
Arthur Soriz
Gramps
04-03-2025, 09:25 PM
La calidez de su abrazo me sorprendió. A pesar de que fuera rápido y estrecho, llevé una mano a su cabeza acariciando con delicadeza su nuca, revolviendo suavemente sus cabellos azabache. Sonreí con tranquilidad, feliz... siendo jalado por aquella joven y dejándome hacer, me sentía feliz... ¿así se sentiría ser abuelo? Reí, quedándome con ese pensamiento para mis adentros mientras comenzaba a caminar con ella a mi lado. De vez en cuando le miraba de soslayo, sabiendo el camino hacia los astilleros de memoria de tantas veces que lo había hecho. Aunque para darle el gusto, sacaba el mapa ocasionalmente, incluso señalando en este dónde se encontraba en específico el lugar.
— Mira, aquí es hacia donde iremos... aquí pasé dos semanas y media construyendo el balandro... ya verás cómo se ve, estoy emocionado, ¡muy! —decía soltando una confianzuda carcajada. Llevaba tiempo sin sentirme así, sin sentirme... ¿cómo decirlo? Feliz tal vez, sin la necesidad de estar pensando que solamente estaba relacionándome con mis colegas de trabajo y nada más. Hacía tiempo desde que me fui de Kilombo creía que no hallaría a nadie con quien socializar, incluso con la gente común de las islas, siempre estaba trabajando... supongo que así es la vida de un Marine.
Cuando escuché el "¿Guías tú?" se me ocurrió una mejor idea. Sin previo aviso le sujeté de la cintura, y aprovechando que era mucho más pequeña que yo, le puse sobre mis hombros para acto seguido darle el mapa. Levanté la mirada un poco y hablé.
— ¡Sigo sus indicaciones, navegante!
Dije soltando una entretenida y sincera carcajada. Mientras ella me guiaba fuera señalándome con un dedo o dándome direcciones con la voz, y mientras caminábamos le sacaba charla acerca de sus sueños, sus deseos. Sus metas en la vida eran sinceras, se notaba que en por suerte parte de una inocencia infantil seguía a flor de piel, y si no ... pues lo disimulaba muy bien. — Puedes utilizar el servicio de los News Coo si es necesario para enviarme una carta... ellos sabrán cómo llegar a mi. Atesoraré cada mapa y carta que me envíes... y las llevaré siempre conmigo. A donde quiera que vaya.
Mientras continuaba caminando, saludaba ocasionalmente a alguna persona que nos miraba, hasta que llegamos hasta los astilleros. El lugar estaba repleto de trabajadores, carpinteros y demás. Barcos a medio construir, otros que simplemente eran sus esqueletos, pero ... a lo lejos, ya se podía ver en todo su esplendor. Un balandro hermoso, no era gigantesco como las demás embarcaciones de los Marines pero de todos modos se veía esplendorosa. A diferencia de lo que imaginó Mirage en un comienzo, la pintura cambiaba. Tenía un tono bordó, con detalles un tanto más oscuros como escamas de dragón pintadas del lado donde estaba la cabeza de dicha criatura mitológica, y del otro lado se veía la madera normal, pero con encastres de madera más oscura simulando las rayas de un tigre en su pelaje. Mitad y mitad por así decirlo. Contrastaba y en demasía ... con filigrana y decoraciones enchapadas en oro, cualquiera que viera esto no pensaría que era un barco Marine común y corriente.
— Aquí está... mi preciada creación, Kings' Judgement... Los Reyes están listos para ser bautizados. — dije con Mirage aún sobre mis hombros, alzando la mirada, intercambiándole el mapa, por la botella de champaña que había comprado justo para esta ocasión. La tenía en mis hombros aún porque la altura a la que estaba puesto el balandro era elevada, bastante. Aunque sí que pedí ayuda para que le fueran descendiendo poco a poco, ya que tenía que estar lista para tocar agua. De hecho, mucha más gente que me conocía de antes de fue reuniendo, que me vieron trabajar día y noches enteras en el barco.
Todos se congregaban emocionados de lo que estaba por suceder.
— Mira, aquí es hacia donde iremos... aquí pasé dos semanas y media construyendo el balandro... ya verás cómo se ve, estoy emocionado, ¡muy! —decía soltando una confianzuda carcajada. Llevaba tiempo sin sentirme así, sin sentirme... ¿cómo decirlo? Feliz tal vez, sin la necesidad de estar pensando que solamente estaba relacionándome con mis colegas de trabajo y nada más. Hacía tiempo desde que me fui de Kilombo creía que no hallaría a nadie con quien socializar, incluso con la gente común de las islas, siempre estaba trabajando... supongo que así es la vida de un Marine.
Cuando escuché el "¿Guías tú?" se me ocurrió una mejor idea. Sin previo aviso le sujeté de la cintura, y aprovechando que era mucho más pequeña que yo, le puse sobre mis hombros para acto seguido darle el mapa. Levanté la mirada un poco y hablé.
— ¡Sigo sus indicaciones, navegante!
Dije soltando una entretenida y sincera carcajada. Mientras ella me guiaba fuera señalándome con un dedo o dándome direcciones con la voz, y mientras caminábamos le sacaba charla acerca de sus sueños, sus deseos. Sus metas en la vida eran sinceras, se notaba que en por suerte parte de una inocencia infantil seguía a flor de piel, y si no ... pues lo disimulaba muy bien. — Puedes utilizar el servicio de los News Coo si es necesario para enviarme una carta... ellos sabrán cómo llegar a mi. Atesoraré cada mapa y carta que me envíes... y las llevaré siempre conmigo. A donde quiera que vaya.
Mientras continuaba caminando, saludaba ocasionalmente a alguna persona que nos miraba, hasta que llegamos hasta los astilleros. El lugar estaba repleto de trabajadores, carpinteros y demás. Barcos a medio construir, otros que simplemente eran sus esqueletos, pero ... a lo lejos, ya se podía ver en todo su esplendor. Un balandro hermoso, no era gigantesco como las demás embarcaciones de los Marines pero de todos modos se veía esplendorosa. A diferencia de lo que imaginó Mirage en un comienzo, la pintura cambiaba. Tenía un tono bordó, con detalles un tanto más oscuros como escamas de dragón pintadas del lado donde estaba la cabeza de dicha criatura mitológica, y del otro lado se veía la madera normal, pero con encastres de madera más oscura simulando las rayas de un tigre en su pelaje. Mitad y mitad por así decirlo. Contrastaba y en demasía ... con filigrana y decoraciones enchapadas en oro, cualquiera que viera esto no pensaría que era un barco Marine común y corriente.
— Aquí está... mi preciada creación, Kings' Judgement... Los Reyes están listos para ser bautizados. — dije con Mirage aún sobre mis hombros, alzando la mirada, intercambiándole el mapa, por la botella de champaña que había comprado justo para esta ocasión. La tenía en mis hombros aún porque la altura a la que estaba puesto el balandro era elevada, bastante. Aunque sí que pedí ayuda para que le fueran descendiendo poco a poco, ya que tenía que estar lista para tocar agua. De hecho, mucha más gente que me conocía de antes de fue reuniendo, que me vieron trabajar día y noches enteras en el barco.
Todos se congregaban emocionados de lo que estaba por suceder.