
Leander Swain
Garm
04-03-2025, 11:53 PM
Swain mostró una sonrisa afable y asintió, más pare el mismo que para Key. Cuando la camarera dejó la comanda en la mesa tomó su copa de vino, dándole un pequeño sorbo antes de dejarla de nuevo en su sitio, degustando durante unos segundos el sabor del vino.
― Subsistir, para algunos es un trabajo aunque no lo creas pero, digamos que no como esperas ― se quita su sombrero, dejándolo en la mesa a un lado mientras se alisa el pelo levemente ― No todos los mendigos que ves la calle lo son o los niños desamparados sin familias son pequeñas almas inocentes. Veras, a simple vista se esconde un mundo maravilloso donde no todo es lo que parece y donde las apariencias son solo herramientas para un fin y a esa forma vida, a ese mundo oculto a simple vista me gusta llamarlo mi hogar.
El joven dejó que la chica comiera un poco antes de continuar hablando, escuchando y mirando a todos en la sala hasta que una anciana llamó su atención pues pese a que parecía una mujer inteligente ocultaba más.
― Fíjate en aquella abuelita inocente y débil, fíjate bien ― dice con un tono conspirativo mientras apunta hacia la mujer de avanzada edad. Justo en ese momento aquella mujer se chocaba “accidentalmente” con un hombre que pasaba a su lado y mientras el susodicho le pedía disculpas la anciana ya le había robado una bolsita con berries del bolsillo.
Swain sonrió con una leve risa casi casi imperceptible antes de dirigir su mirada a su acompañante.
― Respondiendo a tu pregunta sobre a qué me dedico… ― se rasca la barbilla levemente ― Digamos que a un poco de todo, según el caso claro. ― responde antes de tomar la copa y dar otro sorbo ― En lo que respecta a conseguir lo que uno quiere de formas más discretas bueno, hay muchas y mismamente acabas de ver un ejemplo: las apariencias. Debes usar las vulnerabilidades de la gente, la compasión de los más devotos de corazón pues ― señala a la anciana ― ¿Quién en su sano juicio pensaría que aquella anciana era una ladrona? ― se vuelve a reír levemente, un gorgojeo afable y cálido que indicaba que aquella situación le producía divertimento.
Tras aquella pequeña explicación se echó atrás en su silla, relajándose y disfrutando del ambiente mientras dejaba a la joven disfrutar de su comida.
― Subsistir, para algunos es un trabajo aunque no lo creas pero, digamos que no como esperas ― se quita su sombrero, dejándolo en la mesa a un lado mientras se alisa el pelo levemente ― No todos los mendigos que ves la calle lo son o los niños desamparados sin familias son pequeñas almas inocentes. Veras, a simple vista se esconde un mundo maravilloso donde no todo es lo que parece y donde las apariencias son solo herramientas para un fin y a esa forma vida, a ese mundo oculto a simple vista me gusta llamarlo mi hogar.
El joven dejó que la chica comiera un poco antes de continuar hablando, escuchando y mirando a todos en la sala hasta que una anciana llamó su atención pues pese a que parecía una mujer inteligente ocultaba más.
― Fíjate en aquella abuelita inocente y débil, fíjate bien ― dice con un tono conspirativo mientras apunta hacia la mujer de avanzada edad. Justo en ese momento aquella mujer se chocaba “accidentalmente” con un hombre que pasaba a su lado y mientras el susodicho le pedía disculpas la anciana ya le había robado una bolsita con berries del bolsillo.
Swain sonrió con una leve risa casi casi imperceptible antes de dirigir su mirada a su acompañante.
― Respondiendo a tu pregunta sobre a qué me dedico… ― se rasca la barbilla levemente ― Digamos que a un poco de todo, según el caso claro. ― responde antes de tomar la copa y dar otro sorbo ― En lo que respecta a conseguir lo que uno quiere de formas más discretas bueno, hay muchas y mismamente acabas de ver un ejemplo: las apariencias. Debes usar las vulnerabilidades de la gente, la compasión de los más devotos de corazón pues ― señala a la anciana ― ¿Quién en su sano juicio pensaría que aquella anciana era una ladrona? ― se vuelve a reír levemente, un gorgojeo afable y cálido que indicaba que aquella situación le producía divertimento.
Tras aquella pequeña explicación se echó atrás en su silla, relajándose y disfrutando del ambiente mientras dejaba a la joven disfrutar de su comida.