendió lentamente para cogerla, pero la suave brisa la alejó de ella. El viento había sido el que había comenzado el juego. Balanceándose, girando sobre sí misma en un bello baile y sin perder la hoja de vista, Key la perseguía deleitándose con cada instante. Los cabellos azules oscuros de la joven se mecían con el viento y el dorado sol que se reflejaba en las puntas de sus mechones más claros los hacía parecer turquesas. Eran como el oleaje de un mar profundo que besaba la costa con cristalinas y suaves olas. Una figura femenina esbelta, que se movía con suavidad y que jugueteaba con una sonrisa cándida.
Los ropajes negros de cuero de la chica contrastaban bastante con el lugar, pero aquella zona parecía tranquila. No sabía ni dónde estaba ni tenía del todo claro cómo había acabado llegando allí, pero tampoco era algo que verdaderamente le importase. Simplemente canturreaba de forma casi inaudible, mientras danzaba. La pequeña hoja cayó en una de las termas. Se agachó para cogerla y las tranquilas aguas le devolvieron su reflejo, el de unos ojos divertidos, uno fucsia y otro gris, que no quitaban su atención de la hoja mientras la agarraba y observaba con detenimiento.
- Al final creo que he ganado yo. Ts... Tsch.. ja ja ja. - Dijo a la hoja concluyendo con una melódica y breve risa.
Se levantó y reparó en el lugar en el que se encontraba. Estaba en un bonito lugar al aire libre con una especie de bañeras cavadas en la tierra y que desprendían vapor. "Claro, cuando la he cogido el agua estaba caliente. ¿Habrá debajo una especie de fogones o se encargará gente de cambiar el agua constantemente?" Se preguntaba para sus adentros al ser la primera vez que veía algo semejante y que el agua parecía no fluir, si no estar en un cálido reposo. Pero... no estaba sola.
Un joven de aproximadamente su envergadura, cabellos negros y ojos rojos taciturnos se encontraba en aquel lugar. "Ti, ¿TIENE ALAS?" Pensó al instante.
Key no pudo evitar acercarse curiosa... Quería saber más. Sin invitación alguna se sentó próxima a él.
- Hola, esto... - Comenzó a hablar torpemente hasta que esbozó una amplia sonrisa amistosa. - Este sitio es muy bonito, espero que no te importe que me siente junto a ti.
Los ropajes negros de cuero de la chica contrastaban bastante con el lugar, pero aquella zona parecía tranquila. No sabía ni dónde estaba ni tenía del todo claro cómo había acabado llegando allí, pero tampoco era algo que verdaderamente le importase. Simplemente canturreaba de forma casi inaudible, mientras danzaba. La pequeña hoja cayó en una de las termas. Se agachó para cogerla y las tranquilas aguas le devolvieron su reflejo, el de unos ojos divertidos, uno fucsia y otro gris, que no quitaban su atención de la hoja mientras la agarraba y observaba con detenimiento.
- Al final creo que he ganado yo. Ts... Tsch.. ja ja ja. - Dijo a la hoja concluyendo con una melódica y breve risa.
Se levantó y reparó en el lugar en el que se encontraba. Estaba en un bonito lugar al aire libre con una especie de bañeras cavadas en la tierra y que desprendían vapor. "Claro, cuando la he cogido el agua estaba caliente. ¿Habrá debajo una especie de fogones o se encargará gente de cambiar el agua constantemente?" Se preguntaba para sus adentros al ser la primera vez que veía algo semejante y que el agua parecía no fluir, si no estar en un cálido reposo. Pero... no estaba sola.
Un joven de aproximadamente su envergadura, cabellos negros y ojos rojos taciturnos se encontraba en aquel lugar. "Ti, ¿TIENE ALAS?" Pensó al instante.
Key no pudo evitar acercarse curiosa... Quería saber más. Sin invitación alguna se sentó próxima a él.
- Hola, esto... - Comenzó a hablar torpemente hasta que esbozó una amplia sonrisa amistosa. - Este sitio es muy bonito, espero que no te importe que me siente junto a ti.