¿Sabías que…?
... el famoso anime One Piece, del año 1999, está basado en el también famoso manga One Piece. Otra curiosidad es que el autor de ambas obras es Eiichiro Oda.
Tema cerrado 
[Aventura] [T4] Desapariciones en Loguetown 2
Lemon Stone
MVP
Peluca se puso serio, incómodamente serio y denso.
 
Detestaba a los hombres amargados, a los que se tomaban demasiado en serio la vida. Incluso se lo tomó personal cuando escupió el suelo, no porque hubiera escupido el suelo, sino porque se sentía superior a los revolucionarios que lo escucharon con inmerecida atención. Era lo mismo que sentirse superior a la Causa y, siendo justos y honestos, no hay nada más grande que la Causa.
 
Aguantó las ganas de darle un bofetón, arrancarle un par de dientes y darle su merecido pues era amigo de su mejor amigo, así que solo lo vio marcharse de la taberna.
 
Encendió un cigarrillo y fumó a través de la máscara, intentando no darles demasiada importancia a las irresponsables palabras de Peluca. Aun así, estaba furioso. Ese idiota había ofendido a la Causa y no iba a tolerarlo, pero valoraba lo suficiente su amistad con Castor como para no actuar imprudentemente.
 
Entonces, escuchó a su buen y peludo amigo.
 
-¿Dices que fuiste un experimento del Gobierno Mundial? Esos hijos de puta… -comentó extrañamente enojado y en voz baja-. Siento mucho escuchar eso, hermano… Luchamos en contra del Gobierno Mundial porque oprimen a los más débiles, no porque seamos gente buena con ganas de ser héroes, luchamos contra ellos en nombre de la Causa. Y mientras así sea evitaremos que haya otros como tú, Castor. Romperemos las cadenas y liberaremos al mundo de las Fuerzas Opresoras. Todos los hombres, pobres y ricos, feos y guapos, caminarán por las Tierras Libres. Lo prometo. -Hizo una pequeña pausa y le dio una calada al cigarrillo-. ¿Sabes lo que me molesta de Peluca? Que es un hipócrita y se cree mejor que nosotros. ¿Le molesta tratar con prostitutas, pero le va bien entrar a un club y masacrar a todo el mundo? Es un poco rara la vara moral de tu amigo, Castor.
 
Luego de terminar el cigarrillo se levantó del asiento y, de pronto, se vio más grande de lo que era realmente.
 
-Todavía estoy dispuesto a ayudarte porque eres un camarada, pero más que eso tú eres mi amigo, mi primer amigo. Solo no me pidas que trabaje con ese idiota -sentenció, su tono de voz grave anormalmente tajante.
 
El revolucionario enmascarado abandonó la taberna justo después de Castor y allí vio a los dos, a Peluca y a su amigo. Puede que fuera por el calor en la sangre, porque era estúpidamente imprudente, vaya a saber Dios la razón por la que se acercó a Peluca, pero lo hizo. Se plantó delante de él, tan cerca que podría sentir su respiración a través de la máscara, y lo miró hacia abajo.
 
-Escúchame una cosa: no me caes bien. Eres aburrido, serio, hipócrita y me has ofendido -le escupió con la honestidad que tanto le caracterizaba-. No te he roto la cara porque eres amigo de Castor y también porque, a pesar de ser un idiota, estás ayudando a la gente. Sin embargo, como vuelvas a insinuar que estamos del lado de las Fuerzas Opresoras te romperé las piernas y los brazos. Huelo la sangre en ti: eres un maldito asesino, no te creas mejor que nosotros -lo amenazó directamente sin importar si se estaba pasando o no-. Averiguaré por mi parte cómo entrar al estúpido Club y seguiré… Bueno, algo se me ocurrirá.
 
Tras lo dicho, se dirigiría al prostíbulo más cercano. Nunca se había acostado con una puta, aunque había usado sus servicios para… Bueno, las había usado en más de una ocasión. Era un hombre apasionado que vivía sus emociones a flor de piel, no le importaba lo que pensaran de él ni se preocupaba de las consecuencias de sus acciones ni decisiones. También era un poco orgulloso, por lo que no admitió que estaba ligeramente preocupado por el trato de los proxenetas hacia las prostitutas tras las palabras de Peluca.


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#11
Dharkel
-
Un hilillo de humo salía del cigarro que se posaba en los labios del espadachín. A penas habían pasado unos minutos, pero ya se encontraba más tranquilo, aunque la adrenalina y la rabia continuaban corriendo por sus venas. Acomodó la espada entre él y la pared sobre la que se encontraba apoyado con el fin de hacer la espera más cómoda. La bomba que les acababa de soltar podía no ser fácil de digerir, especialmente para aquellos que vivían engañados por la falta de conocimiento. O peor, aún siendo conocedores de la verdad se negaban a verla para evitar sentirse mal consigo mismo o debido a un orgullo desmesurado.  Sabía que tenía que darles algo de tiempo y que sus formas de oponerse a la idea no había sido las correctas. No estaba acostumbrado a disculparse por sus actos, pero la idea de hacer una excepción rondó su evasivamente su mente.

Cuando el cigarro se hubo consumido casi por completo, indicando que era el momento de ponerse en marcha y dejar de perder el tiempo, la puerta se abrió dejando ver a Rocket, quien se acercó al espadachín reconociendo que su iracundo discurso le había abierto los ojos, pues no sabía la situación real que vivían aquellas mujeres en su día a día. Dharkel asintió en silencio.

- Me alegro de que al menos haya serv…

Sus palabras se vieron interrumpidas cuando Lemon salió del Trago del Marinero, quien se dirigió directamente hacia él, adoptando una postura amenazante. Cogió el extinto cigarro con un par de dedos y lo tiró al suelo, pisándolo suave y repetidamente para terminar de apagarlo con fingida indiferencia. Una media sonrisa se dibujó en su rostro ante el intento de intimidación, pues no pudo evitar acordarse de las violentas reprimendas de Balagus. Si algo había aprendido del enorme contramaestre es que las acciones contaban mucho más que una amenaza que consideró vacía.

Durante el sermón no pudo evitar ir arqueando poco a poco una ceja, manteniéndose en silencio. La vida le había hecho aprender que, si le respondía, la situación no solo podría acabar en un altercado físico y violento, dejando daños colaterales en los alrededores, si no que también le costaría un preciado tiempo que poco a poco se le iba agotando y prefería usar para otras investigar el Plut-0. Además, también podría poner en riesgo su reciente relación con Rocket, algo que quería conservar, aunque tuviese que tragarse su orgullo, pues había demostrado ser un aliado más que capaz y alguien con la mente abierta dispuesta a aprender sin dejarse llevar por prejuicios ni el orgullo mismo. Lamentablemente no podía opinar lo mismo de Lemon, no en aquel preciso instante.

- Deberías ir con él, nadie debería hacerte elegir nunca entre un hermano y un simple socio que apenas conoces, por muy temerario u orgulloso que sea. Lo sé de primera mano.  – Se agachó para estar a la altura del mapache una vez el enmascarado emprendió su camino. - ¿Tienes un den den mushi? Puedes llamarme siempre que lo necesites, pero por ahora parece que nuestros caminos se separan. - Esbozó esta vez una sonrisa sincera mientras le tendía un trozo de papel. – Quién sabe. Puede que incluso consigas convencerle – dijo mientras se levantaba.

Dharkel encaminó sus pasos esta vez hacia el exclusivo club, pensando durante el camino en las palabras de Lemon. No pretendía caerle bien a nadie, de hecho, consideraba que caerle mal a las personas adecuadas era una victoria, como se podía tratar de esclavistas o personas que siendo más o menos conscientes de la situación utilizaban sus servicios. Por otro lado, consideraba que si alguien se sentía atacado u ofendido por sus palabras es porque realmente esa persona se sentía molesta consigo misma, de lo contrario no habría ofensa alguna. ¿Aburrido y serio? No era la primera vez que se lo llamaban y con toda seguridad no sería la última. De hecho, hasta lo consideró un halago. En su línea de trabajo dar rienda suelta a la diversión solía acabar bastante mal. ¿Era un asesino? Sí, y no trataba de ocultarlo, salvo para aquellos que poseían el poder y la autoridad suficiente para privarle de su libertad. Había quitado muchas vidas, algunas incluso injustamente, pero también era cierto que cargaba con un gran lastre emocional debido a una de sus más longevas y oscuras crónicas personales. Tenía su propia brújula moral, una que ni si quiera trataba de hacer entender a los demás.

<< Al menos no me escondo tras una máscara… >>, concluyó sus pensamientos.

Una vez llegase a su destino, tenía intención de esperar a que alguien saliese del local, seguirle para intentar averiguar algunos trapos sucios con los que poder proceder al chantaje en caso de que aparentase ser un cliente. En caso de que se tratase de un miembro del servicio quizás la intimidación o un soborno rutinario fuese suficiente. Quizás incluso la pareja de revolucionarios sirviese de distracción suponiendo que no hubiesen abandonado la idea de capturar vivo a Ephraim Walsh para extraerle toda la información que pudiese sobre la familia Blackmore.


Resumen
#12
Silver D. Syxel
-
Calles de Loguetown
Día 13 de Verano del año 724

La tarde comenzaba a transformarse en noche mientras cada uno de vosotros tomaba su propio rumbo, decidido a avanzar según sus propias ideas. Aunque la tensión entre vosotros era evidente, el objetivo seguía siendo el mismo: alcanzar a Ephraim Walsh y descubrir lo que sabía sobre las desapariciones en Loguetown. Porque el objetivo seguía siendo el mismo, ¿verdad?



La zona acomodada de la ciudad era muy distinta del bullicioso centro donde se encontraba el Trago del Marinero. Las calles estaban mucho más limpias, y los edificios reflejaban una opulencia que contrastaba con las zonas más... "humildes" de la ciudad. Después de caminar durante unos minutos, llegas al distrito de ocio, donde los bares elegantes, restaurantes exclusivos y tiendas de lujo dominaban el panorama. Un detalle importante es que no puedes evitar fijarte en que la gente te observa al pasar... ¿Quizás sea por tu aspecto? Definitivamente, no parece tu entorno habitual.

El acceso Plut-0 se distinguía incluso en este ambiente. El edificio, de dos plantas, estaba decorado con luces de neón y un cartel en la entrada que mostraba un nombre sencillo pero sofisticado. Dos guardias bien vestidos flanqueaban la puerta, controlando a los visitantes. De vez en cuando, los clientes llegaban en carruajes o a pie, mostrando invitaciones o simplemente siendo reconocidos por los porteros. Era evidente que el lugar estaba reservado solo para unos pocos privilegiados.

Sin embargo, no todos los que se acercaban tenían el mismo privilegio. Un hombre con ropa cara pero desgastada discutía con los guardias. Su tono era apremiante, casi suplicante, pero los porteros permanecían imperturbables, negándole la entrada. Tras un par de minutos, el hombre se rindió, murmurando maldiciones y alejándose cabizbajo hacia un callejón cercano.



El barrio rojo de Loguetown era un lugar completamente distinto al resto de la ciudad. Aquí, las luces eran más brillantes y las risas estridentes llenaban el aire. Los bares y prostíbulos competían por atraer a los transeúntes, con mujeres, hombres y okamas ofreciendo servicios de todo tipo en las puertas de los locales.

El prostíbulo más cercano, "La Rosa de Hierro", era un edificio de varias plantas con una fachada llamativa y pintada en tonos rojos y dorados. Una mujer corpulenta con un vestido ajustado y una sonrisa falsa vigilaba la entrada, fumando un cigarrillo con gesto distraído. Al verte, su sonrisa se volvió más amplia, pero también evaluadora.

—Bienvenido, caballero. ¿Qué desea esta noche? Tenemos de todo para satisfacer sus gustos —dijo, con un tono que oscilaba entre la cortesía y la persuasión.

Dentro, si es que decides seguirle el juego, el ruido era ensordecedor: música, risas y el tintineo de copas. En un rincón, dos hombres parecían estar en una discusión acalorada con una de las trabajadoras, mientras otras atendían a clientes o esperaban a que alguien las eligiera. Sea como sea, parece que estás donde querías. ¿Cual es la siguiente parte de tu plan? Porque tienes un plan, ¿verdad?

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#13
Rocket Raccoon
Rocket
Parecía un niño atrapado entre dos padres en plena disputa, viendo cómo cada palabra lanzada al aire aumentaba la tensión sin vislumbrar una solución cercana. Frente a mí estaban mis compañeros, dos personalidades tan diferentes y, al mismo tiempo, tan similares en su esencia que era inevitable el choque.

Por un lado, estaba Dharkel, mi nuevo socio. Hasta ahora, había mantenido sus pensamientos bajo llave, como un jugador de cartas experto que no deja entrever su mano. Era difícil leerlo; directo en su actuar, pragmático hasta el extremo, y con un sentido del deber que lo hacía inflexible. Pero ahora, algo en esta discusión había golpeado una fibra interna, una que yo no había sabido anticipar. Quizás, si lo hubiese conocido mejor, habría evitado que la idea de las prostitutas saliera a colación. Pero ya era tarde, y las palabras no podían retirarse.

Del otro lado estaba Lemon, mi compañero de tantas batallas que hasta podía prever su siguiente movimiento... la mayoría de las veces. Lemon era la antítesis de Dharkel en su estilo de vida. Alegre, despreocupado, impulsivo, y con un amor por lo caótico que rozaba lo caricaturesco. Sin embargo, al igual que Dharkel, tenía esa característica determinación para enfrentarse a cualquier desafío de frente. Ambos compartían una intensidad que los hacía fuerzas de la naturaleza, pero donde uno se guiaba por la lógica, el otro prefería el instinto.

Era irónico. En otro contexto, habrían sido aliados perfectos, complementando sus fortalezas. Pero ahora, yo estaba atrapado en medio de un duelo silencioso, tratando de encontrar el equilibrio entre dos titanes. No sabía qué era más complicado: mediar entre ellos o aceptar que, en el fondo, ambos tenían razón desde su propia perspectiva. Tan solo me limité a esperar a que los dos terminaran con lo suyo. Tampoco había pasado a mayores el asunto, no había golpes de por medio ni nada, tan solo palabras. Suponía que se mantenían al margen de ello porque su compañero mapache estaba presente, y fui yo quien los había reunido.

Entonces el de la máscara dio media vuelta y se marchó. Sabía que lograría de algún modo encontrar la información que le había pedido, así que no me preocupe mucho más por él. -Vah no te preocupes, joder eh. Como se fue todo de verga en un segundo. Joder eh- Levantaba los hombros y le miraba. -Siempre seremos hermanos, como espero que nosotros sigamos siendo socios. Joder eh.-  Me pedía el Den Den para contactarlo en otro momento si era necesario, o para reunirnos luego de que cada uno hiciese su labor. Los intercambiamos, y así cada uno se dirigió hacia el lugar donde tenían que acudir. 

En realidad, mi destino era el mismo que el de Dharkel. La diferencia estaba en cómo planeaba abordar la situación. Mientras él avanzaba con paso firme, seguramente con un plan directo y calculado, mi enfoque era otro. Colarme dentro del lugar, infiltrarme sin ser detectado, y desde adentro tener una visión más clara de lo que ocurría. Sí, era peligroso. Meterme en la guarida del lobo siempre lo había sido. Pero ese era mi estilo, y no iba a cambiar ahora. No era como Dharkel, ni como Lemon. Mi manera de hacer las cosas era más... discreta. Mi tamaño jugaba a mi favor, permitiéndome pasar desapercibido en lugares donde otros jamás podrían. Eso era parte de lo que me definía: la capacidad de moverme entre las sombras, de desaparecer en los rincones menos esperados.

Opté por no seguir a Dharkel demasiado de cerca. No quería que nadie en los alrededores del lugar pudiera conectar nuestras presencias de alguna forma. La distancia era clave para mantener la discreción. Así que me quedé rezagado, observando desde las sombras mientras él hacía lo suyo. Cuando llegara el momento, yo tomaría mi propio camino.

Lo primero era encontrar una entrada al Plut-0, y no sería la puerta principal, eso estaba claro. Necesitaba algo menos evidente. Una rendija por la que pudiera deslizarme, una ventana olvidada, un conducto de ventilación, o incluso alguna tubería que me permitiera colarme. Sabía que tenía que haber algo. Solo era cuestión de encontrarlo, y ese era el tipo de desafío que me emocionaba. No sabría describirles exactamente lo que pasaba por todo mi cuerpo al tener este tipo de situación en frente. Intentar burlar a los demás, era casi una droga para mí.  Era un juego que sabía que la gran mayoría de las veces lo iba a ganar, y no creo que haya mejor sensación que esa. Bueno, algunos dicen que el sexo, otros dicen que cagar mientras fumas. No sé, no hago esas cosas. 

Active mi Haki de la percepción, lo primero era saber cuanta gente habría dentro de Plut-0, y así tomar la mejor decisión de por donde infiltrarme.



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#14
Lemon Stone
MVP
Se había marchado al barrio rojo de Loguetown porque estaba convencido de que su plan daría frutos; podridos o sanos, lo diría el futuro, pero de que los daría, los daría. En todas las ciudades, incluso en las más bonitas y ostentosas, había manchones oscuros imposibles de borrar. Puede que las luces de neón intentasen opacar esa sucia oscuridad que cualquiera podría olfatear, puede que las risas estridentes fueran una manera de distraer lo que de verdad sucedía allí, pero ¿cuánto importaba, si los que deseaban la libertad no luchaban por ella?
 
Le dio una calada al cigarrillo justo frente a un edificio de varias plantas, pintado de rojo y dorado para llamar la atención, un lugar que recibía el nombre de “La Rosa de Hierro”. Esperaba encontrar más rosas que hierro allí dentro, la verdad. Había una portera de tremendo porte delante de la puerta, fumando como si le permitiera pasar más rápido el tiempo; seguro que la corpulenta guardia quería marcharse a casa. Enfrentó la mirada analítica de la mujer, devolviéndole una mirada rebosante de determinación y furia, pues seguía enfadado por las palabras de Pelucas. Qué tipo más idiota. Ya vería lo que haría él con su ejército personal de prostitutas…
 
-Las quiero a todas -respondió Lemon, su voz grave y rasposa sonando por encima de las risitas molestas-. Quiero llevarme conmigo a todas las putas que tengas esta noche, estén disponibles o no. A las altas y a las bajas, a las rubias y a las morenas, a las jóvenes y a las viejas, pero a las gordas no -remarcó esto último, fijándose en el aspecto de la guardia-. No es que quiera discriminar a las gordas, pero es difícil hacerlas entrar, ¿entiendes lo que te digo? Como sea, voy a entrar.
 
El plan iba a la perfección: había conseguido entrar. Dentro, se dejó encandilar por las luces y entorpecer por la música. Inhaló profundamente, siendo invadido por el humo del cigarrillo y el resto de sustancias que la gente quemaba allí dentro. Se fijó en los hombres que discutían acaloradamente con una de las trabajadoras. “¿Os parece graciosa la esclavitud?”, recordó con disgusto las palabras de Pelucas. El fuego interno de la pasión, las llamas de la Causa y el ímpetu del caos, le impulsaron a caminar directo hacia los hombres con pasos imprudentes, sin saber lo que estaba haciendo. Bueno, sí que lo sabía. Y como no obtuviese lo que deseaba montaría un espectáculo que recordarían por el resto de sus días.
 
-Creo que tenemos un problema aquí -intervino en la discusión-, y pasa que justo quiero a esta chica. También quiero a la de allí -apuntó a una morena con el índice-, a la de allá y también a la que está medio escondida por ahí. Las quiero a todas para mí, ¿saben lo que quiero decir? -les preguntó, posando sus ojos cargados de agresividad sobre los hombres que, si se atrevían a responderle de mala manera, acabarían convertidos en un sabroso puré de vísceras y huesos astillados-. Les aconsejo irse a otro local a remojar el ganso, pues hoy tengo negocios pendientes aquí. Tú, chica, ¿cómo te llamas y quién es la persona que está a cargo? Quisiera saber con quién tengo que hablar.
 
Más tarde preguntaría sobre el puticlub ese tan refinado al que debía colarse, pero no lo haría en frente de ojos sospechosos y oídos curiosos. Si había aprendido algo de las películas que tanto le gustaban, era cuándo llamar la atención y cuándo no… Bueno, siempre quería llamar la atención, pero hoy estaba enfadado.   

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#15
Silver D. Syxel
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Calles de Loguetown
Día 13, Verano del año 724

La noche envolvía las calles de Loguetown con su manto oscuro, acompañado de una brisa salada que traía ecos lejanos del mar. Las luces del Plut-0 brillaban intensamente en el corazón del distrito más exclusivo de la ciudad, mientras, en un rincón más sombrío, las llamativas tonalidades del barrio rojo daban vida a un bullicio constante. Dharkel había decidido separarse del grupo y continuar la misión por su cuenta. Rocket y Lemon tomaban rutas distintas, pero todos mantenían el mismo propósito: avanzar en la investigación que los había reunido.



El Plut-0 lucía imponente desde las sombras donde te ocultabas. Los clientes seguían llegando, algunos en carruajes elegantes, otros a pie, todos portando las exclusivas credenciales que les permitían el acceso. Los guardias, vestidos de manera impecable, revisaban cada entrada con una precisión meticulosa.

Al activar tu haki de percepción, una infinidad de puntos comenzaron a formarse en tu mente. Sientes numerosas presencias dentro del edificio: algunas estáticas, como si permanecieran en sus mesas, mientras otras se movían sin parar. Crees notar también que las presencias más numerosas están en la planta baja, pero unas pocas se encontraban en la superior, dando a entender que allí se reservaban las zonas más exclusivas.

A medida que explorabas los alrededores, tus agudos sentidos te permitieron descubrir una posible vía de entrada. En el lateral del edificio, oculto entre la penumbra, un ventanuco alto dejaba entrever un posible acceso. A pesar de su ubicación difícil de alcanzar, para alguien con tus habilidades de trepa y sigilo podría ser la opción perfecta para colarte sin ser detectado. Cerca de allí, un carrito de basura abandonado podría servirte como punto de apoyo para llegar más fácilmente a la ventana. Aunque lo más importante, y esto es algo que tienes muy claro, no quieres llamar la atención en ese lugar. Y mucho menos te conviene que te descubran colándote... ¿Pero eso va a detenerte?



El ambiente dentro de "La Rosa de Hierro" era una mezcla de caos y desenfreno. Los hombres que discutían con una de las trabajadoras alzaron la mirada hacia ti cuando interrumpiste su conversación, mostrando expresiones que variaban entre la confusión y el desprecio. Sin embargo, tus palabras y tu porte dominante dejaron claro que no estabas dispuesto a ceder terreno.

Uno de ellos, un hombre corpulento de rostro surcado por cicatrices, se cruzó de brazos y respondió con tono desafiante:

—¿Y tú quién te crees que eres para venir a dar órdenes aquí? Estas chicas trabajan para mí, y no voy a dejar que te las lleves como si esto fuera tu maldito circo.

La trabajadora a la que defendías, una joven de cabello castaño, miraba nerviosamente entre tú y el hombre, temblando ligeramente mientras parecía debatirse entre hablar o guardar silencio. Sin embargo, cuando te dirigiste a ella, apartó la mirada del hombre corpulento y respondió con voz temblorosa:

—Me llamo Nella… y el encargado es el señor Virgil. Está… está arriba, en la oficina del segundo piso.

El corpulento hombre lanzó una carcajada burlona:

—Si quieres hablar con Virgil, adelante. Aunque dudo que te reciba, máscara. Principalmente porque te voy a sacar de aquí a patadas.

La atmósfera estaba cargada de tensión, y tienes la opción de decidir cómo manejar la situación. Podrías enfrentarte al hombre directamente, intentar calmar la situación o intentar ignorarle y subir a hablar con el tal Virgil, aprovechando la información de la joven.



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#16
Rocket Raccoon
Rocket
La noche había extendido su manto oscuro sobre la ciudad, reclamando con elegancia su lugar en las últimas horas del día. Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro; la oscuridad era mi aliada más leal en el arte del sigilo. Esta vez no solo tenía a las sombras como compañeras, sino que todo el entorno parecía conspirar a mi favor. La penumbra me ofrecía su complicidad, un escenario perfecto para mis intenciones de infiltrarme en aquel exclusivo centro nocturno, donde el dinero y las bebidas fluían como un río interminable. Pero no me interesaban ni las bebidas ni el dinero, quería era las voces del lugar. Necesitaba saber qué pasaba ahí dentro.

Desde mi posición estratégica, a una distancia prudente del local, observaba el bullicio creciente. Docenas de personas comenzaban a llegar, sus atuendos relucientes y llenos de detalles ostentosos delataban fortunas en sus cuentas. Cada uno de ellos llevaba consigo un común denominador: un pequeño boleto que, al parecer, era su llave de acceso a aquel paraíso de luces y música.

Los guardias de la entrada se encargaban de revisar minuciosamente cada uno de esos pases, tomándose su tiempo en inspeccionar tanto el papel como a su portador. Era un procedimiento que claramente no podía ser tomado a la ligera. 'Falsificarlo... no lo veo viable,' pensé, mientras mi mirada se enfocaba en los movimientos de los vigilantes. Aunque la idea me resultaba tentadora, el riesgo era demasiado alto. Necesitaba otro plan, uno que aprovechara no solo la oscuridad a mi favor, sino también la marea humana que parecía empeñada en abarrotar aquel lugar. Algo que quería saber, era si el vigilante se quedaba con las entradas o se las regresaba a los dueños. ¿Les hacía algo, alguna marca o algo por el estilo? Cualquier detalle era útil, si al final queríamos infiltrarnos haciéndonos pasar por unos invitados más. 

Yo tenía como entrar, eso no iba a ser un problema para mí. El problema era Lemon y Dharkel, pero bueno, ya se verá.

Mis ojos se clavaron en una ventanilla ubicada en uno de los laterales del Plut-0. Su ubicación estratégica y aparente falta de vigilancia la convertían en una invitación demasiado tentadora. 'Bingo'. Pensé, con una sonrisa casi automática. Desde mi posición, podía calcular su altura; parecía estar en el segundo nivel de la estructura. Si mis suposiciones eran correctas, ese acceso no solo era discreto, sino que me colocaría justo en una zona menos transitada. Un doble bingo. En contraste, la planta baja del edificio estaba abarrotada, un hervidero de voces, movimientos y atención indeseada. El segundo nivel, en cambio, prometía un espacio más silencioso, ideal para reuniones donde se trataran temas importantes, lejos del bullicio. Mi instinto me decía que ahí podría encontrar algo valioso.

¿Estaría Ephraim Walsh en ese nivel? Era la gran incógnita. 'Si no lo está... bueno, tocará improvisar' como siempre'. Pensé con determinación, acostumbrado a bailar al ritmo de lo inesperado. Este acceso era mi mejor apuesta, y no pensaba dejar pasar la oportunidad.
 
Con la capucha de la capa cubriéndome la cabeza, baje del lugar donde estaba y comencé a caminar en silencio y sin hacer nada de ruido hasta el lugar deseado. Ahí, en el lateral del Plut-0 donde había visto esa ventana. Solo había un ligero problema, y era su altura. Yo era bueno trepando, bastante de hecho. ¿Sería buena idea ayudarme de este pequeño carrito? 'Hmm, no lo se Rick...' Pero oye, ahí estaba. Y no dejaría pasar la oportunidad. Espere un rato ahí, no mucho, tampoco quería llamar la atención. Con el haki activado aún, estaba esperando un buen momento para ingresar, y el momento sería cuando no sintiera alguna presencia cerca del acceso.

Una vez dentro, si es que lograba entrar. El tiempo pasaría a ser el enemigo. ¿Habrían denden de vigilancia? Seguramente si, pero con mi capa puesta, solo verían algo oscuro en la imagen y ya. Tenía que moverme rápido, intentar recordar la presencia, el aura del objetivo, o por lo menos su voz, también era útil.

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#17
Lemon Stone
MVP
Le arrojó un fajo de billetes a la cara, la seriedad grabada en su rostro como un nombre en una lápida. Lo hizo para faltarle el respeto, para mostrarle quién tenía el dinero, para darle a entender que tenía los recursos necesarios para comprarle a él y a su séquito de prostitutas. Antes de responderle, e inflando el pecho como un gymrat seduciendo a una chica, le arrojó otro fajo más.
 
-Soy quien te dará para comer hoy, mañana y pasado. -Le arrojó otro fajo más-. Y dejarás que me las lleve, no como si fueran mi maldito circo, sino como mi indiscutible escolta sensual porque tengo una fiesta muy, muy importante a la que asistir y mi amigo me está esperando. -Otro fajo más-. Puedo hacer esto todo el día, si quieres.   
 
Prefería que el matón de turno aceptase el dinero y no intentase defender una dignidad inexistente. Si realmente fuera alguien digno, lucharía por la Causa, lucharía contra las Fuerzas Opresoras y habría derrocado gobiernos tiránicos; si fuera digo, sería alguien como Lemon Stone, El Adalid de la Causa (autonombrado, por supuesto). Por otro lado, si escogía el camino de la violencia, reaccionaría ante la mínima amenaza y descargaría la furia de su remo, farola y espátula sobre el pobre hombre.
 
-¿Este hombre ha abusado de ti, Nella? -le preguntó a la muchacha, sus ojos detrás de la máscara depositados sobre la chica-. ¿Este hombre te ha ofendido a ti y a tus compañeras?
 
Antes de que la prostituta pudiera responder, el hombre de las cicatrices había soltado una amenaza vacía y estúpida. ¿Sacar al todopoderoso Adalid de la Causa a patadas de un dominio que había declarado suyo, bajo concepto de expropiación? ¡Ja, qué inocente! Vuelto a decir, ambos podían elegir el camino de la violencia y ver quién tiene los huevos más grandes, pero estropearía el plan que, en realidad, no tenía. Así que, ante el intento de amenaza, le arrojó otro fajo de billetes más.
 
-Estoy acostumbrado a tratar con tontos como tú. Mis hermanos son inteligentes, pero ninguno es tan inteligente como yo, así que técnicamente todos son más tontos que yo, y conviví con ellos durante muchos, muchos años. Lo que quiero decir con esto es que sé exactamente cómo lidiar con tontuelos como tú -soltó, sus palabras rápidas como las balas de una ametralladora-. Como tu para nada agraciada cara ha podido ver, tengo dinero, mucho dinero. Soy rico, más de lo que tú serás en la vida, y en algún momento recibiré una herencia tan vasta como para comprar a tu madre, a tu abuela y a la abuela de tu abuela, todas juntas y sin descuento. ¿Quieres hacerle perder la oportunidad a tu jefe de ganar muchísimo dinero esta noche? ¿O serás un buen perro guardián y velarás por la prosperidad del negocio? Adelante, llévame a hablar con tu jefe.
 
Tras lo dicho, esperaría que el hombre sucumbiese ante la incoherente amenaza de Lemon y subiría las escaleras para hablar con ese tal Virgil. Qué nombre más de puto, normal que trabajase en un prostíbulo. Mientras no se enterase de que luego quemaría todo y se llevaría a las prostitutas para montar la Revolución del Barrio Rojo, todo bien.

Resumen
#18
Silver D. Syxel
-
La brisa nocturna acaricia tu rostro mientras evaluas el ventanuco en el lateral del edificio del Plut-0. Todo parecía indicar que aquel punto podría ser tu acceso al interior, pero las circunstancias no eran ideales. A pesar de que los alrededores estaban relativamente despejados, una intrusión de cualquier tipo requeriría movimientos precisos y silenciosos.

Aprovechas el carrito cercano para impulsarte, trepando con la agilidad característica de tu especie. Las ruedas chirriaron ligeramente bajo tu peso, pero conseguiste estabilizarte rápidamente y alcanzar la altura necesaria para introducirte por la ventana. Una vez dentro, el aire era distinto: una mezcla de perfumes costosos, licor caro y un característico aroma metálico.

Desde tu posición en un pasillo estrecho y poco iluminado, te concetras en tu haki de percepción una vez más. El mapa mental que se formaba en tu mente te confirma que había varios individuos en las habitaciones cercanas, aunque sus auras eran lo suficientemente débiles como para suponer que no eran amenazas inmediatas. Escuchas música lejana, risas y el murmullo de conversaciones, pero nada que te permita identificar claramente a Walsh.

Hay dos direcciones posibles: una escalera que desciende hacia la planta baja, de donde provenían los sonidos de la multitud, y un pasillo que conduce hacia una puerta más robusta. Esta última parecía ser una zona privada, quizás donde se reunían los clientes más importantes. Tomar cualquiera de estas rutas implicaría riesgos, pero también oportunidades.



La Rosa de Hierro había caído en un extraño silencio tras tus palabras. El matón corpulento te miraba con incredulidad, parpadeando como si tratara de procesar el aluvión de billetes que le habías lanzado. Sus compañeros observaban la escena, algunos con risas nerviosas y otros visiblemente tensos. Finalmente, el hombre dio un paso adelante, recogiendo uno de los fajos del suelo con una expresión mezcla de desprecio y codicia.

—Tienes agallas, máscara. No sé si eres valiente o solo un idiota con demasiado dinero. Pero el dinero habla —gruñó, metiéndose el fajo en el bolsillo y señalando hacia las escaleras al fondo del local—. Si de verdad quieres hablar con Virgil, adelante. Pero te advierto: si intentas algo raro, saldrás de aquí con más agujeros de los que tienes ahora.

La joven Nella lanzó una mirada nerviosa en tu dirección, como si estuviera sopesando si confiar en ti o no. Sus labios temblaron ligeramente antes de hablar.

—Él está... arriba, en la última oficina del pasillo. Pero ten cuidado. Virgil no es un hombre fácil.

Con la atención de todos puesta en ti, te diriges hacia las escaleras. El camino hacia la oficina estaba ligeramente iluminado, con sombras que se extendían por las paredes, añadiendo un aire siniestro al lugar. La música y las risas del salón principal parecían amortiguarse con cada paso que das, y el ambiente se tornaba más opresivo.

En la cima de las escaleras, te encuentras frente a una puerta cerrada con un discreto cartel que dice "Oficina". Puedes oír un leve murmullo de voces al otro lado, pero no lo suficiente como para distinguir palabras. Es el momento de decidir cómo abordar la situación: llamar, entrar directamente o buscar otra forma de acercarte sin llamar la atención.



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#19
Lemon Stone
MVP
Con un gesto rápido y posiblemente inapropiado, condujo su mano hacia delante de la cara del matón de turno y movió su índice de un lado para otro, como una especie de péndulo carnudo que reforzaba la negativa.
 
-No, mi buen perro, no soy ningún idiota. Solo he tenido la buena fortuna de nacer en una familia adinerada, prestigiosa e indiscutiblemente superior -le respondió, su voz grave tiñéndose con ciertas notas de burla-. Me contenta saber que hemos podido resolver nuestras diferencias sin recurrir a la violencia, esto demuestra que eres un ser pensante y te subestimé: eres bastante más astuto de lo que aparentas ser -finalizó, ofreciéndole otro fajo de billetes, esta vez ofreciéndoselo de mano en mano y no tirándoselo como si fuera un vagabundo en busca de dinero.
 
Se volteó hacia la joven Nella, dejando caer una especie de líquido amarillento de su manga.
 
-Ven, siéntate conmigo unos minutos. Prometo que pagaré tu tiempo como corresponde, solo necesito hacerte unas… consultas -le mencionó a la muchacha, buscando con la mirada un lugar medianamente solitario, alejado de la muchedumbre, donde podría entablar una conversación más íntima.
 
Si la joven Nella aceptaba la noble invitación, se dirigiría a un puesto retirado y allí conversaría abiertamente.
 
-¡Sí que ha estado tenso el ambiente ahí dentro! ¡Buaaah! ¡Por un momento pensé que me iba a romper la cara! ¿Siempre contratan a tipos así de rudos? Menos mal traigo dinero conmigo, sino habría terminado muy mal -comentó, haciendo el gesto de quitarse el sudor de la frente, solo que con la máscara puesta-. Si así son los guardias de Virgil, no me quiero imaginar cómo es ese hombre. Hace un momento dijiste que es un tipo complicado, difícil, pero tengo experiencia lidiado con hombres complicados. Bueno, más bien con mujeres complicadas. Y con toda clase de animales parlanchines. Sí, sé que parece una locura lo que estoy diciendo, pero el mundo es grande y los humanos no somos la única especie que puede hablar. Me acompaña un mapache, uno de verdad, que habla y dispara. Le encanta el fuego, creo que ustedes podrían ser grandes amigos. En fin, a lo que iba: ¿qué me contarías de Virgil? ¿Qué tipo de hombre es y a qué se dedica, además de tratar con princesas como tú? -le preguntó a Nella luego de un discurso un poco… innecesario, pero es que las situaciones tensas le ponían nervioso, y los nervios le hacían hablar mucho-. Por último, ¿has escuchado alguna vez sobre un sitio llamado Club Plut-0? Sí, lo sé: tiene un nombre terrible, pero yo no soy el que escoge los nombres.  
 
Luego de la posible conversación con Nella, y habiendo descubierto detalles sobre ese tal Virgil, se dirigió hacia las escaleras. ¿Su mano estaba botando…? Dios, qué asco. En fin, que comenzó a subir las escaleras. Luego de subir cada uno de los peldaños, se encontró frente a una puerta cerrada. La Oficina. ¿Cómo lo sabía? Pues porque había un cartel y leer se le daba bien. Utilizó la Voz de la Causa para saber cuántos hombres había allí dentro, para estimar su nivel de poder y, más importante aún, el estado de sus emociones. Tras eso…
 
-¿Hay alguien ahí dentro? -preguntó después de tocar escandalosamente la puerta, golpeando una, dos y tres veces. Respondiesen o no, continuaría tocando-. ¡Quiero saber si hay alguien ahí dentro para hacer negocios! ¿Hay alguien ahí dentro? -continuaría tocando y preguntando hasta que alguien le recibiese.

Percepción II
KENB401
KENBUNSHOKU
Haki básico
Tier 4
15/10/2024
7
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario percibir con precisión la presencia de otros seres vivos en un área, siendo capaz de apreciar las emociones muy fuertes que exterioricen como un sufrimiento fuerte o un gran instinto asesino, etc. Si lo activa puede anticiparse a un ataque obteniendo para ello un bono de +5 [Reflejos].
Área: [VOLx12] metros. +5 [REF]


Contenido Oculto

Resumen
#20
Tema cerrado 


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