
Teruyoshi
Teru
13-03-2025, 05:06 AM
Teruyoshi se escabulló entre la bruma, transformándola en su aliada. Gracias a su haki de observación, junto a sus agudos sentidos, pudo dejar atrás la enorme carnicería que se había gestado en los salones principales de la Dama del Loto. El gato aún podía percibir cómo las presencias se apagaban una tras otra a sus espaldas, dándole más o menos una idea aproximada de cómo se estaba desarrollando aquella trampa mortal.
- Pobrrres desgrrraciados - pensó con cara de asco tras realizar de forma automática su característico gesto, el cual le había hecho lamer sin querer el arma que le había forjado Goku antes de destaparse como un traidor. Sin duda… un sabor amargo.
El mink avanzó dejando a un lado aquel regusto de boca, evitando ponerse a divagar sobre historias pasadas y devolviendo la atención a las presencias que se encontraban más alejadas. Su instinto no tardó en mostrarse certero, ya que no tardó en llegar a sus picudas orejas los ecos de un combate. Teruyoshi apretó el paso, ansioso por alcanzar su destino.
Ante él se presentó la escena final de un combate, el cual a pesar de ser breve, proporcionó al gato un par de datos de interés sobre la forma de combate del hombre que quedó en pie. Teruyoshi no tardó en reconocer al vencedor como uno de los hermanos de la Hermandad del Filo, mientras que el cadáver a sus pies parecía la joven que había llegado con la tal Rina. Teruyoshi los recordaba porque eran parte de las personas que habían desaparecido cuando había oído la campanilla.
- Así que encontrrrasteis un atajo… - pensó el gato mientras observaba al hombre arrancar su arma del cuerpo inerte de su adversario. - Uno muy interesante - sentenció permaneciendo a la sombra de la niebla mientras sus ojos verdosos observando la escena con el sigilo de un depredador al acecho. El chico estaba herido y cansado, pero no dudó en mantener su arma en alto cuando percibió la presencia del gato
Teruyoshi dejó escapar un suave ronroneo mientras una sonrisa acudía a sus labios. Su cola comenzó a menearse de lado a lado en un movimiento suave mientras decidía en milésimas de segundos cómo abordar la situación.
- Vaya, vaya… veo que te has estado divirrrtiendo tú solo mientrrras a los demás nos apuñalaban por las espaldas - contestó con su peculiar tono de voz, mostrando una calma calculada mientras su haki de observación se mantenía en alerta máxima. - Estoy seguro que defenderás esa que tienes entrrre manos hasta el final - añadió fijándose en la urna que contenía su tan preciada akuma no mi - pero dado tu estado, dudo que te sea fácil… O al menos lo suficientemente fácil para que tus herrrmanos salgan ilesos.
Su voz fue tornándose más aguda mientras comenzaba a sembrar la semilla de su plan.
- Mientrrras escapaba hacia aquí he visto como ese bicho de mal agüero de Mael desgarrraba la trrripa de uno de tus herrrmanos. La Zorrra de la Niebla nos ha metido a todos en una enorrrme trrrampa y el caos se ha desatado entrrre todo el mundo.
Teruyoshi dio un instante para que el tipo fuera asimilando la información que le daba, aunque tampoco lo dejaría contestar, sino que seguiría regando la semilla de su plan en un intento de que germinara.
- Seguramente entrrre los trrres podáis con ese tal Mael… pero en tu mano está el quererrr ayudarrrlos o quedarrrte aquí luchando conmigo mientrrras ellos perecen bajo el filo de otrrro - continuó mientras se fijaba en cada gesto por su parte. - La decisión es tuya… ¿Prrrefieres lucharrr aquí porrr un poderrr indeterrrminado o dejarrr eso en el suelo e irrr en busca de los tuyos antes de que sea demasiado tarrrde? - preguntó mientras señalaba la urna que tenía en las manos. - Seguramente el poderrr de la akuma es tan mentira como la subasta que nos ha rrreunido aquí… pero yo no puedo elegirrr porrr ti.
- Herrrmandad o poderrr… ¿Qué decides? - acabó mientras adoptaba una pose defensiva a la par que su cuerpo emitía rayos a su alrededor de forma amenazadora. - Dudo que Mael se esté molestando en prrreguntar a tus nakamas.
Por si acaso, durante todo su discurso no había dejado de mantener su haki de observación activo sobre su entorno. El gato confiaba en sus reflejos felinos para reaccionar ante cualquier movimiento por parte del tipo de la daga, por lo que si intentaba atacar o romper la urna para acceder a la fruta reaccionaría en un instante.
Teruyoshi confiaba en que la palabra Hermandad del Filo significase algo más que un simple nombre elegido al azar. Con un poco de suerte el hombre tendría en estima a sus nakamas y podría explotar esa debilidad. No obstante, si el tipo decidía que el trabajo de haber llegado hasta ahí valía más que la vida que sus nakamas, entonces Teruyoshi tendría que arrebatarle su tan ansiado premio por la fuerza.
El mink confiaba en sus capacidades de combate y no pensaba marcharse de allí sin su akuma no mi. La partida aún no había terminado y Teruyoshi no era de los que dejaban escapar una oportunidad.
- Pobrrres desgrrraciados - pensó con cara de asco tras realizar de forma automática su característico gesto, el cual le había hecho lamer sin querer el arma que le había forjado Goku antes de destaparse como un traidor. Sin duda… un sabor amargo.
El mink avanzó dejando a un lado aquel regusto de boca, evitando ponerse a divagar sobre historias pasadas y devolviendo la atención a las presencias que se encontraban más alejadas. Su instinto no tardó en mostrarse certero, ya que no tardó en llegar a sus picudas orejas los ecos de un combate. Teruyoshi apretó el paso, ansioso por alcanzar su destino.
Ante él se presentó la escena final de un combate, el cual a pesar de ser breve, proporcionó al gato un par de datos de interés sobre la forma de combate del hombre que quedó en pie. Teruyoshi no tardó en reconocer al vencedor como uno de los hermanos de la Hermandad del Filo, mientras que el cadáver a sus pies parecía la joven que había llegado con la tal Rina. Teruyoshi los recordaba porque eran parte de las personas que habían desaparecido cuando había oído la campanilla.
- Así que encontrrrasteis un atajo… - pensó el gato mientras observaba al hombre arrancar su arma del cuerpo inerte de su adversario. - Uno muy interesante - sentenció permaneciendo a la sombra de la niebla mientras sus ojos verdosos observando la escena con el sigilo de un depredador al acecho. El chico estaba herido y cansado, pero no dudó en mantener su arma en alto cuando percibió la presencia del gato
Teruyoshi dejó escapar un suave ronroneo mientras una sonrisa acudía a sus labios. Su cola comenzó a menearse de lado a lado en un movimiento suave mientras decidía en milésimas de segundos cómo abordar la situación.
- Vaya, vaya… veo que te has estado divirrrtiendo tú solo mientrrras a los demás nos apuñalaban por las espaldas - contestó con su peculiar tono de voz, mostrando una calma calculada mientras su haki de observación se mantenía en alerta máxima. - Estoy seguro que defenderás esa que tienes entrrre manos hasta el final - añadió fijándose en la urna que contenía su tan preciada akuma no mi - pero dado tu estado, dudo que te sea fácil… O al menos lo suficientemente fácil para que tus herrrmanos salgan ilesos.
Su voz fue tornándose más aguda mientras comenzaba a sembrar la semilla de su plan.
- Mientrrras escapaba hacia aquí he visto como ese bicho de mal agüero de Mael desgarrraba la trrripa de uno de tus herrrmanos. La Zorrra de la Niebla nos ha metido a todos en una enorrrme trrrampa y el caos se ha desatado entrrre todo el mundo.
Teruyoshi dio un instante para que el tipo fuera asimilando la información que le daba, aunque tampoco lo dejaría contestar, sino que seguiría regando la semilla de su plan en un intento de que germinara.
- Seguramente entrrre los trrres podáis con ese tal Mael… pero en tu mano está el quererrr ayudarrrlos o quedarrrte aquí luchando conmigo mientrrras ellos perecen bajo el filo de otrrro - continuó mientras se fijaba en cada gesto por su parte. - La decisión es tuya… ¿Prrrefieres lucharrr aquí porrr un poderrr indeterrrminado o dejarrr eso en el suelo e irrr en busca de los tuyos antes de que sea demasiado tarrrde? - preguntó mientras señalaba la urna que tenía en las manos. - Seguramente el poderrr de la akuma es tan mentira como la subasta que nos ha rrreunido aquí… pero yo no puedo elegirrr porrr ti.
- Herrrmandad o poderrr… ¿Qué decides? - acabó mientras adoptaba una pose defensiva a la par que su cuerpo emitía rayos a su alrededor de forma amenazadora. - Dudo que Mael se esté molestando en prrreguntar a tus nakamas.
Por si acaso, durante todo su discurso no había dejado de mantener su haki de observación activo sobre su entorno. El gato confiaba en sus reflejos felinos para reaccionar ante cualquier movimiento por parte del tipo de la daga, por lo que si intentaba atacar o romper la urna para acceder a la fruta reaccionaría en un instante.
Teruyoshi confiaba en que la palabra Hermandad del Filo significase algo más que un simple nombre elegido al azar. Con un poco de suerte el hombre tendría en estima a sus nakamas y podría explotar esa debilidad. No obstante, si el tipo decidía que el trabajo de haber llegado hasta ahí valía más que la vida que sus nakamas, entonces Teruyoshi tendría que arrebatarle su tan ansiado premio por la fuerza.
El mink confiaba en sus capacidades de combate y no pensaba marcharse de allí sin su akuma no mi. La partida aún no había terminado y Teruyoshi no era de los que dejaban escapar una oportunidad.