¿Sabías que…?
... existe la leyenda de una antigua serpiente gigante que surcaba el East Blue.
[Aventura] La violencia no se resuelve con violencia... O Quizás sí [T.4.]
Juuken
Juuken
Nada más gritarle a Gretta, tratando de llamar su atención, algo más irrumpió en escena. Una muchacha con el pelo negro cayó rodando hasta ponerse en medio de Gretta y aquella mujer que tanto llamaba la atención. Me detuve en seco prácticamente, me dejó algo impactado aquello, además de ese otro mink con pelo negro, quien Lance se preguntaba si también era amigo mío.

-¿Él también es amigo vuestro? Porque parece que hoy, Juuken conoce a todo el mundo jajajaja -dijo Lance hacia el gyojin.

Me giré hacia ellos, era extraño, parecía que se llevasen bien, aunque Lance tenía cierto talento para hacer amistades, y el gyojin era alguien simpático, seguramente se caerían bien. O esa era mi impresión, lo cierto era que no conocía demasiado a Kazan, pero por lo que sabía de él, no era mala gente. Podrían llegar a caerse bien él y el capitán Lance. Miré al peliblanco y con gesto de intriga por la pregunta le respondí.

-No -respondí con sinceridad-. Ese no se quién es, ni tampoco la otra chica que acaba de caer en medio de ellas dos. Solo sé quien es Gretta.

En ese momento notaba como la chica de blanquecina piel parecía estar soltando unas palabras un tanto fuertes hacia Gretta, o eso deduje por el tono que estaba utilizando y lo que alzaba la voz. No sabía siquiera si ella se habría dado cuenta de mi presencia allí. Me giré hacia el gyojin mientras aquella mujer gritaba, esperando ver su reacción. Si acababan ofendiendo a Gretta, podría ser algo peligroso estar por allí cerca, trataba de ver en los ojos de Kazan si era momento de alejarse o qué podría ocurrir.

Volví a desviar la mirada, esta vez volviendo a mirar hacia el grupo de mujeres, y ese otro mink que no sabía si sería un hombre o una mujer, aunque realmente poco me importaba. Ahora había entrado en escena otra persona, este parecía un hombre, debía tener algún problema, su cabeza estaba completamente calva, no tenía ni un solo pelo por la parte de arriba, y hablaba más relajado, comencé a acercarme lentamente, atento por si alguien hacía algo contra Gretta. Si la cosa estaba complicándose para ella, no dudaría en echarle una mano. O una espada.Entonces ella comenzó a hablar.

-Gato, ensieguida estoy contigo ah, no vaias lejos, me giustas -no sé por qué, eso me sonaba muy típico de ella. Todavía me daban escalofríos de recordar lo que casi pudo haber pasado aquél día que la conocí. Entonces vi que se giró hacia mí, me detuve en seco, aunque estaba caminando tranquilo-. Hola, guapo, cuánto tiempo, dame miniuto, minuto medio y ponemos día -sonreí con algo de inquietud, justo me dijo eso recordando aquél día, ya no estaba tan seguro de querer acercarme, pero por otro lado solo fue una sensación fugaz. Me alegraba de volver a verla-. Hola, ninia, aparta momento ¿vale? No quierro pisar y voy a partir cabesa a esta seniora.

Justo lo que me temía, Gretta iba a empezar una carnicería. Me quedé a mitad de camino si saber hacia donde ir, si hacia adelante y apoyarla, o hacia atrás y desentenderme de todo aquello. Cualquiera de las dos opciones podrían haber resultado correctas, si ella se ponía a combatir, con su tamaño podría destrozar todo el puerto en cuestión de minutos, alguien tan grande costaría detenerle. Mientras pensaba qué hacer, la voz de Lance sonó a mi espalda.

-Juuken, voy a ver si averiguo algo de ese hombre.
-¿Eh? -Pregunté desconcertado.- ¿Qué hombre?
-¡Kasan! ¡Vengo en unos minutos! Por favor, cuídame al chaval

No obtuve respuesta, el capitán se giró al gyojin y de pronto se marchó hacia un hombre que venía a lo lejos, un tipo bastante grande, se le veía bastante corpulento para la distancia a la que estábamos. Esperaba que el capitán no se metiera también en problemas, ya sería lo que faltaba.

Me quedé mirando a Kasan directamente, no sabía qué hacer, ni dónde acudir ni cómo reaccionar. Todo estaba pasando de una forma demasiado extraña, Gretta iba a pegarle a una mujer, Lance se alejaba para hablar, a saber qué, con un hombre que dudo que tuviera nada que ver con esta gente. Y ahí estábamos, Kasan y yo en medio de todo aquello, que bien podríamos marcharnos de allí sin que nadie nos relacionara con esa gente.

-¡QASAN nos invitan a comer! -La voz de la mink grandullona me hizo volver a girarme. Lejos de comenzar a pegarse con esa mujer, ahora parecía que se iba a comer con el hombre calvo.- Venirios, así ponemos día. -dijo también mientras nos miraba a mí y al otro mink de pelaje negro.
-¿Estáis juntos, Qasan? Eso explica que hayamos coincidido todos aquí -le dije con una sonrisa.

Me acerqué a ellos para saludar directamente a Gretta, ahí también estaban los otros cuatro. Un mink negro, una chica con el pelo del mismo color, un hombre sin pelo y la otra mujer que parecía bastante desagradable. Por suerte parecía que habían conseguido tranquilizar a Gretta y evitar que se pusiera agresiva al final. Lo cierto es que era un alivio. No quería verme envuelto en un problema con ella.

-¡Cuánto tiempo Gretta! ¿Cómo estás?

La saludé con una sonrisa. Le habría dado la mano, pero estaba en duda, no sabía si me zarandearía o si directamente no me la daría ella. Había una gran diferencia, con solamente su mano ya cubría gran parte de mi cuerpo. Realmente Gretta era enorme. Entonces, con una sonrisa, me giré a los otros dos, aquellos que no parecían tener nada que ver con la mujer desagradable, a quien no le diría absolutamente nada. Primero me giré hacia la chica que había caído allí en medio.

-Hola. ¿Estás bien? Soy Juuken, Encantado -le tendí la mano para estrecharsela, por lo menos el tamaño de su cuerpo era más parecido al mío. Después me giré hacia el otro mink, que también tenía un tamaño más normal. Aunque aún así, era muy alto- Hola. ¿Eres amigo de Gretta también? -Le tendí la mano también para dársela.

datos
#11
Teruyoshi
Teru
Teruyoshi, para su desgracia, solo consiguió una victoria a medias en su primer encuentro con la enorme daimink. A pesar de haber obtenido una afirmación por parte de su musa peluda, no consiguió convertirse en el centro de atención como al mink le hubiese gustado. Aquella sucia humana, con una lengua viperina más digna de una áspid que de una mujer, había conseguido atraer la atención de la jabalí tras ofenderla, quedando así al mink relegado a un segundo plano… aunque, para ser justos, Teruyoshi tampoco era quien para poder juzgarla. Él tampoco llevaba bien que lo insultaran. Más de una vez había terminado enzarzado en más de una pelea por esta misma razón, por lo que cuando esta se arrancó, tras decirle que tendrían su momento juntos, solo pudo aplaudir la idea. Menuda mujer.

El mink se giró con intención de entablar conversación con el joven pelinegro, a quien Teruyoshi no había visto al llegar y que la jabalí había saludado. Sin embargo, antes de que el gato pudiera decir nada, el joven ya se encontraba hablando con el tipo del cabello blanco que había llamado la atención de Teruyoshi al llegar. Como buen amante del salseo, el mink no dudó en alcahuetear la conversación entre ambos. Si conocían a la enorme jabalí, seguramente fueran tan interesantes como ella y el mink no quería perderse nada.

- Aún no somos tan cerrrcanos - respondió el mink al peliblanco cuando vio que este estaba hablando de él. - Pero es cuestión de tiempo - añadió con total seguridad mientras devolvía la atención a la jabalí, quien sin dudarlo se había subido al navío, haciéndolo tambalearse ligeramente con su tamaño. Menudo reto le esperaba al mink.

De repente, por el rabillo del ojo, Teruyoshi captó cómo la pareja comenzó a cuchichear entre ellos. Al gato negro le pareció de muy mala educación que no compartieran sus secretos con él.

- Secrrretitos en rrreunión… falta de educación - dijo en un susurro algo molesto por no ser capaz de enterarse de qué hablaban, pero es que presentía que la acción podía venir más de la zona del barco que no de esos dos humanos y de ahí que el mink centrara más su atención en otro lado… aunque no por ello sentía menos rabia.

El hombre de los ojos carmesíes se marchó tras acabar sus secretitos con el joven y despedirse de un tal Kasan. A Teruyoshi terminó pudiéndole la curiosidad y desvió la mirada de la jabalí, quien tras haberse subido al barco estaba hablando con uno de los musculados acompañantes de la chica del paraguas, para buscar al ya mencionado Kasan.

- Este grrrupo sí que es interesante - pensó, pasándose de forma inconsciente una pata por la oreja tras lamérsela, al comprobar que no era otro que el pez negro gigante que rondaba por allí.

En ese momento, la jabalí comenzó a gritar desde el barco, llamando una vez más al pez Teruyoshi sintió un pequeño arranque de celos al ver que él era el centro de atención, pero rápidamente se le pasó cuando también terminó siendo llamado como si fuera uno más del grupo.

- Así da gusto - dijo el mink en un medio ronroneo mientras se encaminaba a la embarcación, sin dudar ni avergonzarse, siguiendo al jovencito de cabello negro, quien ya subía al barco y terminó presentándose como Juuken una vez estuvieron todos a bordo.

- Encantado Juuken, soy Teruyoshi - se presentó el mink otra vez aceptando la mano del jovencito. - ¿Sois todos de porrr aquí o de qué os conocéis? - preguntó el gato negro tras soltarle la mano a Juuken. Esperó a la respuesta y se giró hacia la joven que había aparecido por allí de repente. - Pequeñaja, ¿tú también los conoces o eres parrrte del club de Miss Simpatía? - preguntó a la kuja inclinándose sobre sí mismo para ponerse a su altura mientras señalaba con la mirada a la chica del paraguas, que parecía alterada por su encontronazo con la jabalí. - Crrreo que deberías de saberrr que donde hay pelo…hay algrrría, muchachita - dijo en voz alta el gato antes de volver junto al pintoresco grupo que se había formado a la espera de la comida prometida.
#12
Rose D. Hestia
Vesta
El mundo al igual que ella rodaron mientras salía del barril abierto. Un pequeño descuido el no haber asegurado un poco la caja para que no se abriera tan fácilmente. Lo único es que una vez eso le paso factura, puesto que le costo volver a salir del barril, porque desde dentro no es tan fácil empujar o hacer fuerza como parece. Aunque no esperaba que manipularan con tanto descuido su escondite. 

Junto a su salida la joven Hestia o más bien Vesta en este momento, podría escuchar diversos improperios siendo lanzados por una lengua viperina, en una primera instancia no le dio importancia, simplemente se reincorporo dirigiéndose un poco al marinero que llevo el barril en el que estaba - Pero hombre, debes manejar la mercancía con más cuidado - Se frotaba la cabeza mientras le reprochaba sus maneras y se notaba algo molesta por lo ocurrido. A su alrededor se encontraban muchas personas, la mujer borde, una mink de grandes dimensiones y un hombre que intentaba disculpar a la mujer ofreciendo una comida a todos los presentes - Ohh, comida? Me interesa la verdad, tengo mucha hambre - La joven habia robado un delicioso postre, pero eso solo satisfacía temporalmente su apetito, evidentemente uno no queda completamente lleno saltándose el primer y segundo plato para saltar al postre directamente.

Seria entonces cuando la mujer borde gritaría histérica que todo el mundo dejara su barco, sorprendentemente reaccionaron antes los marineros que cargaban las cajas en el barco que nadie más, con lo que la mujer tuvo que corregir rapidamente. Ahora hizo un matiz claro y directo, especificando que los raritos se fueran del barco, en lo personal Vesta no se dio por aludida con esa definición, aunque le molestaba la posibilidad de que así fuera, pero una vez más los que salieron por patas del barco eran los marineros "Estos son idiotas creo yo" Y la mujer borde y elegante debía pensar algo parecido, puesto que tuvo que volver a corregirlos para matizar que todos los raritos con mucho pelo dejaran su barco "Ahh, vale no soy yo" Con ese matiz quedaba claro que no era ella, si por no ser peluda, tenia hasta una melena corta y escalada - Por un momento pensé que íbamos a tener un problema, gracias por llevarme a la siguiente isla - Diría confiada al deducir que no la estaba sacando a ella del barco, dirigiéndose tanto a la elegante mujer como al grandullón calvo.

La jabalí al parecer tampoco se dio por aludida, porque lejos de abandonar el barco invito a otros sujetos que ahora Vesta se daba cuenta que estaban cerca del barco. Eran un grupo algo variopinto, habia un gato, un niño y un joven albino, aunque este ultimo parecía dudar y quedarse acercándose a un hombre muy grande y extraño en la distancia. Pero de todos ellos se acerco el más joven a presentarse y saludar extendiéndole la mano - Hola, yo soy Vesta - Le estrecharía la mano con firmeza y confianza. Todo evidentemente ignorando a la señora dueña del barco hasta que se giraría a ella - Bueno señorita... Lucila, no? - Hizo el amago de girarse hacia el hombre que la presento indirectamente - Cuando quiera podemos zarpar. Necesita salir de esa isla como sea.
#13
Kurokaze Masaru
-
GRUPO “GALLETITAS”:
 
Lance, te separas del grupo recién formado y caminas directo hacia el hombre que está repartiendo galletas. Ves que se te une tu amigo, Juunken, y juntos avanzan hasta dar con él. De cerca, sus exageradas dimensiones corporales se pueden apreciar mejor y, sin lugar a duda, es uno de los humanos más grandes que existe. Como mencioné antes, es calvo y tiene un bien cuidado mostacho de color marrón. Unos pequeños y afables ojos grises son protegidos por unas tupidas cejas que representan con claridad las emociones del hombre. Su nariz es gruesa y su quijada tiene una perfecta forma cuadrada. Va vestido con una camiseta blanca y unos pantalones negros, pero lo que destaca realmente es la capa con la palabra “Justicia” grabada en esta.
 
Sus ojos se posan primero sobre ti, Lance, y luego sobre ti, Juunken. Por un momento, tienen la impresión de que los está analizando… ¿O prejuzgando? Quién sabe. Sin embargo, no distinguen hostilidad en su mirada.
 
-Ustedes no parecen ser niños, pero de todas formas les daré una galleta -les dice, su voz grave y profunda con una marcada entonación en la “R”, como si cada una fuera, en realidad, una doble erre.
 
Lleva la mano al interior de un saco y saca dos galletas meticulosamente horneadas, calientitas y crujientes. Se las ofrece con sincero gesto de amabilidad.
 
GRUPO “COMIDITAS”:
 
La tensión se puede saborear en el ambiente como quien espera hambriento una exquisita hamburguesa.
 
La diferencia de alturas entre Lucila y Gretta es abismal, como si una simple hormiguita de jardín se plantase frente a una hormiga berserker. Pero Lucila, lejos de mostrarse cobarde, enfrenta la mirada de la jabalí con fervor. Parece que en cualquier momento va a estallar la bomba entre estas dos señoritas, pero afortunadamente interviene uno de los tantos calvos a bordo del barco. La sugerencia de comer como muestra de arrepentimiento tiene una buena acogida.
 
La idea de una comida no le agrada a Lucila, no le agrada para nada. Está a punto de soltar alguna palabrota cuando su aparente segundo al mando, con un gesto inverosímilmente veloz, coloca cinta adhesiva en su boca, sellándole los labios.
 
-Hola, señorita Vesta. Lamento decirle que esta no es una nave que transporta pasajeros, solo mercancía -interrumpe el hombre de la calva-. Oh, ¿dónde están mis modales? Mi nombre es Hachis Parmentier, subcapitán del Potaufeu. Por favor, adelante. Enseguida prepararemos una cena inolvidable.
 
El señor Hachis les ordena a los marineros que pasen a la cocina a preparar ingentes cantidades de comida para los “invitados”. Se miran entre ellos, como si fuera parte de un ritual, y dejan las cajas en su lugar para pasar a la cocina. Algunos de ellos se encargan de montar una gigantesca mesa donde cabe todo el mundo, aunque los más grandes deberán sentarse en el suelo. Es “tamaño humano”.
 
Poco a poco comienza a llegar la comida, dando la impresión de que tenían todo preparado, pues han tardado unos pocos minutos. Hay toda clase de carnes y verduras, frutas dulces y amargas, y también cerveza y vino. Los marineros se han acomodado en la mesa, y ya no llevan sus torsos desnudos, sino que unas bonitas chaquetas con retoques elegantes. Lucila, por su parte, ha tomado asiento en la cabecera y todavía no se ha quitado la cinta; está cruzada de brazos y tiene el ceño fruncido, evidentemente molesta.
 
-Por favor, coman -anuncia el señor Hachis, de pie junto a Lucila-. Antes mencionaste que necesitas salir de esta isla como sea, señorita Vesta. ¿A qué se debe, exactamente?
 
-¡Mhsdsj! ¡Mahasj, ashdh! -se queja Lucila tras la cinta, soltando nada más que ruidos inentendibles.    
#14
Lance Turner
Shirogami
Debería haberme quedado con el resto, no me gustaba separarme de Juuken sin hablar previamente de un plan a seguir en el día, y realmente quería conocer de verdad a sus amigos, quienes parecían sumamente interesantes, pero lo cierto, es que ese gran hombre había captado toda mi atención. No todos los días se encuentra uno a una persona que hace que te sientas como una hormiga. Era, con todas las de la ley, una torre de músculos, con piel brillante, y un bigote perfectamente peinado. Cada músculo de su cuerpo parecía un gran montón de rocas, y la forma en que caminaba, con paso firme y postura erguida, me causaba la misma impresión que cuando observaba una fuerza de la naturaleza, imparable.

Supe que tenía un tamaño colosal cuando alcancé a verlo de lejos antes, pero ahora, que lo tenía tan cerca, era impresionante. Yo a duras penas superaba el metro noventa, pero este tipo debía medir más de 30 metros como mínimo, incluso me atrevería a decir que más aún. Con semejante tamaño, es normal que el brillo de su calva hubiese captado tanto mi atención, de seguro hacía de faro, mucho mejor que la mayoría de faros que hay en el East Blue.
- ¿Cómo podría batirme en duelo con alguien así? - Pensé, no con miedo precisamente, tampoco con arrogancia. Lo que de verdad sentía, era curiosidad. Amaba combatir, y alguien así, era el mayor reto de mi vida hasta el momento.

Podía imaginarlo un poco, muy probablemente su fuerza sería abrumadora, cada golpe debería ser letal como un martillo gigante que cae del cielo. Un golpe de él podría dejar en mal lugar a cualquiera, pero en combate, la fuerza no lo es todo. Supongo que siendo tan grande, la velocidad y la agilidad sería su mayor debilidad, además, al ser más pequeño, es probable que le costase acertarme en movimiento. Supongo que sería cuestión de anticiparme a sus movimientos, buscar sus puntos débiles mientras esquivo cualquier ataque que lance. Si llegase a darme, sería un gran problema.

Me reí para mis adentros, no por subestimarlo, sino por la emoción que me generaba la idea de enfrentar a un hombre así. Sin embargo, me atraía también la idea de convencerle para unirse a mi tripulación. Entre todos, cubrimos nuestros puntos débiles, y él podría sacar el máximo partido a sus habilidades en combate. Un hombre como él sería una incorporación increíble. Su tamaño y fuerza serían útiles en cualquier situación, ya fuera en un combate o simplemente intimidando a cualquiera que tuviera la idea de cruzarse en nuestro camino. Pero más allá de su físico, había algo en su porte, en la forma en que se movía, que me decía que no era sólo músculo; había inteligencia y experiencia detrás de esa imponente figura. 
- Convencer a alguien así no sería fácil. - Reflexioné mientras lo seguía observando. De seguro, ya habrá recibido varias ofertas, y quién sabe si acaso no está ya en algún sitio. Tendría que demostrarle que nuestra banda era la mejor apuesta que podría hacer en su vida.

No sabía cómo presentarme al comienzo, dudando sobre si mostrarme muy efusivo para saludarle, o quizá no entablar conversación hasta ver qué hacía allí. A lo mejor un saludo cordial sería lo mejor, preguntarle por sus orígenes. Aunque eso podría ser un tema delicado, ya que no vi otro gigante por la zona y existía el riesgo de tocar un tema sensible. No obstante, para mi fortuna, fue él quien se dirigió a mi primero, ofreciéndome una galleta a pesar de no ser un niño, con un acento algo peculiar.
- ¡Vaya! ¡Muchas gracias, señor! – Le contesté cogiéndola de buena gana mientras la observaba unos segundos. Apreciando al instante que estaban calientes aún. - ¿De qué son? ¿Tienen chocolate? – Pregunté enfatizando un tono alegre para caer bien rápidamente.

Viéndolo de cerca, pude notar su gran nariz, cuadrada y robusta, resaltando aún más el estilo que tiene su bigote. Sus ropajes eran sencillos, pantalones negros, camisa blanca, y una capa que no alcanzaba a ver por detrás. Todo me hacía intuir que se trataba de alguien experimentado, no un cualquiera que había salido de hornear unas galletas y volvería a casa sin más.
- ¿Sabe? ¡Es la primera vez que veo a alguien tan grande! ¿Es usted de por aquí? – Le dije con una sonrisa sincera, pensando en que si la cagaba, viese que mis intenciones eran buenas. – Mi nombre es Lance, ¡Encantado! – Continué para entablar un poco más de conversación y cercanía con el grandullón.
#15
Gretta
La Devoramundos
Poco a poco, todos parecieron aceptar la invitación de Gretta. El primero fue Juuken; Gretta lo escuchó.

—¡¡Ninio!! Cuánto tiempo, ¿ah? Eres todo hombre ya, casi tan hombre como ese miajo calvo que invita comer. A ver, da vuelta que vea si todo sigue en sitio. Le decía ella a Juuken, mientras estiraba los brazos con la intención de abrazarlo y de paso palparlo.

Después miró si los demás también venían. "Bien, bien, el niño aquel, el gato, la niña esta rara, el pescado... estamos todos... comida gratis y espectacular compañía y lo mejor de todo, la cabrona esa con la boca bien cerrada. Mmm, pero qué culazo tiene ese marinero..." Pensaba Gretta, viendo a los trabajadores volver todos al barco tras las órdenes del otro hombre musculoso. Empezaron a desfilar hacia el interior. Era como un buffet, pero en vez de una pasarela de platos, era de hombres con torsos desnudos forjados por el trabajo. Entonces, cuando ya no quedó ninguno en cubierta, se fijó en el gato, que estaba a un lado hablando con la niña, pudo escuchar que hablaban de ella.

—Hola, ahora ya tuya, yo Gretta, ¿tu?... Yo, ¿Cionozco de algo? Sé que livanto pasión ah, pero nunca estado nadie como tú, recordaría. Decía ella, ladeando la cabeza para recordar mientras se acercaba al gato. 

Luego se puso a ver cómo montaban la mesa y, cuando lo estuvo, se esperó a ver dónde se sentaba la espantosa mujer, para sentarse al otro extremo, lo más alejado posible de ella. Empezaron a salir platos y bebidas, a Gretta casi le dio un infarto cuando lo vio. Se pellizcó para ver si todo era real. "No puede ser... pero menudo banquete de bienvenida, sabía que era una buena opción venir a esta isla... A la gente buena le pasan cosas buenas". Y en cuanto le pusieron el plato delante, arrimó el morro y no paró de comer hasta que dejó de salir comida de la cocina.
#16
Qazan
Qazan
Juuken estalló de alegría al reencontrarnos nuevamente en Isla Kilombo. Por mi parte estaba todo emocionado, pues estaba aquí con dos de los pocos humanos a los que les guardaba algo de respeto. Luego de aquello el acompañante del pequeñin se presentó como Lance. Muy cordialmente le devolví el saludo y me presenté, si Juuken le tenía tanta estima a ese humano como para que le acompañase no iba a ser yo quien pusiese en duda si era un buen tipo o no. -Un placer Lance-. Dije estrechándole la mano, no acostumbraba a conocer gente nueva pero en poco tiempo empezaba a sentirme menos solo en este mundo gigantesco.

De pronto la mujer tan deslumbrante del barco comenzó a despotricar lo más grande que se le pasaba por la mente maldecir. -Uff que humana mas desagradable-. Dije sin pensarlo dos veces. No le estaba prestando mucha atención hasta que vi que se dirigía a Gretta. Esa mujer estaba como una cabra... no hace ni una hora que Gretta se ha comido el cuerpo de un hombre y viene ahora esta con aires de superioridad. -Esto no va a acabar bien... ¡Gretta!-. Grité al ver los se nos venía encima cuando Gretta perdiese el control. Traté de deslizarme entre la muchedumbre como buenamente pude pero por mi tamaño y la cantidad de gente allí apiñada no podía darme mas prisa sin causar aún más disturbios.

Cuando logré alcanzar a la jabalí, estaba totalmente en calma. ¿Qué cojones?. Pensé para mi mismo al no entender el comportamiento de Gretta, que por un lado me parecía genial que no hubiese estallado en cólera y devorado a medio puerto, ¿Pero porqué está tan calmada?. Luego de un rápido vistazo ya lo comprendí todo. El gigante calvo y ultra mazado había invitado a Gretta a comer. -Como no...-. Dije sin poder evitar reírme al entender la situación. Por un lado la chica del barco la había encabronado cosa mala, pero por otro se le ha presentado delante suya las dos cosas que mas le gustan, los hombres super musculados y comer. No se lo pensó dos veces y tras aceptar la invitación nos lo dijo a Teru, Juuken y a mi.

Al comentarnos Gretta la invitación, Teru y Juuken se conocían por primera vez y se presentaron. Lo que me recordó que si de por si ya se acojonó cuando me conoció a mi y tenía una avalancha de preguntas que hacerme. ¿Con el michi y la jabalí será igual? O tal vez lo que no conocía eran mamiferos marinos... Este pequeñajo era toda una caja de incertidumbre y curiosidad, lo que me gustaba y me divertía bastante de él.

-Venga si, comamos algo que el ambiente está algo tenso-. Dije aceptando la invitación de Gretta y por derivación la del calvo de cuatro metros. Luego de aquello con una rápida orden del gigantón, los marineros se empezaban a movilizar por el barco preparando el buffet prometido. Al quedarnos solos Gretta trató de cortejar a Teruyoshi mientras que en un abrir y cerrar de ojos todo estaba meticulosamente preparado. La jabalí trató de sentarse lo más alejada de la grotesca mujer y hacía bien, con tu temperamento capaz que nos metíamos en líos. Traté de relajarme un poco, casi parecía la niñera de Gretta tratando que no se meta en más problemas de los necesarios, pero de verdad que parece que los problemas le persigan.

Me senté algo alejado de Gretta, entre medias de la señora y ella. De esa manera cuando se volviese a armar el berenjenal podría meterme por medio... Porque ya daba por hecho que a mitad de comida nos íbamos a dar de ostias, una provocando y la otra más rencorosa no podía ser... Bueno, al menos disfrutare de una buena comida hasta que esta olla a presión reviente.

Resumen
#17
Teruyoshi
Teru
La tensión entre las bellezas del barco no tardó en hacerse patente. La chica del paraguas parecía no acobardarse lo más mínimo de la jabalí, mientras que la jabalí parecía dispuesta a hundir el barco si no se recompensaba la ofensa. que había recibido Teruyoshi hubiese deseado tener en ese momento un cubo de palomitas para disfrutar del espectáculo… pero entonces un maldito calvo corta rollos apareció en escena, tranquilizando a las damas, al menos a una de ellas, con una oferta de comida.

- Mierrrda, nos quedamos sin combate en el barrro - se lamentó el gato cuando vio que las quejas de la joven del paraguas quedaban ahogadas tras un esparadrapo.

Se notaba que Miss Simpatía no tenía muchas ganas al respecto. El mink juraría que casi podía verla echar humo por las orejas de la frustración, fulminando con la mirada al tal Hachis que acaba de taparle la boca, como a todos los bichos raros que invadían su navío. Teruyoshi observaba todo con evidente diversión. Donde hubiese jaleo él estaba agusto… y más si era parte de él. Teruyoshi estuvo tentado de seguir hablando con la jovencita a su lado, la que había salido del interior de una caja, pero como esta lo había golpeado con el látigo de la indiferencia, terminó decidiendo que mejor centrar sus esfuerzos con alguien que sí le hiciera caso.

El mink no quería quedarse fuera del salseo ahora que había introducirse en él, por lo que antes de que nadie se percatara de que era un desconocido en aquella extraña reunión, se encaminó junto al resto a la zona que había señalado Partmentier, buscando entremezclarse con el resto con clara intención de acoplarse. Los instintos del mink le gritaban que allí estaba a punto de pasar algo, que dentro de aquel extraño despliegue de amabilidad sincronizada escondía algo. Teruyoshi, como cocinero que es, estaba seguro que era imposible preparar tanta comida en tan poco tiempo. Se notaba que había algo raro en todo…. aunque antes de que pudiera seguir pensando en el asunto, la más guapa del barco devolvió su atención en él, haciendo que las cábalas quedasen en segundo plano para centrarse en lo verdaderamente importante. La enorme jabalí se acercó a él.

- Todavía no - respondió luciendo sus encantos felinos mientras adoptaba una pose orgullosa. - Pero algo me dice que podemos serrr un tandem terrible - aseguró sin verguenza, cargando sus palabras con una evidente doble intención. - Aunque prrrimero veamos que tienen estos tipos para nosotrrros…. Luego ya hablamos del postrrre - acabó, guiñándole un ojo, antes de encaminarse a la mesa que ya tenían preparado para ellos.

El mink buscó un hueco al lado de donde se sentara Gretta, donde alucinó viéndola devorar todo sin miramiento alguno. - Cómo todo lo coma igual… - pensó algo distraído el mink antes de devolver la atención a la comida frente a él.

Su curiosidad, siempre cambiante, se centró ahora en la comida que tan misteriosamente  rápido habían preparado. El mink dudaba de la calidad de la misma, por lo que antes de echarse nada a la boca, como la bella jabalí, haría una minuciosa inspección. Buscaría aromas extraños, así como cualquier otra cosa que le saliera de ojo, ya que no se iba a llevar a la boca la primera cosa que le pusieran delante… a no ser que fuese Gretta.
#18
Juuken
Juuken
Greta pareció alegrarse casi tanto como yo de volver a encontrarnos, se acercó a mí. Conforme me habló giré sobre mí mismo, mirando hacia atrás un instante, pensando que me estaba diciendo que me diera la vuelta, al no ver nada extraño me volví a girar para volver a ponerme frente a ella, momento en que llegaba a mí estirando los brazos para darme un abrazo.

Hacía mucho que no la veía a ella y a Qazan, y su gesto me resultó bastante agradable, alegrándome más todavía, acepté su abrazo y se lo devolví. Sus manos eran más grandes de lo que recordaba, prácticamente toda su palma acabó tocando cada parte de mi espalda. Se notaba que se contenía con ese abrazo, si apretaba me dejaría bastante aplastado la verdad.

-Me alegro de ver que estás bien, Gretta.

Esa otra muchacha se había presentado también como Vesta, pero no parecía haber querido mantener más conversación, por lo que me había quedado con Gretta, quien nos indicaba a todos. Por otro lado, también estaba el tal Teruyoshi, quien sí que me había tratado de dar más conversación, sin embargo con el efusivo saludo de Gretta lo había dejado un poco apartado.

Volví a acercarme al tal Teruyoshi. Nos había preguntado si éramos todos de por aquí, y eso realmente era una muy larga historia. Aunque estaría encantado de contársela entera, tampoco sabía quién era ese tipo en realidad ni en cuánto podía confiar en él. Por otro lado, parecía alguien simpático, aunque hablaba de una forma un poco extraña, parecía que arrastraba mucho algunas palabras. ¿Tendrá dificultades para hablar bien? No sería el primero que me encontraba así, de hecho parecía que por la noche salían todos así de las tabernas. Parecía ser algo muy común al fin y al cabo, pero en el caso de Teruyoshi, si que parecía que hablaba bastante mejor.

-Pues la verdad es que no -comencé hablándole-. Yo por lo menos no soy de aquí. Nos conocimos hace tiempo en otra isla. La verdad es que por culpa de Qazan casi acabamos peleándonos Gretta y yo. Pero al final acabamos haciéndonos amigos y nos fuimos a comer. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y me ha alegrado mucho verles...

Me detuve en ese momento en seco. Nuevamente me estaba pasando, estaba hablando demasiado. No siempre conseguía contenerme. Seguro que Teruyoshi ya pensará que hablo demasiado.

Comenzamos a ir todos juntos hacia donde aquél hombre sin pelo nos guiaba para invitarnos a una comida. La mujer que había estado hablando mal a Gretta estaba con la boca atada y parecía molesta por algo. ¿Por qué le han tapado la boca? ¿Acaso tendrá algún problema y no debe hablar? Sabía de la existencia de enfermedades raras, pero eso era nuevo. No pude evitar que me empezase a intrigar por la curiosidad.

Nos sentaron a todos en una gran mesa y me quedé mirando para todas partes. Me giré hacia la mujer amordazada mientras ese hombre calvo nos incitaba a que empezáramos a comer. Solo entonces me percaté de algo muy importante. ¿Dónde estaba Lance?

Me levanté de la mesa rápidamente y, con gesto serio, me dirigí hacia la salida. No sin antes girarme hacia Gretta y Qazan. Por lo menos a ellos si que me sabría mal no decirles nada, pero si había algo que no podía hacer, era dejar abandonado a mi amigo. Dijo que iba a ver si averiguaba algo de un hombre, y me olvidé de ese detalle con la euforia de haberme reencontrado con Gretta y Qazan.

-Perdón, pero debo encontrar a Lance, no sé dónde está. No tardaré.

Decidido me dirigí hacia la salida, en busca de mi amigo, Lance.
#19


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