Hay rumores sobre…
... que existe un circuito termal en las Islas Gecko. Aunque también se dice que no es para todos los bolsillos.
[Aventura] [A - T2] El primer escalón.
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
La llegada de los 4 susodichos hasta los terrenos de la base, no hizo otra cosa que desconcertar al soldado raso, al estar en la marina durante tantos años, era consciente de las recompensas del East Blue, y sabía cuanta era de caprichosa aquella misma que querían recoger aquellos tipos, lo que le hizo dudar, si el pirata apresado era fuerte , ¿cuánto de más lo eran los supuestos aventureros?, aunque a pesar de sus dudas, no podía negar el paso para la entrega correspondiente, menos aún cuando ya se había comunicado a la base aquel suceso.

- Bien... todo en orden supongo, pueden pasar hacia delante, sigan el camino hasta la puerta principal del cuartel, allí los esperan. -

Y el marine, haciendo cumplir con su cargo, cedió ante los desconocidos y sin apartar la mirada del preso, les indicó con la mano a los 3 que avanzaran junto al pirata. En esto que cuando rebasaron la línea de la caseta, este pudo darse cuenta de que al que parecía el portavoz del trío, le había cagado una gaviota en la zona baja de la espalda, su brillo transmitía frescura, y unas finas betas de color verde en el rastro que estaba en la ropa del joven dejaba intuir una dieta rica en algas.

El cuartel estaba preparado para la llegada del pirata, algunos marines acompañaban al tesorero dentro del edificio para recoger en sus diversos puntos los berrys necesarios para la recompensa. Mientras tanto, en la puerta, los miembros del G-23 más sobresalientes ya esperaban al trío y al pirata, aguardando en el muro mientras el grupo se acercaba hasta ellos recortando metros. La noticia corrió como la pólvora dentro del cuartel marine, y los pelotones iniciaban los preparativos para un pirata de esa talla, pues el precio de su cabeza era uno de los más altos que habían conocido, y ahora, todas las cámaras de los mushis cercanos a la zona, recogían con detalle la escena por si el apresado intentaba hacer algo, todas las medidas eran necesarias para que el intercambio se produjera sin fallas.

off
#11
Byron
Que me lo otorguen
Antes de que el trío calavera pudiese darse cuenta, varios individuos de aquella base de la marina hicieron acto de presencia en la escena. El aire arremolinado propiciado por el mal clima que engullía Rostock envolvía a los presentes, agitando sus cabellos con su movimiento, y los rostros provistos de preocupación de aquel grupo de marines acompañaban el ambiente de tensión, a pesar de la tranquilidad que reflejaban el muchacho y sus compañeros en sus respectivos semblantes. El joven a pesar de su condición de ignorante, no tenía un pelo de tonto, y aunque esperaba conmoción por la entrega de semejante criminal, ni en un millón de vidas hubiese esperado tal despliegue en cuestión de segundos, quizás había menospreciado lo que una reputación así podía ocasionar.

Desde su espalda pudo sentir varios temblores, lentos, pero constantes, como si una montaña se aproximase a su ubicación sin pausa. La poca iluminación que brindaba el grisáceo cielo, se opacó de golpe, proyectando una sombra que envolvió al grupo dejándolos en una escena más oscura. No pudo evitar mirar hacia su espalda en cuanto aquello hizo acto de presencia, y lo que encontraron sus ojos no hizo más que maravillarlo. Una hermosa mujer se erguía frente a él como una robusta montaña, a pesar de su imponente tamaño, su angelical rostro era más que suficiente para levantar los ánimos de cualquiera de los presentes. Finalmente continuó su avance, con la clara intención de esquivar con sus pisadas a cualquiera de los hombres que allí se encontraban, reflejando una personalidad juguetona y gentil, hasta que atravesó las murallas revelando con su forma de cruzar algo más que sus bonitas piernas esculpidas por el arduo entrenamiento.

Maravillado por aquella escena, no pudo evitar mirar a sus compañeros totalmente incrédulo, a pesar de tener claro el objetivo y la importancia de la tarea que tenían entre manos, su curiosa naturaleza le hacía imposible no exclamar lo ilusionado que estaba.

- ¡Gigantes! ¡EXISTEN! - Les gritó mientras daba saltitos de alegría cuál niño con un dulce. - ¡Encima es una belleza! ¡Necesito probar una de esas! - Volvió a gritar mientras gesticulaba con sus manos la silueta del cuerpo de aquella mujer.

Entonces la dulce voz de aquella poderosa hembra llegó a sus oídos, como si de un canto de sirena se tratase se deleitó con la melodía que producía cada sílaba. Aun así, entendiendo cuál era la situación en la que se encontraban, decidió no dejarse llevar, dándose varias palmadas en la cara con sus manos para despejarse y dejarse de tonterías.

- Ejem, ejem...- Carraspeó la garganta antes de contestar. - ¡Exacto, lindura! Hemos atrapado a este malhechor en una de nuestras aventuras y no podíamos permitir que siguiese campando a sus anchas. - Dijo finalmente guiñándole un ojo al bello y enorme rostro que sobresalía por la muralla.

Tras su respuesta, escuchó la indicación de aquellos que custodiaban la puerta, y en cuanto fue a dar el primer paso, sintió como algo recorría su espalda. Extrañado miró, para encontrarse con un regalo de una gaviota escurriéndose por la trasera de su camisa, definitivamente las aves se la tenía jurada. Aguantando la apariencia simplemente desabrochó su camisa, quedándose esta sobre sus pantalones como si se tratase de una falta. Bajo la camisa vestía una camisa de hombreras negra, de cuello alto y abierta en su espalda, mostrando las cicatrices donde una vez estuvieron sus alas, por suerte, no tenía el más mínimo problema con dejarlas a la vista.

- Malditas ratas voladoras.- Masculló mientras volvía a caminar hacia el guarda.

De camino a este, desabrochó el cinturón en el que descansaba su fiel acero, y con delicadeza sacaba de su guarda la gema que había conseguido Kael en Momobami, para dejarla agarrada en la tira que usaba para aguantar su guante, como si de una pulsera se tratase. Posteriormente dejó su espada envainada en los brazos de aquel hombre que los había atendido en primer lugar.

- ¡Cuidámela compañero, total, no la necesitaré allí dentro! Esto tiene un fuerte valor sentimental, así que por desgracia tiene que venir conmigo, espero que lo comprendas.- Dijo señalando la gema en su muñeca con una amplia sonrisa. - ¡Vamos chicos, a cumplir con nuestro deber! - Dio la orden, y siguió caminando para finalmente entrar.

COSAS DE INTERÉS
#12
Odinson D. Shizu
Asesina de Espadas
Shizu pudo notar como los chicos que habia atrapado al criminal estaban bastante animados y alegres, en especial le parecía notar mucha emoción al que parecía liderarlos y ejercía un poco como portavoz del grupo - ¿Una lindura, yo? Awww que simpático eres desu - Shizu apreciaba bastante a los humanos, eran muy divertidos y enérgicos, siempre queriendo hacer cosas, aunque normal, sus vidas son tan cortas que quieren disfrutarlas y exprimirlas al máximo. Esa apreciación la tuvo durante su infancia en Demon Tooth que en lo que ella superaba la adolescencia, algunas de las amistades que hizo en la isla crecieron, se casaron e incluso tuvieron hijos, de hecho ya con sus años ha visto a mucha gente perecer la cual no le sacaba apenas años, aquel joven pescador que era 10 años mayor que ella cuando iba a comprarle pescado para su padre, hace unos años murió de vejez. Vidas efímeras.

Mientras los piratas, aunque nadie sabia que lo eran, entregaban sus armas para poder pasar del control al cuartel para completar la entrega, Shizu acerco su cabeza para observar bien al criminar mientras los compañeros de Byron dejaban sus armas y luego extendió su brazo izquierdo retirando un poco su túnica para revelar su antebrazo en el que tenia pegados como una tirita múltiples Wanted de los criminales del East Blue más buscados, revisando en un vistazo rápido los carteles y la cara del criminal - Dios, un criminal de más de 90 Millones, no sabia que habia gente tan peligrosa rondando este mar... - La gigante se mostraba sorprendida por la elevada recompensa de ese hombre, ese Wanted ya era considerable incluso en Paraíso - ¿Y vosotros lo atrapasteis? Tenéis que ser muy fuertes desu - Un criminal de ese calibre no era una broma, estaba cerca de ser considerara como una de las estrellas novatas de su generación, los supernovas.

La gigante iría acompañando al grupo de Byron desde el control a la entrada con calma y dando pasos cortos para no dejar atrás a los visitantes - Y que... ¿Habéis pensado que haréis con la recompensa? - Les preguntaría con una sonrisa en el rostro y una mirada dulce y amable. Aunque andaba con cuidado si caminaban al lado de ella notarían el retumbar del suelo con cada paso que daba la gigante.
#13
Galhard
Gal
El sonido de botas sobre el empedrado anunciaba la llegada de Galhard a la puerta principal de la base G-23. Con su capa ondeando suavemente al compás del viento marino, el alférez lucía tranquilo, casi relajado, pese a la gran expectación que el evento había generado en la base. Al ver al grupo de supuestos aventureros y su peculiar prisionero, no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa, intrigado por la escena.

Se detuvo a unos pasos del grupo y saludó con una inclinación leve de cabeza.

Bienvenidos a la base G-23~. Soy Galhard, alférez de la Marina. —Su tono era calmado, incluso cordial, contrastando con el ambiente algo tenso que los soldados rasos habían generado. Su mirada recorrió al grupo con curiosidad —Así que, aventureros, ¿eh? No puedo negar que suena interesante. Supongo que no hay lugar para el aburrimiento en un trabajo como el suyo.—

Se permitió una breve pausa, sus ojos se dirigieron al prisionero maniatado que permanecía en silencio.

Y veo que no solo es interesante, sino también efectivo. ¿Cómo lograron capturar a alguien con una recompensa como la de Muzen Kibutsuji?  —preguntó con genuino interés. No parecía un interrogatorio, sino una conversación amena, como si realmente quisiera escuchar una buena historia.



—Debe haber sido toda una experiencia. No todos los días uno se cruza con un criminal de este calibre, y menos aún se le tiene el valor de enfrentarlo. —Comentó mientras asentía, mostrando admiración —Debo decir que tienen mi respeto por haber hecho algo así.—

Hizo una pausa para observar mejor al grupo. Aunque sus vestimentas y actitudes parecían poco convencionales, había algo en su energía que le resultaba refrescante. El mar necesitaba más personas con ese espíritu, pensó.

Debe ser fascinante ir de un lado a otro, viviendo aventuras y enfrentándose a lo inesperado. Aunque supongo que también es agotador —dijo, señalando el aspecto algo cansado de los aventureros—. Si alguna vez quieren intercambiar historias, sería un placer escucharlas.—

Finalmente, hizo un gesto hacia los guardias que se mantenían cerca.

Procederemos con los protocolos habituales: verificaremos la identidad del prisionero y su estado. Mientras tanto, pueden descansar. Hemos preparado una zona cercana para que puedan relajarse un poco. —Agregó, con una sonrisa ligera—. Estoy seguro de que después de una captura como esta, se han ganado un merecido respiro.—

Mientras los marines comenzaban a revisar los datos y la condición de Muzen, Galhard se mantuvo cerca, observando sin ninguna prisa. Aunque estaba atento a los procedimientos, su postura relajada dejaba claro que no veía en los aventureros una amenaza inmediata.

Si alguna vez consideran que este estilo de vida puede ser demasiado impredecible, sepan que la Marina siempre tiene un lugar para personas con habilidades y determinación como las suyas —dijo, con un destello de humor en la voz—. Pero, honestamente, puedo entender por qué la aventura tiene su encanto.—

Con eso, dio un paso atrás, permitiendo que los procedimientos siguieran su curso. Galhard sentía curiosidad por estas personas; había algo en ellos que irradiaba vida, el tipo de chispa que el mundo a menudo intentaba apagar, y aunque su deber lo mantenía vigilante, no podía evitar sentirse inspirado por su espíritu.
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#14
Gavyn Peregrino
Rose Branwell
No me sorprendía que los guardias de la entrada se mostrasen dudosos, después de todo no podían dejar entrar a cualquiera a la aclamada base de la marina, al parecer les habían inculcado suficiente desconfianza como para verificar. Mantuve el rostro fuera de los bordes de mi chaqueta de aviador, no hacía falta ocultar el rostro en esta situación, después de todo debíamos ser reconocidos por aquellas personas que nos rodeaban, y que no esperaban a los pies de la muralla que rodeaba el las instalaciones. La brisa removió ligeramente algunos de  los mechones rubios de mi cabello, se sentía bien, a diferencia de estar en tierra en este momento…

Parpadeé cuando el suelo comenzó a vibrar, moví mis alas, las plumas blancas se erizaron ligeramente y miré por encima de mi hombro antes de que una sombra nos cubriera casi por completo, como un manto viviente que haría que el ambiente se volviera más lóbrego. El cielo raso de nubes grises tapando la preciosa bóveda celeste, junto con el viento húmedo y salino que pronosticaban una tormenta en curso, no eran suficientes al parecer, ya que una gigante de cabello rubio cenizo se cernió detrás de nosotros, curiosa por nuestra llegada. Mis ojos dorados se deslizaron hacia el capitán cuando éste exclamó como quien acaba de tener una epifanía y eleve una ceja ante su fascinación, fascinación que me sorprendía, pero que no me haría preguntarme si era la primera vez que veía a un gigante, era una estupidez, así que decidí dejarle con su posible conexión muy platónica.

Por su puesto no me contuve en absoluto y puse los ojos en blanco antes de volver la mirada al camino, sea como fuere, al final los guardias nos dejaron adentrarnos en los terrenos, no sin mantener fijos sus ojos en el prisionero que llevábamos con nosotros, como si pudiera escapar, inclusive si lo hiciera, tenía el sentimiento de que no saldría con tanta facilidad de un lugar repleto de miembros de la marina. Iba a dar el primer paso cuando un sonido desagradable y acuoso captó mi atención de nuevo hacia Nikkei… Apreté los labios al ver que una gaviota había decidido arrojarle un proyectil muy certero en la espalda baja, una gaviota con muy buena puntería, no cabía duda. Miré en la dirección contraria, conteniendo la risa y encubriendo un resoplido que se me escapó con un carraspeo grave. Recuperé la compostura rápidamente, pero cuando miré la espalda del hombre de cabello lila mi percepción se inclinó ligeramente.

Seguía sorprendiéndome que los dos compartiéramos el mismo acervo genético.

Decidí no darle más trascendencia al hecho y simplemente me adentré con mis compañeros, entregando previamente mis cuchillos a los guardias, y la gigante que nos escoltaba, haciendo preguntas que no pretendía responder, porque estaba seguro de que el capitán prefería hablar por su cuenta con ella. A pesar de que estaba bastante seguro que lo primero que haría Bonez con la recompensa sería robarla para llevarnos en una persecución por todo el barco e irritar al resto de la tripulación. Mantuve las alas relajadas incluso cuando llegamos a los pies del edificio principal, no capté los pasos de quien se acercaba, pero no fue necesario, se le vio venir ¿Quién no vería venir esa capa? De repente muchas referencias se me vinieron a la mente, no sabía si exclamar que todo era mejor “¡Sin capas!” o preguntarle si era parte del Wandenreich; lo cual era, honestamente, entre exacto e inexacto, pero las coincidencias estaban.

Ah, un simpatizante.

. – Gracias, es un placer, Galhard. –Respondí lacónicamente– Bastante, es un trabajo agradable, especialmente cuando te lleva a todas partes, aunque no debe ser tan interesante como el suyo ¿No?

La siguiente pregunta no me sorprendió en absoluto, levanté los hombros momentáneamente para restarle importancia al asunto.

. – Ser aventurero implica enfrentar muchos peligros, usted mismo lo dijo, no hay lugar para el aburrimiento o para las sorpresas, lo que implica estar preparado. Pero si se refiere a su estado… Bueno, cualquiera que reciba un buen golpe en la cabeza puede experimentar un terrible desmayo.

Atraje mis alas apenas hacia el frente, pasando mis dedos entre las plumas para acicalarlas al mismo tiempo que escuchaba al marine hablar acerca de la posibilidad de cruzar caminos, y espadas, con un criminal de tal calibre. Es decir, repetir lo que ya había preguntado hace un momento pero a modo de elogio velado. Esbocé una sonrisa amena mientras Galhard continuaba con la charla, prefería escuchar a las personas hablar, emitir palabra hacía que me perdiera de las cosas interesantes que contaban acerca de sí mismos, sus opiniones, el lugar donde vivían o cualquier curiosidad que quisieran mencionar.

. – Sin duda nos alegra tener el respeto de alguien, especialmente alguien en la marina, pero aún más haber captado su interés, tanto en nuestras aventuras como en nosotros. –Enganche los pulgares en los bolsillos de mi chaqueta de aviador– ¿Por qué no? Sería curioso contarle acerca de nuestras aventuras, quizás en un lugar más apacible, con más comida y bebida de por medio.

Asentí, desviando momentáneamente mis ojos hacia el capitán y Chrome u analizando la base con genuina curiosidad, no estaba nada interesado en los protocolos de la marina, de hecho, lo que me sorprendía es que, habiendo un cartel de “Se busca, vivo o muerto” se preocupen por la condición de un prisionero tan buscado. Más me sorprendía entrar en una base de esta forma, hace mucho pensaba que si entraba sería como… Exactamente como Muzen y no como “Supuesto aventurero que había capturado a un criminal buscado”. Hundí mi mano en el bolsillo del abrigo y saqué una caja, de la caja extraje un mechero y la incliné, golpeando suavemente la parte interior para asomar un cigarrillo previamente armado.

Llevé el cigarro a mis labios y lo encendí, dándole una larga calada– Aprecio, por mi parte, que ofrezca un puesto en la marina, pero, aunque sienta curiosidad por cómo trabajan, no estoy hecho para una vida de papeleo, quizás usted quiera dejar la marina y unirse a nuestras aventuras, nunca viene mal más compañeros de viaje.

Acomodé las alas semi–plegadas cerca de mi espalda, el susurro de las plumas rozándose era agradable.

. – Puede ser relajante no tener que seguir órdenes y realizar protocolos. O papeleo. –Arrugué la nariz, detestaba activamente el papeleo.

Resumen
#15
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
La reunión en las puertas de la base era grande y estaba llenas de soldados de la Marina formidables, incluso había una gigante con ellos, nada podría salir, o eso pensaba la joven de lentes. Cuando las puertas finalmente se abrieron, dejaron ver al grupo que acompañaba a Muzen, atado de pies y manos, y el grupo aparentemente desarmado. Galhard les dio la bienvenida con su característico tono amable y ordenado.

Por otro lado, Anko se limitó a observar al grupo sin decir una sola palabra, sus ojos recorrían de arriba abajo a los hombres, pero no con desprecio, sino con curiosidad, sus vestimentas eran peculiares y a simple vista parecían rivales formidables. Pero entre ellos había dos caras conocidas, el doctor Vesper Chrome, a quien conoció en una de las tabernas de Rostock y el otro era Gavyn, el navegante que conoció tiempo atrás cuando éste compró la página de Akuma que ella había conseguido en sus misiones.

Aun así, no dijo nada y se limitó a regalar una sutil sonrisa a estos dos en especial pues ya los conocía, tras ello, caminó al lado de su grupo de Marines, manteniéndose al costado de Galhard mientras su mano sostenía la empuñadura de una de sus Katanas enfundadas en su cintura; un poco ocultas gracias a la capa que portaba en sus hombros con total orgullo, contrastando con la postura relajada del peli marrón. Su capa ondeaba sutilmente con el viento mientras esperaba a que los protocolos de revisión terminaran para asegurar que quien traían era de verdad Muzen Kibutsuji, uno de los piratas más buscados del East Blue.

De sus labios se expulsaba el humo de su cigarro sin hacer contacto de sus dedos con él, humo que podría o no, llegar a las narices de todos los allí presentes, podría molestarles o talvez no, pero mientras no se lo dijeran, no apagaría por nada su cigarro, aunque nada aseguraba que lo haría aun cuando se lo dijeran. Al menos Gavyn podría entenderla, pues estaba fumando también.

Resumen
#16
Gautama D. Lovecraft
El Ascendido
La llegada del grupo de cazarrecompensas con el tan mal afamado pirata Muzen a la puerta, puso nerviosos a los reclutas más tiernos por la inseguridad que despertaba el apresado. Cierto es, que aunque los tipos que lo atraparon deberían de ser por lógica más fuertes que el mismo, y que en la puerta de la base esperaban algunas de las celebridades del cuartel, el peso de los 90 Millones de Berrys irradiaban una inquietud general, y con ello, un nerviosismo palpitante en los temblorosos rifles de los novatos se hacía notar.

Los cazarrecompensas llegaron hasta la puerta e intercambiaron algunos pareceres con los marines que aguardaban a la entrega, para asegurar la recogida del malhechor se preparaban mientras movimiento de pasos más allá del enorme portón parecía sentirse. La agitación de un pequeño pelotón avanzaba por el patio principal dirigiéndose hasta la entrada. Desde el mismo portón, una pequeña en comparación a este se abrió en su margen izquierda, y aunque sus dimensiones eran mucho mayores a una normal, parecía una minucia bajo la principal.

De la misma, un total de 4 soldados salieron seguidos de uno más viejo que portaba un gran cofre. Era el tesorero de la base, sus escuchimizados brazos desafiaban las leyes del universo, y cualquiera de los presentes, con una mirada fina y perspicaz, podría percatarse de que ese viejo no era una persona normal ¿cómo podría cargar tal cofre con su octogenario cuerpo?

Ese viejo estaba hecho de otra pasta sin duda, la diferencia generacional era algo tan palpable, que aquella simple, humilde y cotidiana muestra de poder, no era más que un ápice de lo que la gente de otra quinta era capaz de seguir demostrando y aportando a las nuevas generaciones.

- Soy el suboficial Teddy McKlein... tesorero en funciones del cuartel, aquí os hago entrega de la cantidad establecida por la recompensa de este pirata, podéis contarla y tomaros el tiempo que deseéis, tras ello, procederemos a la detención del pirata Muzen Kibutsuji para que cumpla con la justicia. -

Y tras sus palabras dejó caer el cofre levantando con este una gran polvareda. Los soldados que los acompañaban se desplegaron dejando al viejo en medio, sin mediar palabra alguna y mirando al frente, sin un punto fijo en cuestión. Todos yacían expectante al intercambio, la atención hacia el pirata se hacía notar también en las habitaciones donde se monitoreaban la entrega. Esperaban que no hubiera complicaciones, pues poco se podía asegurar frente a alguien con tal cantidad de berrys pesando sobre su cabeza.

off

El tiempo para postear de 72 horas ya ha expirado.

#17
Odinson D. Shizu
Asesina de Espadas
Todo avanzaba de una forma tranquila y cordial. Los cazadores del criminal eran corteses y amables, aunque se emocionaban mucho, en especial el peli azul, aunque otros del grupo optaron por quedarse más callados en un segundo plano. No es que fuera muy importante eso, al fin y al cabo eran un grupo que habia hecho un gran servicio a la comunidad y la justicia atrapando a ese peligroso criminal. Los delincuentes que rozan los 100 Millones ya eran unos pocos en el mundo, pero su amenaza podía ser muy grande, para que la Marina pidiera tanto por él significaba que era una potencial amenaza para las personas. Puede ser que se quede corto su Wanted comparado con el de los grandes piratas que le sacaban un cero a su recompensa, pero esos casos si que eran un puñado que se podía contar con los dedos de la mano.

Aun así para lo apacible que era normalmente el East Blue en cuanto a delincuencia y piratearía, un pirata de tal recompensa rondando por allí era sin duda una potencial amenaza que podría poner en peligro muchos habitantes del mar del este. E incluso si no hacia nada como tal, su mera presencia por la zona causaría una indudable inquietud entre las personas honradas y trabajadoras. 

Pero finalmente, habia sido capturado, lo cual hablaba muy bien de ese grupo de aventureros, sin duda tenían que ser unos tipos fuertes o astutos para atrapar a semejante criminal, aunque como poco, contaban con una inconmensurable valentía. Y ahora todo estaba en proceso de tramitarse, los justicieros recibir su merecida recompensa y luego el criminal esperaría en el cuartel hasta que se gestione su traslado a Impel Down.

- Vaya, ese cofre parece bastante pesado, podréis llevarlo? - Comentaría Shizu observando al grupo de Byron, tras ver como se traía un cofre con la recompensa prometida por el criminal, trasladado por varios hombres, incluyendo el tesorero del cuartel. Era una cuantidad muy abundante puesto que era complicado que hubiera criminales tan buscados en este mar, por lo tanto los fondos para Wanted no era normal que llegaran a esas cifras.
#18
Anko
Médica Despiadada y novia de Giorno
Manteniendo su postura firme y defensiva, con la mano derecha en la empuñadura de una de sus Katanas, la joven de cabellera marrón observó atentamente como se hacía presente en el lugar un hombre de aspecto rudo, acompañado de otros soldados que parecían ser sus guardaespaldas o algo similar. El hombre en escena se presentó como Teddy Mcklein, el tesorero de la base.

Anko desconocía por completo al Suboficial Teddy, nunca había pido hablar de él y mucho menos lo había visto rondar por los enormes pasillos y patios de la base, sin duda, atender el llamado de la entrega de Muzen sería una oportunidad importante de seguir conociendo a los miembros importantes del G-23 y saber a quién dirigirse en caso de necesitarlo. Teddy entregó la recompensa al grupo que había cazado a Muzen en un pesado cofre que dejó caer al suelo de golpe, la fuerza y el impacto generaron una pequeña nube de polvo en el suelo, el cofre parecía estar lleno hasta el tope de monedas y billetes, listos para ser manoseados por el grupo cazador.

La gigante Shizu cuestionó al grupo sobre si podrían llevar con ellos el cofre, pues parecía realmente pesado. Anko no dudaba de que, entre varios, o incluso uno solo, fiera capaz de cargar con él y llevarlo consigo hasta su medio de transporte, dedujo que el atrapar a Muzen fue una muestra de su poder y fuerza, por lo que no sería una complicación para los cazadores tomar el cofre y salir de ahí con su recompensa — Me pregunto… ¿En qué gastarán tanto dinero estos tipos? Es demasiado dinero para un simple grupo de aventureros… — Pensaba la joven sin apartar su mirada del cofre, después intercambiándola entre Byron y el resto de su sequito.

Aparentemente, el intercambio había sido completado con éxito, una vez los cazadores tomaran su dinero, la Marina podría proceder con la detención de Muzen, sin duda alguna, le esperaba un buen tiempo tras las rejas.
#19
Galhard
Gal
Galhard observaba con interés cómo el cofre que contenía la recompensa era presentado ante el grupo de aventureros. Los procedimientos seguían su curso sin contratiempos, y el alférez, con una postura relajada y serena, decidió aproximarse un poco más al grupo mientras los marines continuaban con las verificaciones necesarias.

—Debe ser una sensación interesante— comentó con tono casual, mirando brevemente al prisionero atado antes de enfocar su atención en los aventureros. —Atrapar a un criminal de esta talla... Espero poder hacerlo en un futuro yo también en mis ratos libres—

Sus ojos se detuvieron en Gavyn, quien parecía llevar el peso de alguien acostumbrado a trazar rutas y planificar el próximo destino, pero sin perder ese brillo de inquietud que suele caracterizar a los aventureros. Con una leve inclinación de cabeza, continuó:

—Díganme algo. De todas las cosas que han visto, ¿qué es lo que más disfrutan de sus viajes? No hablo solo de las recompensas, claro. Me refiero a esos momentos que hacen que valga la pena enfrentarse a lo desconocido. —

Galhard escuchó las posibles respuestas con una atención genuina, inclinando ligeramente la cabeza de vez en cuando, como si sopesara cada palabra con interés. Aunque su postura era relajada, había en su mirada un leve destello de curiosidad, como si intentara imaginarse cómo sería un día en la vida de aquellos que vivían bajo sus propias reglas.

Cuando el tema derivó en los desafíos que enfrentaban, añadió con una sonrisa ligera:

—Supongo que la improvisación es una constante para ustedes. No siempre se puede prever todo lo que el mar trae consigo— Luego, tras una breve pausa, dejó escapar una risa suave y añadió — Tal vez, en cierto modo, somos más parecidos de lo que parece. La aventura y la justicia a menudo navegan en el mismo barco, aunque con destinos distintos—

Galhard echó un vistazo a su alrededor, asegurándose de que los procedimientos siguieran sin problemas. Los guardias continuaban revisando la identidad de Muzen y las condiciones del prisionero, mientras el cofre descansaba a la vista de todos, como un recordatorio tangible del esfuerzo del grupo. Regresó su atención a los aventureros con una expresión tranquila.

—No sé si este tipo de reuniones son comunes para ustedes, pero estoy seguro de que sus viajes les han brindado historias que merecen ser contadas — Dijo con cierta nostalgia en su tono. —Quizás, en otra ocasión, podamos intercambiar historias con un buen plato de comida y algo de bebida. Me interesa conocer cómo ven el mundo aquellos que no llevan el emblema de la Marina en su espalda —

Hizo una pausa, observando la reacción del grupo, dejando en el aire la invitación implícita. Luego, continuó con una sonrisa afable:

—En cualquier caso, Muzen ya no volverá a dar problemas en un graan largo tiempo... Y eso no es algo que el mar y sus gentes valorarán—

Con esas palabras, Galhard dio un paso atrás, permitiendo que los procedimientos siguieran su curso. Sin embargo, permaneció cerca, con los brazos cruzados y una expresión pensativa. Mientras el viento jugaba con los pliegues de su capa, no podía evitar sentirse intrigado por el espíritu del grupo. Había algo refrescante en su energía, una chispa que, aunque distinta de la disciplina de la Marina, era igualmente digna de respeto.
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#20


Salto de foro:


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