¿Sabías que…?
Si muero aquí, será porque no estaba destinado a llegar más lejos.
Tema cerrado 
[Común] Una voluntad inquebrantable.
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
-¿Y no es de peor educación hacer presentar a alguien por segunda vez? – Preguntas mientras tu cabeza se inclina hacia un lado, confuso. Un suspiro profundo sale de ti. Te costaba un poco entenderle, sí. Pero tampoco podías juzgarla. Cada persona era única y cada quien vive de acuerdo a lo que cree correcto. De hecho, miras en sus ojos y, realmente, no detectas esa chispa característica a diferencia de ti. A pesar de tener una gran fuerza, ella parece que… no disfruta del combate. Eso te genera tantas preguntas en tu mente, que realmente el combate poco a poco, comienza a pasar a un segundo plano. Y es normal que sea así.
 
Quieres… entenderle.
 
-Vale… - Bajas la lanza y, te dejas caer para quedar sentado nuevamente sobre la plumífera. Le das un par de palmaditas en el cuello, haciéndole entender que ya no valía la pena seguir luchando. – No tiene sentido luchar con alguien que no tiene hambre de luchar. Le quita lo divertido. – Dices mostrándote un poco decepcionado. – Pero al menos, quiero entender que es lo que te hace ir a defender a alguien sin pensarlo. No… no lo entiendo. – miras al cielo, por un momento, para apreciar un poco el paisaje que este brindaba. – Todos en este mundo somos criaturas, sin importar lo que la gente diga. Cada uno formamos parte de la cadena alimenticia que la vida misma nos ha impuesto. Cada uno desarrolla sus herramientas para sobrevivir. Unos son fuertes y otros débiles. Unos devoran a los débiles y otros los protegen. Y otros... supuestamente han “nacido” para gobernar. Simplemente escondiéndose detrás de sus baratijas y títulos inmerecidos.
 
Dejas de mirar al cielo y la vuelves a mirar.
 
 - Todos los corazones del mundo… tienen hambre. Nuestros corazones tienen un apetito que desea ser saciado. Tu corazón… ¿Está hambriento? – Preguntas curiosas mientras ladeas la cabeza, con una expresión totalmente inocente. – Eres curiosa… eso es genial. – Sonríes para ella. – Pero cuando levantas tu arma izando una bandera pirata contra otro pirata, tiene sus consecuencias. Deberías saberlo bien. – Miras al viejo nuevamente. Aún se arrastraba intentando llegar a su barco, al igual que los pocos miembros de su banda que lograron sobrevivir. – Veamos el lado positivo… al menos le ahorre trabajo a la gente del pueblo cercano intentar lidiar con estas… basuras.
#11
Asradi
Völva
Ante la primera pregunta o recriminación, Asradi frunció ligeramente el ceño. Mejor dejaba las cosas tal cual estaban. No es que no disfrutase de una buena pelea si era un entrenamiento o se daba la ocasión. Pero, por norma general, no era una persona belicosa. Sus manos no eran para matar, eran para sanar a quien lo necesitase. Y, claramente, ese tipo ahora mismo no lo necesitaba. Poco a poco los ánimos comenzaron a calmarse, o eso era lo que parecía de manera inicial. Aún así, la sirena no bajaba la guardia.

El tipo había demostrado ser fuerte y tampoco se fiaba demasiado del ave aquella que montaba, la cual, parecía mirarla con cara de pocos amigos. El bicho tenía buen tamaño. Y a ella le gustaba mucho el pollo asado o frito. Ese pensamiento se distrajo de su cabeza cuando volvió a escuchar la voz del varón.

No es cuestión de entenderlo o no. — Le respondió, mientras la coloración del Haki de Armadura que había usado momentos atrás, iba desapareciendo y retirándose de su piel, en lo que Asradi suspiraba de manera suave. — Es cuestión de que te nazca, de sentirlo. No me gusta la violencia sin sentido, básicamente.

Y era verdad lo que había dicho antes. No sabía qué podría haber hecho aquel hombre, el cual había aprovechado para salir huyendo por patas, junto con los de su banda, pero llegar a los extremos de quitarle la vida... La sirena se mordisqueó un tanto el labio inferior.

Sí, formamos parte de esa cadena, ¿pero tenemos que seguirla a rajatabla? Si te dicen que mates a un niño, ¿vas a matarlo solo porque es más débil que tú? Por esa regla de tres, alguien más fuerte que tú debería matarte sin necesitar una excusa. — La pelinegra negó suavemente con la cabeza. — Creía que los de la superficie podían ser más inteligentes que eso...

Vale, eso había sonado despectivo, pero es que era la verdad tal y como se le estaba planteando la situación.

Yo no he izado ninguna bandera pirata porque no soy pirata. Así que desconozco ese código. Si él lo ha hecho... Entonces quizás me haya equivocado, pero no me arrepiento tampoco. — Eso de una vida por una vida, no era lo suyo.

Ya bastante había visto ella al respecto y no era agradable en ningún sentido.
#12
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
-Al igual que las reglas impuestas por el mundo, las reglas de la madre naturaleza pueden romperse.- Dices con una sonrisa en el rostro. – Si lo estuviera siguiendo a rajatabla, me conformaría tan solo con estar en el lugar que me corresponde. En lugar de eso, he decidido escalar hasta lo más alto.
 
 Y la verdad, es que la única manera en que vive la vida te ha llevado a un camino rojo. Un camino que solo podrías disfrutar tú. Un camino el cual solo algunos dementes de la cabeza estarían dispuestos a tomar. Pero como dicen por allí, en un mundo de locos. Al cuerdo es a quien llama loco. No eres alguien hostil que busque hacer daño de buenas a primeras. Eres alguien tranquilo y abierto a las ideas. Eres una criatura única. Algo así como… un animal durmiendo en una cueva esperando el momento perfecto. Que siempre está invernando. Que no come casi y solo come cuando es necesario. Eres eso y muchas cosas, joven Alpha. Y sin lugar a dudas, la joven frente a ti te estaba pareciendo alguien fascinante.
 
 Ella era… curiosa.
 
 - No te arrepientes, porque tu corazón está abriendo de algo que tu solo sabes. – Dices mirándole con cierta ternura. -  Soy ajeno a tu manera de ser y de pensar. Pero la respeto, ya que tienes la fuerza para respaldar tus ideas. – Dices mientras observas a la tripulación pirata enemiga escapar como pueden. – La verdad es que si fuera por mí, ya hubiera destrozado a todos y a cada uno de ellos. Pero no lo haré, por respeto a su persona, señorita. – Ladeas la cabeza de un lado a otro, tratando de pensar que hacer o qué decir. Tan solo te tomas el tiempo y, colocas tu mano dentro de tu kimono. Tranquilamente sacas tu petaca llena de café y sin pensarlo mucho comienzas a beber de ella. Ya te estaba comenzando a entrar la ansiedad y no podías permitirte aquello.
 
 - ¿Ha dicho que estaba de camino a un lugar, no? – Preguntas curiosas. – Puedo llevarte si gustas. Tómalos como unas disculpas de mi parte. Además, a diferencia de esta gente. Tú no eres mi enemiga. Además, te ahorra el tiempo que has perdido luchando contra mí.
 
 Tus enemigos son otros, Alpha. Pero eso es historia para otro momento. Extiendes tu mano, invitándole a subir. ¿Lo aceptara? Quién sabe.
#13
Asradi
Völva
¿De donde había salido aquel tipo tan raro? Aunque bueno, ella no era quien tampoco para juzgar. Se había metido en una pelea que no le incumbía, pero tampoco se arrepentía de ello como tal si con ello había salvado una vida, fuese la de quien fuese. Quizás aquel pirata, o lo que fuese, no se merecía aquello, quizás había hecho más cosas malas que buenas, Asradi no iba a juzgarle. Ya se juzgaría él solo si tenía la moral necesaria para hacerla. Pero tampoco era imbécil, sabía que no toda la gente era así. Fuese como fuese, decidió no pensar más en ese asunto.

No quiero que lo hagas por mi, no te conozco de nada. Y tú no me conoces de nada a mi. — Estaba marcando ciertas distancias. Pues al fin y al cabo, era lo que ella había dicho, no se conocían. — Hazlo por tu conciencia, si quieres. O por otra cosa.

Al final miró a su alrededor. La situación parecía haberse calmado en mayor o menor medida, por lo que también eso la tranquilizó. Y, aún así, también por precaución no le quitaba la atención ni la vista de encima a Alpha ni a su peculiar mascota o montura. No pudo evitar tensarse un poco cuando le vió llevar la mano al interior del kimono. ¿Qué iba a sacar de ahí? ¿Un arma quizás? La mirada de Asradi se afiló antes de reconocer lo que parecía ser un termo de viaje.

Suspiró de manera disimulada.

Lo he dicho, sí, pero... No sé si podrás seguirme. — No lo decía por menospreciar, pero era un humano o, al menos, lo parecía a simple vista.

Y las criaturas de la superficie no solían aguantar demasiado tiempo bajo el agua, a grandes profundidades. Al menos a pulmón. Aún así, tenía que confesar algo.

No siento tampoco que haya perdido tanto tiempo. Fue un calentamiento agradable, a pesar de todo. Eres fuerte. — Lo era, se lo reconocía. Asradi, acto seguido, echó un vistazo al mar que tenía justo detrás.

Iba a recolectar algunas plantas marinas, pero no sé si podrás seguirme el ritmo. — ¿Eso era un reto?
#14
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
-Suena… interesante. – Dices mientras te dispones a bajar tranquilamente del ave. Dejas tu lanza amarrada en el asiento de tu montura y, comienzas a caminar tranquilamente hasta posicionarte al lado de ella, mirando al océano. – Agradezco el cumplido por mi fuerza. Pero tan solo soy un pequeño pez tratando de crecer y evolucionar en un enorme océano. – Eras más que realista. Eres tan solo un pequeño salmón en un mar lleno de monstruos. Un mar en donde los más grandes nombres se escuchan allí por donde vayas. Tú, Alpha, que aún no sabes qué es lo que se ha destinado para ti, simplemente disfrutas del camino más que cualquier otra cosa.
 
 Por qué es mejor disfrutar de los momentos difíciles a obtener cosas fáciles.
 
 -Quince minutos. – Le miras con suma tranquilidad. – Eso es lo que puedo permitirme estar sin respirar. – Respiras profundamente, inflando tu pecho. Luego, exhalas el aire por la boca permitiéndote sacar el aire de tus pulmones. Respiras esto un par de veces para calentar tus pulmones. – No soy el mejor nadador tampoco. Tengo un problema en una de mis rodillas que me impide…ser rápido. – He allí el por qué luchas sobre una montura. En tu caso, preferiste suplir esta debilidad con algo que va más contigo. Igualmente, tener a Suzaku contigo no es algo para mal. Es tu compañera número uno.
 
 - Quizás si me tomas de la mano. Podría seguirte y ayudarte a recolectar más algas.  Así podrías tener el doble de recursos en lugar de solo los que tu puedas recoger.
 
 Una idea bastante interesante la que propones, joven pirata. Una manera de aceptar su reto indirecto, era ofrecer una alternativa para demostrar, que si podrías seguirle. Que no tenías miedo a explorar lo desconocido, incluso si era un mundo totalmente diferente y nuevo para ti. Esta podría ser la primera vez que conoces un poco lo que es la profundidad del océano. Suena algo magnífico y maravilloso de primeras.
 
 Pero al final, ella era la que decidía.
 
 - ¿Y bien? – Preguntas mientras te descubres de la cintura para arriba. Dejando todo el tren superior de tu cuerpo descubierto. - ¿Vamos? – Extiendes tu mano hacia ella, esperando a ver si la tomaba.
#15
Asradi
Völva
Quince minutos... — En realidad no era mucho tiempo, no para ella. Pero aún así era más de lo que la media de los humanos solía aguantar. Asradi le miró de arriba a abajo. No le estaba juzgando como tal, pero sí le estaba analizando abiertamente. De reojo también miró luego al ave que acompañaba al muchacho.

Esperaba que el pollo ese simplemente no les acompañase. De suceder algo, no le apetecía cargar con dos pesos muertos bajo el agua, por mucha fuerza que tuviese. Mucho menos de un desconocido que podía valerse por sí mismo y que lo estuviese haciendo solo para pavonearse. Finalmente, la sirena soltó un suspiro suave y enarcó una ceja con la solución que el muchacho le estaba proponiendo.

¿De la mano? — No parecía para nada convencida, todo sea dicho. — Tendría la misma cantidad de recursos, incluso puede que menos si tengo que ocupar una de mis manos en sujetarte y vigilar que no te ahogues. — No lo veía demasiado práctico, la verdad.

Asradi volvió a mirarle, luego hacia la orilla del mar donde ambos se encontraban.

No es solo el tiempo que puedas aguantar la respiración, es si tu cuerpo también aguantará la presión. Ya que están a bastante profundidad. — No era partidaria de que nadie se arriesgase gratuitamente por una tontería como esa. Pero el chico parecía mayorcito. — Además, acabas de decir que tienes un problema en una de tus rodillas. ¿No deberías actuar con más cautela? — Preguntó esta vez.

Fuese como fuese, el chico parecía convencido. Hasta se quitó la parte superior de las ropas, dejándolas tiradas en la arena y muy dispuesto a hacer aquello.

Definitivamente, la pelinegra no parecía nada convencida, pero al final terminó tomando la mano del muchacho casi con resignación.

Te he avisado, yo no me responsabilizo. — Murmuró, comenzando a adentrarse al mar.
#16
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Por más que ella te advirtiera, tú ya estabas decidido a ir a lo profundo. Más que cualquier otra cosa. Te llamaba la atención lo diferente que podía llegar a ser aquello que estaba debajo de ustedes. Ella parece subestimarte. Pero, tú estabas convencido de que podrías estar bien, Alpha. Y mientras más tú y ella se adentraban en lo profundo, más te dabas cuenta a lo que ella se refería. Era… pesado. Cada vez era más y más pesado moverse. Cada vez se dificulta más y más. Pero, aun así, soportable. Más que nada porque eres alguien que le encanta superar tus límites. Alguien que disfruta el hecho de poder lograr superarse día a día. Y esto, no era más que un desafío más en su lista.
 
Uno, bastante agradable, la verdad.
 
Llegaron al destino. La velocidad de nado de la pelinegra era increíble. Bastante envidiable. Aunque por tu parte, eras consciente que la vida te da las herramientas con las cuales te las tienes que apañar. Pero dejando eso de un lado. La vista era… magnífica. Un hermoso mundo donde los peces viven. Puedes ver muchos tipos de peces, Alpha. Todo tipo de cosas, desde rocas marinas hasta uno que otro arrecife. Es algo que, simplemente te da gusto de mirar y de apreciar. Aunque no puedas hablar, una sonrisa se dibuja en tu rostro.
 
 El mundo submarino, es un mundo totalmente precioso.
 
Miras a tu acompañante y le haces una señal con el pulgar hacia arriba. Indicándole que todo estaba bien. Ya era momento de realizar la búsqueda de recursos de la dama. Plantas marinas… te preguntabas para que fueran buenas. ¿Quizás para medicina? ¿Acaso ella era un médico? Quizás ella podría aclarar una duda que siempre has tenido con respecto a lo que te pasó de pequeño. Quien sabe, solo es una pequeña luz al final del túnel a un problema menor de tu vida.
 
Pero eso será para después, lo primero era ayudarle con su búsqueda de recursos.
#17
Asradi
Völva
Aunque lo pudiese parecer, Asradi no estaba buceando a la máxima velocidad que podía, ni mucho menos. Para ella, estaba yendo hasta despacio, pero quizás aún así seguía siendo una velocidad considerable para un humano por muy cuidadosa que estuviese siendo. A medida que descendía, miraba de vez en cuando de reojo y sobre el hombro, solo para asegurarse de que el chico continuaba bien, dentro de lo que cabía. Una vez hecho esto, continuó descendiendo. Y mientras esto sucedía, alrededor de ambos se expandía la vida dentro del agua del mar. El amplio océano que escondía secretos que ni tan siquiera gyojin o sirenas conocían del todo. Tan inexpugnable y misterioso todavía, tan vasto e inexplorado.

Algunos cardumenes de peces nadaban en las cercanías, buscando refugio o alimento o, simplemente, de paso. Las algas se arremolinaban en algunas rocas cercanas, cangrejos y otros cefalópodos pequeños que también vivían entre aquellas piedras hacían su día a día. La vida, nunca mejor dicho, había empezado en el mar. Y del mar, irónicamente, también dependía la superficie.El ver, también, el gesto con el pulgar hace que Asradi asiente y descienda un poco más. No demasiado. Unos cinco metros más al fondo antes de detenerse ante lo que parecía ser un precioso vergel de flora marina. Pequeñas algas, anémonas y demás bailaban de forma hipnótica y danzante al compás de las corrientes.

Tras asegurarse de que, efectivamente, todo iban bien, Asradi le soltó la mano. No era necesario que se moviese demasiado del sitio.

¿Ves esas de ahí? — La sirena, ahora manteniéndose con movimientos suaves de su cola de tiburón, le miró y le señaló luego un conjunto de pequeñas algas cortas. — Necesito solo las que tienen las flores amarillas. No blancas ni marrones. Amarillas. — Era con las que hacía muy buenos desinfectantes.

Sabía que, bajo el agua, Hunter no le podía contestar, pero sí escucharle. De hecho, como para darle un ejemplo de lo que tenía que buscar, se adelantó ella misma para tomar, con mucho cuidado, una de las flores indicadas y entregárselas en la mano, para que pudiese inspeccionarla si así lo necesitaba.

Tras una sonrisa muy breve, fue la misma sirena la que también comenzó a recolectar cerca.
#18
Hunter D. Alpha
Kurogami no Alpha
Observas cuidadosamente y escuchas con detenimiento las indicaciones de la sirena. Que, finalmente pudiste terminar de concluir tus sospechas. No tenía nada de malo aquello. De hecho, para ti, todos son iguales. No importa que raza sea, tú no eres alguien que discrimina por que sí. Discriminar, para ti, era subestimar y no dar la oportunidad al discriminado de mostrar su potencial. El tiempo y la paciencia es una virtud que puede brindar grandes recompensas. Por eso, siempre brindas la oportunidad a quien sea de unirse a tu familia y formar parte de ella. Sin importar que tan idiota pueda llegar a ser la criatura que quiera llegar a ti. Sin importar que raza sea. Por qué en el libro de tu vida, en tu mente y en tu corazón, nunca cambiara eso.
 
Todos somos criaturas.
 
Asientes a sus indicaciones. Las flores amarillas que te cuenta no parecen muy difíciles de encontrar. Incluso, te entrega una para que puedas tener un claro ejemplo de lo que ella buscaba. Nuevamente colocas el pulgar hacia arriba y, sin pensarlo mucho, nadas en búsqueda de cumplir tu trabajo. Ahora, mientras buscabas y recolectabas con tranquilidad, algo curioso pasaba. Los peces de tu alrededor parecían muy tranquilos ante tu presencia. Era, como si no tuvieran problemas que tú tuvieras allí. De hecho, eso no es una sorpresa. Tú desde pequeño siempre has tenido ese toque con los animales y siempre te has llevado bien con todos ellos. De hecho, alguno que otro pez se te acerca con curiosidad. Tú solo los miras y les sonríes. Sigues recolectando con mucho cuidado. No querías estropear nada. Te asegurabas de que cada flor fuera tomada con el detenido cuidado y, a su vez. Agradeces a la mismísima madre tierra el brindar tan hermoso recurso a este mundo.

Ahora, teniendo todo recolectado, un pequeño pez payaso se te queda mirando de cerca. Tú simplemente sonreíste y le tocaste con tu nariz. Era… una escena bastante tierna la verdad. Ahora, se puede apreciar mucho más ese lado de ti tranquilo.
 
Uno… que no todos tenían la suerte de conocer.
 
Miras de nuevo a la sirena. Levantas la mano y le indicas que ya has recolectado lo que ella ha pedido. Era una gran cantidad la que llevabas y habías recolectado. Asentiste con la cabeza y levantas el pulgar, indicando que ya estabas listo. 
 
Misión cumplida, claro que sí.
#19
Asradi
Völva
Por su parte, Asradi recolectaba las flores no solo con cuidado, sino también con experticia, yendo y viniendo entre la formación marítima vegetal. Se movía con soltura y con conocimiento, dejando tranquilas las plantas que todavía no habían florecido o que, incluso aunque era las que buscaba por el color, no tenían el tamaño adecuado. De todas maneras, de vez en cuando sí que echaba algún que otro vistazo furtivo al chico, solo para asegurarse de que estaba bien. Llevaban así unos cuantos minutos y, de momento, Alpha no parecía tener demasiados problemas al respecto.

Un pequeño cardumen de peces se aproximó, quizás curioso o quizás esperando sacar algo de alimento de alguna planta que se pudiese desprender, entre todo el ajetreo. La sirena miró esto de reojo y como el chico parecía cómodo, así que simplemente volvió a lo suyo durante un rato más. Solo cuando, al cabo de varios minutos, Alpha le indicó que ya había terminado, por su parte, fue que Asradi asintió.

Échalas aquí. — Le indicó mientras se aproximaba y, al mismo tiempo, abría una mochila que tenía específicamente para sus recolecciones. Allí ya estaban las que ella había conseguido también.

Una vez hecho esto, Asradi cerró la bolsa en sí y se la echó a la espalda, asegurando bien ahí la carga que llevaba. No pesaba, ni mucho menos, pero era algo valioso.

Fue ella quien, esta vez, le volvió a tender la mano al chico por si necesitaba ayuda para volver a ascender a la superficie. Al fin y al cabo, el que tenía una pierna, o una rodilla mal, era él. De aceptar dicho gesto, la sirena emprendería el ascenso a una velocidad suave, o eso esperaba, para el humano. Tras llegar, lo mantuvo sujeto todavía para que no le arrastrase la corriente.

Asradi miró a su alrededor.

Nos hemos alejado bastante de la orilla. Hay que nadar. — Comentó, en lo que señalaba hacia una dirección en concreto.

No se veía la costa, pero había gaviotas sobrevolando la zona, por lo que tampoco estaban tan lejos como tal.

Tenemos que ir en aquella dirección, por suerte no hay demasiado oleaje. — Por lo que sería más sencillo y llevadero ir llegando. — ¿Puedes nadar por tí mismo o también necesitas ayuda? — Se atrevió a preguntar mientras de momento le mantenía a flote.
#20
Tema cerrado 


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