Alguien dijo una vez...
Rizzo, el Bardo
No es que cante mal, es que no saben escuchar.
[Aventura] La evacuación de Tadao [Tier 4]
Derian Markov
Lord Markov
Esa voz lejana y ominosa es como un torbellino lejano navegando en el mar. Una promesa de perdición y muerte en el horizonte que, sin embargo, se mantiene estática. Una amenaza que no parece haber reparado o tener interés en ti. Sujetando a Tadao de la capa, te diriges hacia el sur rodeando la zona en la que se encuentra esa voz. El joven, en un tono entre curioso y molesto, pregunta - ¿Siempre eres tan malhablado? Entiendo que estamos en una situación de tensión, pero no creo que haga falta soltar tantas groserías.

Está visto que no te conoce. El joven parece inquieto y vigila vuestro entorno mientras se ajusta la capucha. Parece que, al menos por ahora, habéis dado esquinazo a los marines. Sin embargo, la amenaza está lejos de haber sido resuelta. Escucháis revuelo no muy lejos al norte. La jugada en el mercado los ha distraído, al menos por ahora, pero es solo temporal. Y por desgracia, te encuentras en una encrucijada. Para llegar a la Grulla Roja tendrás que, o bien pasar cerca del puerto de avanzada marine, o evitarlo callejeando... pero eso te acercará a la presencia que has sentido. No tanto como para entrar en la zona donde crees que está, pero la idea de aproximarte más te suena... poco ideal.

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En cuanto te preparas para subir, Tadao te mira - ¿A subir? Eres buen escalador, ¿no? Lograste llegar a mi vent... ¡me cago en la sota de bastos! - exclama cuando empiezas a subir por la pared como si fuese el suelo. Parece que el jovenzuelo tiene la lengua tan sucia como tú o más, o al menos cuando le pinchan lo suficiente. En cualquier caso, tu ascenso es rápido y ágil. En seguida te encuentras sobre los tejados de Loguetown. Te rodea una vista majestuosa. Un mar de chimeneas y tejas en todas direcciones, con el mar en el horizonte y, hacia el norte, la lejana base del G-31. El principal bastión militar de la Marina en este mar.


Te paseas silenciosamente sobre los tejados, aprovechando tu peso ligero y entrenamiento en ninjutsu para moverte en silencio e inadvertido. La avenida principal, la que va del mercado hacia el puerto, está "llena" de marines. No es que haya un pelotón entero, pero hay unas tres patrullas y parecen están parando a la gente. En la calle grande que hay al sur de vuestra posición, la que va del parque a la avenida, también hay marines, aunque menos. Podríais cruzarla con cuidado, pero estaríais corriendo un riesgo. Sin embargo, ¿tenéis acaso más opciones? Si os retrasáis podrían llegar más marines, y si forman un cordón en esa calle y la avenida, os aislarán del puerto. Asumiendo que sepan o sospechen la dirección en que vais, claro.

De repente escuchas un tétrico silbido y una risa en algún punto a tu derecha. Durante un instante tu haki te alerta de una presencia, pero cuando te giras no ves a nadie. Tampoco percibes ya ese aura. Por un momento hasta dudas de ti mismo. ¿Estarás poniéndote nervioso? Tal vez sea mejor volver con Tadao y ponerse en marcha.

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#11
Rocket Raccoon
Rocket
-¿Las groserías dices? Joder, eh.- Respondí mientras avanzábamos por las abarrotadas calles, sujetando su capa para evitar que se perdiera entre la muchedumbre. La ciudad era un laberinto de personas, y cada paso nos acercaba más a los callejones oscuros que serpenteaban entre los edificios. Ya casi llegábamos... o al menos eso creía. -Es un tic verbal, sin más. Joder, eh.- Dije con un tono casi distraído, como si intentara convencerme a mí mismo tanto como a él. Al hablar, fragmentos de mi pasado cruzaron mi mente, imágenes borrosas y sensaciones que me hacían querer olvidarlo todo. La claridad era un lujo que no podía permitirme. Hice una pausa breve, ajustando mi tono. -Tengo ciertas partes mecánicas en mi cuerpo. Nada impresionante, no te emociones. Joder, eh. Fue resultado de unos experimentos...- Mi voz se apagó por un instante, como si las palabras fueran un peso que apenas podía cargar. -Y me dejaron este tic. Joder eh-

Nos acercábamos a una de las estructuras más altas, un buen lugar para detenernos, pero más importante, para recoger datos sobre lo que tenía por delante. Así que comencé a caminar hacia arriba. Fue entonces cuando la voz de Tadao resonó, más alta de lo que debía en ese lugar. Mi cuerpo se tensó de inmediato, el instinto de supervivencia gritando más fuerte que cualquier otra cosa. Giré rápidamente hacia él, mis ojos destellando enojo. -¡Shhh!- El siseo salió de mis labios como una orden, mi dedo índice presionándolos mientras mi mirada lo atravesaba como un cuchillo. Podía sentir mi disgusto hervir bajo la superficie, cada músculo de mi rostro reflejando la frustración. -Quédate aquí, joder, eh. Y en silencio.- Mi tono era bajo, casi un gruñido, pero no dejaba lugar para la discusión.

Desde mi posición elevada, la vista era un regalo para la estrategia. Podía observar el panorama con mi Haki de percepción, aún era lo suficientemente preciso para trazar un plan funcional. Cada punto crítico, cada guardia, cada posible ruta de escape, se dibujaba en mi mente. Sin embargo, sabía que no podía depender de esos "truquitos" para siempre. El Denden Mushi que llevaba conmigo sería mi última carta. Lemon, mi compañero de cien batallas, de seguro anda por ahí haciendo sus cosas. Era el botón del pánico si algo salía terriblemente mal. Pero esperaba no tener que usarlo.

'Vamos, Rocket, piensa.' Me dije a mí mismo, mientras mis ojos se fijaban en el objetivo al otro lado de los muros del sur. No estaba lejos, pero el camino hacia allí era todo menos sencillo. Frente a nosotros se extendían dos grandes calles que necesitábamos cruzar. La del este, plagada de marinos que detenían a todo aquel que pasaba, era un callejón sin salida para nuestro plan. 'Hehe, ese maldito alboroto en el mercado funcionó mejor de lo esperado.' Me reí para mis adentros. La confusión que había orquestado hacía que esa calle fuera un hervidero de vigilancia, pero también nos despejaba otras opciones.
La ruta al sur parecía más prometedora, aunque no sin riesgos. Había menos soldados y ningún tumulto que complicara las cosas. En teoría, podríamos mezclarnos con la multitud, pasar desapercibidos como simples transeúntes. 'Eso espero,' pensé, ajustándome la capa. Pero había algo que me incomodaba. Al oeste, cerca del gran parque, sentía una presencia inquietante, algo que me instaba a evitar esa dirección a toda costa.

Ya estaba decidido a bajar para comentarle a Tadao el plan. Pero los pelos de mi piel se erizaron al completo. Una presencia burlona, esquiva... sí, eso sentía. Parecía como si hubiese otro yo, rastreándome en las sombras. La llegué a sentir muy cerca de mi posición, por lo que en rápida respuesta, sacaba un shuriken el cual lo ponía en mi mano, listo para atacar a quien se acercara. Pero no había nada, no había nadie. Solo el aire al rededor, el cual sentía denso, pesado por la situación. 'Pero qué mierda...' Solo pensaba, mi corazón latía rápido, al igual que lo hacía mi respiración. Me tomé unos segundos para calmarme. '¿Tadao?' Pensé en él, e intenté fijar su posición con el Haki que aún seguía activo.

Llegué a su posición, parecía estar todo en orden. Pero yo me mantenía mirando a todas partes, en todas direcciones. Esa presencia, esa cosa verdaderamente me agito. 'Parece que el Haki no será suficiente. Me tocará estar atento con mis otros sentidos.'

-Este es el plan muchacho. En esta calle que tenemos justo al frente hay pocos marinos, así que esa será la mejor opción. Joder eh. No parecen estar nerviosos ni nada, o que estén buscando algo. Tan solo están haciendo sus rondas cotidianas, así que no debería ser ningún problema atravesar la calle hasta el otro lado. Joder eh.- Volvía a fijarme en su aspecto, observando que estuviera todo en orden. Su peluca, su capa y capucha. También su equipo y ropa. Se lo ajustaba si era necesario. Lo noté algo sudado. -Vamos, límpiate el sudor, vas con Rocket, no hay ningún problema. Joder eh. Tengo el aura de todos los marinos aquí en mi mente, joder eh. Recuerda que tengo el Haki, por eso he logrado más o menos esquivarlos a todos, y esta vez no será menos. Pero haremos algo diferente.- 

Lo halé con la capa, para que viese al otro lado de la calle. Y le apuntaba con el dedo. -¿Ves aquello zona al cruzar la calle, esos apartamentos? Espérame ahí, apenas te dé la orden para cruzar, vas y caminas con total tranquilidad. Joder eh- 

La idea, pues, era, simple. Con el Haki, tenía en mi memoria la ubicación de por lo menos todos los marinos saque en la calle sur estaban caminando de aquí para allá. Así que le daría la orden a Tadao, en el momento que estuvieran más lejos de la zona por donde iba a cruzar de un lado a otro, para luego volver a meterse entre los callejones de los edificios. Y bueno, yo haría lo mismo unos minutos después. Pero si por algún motivo, algo salía mal esta vez, estaba preparado. Intentaría ser un señuelo, la idea era que Tadao cruzara esa calle, era lo principal. Ya después me las arreglaría yo.


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#12
Derian Markov
Lord Markov
- Hasta ahora me has movido por las calles sin que nos pillen, pero tú también pareces nervioso - te responde Tadao, inquieto - Pero está bien, confiaré en ti - Tadao traga saliva y se gira hacia la calle. Antes de salir respira hondo, se ajusta a la capucha y la peluca y se envuelve bien en la capa. Mientras sale a plena vista, vigilas lo que ocurre tanto con tus sentidos como con tu haki. Hay algo que no termina de gustarte, aunque no sabrías decir qué es. Aparte de la extraña risa que escuchaste en los tejados, quiero decir. Es una especie de desazón apremiante, como si tuvieses la certeza de que algo inevitable está a punto de ocurrir.

Tadao esta vez está cumpliendo su papel ejemplarmente. Ir tan tapado puede llamar la atención, pero por lo demás, no hace nada sospechoso. Camina a un ritmo tranquilo y su lenguaje corporal no refleja la inquietud que probablemente siente. Por un momento, ves cómo un marine se fija en él. Tras dos tensos segundos, el soldado deja de mirarle y para a un hombre que en poco se parece a Tadao salvo porque también tiene pelo verde. Parece que todo va a salir bien. El chico ya casi ha cruzado la avenida en dirección a la calle de enfrente cuando ves un destello en el aire.

Si no fuese por tu aguda vista, no habrías visto qué ha provocado esto. Un fino hilo apenas perceptible se extiende rápidamente desde el tejado encima tuyo y se engancha al brazo de Tadao. Ahora sientes claramente una presencia que antes habías pasado por alto, situada encima tuya en lo alto del edificio. El hilo tira violentamente de Tadao y el joven pierde el equilibrio y se cae... con la mala suerte (o más bien, por una jugada calculada) de que la capucha revela su cabeza y la peluca se le mueve revelando un poco de su pelo real.

El ruido de su caída ha atraído la atención de los marines, que se giran hacia tu protegido. Tienes muy poco tiempo antes de que se den cuenta de que algo está mal, de hecho uno de ellos echa a andar hacia él con una mano en la tira que mantiene su carabina sujeta a la espalda - ¿Qué ocurre aquí? ¿Estás bien? - mientras tanto, sientes que la presencia del tejado, que sospechas (con razón) que ha sido quien derribó a Tadao, emite una mezcla de excitación y felicidad. Está contento, como si acabase de lograr conseguir algo.

La persona del tejado no es vuestro amigo, eso está claro. Sin embargo, si vas a por él, dejarás a Tadao solo. De la misma manera, si ayudas a Tadao a librarse de la situación, es posible que acabes perdiendo de nuevo a vuestro enemigo. Te toca elegir y rápido.
#13
Rocket Raccoon
Rocket
El caos era el terreno donde, una vez más, debía moverme con cuidado, manejando sus hilos como un titiritero en plena función. Aunque todo parecía una improvisación, la verdad es que ya había contemplado esta posibilidad; la idea había estado germinando en mi mente desde hacía varios minutos. ¿Por qué caos? Porque este era el elemento que ahora gobernaba a todos los involucrados, el velo que confundía, distraía y ofrecía oportunidades.

El factor sorpresa estaba de mi lado... al menos en parte. Había otro jugador en este tablero, alguien cuya presencia era tan inquietante como intrigante. No sabía si nos estaba siguiendo, estudiando, o simplemente jugando su propio juego. Recuerdo haber sentido su presencia en una escasa fracción de tiempo, cuando subí al techo para inspeccionar el área. Si su intención era interceptarnos, tuvo su oportunidad, pero no lo hizo. En lugar de actuar, simplemente desapareció, para reaparecer y hacer su acto. 'Maldito...' Me había jodido, en mi propio juego, me había jodido. Sentía su satisfacción por la tarea realizada, incluso su burla por arruinar mi plan. Pero no tenía tiempo para reparar en lo que sea que estuviese ahí arriba. Tadao corría peligro, debía solucionar eso rápidamente.

Mis movimientos comenzaron a fluir con precisión milimétrica. Una mano fue directo al centro de mi pecho, formando un sello. Mientras la otra se dirigió al cinturón de herramientas. Sí, sí, puro estilo Batman. Con un rápido movimiento, lancé una bomba de humo que envolvió toda la esquina del callejón, justo en el borde de la calle donde Tadao cruzaba apresuradamente.

Como siempre, cada acción tenía un propósito doble. El primero: desviar la atención del guardia que avanzaba con sable en mano hacia mi protegido, su mirada fija como un depredador al acecho. El segundo: ocultar mi propio desplazamiento hacia el joven inventor. Al llegar junto a él, no escatimé en dramatismo; una segunda bomba de humo cubrió por completo la calle, extendiéndose incluso hasta el callejón que había designado como nuestra ruta de escape. El caos era mi aliado, y ahora reinaba soberano. El aire se volvió opaco, un lienzo de confusión que solo yo sabía manipular. 'Es ahora o nunca,' pensé, mientras me inclinaba hacia Tadao.

-Aquí estoy muchacho, tranquilo... joder, eh.- Le susurré al oído, dejando escapar un silbido para captar su atención. -Solo sígueme, como hasta ahora. Cambio de planes, nada grave. Joder eh- Con un rápido movimiento, intenté ayudarlo a ponerse de pie. No había tiempo que perder; necesitábamos movernos antes de que el caos empezara a desvanecerse. Pero mi estrategia no terminaba ahí. Del estuche de herramientas saqué un dial de bola. Lo apunté al suelo y, mientras ayudaba a Tadao a estabilizarse, tracé el siguiente paso de mi plan.

Cuando comenzamos a correr casi a ciegas hacia nuestro destino, había dejado en el lugar unas cinco esferas de nubes, todas median un metro de diámetro. Solo una de ellas, comenzaría a elevarse por sobre las demás. La trampa estaba lista, un objeto más de confusión en el área. La idea era atraer la atención no deseada, y alejar esos ojos de nosotros dos.

El caos era un arte, y yo, su pintor.

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#14
Derian Markov
Lord Markov
Sujetas a Tadao y comenzáis a desplazaros a ciegas hacia el callejón, mientras despliegas tu serie de distracciones. La parte buena es que funcionan como la seda, la mala (aunque probablemente ya contabas con esto) que funcionan tan bien que llaman demasiado la atención. Escuchas un silbato de llamada cerca y a un hombre gritando órdenes autoritariamente, cosas como "¡acordonad la zona y pedid refuerzos!". Aunque no le veas, no te cabe demasiada duda de que debe ser uno de los marines que patrullaba la calle. Por otro lado, el joven inventor te susurra apresuradamente, con una nota de pánico en la voz - ¡Lo siento, Rocket! No sé qué ha pasado, algo ha tirado de mi brazo. Aún siento algo presionándome, duele un poco.

Salís de la nube de humo en el callejón. No hay mucho tiempo que perder, pero si te paras a revisar el brazo de Tadao, verás que el hilo sigue enganchado a su brazo, dolorosamente atado a conciencia. O al menos una parte del hilo. Parece que o bien se ha roto o ha sido cortado, pero solo un par de metros cuelgan de su antebrazo. El fino filamento ha cortado un poco la piel del joven en el tirón y las heridas sangran muy levemente. Nada preocupante, solo aparatoso y doloroso.

Continuáis avanzando por las callejuelas y esta vez parece que lográis recorrer una buena cantidad de terreno sin problemas. ¿El problema? Tadao ha perdido su peluca en la confusión anterior. No crees que volver atrás y pedirle amablemente a los marines que os la devuelvan sea buena idea. En cualquier caso, en estos callejones hay poca actividad y no os cruzáis ninguna patrulla... de momento, al menos. De fondo escucháis sonido de campanas procedentes del puesto de avanzada marine.

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Vuestra huida os lleva a un punto difícil. Tienes que tomar una decisión. Estáis frente a la entrada de la tienda del astillero, un taller artesanal donde se producen y venden artículos para barcos. Detrás del edificio está la muralla que separa la zona portuaria de la residencial. Si os dirigieseis a la izquierda podríais llegar a la avenida principal y cruzar la puerta, aunque es altamente probable que la zona siga abarrotada de marines y que haya un control de seguridad para atravesar la muralla. Tú podrías escalarla, aunque junto a la tienda del astillero hay bastante movimiento de gente, principalmente oficiales de barcos y trabajadores del taller. Aún si Tadao pudiera seguirte muralla arriba (y no parece que esté entre sus destrezas), es altamente probable que os viesen escalando.

Por último, escuchas pasos apresurados, aunque los sientes mucho antes con tu haki. Cinco presencias recorren los callejones cercanos corriendo. Notas en ellos emociones similares a impaciencia y tensión. La clase de tensión que lleva a alguien a disparar antes de preguntar. Aunque no siguen una línea recta hacia vosotros, si os demoráis no tardarán en llegar a la plazoleta frente a la tienda. Podrían no ser marines ni estar buscándoos a vosotros... pero, ¿tomarás el riesgo de averiguarlo?
#15
Rocket Raccoon
Rocket
El plan de distracción había funcionado a la perfección. Claro, hubiera sido ideal no tener que recurrir a ello y, de paso, evitar atraer la atención de la Marina. Pero las circunstancias no me dieron opción. Ya no había marcha atrás, especialmente con un tercer jugador en esta partida que, aunque se había delatado parcialmente, aún lograba ocultar sus movimientos en las sombras. Fuera de mi vista y de mis sentidos, seguía siendo un enigma. 'Maldito seas…', gruñí en mis pensamientos, conteniendo la frustración mientras no detenía mi carrera.

Tadao, el joven que llevaba conmigo, apretaba mi mano con fuerza, confiando plenamente en que sabría guiarlo a través de este caos. El humo que había dejado tras de mí comenzaba a disiparse, difuminándose en las calles. Los gritos y pasos apresurados de la Marina aún resonaban a lo lejos, pero yo ya había regresado a mi terreno: los callejones. Estos intrincados laberintos, oscuros y serpenteantes, eran mis viejos aliados que sabían que en estos momentos, sus sombras me cobijaban y eran necesarias, y no pensaba desaprovecharlas.

En un momento de respiro, tras escuchar las palabras del muchacho y de pensar con calma la situación, comencé a observar su brazo, el cual goteaba lentamente un líquido rojizo. Lo que sea que lo haya agarrado, le había perforado un poco la carne y le había hecho daño. Agarré el hilo con mis manos, se me paso por la mente la idea de usarlo para encontrar al responsable de dicho acto, pero al momento de halarlo vi que ya estaba roto. 'Es inteligente el perro, no deja hilos que seguir...' Definitivamente, estaba lidiando con otro Rocket, era tan diestro en el arte del engaño como sabía que lo era yo. Pero este juego estaba cerca de terminar, y no tenia intención de perderlo. 

Saqué unos cuantos utensilios de mi mochila, un par de shurikens y también algunos vendajes de primeros auxilios. -No te preocupes Tadao, ya casi estamos, joder eh.- Le apunté hacia el sur, para que observase lo cerca que estábamos de la muralla. -Ahí detrás está nuestro punto a llegar, ya estamos a solo un paso. Joder eh- Le di mis dos shurikens. -Mancha estas cosas con la sangre que estás echando, y arrójalas hacia aquel punto.- Le señalé un lugar a la dirección contraria a la cual nos dirigíamos. El truco era simple, si alguien quería seguir un rastro, dichos shurikens irían regando la sangre por todo el lugar, lo que me seguiría dando tiempo para pensar y maniobrar. -Nosotros, en cambio, nos vamos por aquí, vamos. Joder eh- Quite el hilo que le estaba molestando, lo arroje a un basurero que había cerca, y si no había uno, pues a una de las paredes, no importaba. Tras cubrir su brazo perfectamente con los vendajes y cerciorarme de que no goteaba, decidí seguir la marcha.

Rocket Raccoon ha consumido Botiquin T2. Cantidad restante: 0

Botiquin T2
Botiquin T2 (BT001)
Botiquín médico sencillo, pero completo. Incluye vendajes variados, desinfectantes de mejor calidad y una selección de medicamentos básicos. La caja es de plástico resistente, proporcionando una protección decente contra el polvo y la humedad. Es adecuado para tratar heridas y enfermedades menores de manera más efectiva, siendo una buena opción para aventureros principiantes con recursos limitados.
Restaura 100 puntos de vida.
Instrumental - Tier 2



Cada paso que dábamos nos acercaba más a nuestra victoria tan merecida. Pero aún faltaba un poco para eso, y en frente de mí se podría ya observar un punto bastante crucial: el astillero de Loguetown. No era la primera vez que pasaba por aquí, y de hecho sí lo frecuentaba bastante gracias a mi hobby con la fabricación de este tipo de naves. La pregunta era si entrar aquí me iba a ser de utilidad. No me creía que un lugar como este, y tan bien conectado con la muralla, no tenga algún acceso secreto o algo así. Quizás podría infiltrarme haciéndome pasar por un trabajador nuevo, total, habilidades tengo. Y así averiguar si había o no una entrada secreta, un túnel oscuro. Pero el problema era que hacer con el muchacho. ¿Reconocería a alguien ahí dentro? Podría ser, pero jugármela era peligroso, ya que el tiempo cada vez estaba menos de mi lado y más del enemigo. Además, ya todos estaban alarmados.

-Ok muchacho, ahora mismo se me ocurren dos ideas... la primera es entrar en estos astilleros e intentar encontrar una entrada a las murallas. Joder eh. Y la segunda si esa falla, es más divertida... pero dejémosla como última opción. Joder eh.- Algo arriesgado y loco se me pasaba por la cabeza, al chico se le había perdido la peluca, y, por tanto, su más que llamativo pelo podría poner un foco demasiado grande en él. Hace rato estaba lloviendo, así que por aquí tendría que haber algo de barro, si era así, intentaría cubrir su mechón blanco, y porque no, también mancharle un poco la cara, que parezca un trabajador del montón pues. -Manos a la obra, serás mi ayudante. Joder eh.-

Esperaba que la infiltración fuese algo relativamente sencillo. Llevaba conmigo algún que otro material de construcción, alguna cinta de medir, clavos y esas cosas. Y estos lugares suelen ocupar mucha área, esperaba visualizar algún casco de algunos trabajadores en su hora de descanso, robarlos y quedárnoslo nosotros dos. Y bueno, simplemente comencé a hacerme el loco como si fuese un empleado más del lugar, que estaba enseñando a un nuevo a hacer su trabajo. -Trae esos tablones de ahí, vamos, joder eh.- ¿Sabría actuar el chico? Iba a ser divertido descubrirlo. 

Pero más allá de lo divertido o no que podría ser, mis sentidos seguían atentos. Se supone que con esta habilidad perceptiva que tenia, podría lograr saber donde estaba cualquier ser vivo. Y si el Dios de la suerte estaba conmigo, tiene que haber algún alma por más chiquita que sea, un gato, un perro... un ratón incluso, usando ese pasadizo secreto. Si no funcionaba, pues no quedaba otra cosa que mirar por aquí y por allá.

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#16
Mayura Pavone
El Pavo Real del Oceano
La actividad en el astillero no se detenía, todos se encontraban allí a pesar de la humedad en el aire y la mezcla de calor más lluvia que invadían las calles de Loguetown, los trabajadores seguían con su rutina como si simplemente se tratase de otro mal día. El ambiente era invadido por los golpes de martillos que resonaban con un ritmo perfecto y hasta relajando, sierras desgarraban la madera con un chillido seco derramando aserrín en todo el suelo y mesas de trabajo, y las cadenas de grúas crujían al levantar enormes tablones destinados a las embarcaciones en construcción. Ese caos organizado, ese ruido constante, podría jugar a favor de ustedes Rocket, encubriendo tus movimientos mientras ambos se infiltraban entre los trabajadores.
 
Rocket, me encanta como eres fiel a tu instinto, tu escaneo de la zona en busca de los recursos que necesitabas para seguir con tu plan fue un éxito. Barro, pudiste encontrarlo en un costado, donde la lluvia y la tierra se habían mezclado en un charco denso cerca de un montón de tablones apilados, y es que a pesar de que el suelo era adoquinado, pues el lodo siempre buscaba la forma de colarse, sobre todo en lugares cerca de lugares de construcción, llenos de aserrín y polvo. Ahora la cabellera de Tadao, estaba cubierta, consiguiendo un disfraz improvisado que cubriría su cabellera por tiempo suficiente, quizás.
 
La verdad es que no era el plan perfecto, pero era lo que había, al menos te serviría para evitar que su pelo destacara a simple vista, claro... si la lluvia no empeoraba o si no se exponía mucho tiempo a la que había. No obstante, tuviste un golpe de suerte, divisando un casco entre un montón de herramientas, terminando de disfrazar a Tadao, cuyo sucio en la cabellera pudiera aguantar un poco más gracias a la cobertura. Sin embargo, el casco era más grande de lo que le habría gustado, pero en ese ambiente ruidoso y caótico, nadie se detendría a examinar a un simple aprendiz de carpintero con un casco bailándole en la cabeza del tamaño dos veces de su medida justa.
 
Tras tus órdenes y palabras el joven solo podía asentir, disfrazando su rostro bajo un manto de seriedad, aunque su lenguaje corporal delataba su creciente nerviosismo. Rocket si te fijabas en él, podrías distinguir que apretaba los puños con fuerza, lo que no ayudaba a disimular su tensión. Si alguien con buen ojo lo veía, sabría que algo no encajaba con el chico. Rápidamente buscó los tablos que le indicaste y podias ver como se iba relajando, sin embargo, no diría ninguna palabra pues no quería que su inquietud e inexperiencia se viera reflejada en sus palabras.
 
A medida que avanzaban entre los puestos de trabajo, Tadao se iba relajando al sentir que tu estrategia funcionaba. Nadie parecía prestarles suficiente atención. Los operarios estaban demasiado ocupados con sus propias tareas como para fijarse en dos figuras más dentro del astillero. Era normal pensar que el camuflaje era efectivo, hasta que entonces… podrías sentir algo Rocket, una presencia para ser exactos.
 
No era la misma que habías percibido antes, la que lo había estado acechando en los tejados. No, era otra que no irradiaba hostilidad inmediata, pero tenía la energía de alguien que había notado algo fuera de lugar. — Eh... ustedes dos. Aquella voz llegó con la firmeza de quien está acostumbrado a dar órdenes, era un hombre alto, corpulento y de hombros anchos, llegó a ustedes con brazos cruzados y una presencia que imponía autoridad. Vestía un delantal de cuero grueso, cubierto de serrín y hollín, señal de que trabajaba directamente con la madera y el metal. — ¿Te conozco? No creo que trabajes aquí, nunca te había visto. Continuó, clavando su mirada fijamente en Tadao, pareciendo que aún no se percataba de que estabas allí.
 
Conociéndote podrías manejar esto con ligereza, sin embargo, Tadao se puso rígido, conteniendo la respiración, estaba tan tieso que… bueno ya sabes. Para Tadao era como si el tiempo se detuviera por un instante. Rocket sé que sabes que solo tenías un instante para reaccionar. Algo te decía en su presencia, que, si el hombre insistía demasiado, las cosas podían ponerse feas y los marines y problemas anteriores no serían la razón por la que no cumplieras tu misión.
 
¿Tratarías de engañar al sujeto? ¿Se lanzarían al escape? ¿Le contarías la verdad? O mejor aún Rocket, tu como fan e ingenioso mapache que eres… ¿Trazarías una opción nueva sorprendiéndome con tu ingenio y decisiones? Sea cual sea la decisión que tomaras, el reloj estaba corriendo… tanto con este sujeto, supervisor del turno, como de todas las presencias que habías sentido, podrían convertirse en obstáculos que te evitaban llegar al punto de encuentro, aquel que estaba tan cerca de ustedes en la zona portuaria.
#17
Rocket Raccoon
Rocket
El tipo nos cortó el paso como una maldita muralla de carne y músculos, con la actitud de alguien que no se deja engañar fácil. Sus brazos cruzados, su delantal curtido por el trabajo duro y esa mirada inquisitiva hacían que hasta el más confiado se sintiera como un crío atrapado con las manos en la galleta. 'Vah de verdad... justo ahora, maldita sea la gente, coño...' Maldecía por dentro al verle llegar son su semblante todo serio y de mandamás. Pero yo no era un crío. Y si algo había aprendido con los años, era que la seguridad con la que dices una mentira puede hacerla más real que la verdad. No le di tiempo a que siguiera escudriñando a Tadao, que para ese punto parecía una estatua de barro con el alma a punto de salirse del cuerpo.

Tadao se puso tan rígido que parecía un tablón de madera recién cortado. Yo, en cambio, ya estaba en acción. Solté un suspiro pesado, como si hubiera escuchado esa misma pregunta mil veces antes, y le di a Tadao una palmada en la espalda. -Sí, bueno… eso es porque es nuevo, joder eh.-  Dije con una sonrisa paciente. -Todavía está aprendiendo el oficio, y créeme, le hace falta bastante. De momento le estoy enseñando sobre ensamble y estabilidad estructural, joder eh.- respondí sin dudar y totalmente confiado ante lo que decía, después de todo, yo también practicaba este arte al igual que ellos, y lo hacía muy bien, joder que si lo hacía bien. -Ya sabes, lo básico, pero esencial, joder eh.-

Saqué del bolsillo un pequeño documento algo desgastado y se lo mostré con la confianza de alguien que llevaba años en el negocio. El papel tenía los sellos de un astillero legítimo, aunque, por supuesto, cubrí mi nombre con un dedo al entregárselo. -Mira, aquí está mi acreditación. Estoy supervisando su entrenamiento, joder eh.-

-Se supone que debía enseñarle desde ahí, pero hoy me pidieron que lo trajera para que viera el proceso en acción. Y bueno, qué mejor que aprender en el campo de batalla, joder eh. ¿No?- Hice una pausa breve y señalé alrededor con la mano. -Este oficio es un arte, jefe. No basta con leerlo en un pergamino, hay que verlo, tocarlo, respirarlo. Estoy intentando que este muchacho entienda eso. Es el hijo de alguien importante en el negocio, y bueno... ¿todo padre quiere que el pequeño siga sus pasos no? Joder eh.-

Volví a mirar a Tadao para ver como se comportaba ante la situación. Era un momento bastante importante de la misión que tenia entre manos, y estaba tan cerca, pero tan cerca del preciado objetivo. Si tan solo supiera como atravesar esa puta muralla que nos separa de nuestro tan querido destino ahí a las afueras. Pero la acción de observar al chico, también la aprovecharía. -Aunque lamentablemente no trabajo aquí, y viendo al chico, parece que entre tanto sudor, aserrín y demás porquería que agarró, necesita por lo menos un lavamanos o un balde con agua. ¿Nos podría facilitar alguno? Joder eh- No es necesario que nos lleve, tan solo como indicarnos. En este punto intenté tentar a la suerte, o ponerla de mi lado. Ya que al decir esto ultimo, hice el ademán, o la finta, de comenzar a caminar en dirección a las murallas.

Datos
#18
Mayura Pavone
El Pavo Real del Oceano
El aire cargado de aserrín y el constante martilleo llenaban el astillero de un ritmo monótono, casi hipnótico. Entre ese bullicio, la escena se desenvolvió con toda la tensión y velocidad de un duelo de vaqueros en el lejano oeste. Rocket habías respondido con la seguridad de quien ha estado en situaciones así mil veces, felicidades, Rocket. Hilaste una mentira con la destreza de un carpintero ensamblando tablones sin que se note la unión. Tu discurso, tono y postura consiguieron que el encargado te prestara más atención que al novato que traías contigo, digo, al fugitivo que traías contigo.
 
Desde que empezaste a hablar el encargado frunció el ceño, sus ojos oscuros recorrieron de arriba a abajo tanto a ti como a Tadao, deteniéndose en detalles que otros habrían pasado por alto: la rigidez del aprendiz, el cómo evitaba verlos a los ojos, los movimientos tensos de alguien que estaba fuera de lugar. Su mirada bajó hasta la credencial desgastada que le extendiste, analizándola por unos segundos que parecieron eternos. Luego, entrecerró los ojos y soltó un resoplido. — Hm. No trabajo aquí, ¿eh? — repitió tus palabras con una media sonrisa, no exactamente convencido. — Eso explicaría por qué no los he visto antes. — Sus brazos, que hasta entonces habían permanecido cruzados sobre su pecho, se relajaron un poco. Algo en tu actitud, en la forma en la que habías hablado con tanta naturalidad sobre el arte de la carpintería naval, había golpeado la fibra correcta en el encargado del turno. Te aseguro que no se tragó la historia completa, pero tampoco la desechó de inmediato.
 
Bah, me da igual. Con tal de que no estorben y no hagan alguna estupidez que me haga quedar mal con mis superiores… allá están las duchas. — Señaló con un movimiento de la cabeza hacia un edificio de tablones gruesos al otro lado del astillero. — Laven la mugre y hagan lo que tengan que hacer. Pero no se pasen de listos, que si los veo en un lugar donde no deberían estar, los saco yo mismo a patadas. — Dicho eso, el hombre no esperó más y procedió a girar sobre sus talones para regresar a sus quehaceres. La tensión que se había formado en el ambiente finalmente se disipó y sin duda lo podrías notar en el pobre Tadao, quien soltó un leve suspiro de alivio después de que el hombre se marchara.
 
Pero, claro, eso no significaba que su torpeza en este tipo de experiencia desapareciera. Apenas dio unos pasos, su pie tropezó con una tabla mal colocada en el suelo, obligándolo a tambalearse un par de veces antes de recuperar el equilibrio. — P-perdón. — murmuró en voz baja el genio inventor que había creado maravillas tecnológicas… ahora reducido a un muchacho que apenas podía caminar sin tropezar.
 
Cuando por fin estuvieron lo bastante lejos del encargado, el chico finalmente dejó escapar un suspiro más largo, como si llevara rato aguantando la respiración. — Joder... casi nos descubre. — Susurró, pasándose una mano por el cabello aún manchado de lodo seco. Sus pasos ahora eran más ligeros, aunque la tensión no se había disipado del todo. — Gracias por eso, Rocket. No sé cómo lograste que te creyera, aunque tuviera esa mirada tan desconfiada, pero… lo hiciste. — Pausó, mirando de reojo la dirección de las duchas, el lugar al que el encargado les había mandado. Luego, te miró bajando aun más el tono de su voz. — Pero… ¿realmente vamos a usar las duchas? — Su tono dejaba clara la duda en su mente. — Quiero decir… ¿no sería mejor seguir avanzando? Prefiero terminar con esta persecución cuanto antes. — Y ahí estaba, la pregunta clave. ¿Rocket seguirás con la farsa hasta el final para evitar levantar sospechas o usarías la indicación del encargado como una oportunidad para moverte con más libertad y trazar el siguiente paso? 

El reloj corría... tik tok... el punto de encuentro estaba cerca… pero también los marines que resguardaban la zona. Tal vez los eso soldados jamás pensarían en buscarlos allí... o tal vez sí. Cualquier decisión que tomes ahora podría significar la diferencia entre un escape limpio o una persecución mucho peor que la anterior. Eso si... yo evitaría enojar al encargado.
#19
Rocket Raccoon
Rocket
-Je, ¿ves? Te dije que lo tenía bajo control. Joder eh... Aunque sí, uf, estuvo cerca...-  Le solté un leve codazo a Tadao, apenas lo suficiente para sacarlo del trance en el que parecía estar metido. El chico aún tenía los hombros rígidos, como si esperara que de un momento a otro le cayera un martillo encima. Y, sinceramente, no lo culparía. El astillero estaba vivo. No en el sentido literal, claro, pero la combinación del serrín en el aire, el olor a madera recién cortada y el eco del martilleo constante le daban una cadencia que casi parecía un latido. Un latido fuerte, monótono, que mantenía el lugar en movimiento. Entre eso y el vaivén lejano de las olas, la escena podía haber sido hasta relajante… si no fuera porque aún sentía la mirada del encargado taladrándome la nuca. 

'Ojalá y solo sea la mirada del encargado... esa presencia esquiva que se oculta, maldita sea... ¿Seguirá por ahí?' Seguía preocupado por el ser misterioso que nos había atacado antes, y que había logrado frustrar, en cierta manera, mi perfecto plan de escape. Era una pieza con la que no contaba en este juego, y que me cayó de sorpresita. 

Aun así, me giré con toda la calma del mundo y alcé una mano en un gesto despreocupado. -¡Oye, jefe! Joder eh- llamé, asegurándome de que sonara como si estuviera en casa. Cuando el tipo me miró con un ceño aún fruncido, sonreí con ese toque de descaro bien medido. -Se agradece la indicación. Prometo que no ensuciaremos más de la cuenta. Joder eh- No esperé respuesta. Simplemente me di la vuelta y empecé a caminar hacia las duchas con la misma confianza con la que habría entrado a un bar. No era solo por show, era puro instinto: si actúas como si pertenecieras a un sitio, la gente asume que lo haces.

Tadao, en cambio, seguía encorvado, su respiración aún algo agitada. Sus botas crujían sobre el suelo de tablones con una rigidez que casi gritaba ''estoy fuera de lugar". Solté un resoplido bajo y le di una palmada en la espalda. -Relájate, chaval. No es la primera vez que miento para salir de un aprieto, joder eh. Y créeme, tampoco será la última.-  Lo miré de reojo mientras avanzábamos, dejando atrás la zona principal del astillero. El chico parecía querer decir algo, pero lo pensaba demasiado. Genial. Otro que no sabe cuándo aflojar un poco.

-Escucha, solo sigue mi ritmo y todo saldrá bien.- Moví la mano en un gesto despreocupado. -Caminamos, entramos, hacemos lo que tengamos que hacer y salimos. Sin titubeos, sin pánico. La confianza es lo que vende la historia, ¿entiendes? Joder eh-

A mi alrededor, el lugar seguía rugiendo con vida propia. Hombres cargaban tablones gruesos, algunos gritaban indicaciones sobre una nueva embarcación en construcción, y el sonido de las sierras mordiendo madera llenaba el ambiente con su vibración áspera. Un mundo en movimiento, donde dos intrusos como nosotros solo tenían dos opciones: encajar o ser descubiertos.

Y yo, por supuesto, planeaba encajar. Pero una cosa era lo que yo quería, y otra lo que el mundo me permitiera hacer. En este caso, el mundo era Tadao, ya que bueno... lo estaba viendo como la estaba cagando enormemente. Era un mojón enorme, de tamaño colosal. Imaginen que cien elefantes enormes pasan volando por sobre el astillero, y deciden cagar ahí mismo. Bueno, así me sentía al ver a Tadao casi caerse con algunos tablones y demás útiles que había por ahí en las cercanías, 

El muchacho tropezó. No fue nada escandaloso, apenas un tropezón torpe con una tabla suelta, pero lo suficiente para que soltara un murmullo de disculpa. Me mordí la lengua para no soltar una carcajada. Este era el mismo genio inventor al que querían tantos grupos poderosos, el chico que supuestamente había creado maravillas tecnológicas… y aquí estaba, luchando contra el suelo como si fuera su peor enemigo.  -Vas bien, chaval. Un par de tropiezos más y te confundirán con un aprendiz nuevo. Joder eh- Le di un golpecito en el brazo con el dorso de la mano, una mezcla de burla y ánimo.  -Si seguimos actuando como si perteneciéramos aquí, nadie nos va a mirar dos veces. Joder eh- murmuré por lo bajo, sin girar la cabeza.

Volví a colocar las cosas en su sitio antes de seguir con la marcha hacia las duchas. Mientras atendía al chico que hacía un par de preguntas. -No Tadao, el plan no son las duchas. Es sacarte de aquí. Pero por el pequeño percance que tuvimos hace rato en medio de la calle, ahora la zona está muy protegida. Joder eh- Nos dirigimos hacia las duchas, tal y como nos había indicado el encargado. El edificio era una estructura de tablones gruesos, con varias puertas deslizantes medio rotas y un techo inclinado con signos de desgaste. El lugar olía a humedad y jabón barato. Vamos como cualquier otro astillero del mundo.

-Bueno, aquí estamos, joder eh.- Dije, cerrando la puerta detrás de nosotros con el mismo aire despreocupado con el que alguien se sacude el polvo de los hombros. Me giré hacia Tadao, cruzando los brazos. -Ahora dime, genio, ¿te parece que nos metimos aquí solo para tomarnos un baño juntos? Exacto. Vamos a ver si este sitio tiene algo más que agua fría y olor a madera mojada. Joder eh.- Mientras él se quedaba cerca de la entrada, yo me moví entre los bancos y las paredes, buscando algo fuera de lo normal. Las estructuras viejas siempre tienen algún pasadizo, una trampilla oculta, un acceso al alcantarillado o algo útil. Solo tenía que encontrarlo antes de que nuestra suerte se agotara. 

Si no era así, pues quizás tendría que cambiar de plan, y ahora sí arriesgarme a enfrentar a los guardias cara a cara. ¿Servirían otras mentiritas blancas con ellos? Quizás yo, ya estaba tentando bastante a la Diosa de la Buena Fortuna y al buen corazón de la gente, o a su estupidez, claro.

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Resumen
#20


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