¿Sabías que…?
... un concepto de isla Yotsuba está inspirado en los juegos de Pokemon de tercera generación.
[Común] El cariño del hogar - Invierno, Día 27, Año 724
Arthur Soriz
Gramps
A pesar de haberse conocido días atrás, la conexión sentimental que tenían el uno con el otro hacía pensar que se conocían de toda la vida. Y quizás, tan solo quizás... el destino lo había decidido así; o la suerte. Cual fuera la verdadera razón, ambos lo disfrutaban como si estuvieran en la más maravillosa aventura de sus vidas. Incluso cuando solo estaban recorriendo el East Blue, considerado por muchos el mar cardinal más débil de los cuatro, eso a ellos le daba exactamente lo mismo. En cambio, la verdadera intención de Arthur en estos momentos era darle a conocer a Keiko un trozo de su vida, de lo que fue crecer en aquel lugar que consideraba su hogar, que lo fue por más de sesenta años y al que ahora estaba volviendo luego de lo que sintió como una pequeña eternidad.

Honestamente, las charlas que estaban teniendo si bien a veces eran serias, Arthur prefería alejarse de los temas delicados para quien aún conocía como Mirage. ¿Por qué? Por el simple hecho de que respetaba su privacidad y sus tiempos. Son heridas que aún no habían sanado y que... probablemente, no sanarían nunca. Uno aprende a sobrellevarlas, pero la sanación quizás nunca sucede... no del todo al menos. Pero comprendes cómo sobrellevarlo.

Mientras estaban en camino, Arthur se aproximó a Mirage, poniéndole una mano en la espalda acariciando esta con gentileza y le miró de soslayo ocasionalmente, otras veces fijaba su vista tan solo en el infinito horizonte.

¿Sabes? Mi padre se habría puesto muy feliz de escuchar eso que dices... Y yo sigo luchando por ello, por que todos puedan sonreír y disfrutar de este mundo sin miedos, sin peligros... Que sepan que hay quienes estarán allí para ellos, protegiendo sus sonrisas... y su libertad.

Fue lo que el mayor le dijo a su joven compañera mientras navegaban por el East Blue. Ocasionalmente tenían pequeñas pausas en los puertos de otras islas, nada más para conseguir algunas raciones y seguir el recorrido. Pero, Pronto luego de unos días en altamar, fue ella la que divisó los primeros indicios de Kilombo en el horizonte, y con ello, una amplia sonrisa se dibujaba en el rostro de Arthur. Reconocería aquel faro en cualquier lado, grabado en su cabeza como un tatuaje eterno.

Cuando escuchó las efusivas y emocionadas preguntas, el viejo Marine soltó una sonora carcajada y asintió, señalando hacia donde se encontraba aquella alta y esbelta estructura.

¡Sí, esa es! ¡Y ahí está el faro, el que te comenté donde pescaba con mi papá desde pequeño! —comentaba emocionado, incluso se le acumulaban las lágrimas en los ojos pero no de tristeza... sino de genuina alegría por volver. Se sentía como si hubiera estado una pequeña eternidad sin poner pie en su hogar... y la verdad es que ya le hacía falta. — No puedo esperar a mostrarte todo... ¡incluso allí está el G-23, la base Marine! ... Wah, no ha pasado un año desde la última vez que puse pie aquí y siento que ha pasado una vida entera...

Ya su voz sonaba un poco más melancólica pero no por ello quebrada ni llorona. Todo lo contrario, era un orgullo que le llenaba por completo al saber que podría volver a ver a toda esa gente que sentía de cierto modo había dejado atrás. Y ahora, tendría la oportunidad de que alguien tan maravillosa como lo era Mirage, los conociera también. Casi parecía un niño impaciente queriendo mostrarle algo nuevo a sus amigos, algo genial y que estaba seguro les encantaría. Sabía de antemano que podrían haber cosas aburridas en Kilombo, muchos viejos, mucha gente antigua... pero seguía siendo su dulce hogar.

Y quería mostrárselo a ella.
#2


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El cariño del hogar - por Key - 01-04-2025, 02:01 PM
RE: El cariño del hogar - por Arthur Soriz - Ayer, 10:48 AM

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