
Key
Key
03-03-2025, 10:02 PM
Era bastante aparatoso correr con una gélida y punzante piña clavándosele en abdomen, pero solo podía preocuparse en aquellos instantes por intentar salir de allí y no recibir represalias por el pequeño hurto. Su atención estaba puesta en correr lo más rápido que le permitiesen sus entumecidas piernas y evitar cualquier obstáculo que pudiese encontrarse, no se esperaba aquella mano que la agarró de golpe.
Lo último que se vio perderse por el callejón fueron unos cabellos azules. Lo primero que se encontró aquel desconocido era una mirada sorprendida con cierto aire de inocencia. Un ojo fucsia y un ojo gris que le miraban con la esperanza de que aquel tirón fuese una solución y no un problema.
Cuando escuchó sus palabras dejó de estar tan tensa y se relajó un poco. No parecía haberse sorprendido por su inusual aspecto y había comenzado a prestarle total atención como si se hubiese olvidado de que la perseguían. Asentía a sus palabras, a esos consejos. "Ahora que lo pienso... si que no suelen estar solos... ¿Mejores lugares? ¿Formas más discretas? ¡Tal vez me diga cómo!" - Continuó asintiendo hasta que escuchó la palabra "chocolate".
- Sí, por favor. - Dijo en un hilito de voz mientras comenzaba a seguirle casi de inmediato. - ¿Pero puedo quedarme la piña, no? Si quieres la comparto contigo, tiene buena pinta. - Y le sonrío de oreja a oreja de forma muy dulce, como si lo que había hecho no estuviese mal. - Ummm, piña y chocolate, ¡Que cena más rica! - Se apresuró a ponerse a su altura, aún ocultando la fruta bajo sus ropas y andando de forma un poco aparatosa. - Oh, perdona, que no te he dado las gracias. ¡Gracias! ¿Cómo te llamas? Yo Key, pero prefiero que no le digas mi nombre a nadie, porfi.
Lo último que se vio perderse por el callejón fueron unos cabellos azules. Lo primero que se encontró aquel desconocido era una mirada sorprendida con cierto aire de inocencia. Un ojo fucsia y un ojo gris que le miraban con la esperanza de que aquel tirón fuese una solución y no un problema.
Cuando escuchó sus palabras dejó de estar tan tensa y se relajó un poco. No parecía haberse sorprendido por su inusual aspecto y había comenzado a prestarle total atención como si se hubiese olvidado de que la perseguían. Asentía a sus palabras, a esos consejos. "Ahora que lo pienso... si que no suelen estar solos... ¿Mejores lugares? ¿Formas más discretas? ¡Tal vez me diga cómo!" - Continuó asintiendo hasta que escuchó la palabra "chocolate".
- Sí, por favor. - Dijo en un hilito de voz mientras comenzaba a seguirle casi de inmediato. - ¿Pero puedo quedarme la piña, no? Si quieres la comparto contigo, tiene buena pinta. - Y le sonrío de oreja a oreja de forma muy dulce, como si lo que había hecho no estuviese mal. - Ummm, piña y chocolate, ¡Que cena más rica! - Se apresuró a ponerse a su altura, aún ocultando la fruta bajo sus ropas y andando de forma un poco aparatosa. - Oh, perdona, que no te he dado las gracias. ¡Gracias! ¿Cómo te llamas? Yo Key, pero prefiero que no le digas mi nombre a nadie, porfi.