Hay rumores sobre…
... una isla que aparece y desaparece en el horizonte, muchos la han intentado buscar atraídos por rumores y mitos sobre riquezas ocultas en ella, pero nunca nadie ha estado en ella, o ha vuelto para contarlo...
[Aventura] [T3] [Aventura] ¡De camino a Oykot!
Ubben Sangrenegra
Loki
El rubio afirmó haber visto algo en el horizonte y le ofreció un aventón, algo que el peliblanco no podía rechazar. Carecía de cualquier forma de movilidad más allá de sus piernas, y si Rag había percibido que algo se acercaba, actuar era la única opción. El bribón de ojos dorados no dudó un instante. Saltó ágilmente hacia el rubio mientras este comenzaba a elevarse, acomodándose sobre su hombro en un movimiento que ya había realizado antes; poco a poco comenzaba a volverse costumbre ayudarse entre ellos. Desenfundó su rifle francotirador con rapidez, apoyándolo contra su hombro mientras ajustaba la mira.

Ubben dejó escapar una suave respiración, centrando toda su atención a través de la mirilla. Una chispa rojiza iluminó su mirada, señal de que había activado su Kenbunshoku Haki. Su percepción se expandió como un radar invisible que abarcaba hasta 750 metros a la redonda. Cada pez bajo el agua, cada ave en el cielo, incluso cualquier figura humana dentro de ese rango quedaban marcados en su mente. Nada podía escapar a su detección. —La sirena se está adelantando bastante con Umi...— dijo en voz baja, manteniendo la mirada fija a través de la mira —En cualquier momento salen de mi radar

Asradi y Umibozu avanzaban rápidamente hacia el punto donde Rag había señalado algo extraño. La velocidad con la que se desplazaban les estaba llevando fuera del rango del peliblanco, algo que no le hacía ninguna gracia. —Tengo un alcance de 100 metros aproximados con el rifle. Ante cualquier movimiento extraño dentro de mi rango, dispararé.—  Afirmó con frialdad, ajustaba la posición del arma, listo para cualquier eventualidad. El viento golpeaba su rostro, pero Ubben apenas lo notaba. Su atención estaba completamente enfocada en su entorno, escaneando con su haki los alrededores, en busqueda de cualquier inidicio de emboscada o peligro inminente. A medida que avanzaban, el contorno de lo que parecía ser un barco comenzó a hacerse visible en la distancia. Ubben tensó ligeramente los dedos sobre el gatillo, con sus sentidos agudizados al máximo.

Mientras tanto, intentanba concentrarse en las emociones de quienes se encontraban sobre el barco, intentando desvelar sus intenciones, así como medir la fuerza de quienes habían asustado a los peces... si es que fueron ellos quienes los asustaron. 



Ubben Sangrenegra ha consumido Salteado de Pollo. Cantidad restante: 1

Salteado de Pollo
Salteado de Pollo (CHF002)
Arroz salteado con finas tiras de pollo que desprenden sus jugos sobre el blanco manjar llenando de energia.
Aumenta +150 [Energía Maxima]
Plato - Tier 2


Resumen
Relevantes
#11
Airgid Vanaidiam
Metalhead
Tras recibir la orden de su capitán, a Netary no le quedó otra que obedecer, por mucho que la curiosidad la llamase. Lo malo es que no estaba sola. Observó perfectamente cómo Asradi y Umibozu ponían rumbo hacia el barco de sus compañeros a una velocidad vertiginosa. Mierda, parecía que se habían dado cuenta de la presencia de los marines... la pequeña ventaja con la que contaban acababa de esfumarse, pero Netary no tenía tiempo para lamentarse, debía seguirles, volver con su brigada. A ella aún no la habían visto, puede que pudiera sacar una ventaja de ello. Así que la sirena fue siguiéndoles de cerca, haciéndose paso entre las rocas para pasar desapercibida. Su figura era casi sibilina, retorcida, aunque particularmente esbelta, con aquella larga cola y sus aún más largos cabellos de un color turquesa oscuro que encajaba perfectamente con el ambiente que la rodeaba. Mientras les perseguía, comenzó a colocarse los diferentes anillos en ambas manos, anillos que no solo eran preciosos, como tesoros rescatados del mar, sino que le ofrecerían a Netary un poder intensificado en sus puñetazos. Estaba lista, preparada para todo lo que pudiera pasar.

Albert ya se había colocado en la cofa, con su fusil de francotirador preparado. De hecho, gracias a la mirilla, pudo ver la enorme figura de Ragnheidr en la distancia, flotando en el aire, seguido de Ubben y Airgid. Confirmó así, las pocas dudas que quedaban sobre si se trataban de los revolucionarios de Oykot o no, como su compañera había dicho. — A tiro. — Fue lo único que Albert dijo, pero lo cierto es que no hacían falta más palabras. No apuntó a Ragnheidr, ya que fue Ubben el que llamó su atención, y es que llevaba también un arma de largo alcance. Albert sabía mejor que nadie lo puñetero que podía ser tener a un francotirador en el bando enemigo, así que rápidamente le fichó como su objetivo. Sin embargo, aún no dispararía, no hasta que se acercasen lo suficiente o hasta que su superior se lo ordenara. — No dispares, no sabemos aún dónde está Netary. — Se pronunció Kovacs, observando el mar. Él no necesitaba prepararse, siempre estaba a punto para cualquier improvisto que pudiera ocurrir. Y algo le olía mal, no era normal en la sirena retrasarse tanto, sobre todo cuando era tan rápida a la hora de nadar y bucear. — ¿Todos listos? — Preguntó una última vez. Albert no dijo nada, pues su respuesta estaba clara, pero Sully y Chenai respondieron al unísono. — ¡Listos! ¡Lista! — La joven oni se había colocado su armadura, al igual que había ayudado a Sully a ponerse la suya. Habían tomado sus armas, y se encontraban tan solo unos cinco metros por detrás de Kovacs, cubriéndose el uno al otro.

Lo que nadie esperó fue el cántico que empezó a escucharse de repente en la cubierta del barco marine. Era una voz como ahogada, ligeramente taponado, pero tan alto que resultaba imposible no percatarse. Por un segundo, dudaron de si se trataba de Netary, pues estaba claro que provenía del mar, pero al momento se dieron cuenta de que su voz no tenía ese tono, era más grave y profunda. Una gota de sudor frío le cayó a Kovacs por la sien las repasar todos los carteles de Wanteds de los revolucionarios, y es que también contaban con una sirena, pero podría haberse llegado a esperar un ataque, un choque, un golpe, no una canción. No conocía las intenciones de Asradi tras aquel cántico, lo que solo les confundió aún más.

Fue entonces cuando Netary atacó. Viendo la amenaza que los revolucionarios suponían para su brigada, no lo dudó, y cubriendo su cola en haki armadura, se lanzó directamente a por la otra sirena, la cantarina. Quizás, si no estuviera cantando, se habría dispuesto a atacar a Umibozu, quién parecía, ya solo por su tamaño, un desafío más complicado. Pero no conocía las artes de Asradi, y como buena sirena que ella también era, sabía que no podía fiarse cuando una de las suyas empezaba a cantar. Netary sabía que estaba contradiciendo las órdenes de su superior, pero lo cierto es que no le quedaba otra opción. No podía simplemente subir a cubierta sin que Umibozu o Asradi la vieran antes, y con ello se arriesgaba a que la atacasen primero, a perder su oportunidad y la ventaja de que aún no la habían visto. Así que, moviéndose con gran velocidad, lanzó un coletazo directamente contra el torso de la sirena. — ¡Fuera de mi barco! — Gritó la mujer medio salamandra, con una expresión en el rostro donde el asco se quedaba corto, se había transformado en rabia. Una preciosa ira dibujada en el gesto de su labio superior, suavemente levantado, el ceño completamente fruncido, y sobre todo, un sentimiento de protección en el pecho que parecía ocupar el hueco que su sombrío corazón había dejado vacío. Y es que Netary no demostraba su amor como hacían los demás, con palabras bonitas y gestos cariñosos, sino arriesgándose en lugar de aquellos que apreciaba, poniéndolos a salvo. La figura de Umibozu habría disuadido a cualquiera, pues resultaba lo suficientemente intimidante como para echar atrás al mayor de los valientes. Pero Netary hacía mucho que había comprendido que su vida no tenía sentido si no podía proteger a su familia, a su brigada.

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Indicaciones

Barco

NPCS

Info Bélica
#12
Ragnheidr Grosdttir
Stormbreaker
Personaje


El gas que estaba expulsando Ragn era violeta, el cual se arremolinaba entre sus brazos, cuello y cabeza. Fluía a través de su cuerpo, entrando y saliendo como le venía en gana. La particularidad de ser un logia ... El vikingo tardó en aceptar esta extraña virtud, pero al final comenzaba a adaptar su estilo personal a ella, como bien había leído que era necesario para sacar todo el potencial de este tipo de frutas del diablo. No fue muy difícil para el rubio darse cuenta de que Airgid no se encontraba del todo bien, era evidente que estaba indispuesta, pero aún así pondría su mejor cara y se elevaría en el aire gracias al metal que reunía siempre con aquel poder. Ragn, que no podía dejar de sonreír, continuó elevándose con los ladridos de Pepe de fondo. Ubben no tardó en saltar sobre el hombre del Buccanner, denotando una confianza bastante desarrollada. El hombre de dorados ojos, indicó la ubicación de la sirena con la capacidad matemática de un profesional, no, de un puto mago. — ¿Él también? — Pensó, posando sus llamativos iris azules sobre su compañero. El haki visión también le permitía a Ragn identificar ciertos movimientos. Una habilidad que despertó en el Baratie hace tiempo y que había tenido un desarrollo más que óptimo, alcanzando rápido un dominio intenso con aquel poder.

¡No disparrrar! — El gas violeta salió disparado del cuerpo de Ragn, como reaccionando a su efusividad. Los dos se elevaron una decena de metros. — No saberrr quienes son. No poderr matarrr ya. — Le contestó. — Poderr asserrcar un poco. — Ubben iba al grano, tenía habilidad para el asesinato, eso era algo innegable, pero debía impedir que el tipo de gracioso gorro pudiera eliminar a los posibles obstáculos tan deprisa, eso supondría ... Quedarse sin diversión. Al acercarse un poco más, pudo notar las presencias. Eran bastantes y una particularmente más llamativa. — ¡Vamoooos! — Ni lo dudó, la parte inferior de su cuerpo comenzó a rotar cuál vórtice marino, algo que propulsaría tanto los cuerpos de Ragnheidr como de Ubben. Nadie solía atribuirle gran velocidad al vikingo debido a su cuerpo tan desarrollado muscularmente, pero la realidad es que sostenía en sus capacidades una gran velocidad punta. Aunque más que punta, destructiva. Justo se formó una esfera de gas que fue concentrándose antes de partir. Al explotar, salieron disparados. Era como si las nubes se partieran por la mitad ante tal avance. Ambos revolucionarios avanzaron a toda leche, atravesando nubes sin freno e incluso en algún momento el vikingo vería oportunamente divertido comenzar a dar vueltas, cual atracción de feria.



Desde las alturas era posible ver como el mar no estaba en calma, las aguas se estaban poniendo peligrosas, probablemente debido al encuentro de los gyojin revolucionarios con aquellos que parecían querer atacar el precioso barco de Tofun momentos atrás. Hubo un instante que todo el cuerpo de Ragn se tornó gas, pero fue tan solo un instante debido a la velocidad adquirida. Cuando se encontraba a la distancia adecuada y sin miedo alguno, dejó caer su cuerpo. Todo el barco tembló cuando aquel hombre de cinco metros y media tonelada de peso, posó sus pies desnudos sobre la madera. Todo crujió, como cuando aparece un depredador de la nada. Crujió la madera, crujieron los huesos de Ragn al chocar contra la madera ... Se podían sentir, si te ponías fino, hasta sus músculos moverse sin freno, contorsionándose de la intensidad. Quizás no fue cosa suya, puede que fueran los demás combatiendo bajo el mar los que hicieron balancear la nave, ¿pero qué más daba? para Ragn era cosa suya, donde estaba él, estaba la acción. — ¡Jiejiejiejieeee! — Alzó los brazos, lanzando sus cabellos de salvaje hacia atrás. Visto así, casi parecía un Tarzán dopado al extremo. — ¡Tú! — Señaló al hombre que claramente resaltaba sobre los demás. — Marrrine ... — Susurró esta vez, escapándose la humedad de su boca tras una maliciosa sonrisa.

No podía ocultar las ganas de luchar que tenía. Había nacido para ello.

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#13
Asradi
Völva
Asradi continuó cantando. Era una melodía atractiva e hipnótica que se esparcía no solo por debajo de la superficie del agua, sino que era capaz de llegar, con un tono más “taponado” hacia el exterior. Concretamente, hacia donde se encontraba el barco que no conocía. Pero su intención no era esa. No tenía pensado embarrancar el barco atrayendo a los marineros que pudiesen haber ahí. Ni tampoco a los tripulantes. Tanto ella como Umibozu habían notado, sobre todo, el comportamiento extraño de los peces que se habían chocado contra su barco. No era algo normal y eso le había hecho sospechar. Había visto peces ser espantados por el acercamiento de barcos, sí. Pero no hasta el punto de huir tan despavoridos como para aquello. Así que sus opciones iban cerrando un cerco. O se trataba de un rey marino o alguna criatura similar. O alguien como ella y Umi. Gyojins, sirenas o wotans. Y unos lo suficientemente peligrosos como para ello. O que tuviesen alguna habilidad que hubiese podido confundir, hasta ese punto, al cardumen de peces.

“Ahí está”, pensó, en el momento en el que sintió el movimiento acelerado bajo el agua. Y no era Umi precisamente.

La sirena de los Revolucionarios se giró justo a tiempo para encarar a quien venía directamente a por ella. Y, sin reparo, activó la coloración oscura que la cubrió de la cintura hacia arriba, protegiendo el torso que acababa de ser atacado.

Refuerzo III
BUSO601
BUSOSHOKU
Haki intermedio
Tier 6
21/10/2024
10
Costo de Haki por Turno
2
Enfriamiento
Permite al usuario recubrir medio cuerpo y múltiples armas con haki, tornándose estos de un color oscuro y brillante como el metal, siendo capaz de golpear los cuerpos de todo tipo de Akumas. Obteniendo un bono de +30 en los daños que aplique el Haki y +15 [Resistencia] ante daños y efectos. (En caso de querer recubrir solo pequeñas zonas del cuerpo, inferiores a la mitad del recubrimiento máximo el coste bajara a la mitad)
+30 en los daños físicos desde área afectada y +15 [Resistencia] ante daños y efectos en el área recubierta.


El choque entre ambos Haki de Armadura fue considerable, pero una sonrisa se formó, lentamente, en los labios de Asradi, mostrando lo afilados de sus dientes, dejando ver la naturaleza de tiburón que poseía, sin tan siquiera inmutarse por aquello. Los ojos azules de la pelinegra se posaron en la otra sirena, de aires más anfibios. No tenía absolutamente nada en contra de ella, pero se estaba defendiendo cuando Asradi ni tan siquiera habia lanzado una ofensiva antes. Solo un canto para tantear el terreno.

Y el cebo que había lanzado había sido mordido más pronto de lo que ella había planeado.

Ni siquiera estamos en tu barco. — Bueno, eso creía ella, porque no era consciente todavía de que Ragn y los demás acababan de arribar justo y precisamente a la cubierta de dicho navío. — Y has sido tú la que ha atacado por las buenas. ¡Aléjate!

Con esa exclamación, la expresión de Asradi se tornó más severa. Era una sirena y, aunque podía ser enemiga, no pretendía hacerle daño. No de buenas a primeras. Pero tampoco se iba a dejar vapulear, mucho menos por una de su especie. ¿Tenían que ser así las cosas? Era algo que la del North Blue detestaba enormemente. Pero no era imbécil, ni tampoco inocente. Todavía no sabía, al menos ella, de quién era ese barco. De si eran amigos o enemigos.

Uchimizu
JGY401
GYOJIN JUJUTSU
Ofensiva Activa
Tier 4
7/9/2024
46
Costo de Energía
2
Enfriamiento
El usuario tomara un poco de agua con su mano para dispararla como una esfera que viaja a gran velocidad contra su objetivo, contando con 15 metros extra de alcance, con un aumento de +5 [Tasa de Acierto]. En el caso de no disponer de agua natural se podra reunir al momento agua del ambiente en la mano pero aumentara el coste de Energía en +50%.
Golpe Básico + [FUEx2,9] de [Daño Perforante]


Con la advertencia, se sumó también una ofensiva bajo el agua. Asradi había concentrado una esfera de agua marina, gracias a sus habilidades, para tratar de alejar también a la otra sirena de ella misma tras lanzársela directamente a una vertiginosa velocidad. Incluso la pelinegra tomaría ciertas distancias prudenciales después de eso, nadando más hacia la posición de donde Umibozu se encontraba. Asradi sabía defenderse, pero también sabía contar con los demás.

De momento, mantendría la coloración de la armadura en su cuerpo, solo por si acaso.

¡Responde! ¿Quiénes sóis? — Reclamó, poniéndose nuevamente en guardia. — ¿Has sido tú quien ha espantado a los peces?

Demandaba una respuesta.

Stats actualizados

Matemáticas de Combate


Resumen

Virtudes y Defectos

Inventario
#14
Ubben Sangrenegra
Loki
Mientras surcaba el aire sobre el hombro de Rag, el bribón de ojos dorados y blancos cabellos mantenía la mirada fija en la distancia. El mar se extendía bajo ellos como un manto de peligro latente, después de todo el rubio era usuario de una fruta del diablo, pero la verdadera amenaza estaba más cerca de lo que habría querido. En un instante, su percepción potenciada con el haki de observación detectó un cambio en la hostilidad de Asradi. El golpe recibido por la sirena no solo había incrementado su furia, sino que había puesto en marcha las hostilidades. —Van a hacer enojar a tiburoncín...— comentó con tono casi divertido, aunque sus dorados luceros estaban llenos de concentración.

Ubben centró su mirada a través de la mirilla de su rifle. Allí estaba, el francotirador enemigo, justo en el punto perfecto para un disparo letal que atravesaría directamente la mirilla antes de alcanzar la cabeza del enemigo. El dedo del peliblanco descansaba sobre el gatillo, listo para apretar con precisión quirúrgica apenas el disparo fuese seguro, pero Rag tenía otras ideas y le dijo que no disparase enseguida a matar. Con un movimiento inesperado, el rubio aceleró súbitamente utilizando su gas, desestabilizando al peliblanco que casi pierde el equilibrio. —¡Maldita sea, avisa cuando vayas a hacer tus locuras!— gruñó entre dientes mientras luchaba por recuperar la puntería. La velocidad a la que se desplazaban era considerablemente alta y Ubben terminó por cambiar de estrategia. Antes de que pudiera quejarse más, Rag se despegó de él en pleno aire, dejándolo caer en una trayectoria que parecía más mortal que estratégica. Sin embargo, el bribón de ojos dorados no se dejó intimidar. Tenía que sobrevivir y en lo posible dañar a los enemigos. Las locuras del rubio siempre resultaban más efectivas de lo que parecían, y también, extrañamente divertidas.

Mientras caía, Ubben ajustó su posición con la agilidad de alguien que había realizado estas maniobras más veces de las que le gustaría admitir. Con un movimiento casi felino, apuntó su descenso hacia las velas del barco enemigo, planeando utilizarlas para reducir la velocidad. Al mismo tiempo, sus manos se movieron hasta sus bolsillos, sacando una bomba de humo que le ayudaría a mantener el factor sorpresa. —Esto va a ser interesante...— murmuró para sí mismo mientras lanzaba la bomba un poco más adelante de su posición, generando una nube espesa que cubriría su caida. 

Al entrar en el humo, se guió únicamente por su haki. Dentro de esa niebla opaca, deslizandose por la tela de la vela, el mundo se redujo a las señales de su percepción... los movimientos del francotirador enemigo, el flujo de intenciones hostiles, todo estaba claro en su mente. Él era el cazador, y su presa ni siquiera lo vería venir. Justo antes de salir del humo, lanzó un primer ataque. Sus dedos dejaron escapar varias agujas senbon que cortaron el aire en dirección al enemigo, apuntando a puntos estratégicos de su cuerpo. Sin pausa, arrojó también su rifle, usándolo como un arma contundente improvisada que giró en el aire con velocidad hacia las manos del francotirador, buscando desarmarlo antes de que pudiera responder, además de que la expertíz del peliblanco le había enseñado a arrojar objetos de forma en que rebotasen de vuelta a sus manos en una trayectoria controlada. En todo momento se trataba de una ofensiva que no buscaba matar a su oponente, solo neutralizarlo. 

Mientras tanto, Ubben continuó su maniobra, deslizando su cuerpo por la vela con destreza, sujetándose de una de las líneas que la ataban a los cabos con la parte trasera de sus rodillas, deslizandose por la cuerda lo justo y suficiente para que pudiera aterrizar de pie en la cubierta, con una elegancia que parecía burlarse del peligro. —Maldita sea, Rompetormentas...— soltó con una sonrisa mientras sacaba más agujas de sus cartucheras y giraba levemente el cuello para aflojar la tensión —Tengo que reconocer que tus entradas son bastante divertidas.— 

Bueno, señores, parece que no nos van a recibir con un brindis...— comentó en voz baja, mientras ajustaba la postura y calculaba sus próximos movimientos. Las agujas descansaban en sus dedos, listas para ser lanzadas en un abrir y cerrar de ojos. Bajo el bote, la figura de Asradi y Umibozu entraban en combate rápidamente. La sirena parecía estar en su propio combate, pero Ubben no podía permitirse el lujo de distraerse. Su enfoque estaba completamente en las personas en cubierta. —Antes de iniciar cualquier pelea innecesaria, me gustaría preguntar algo... ¿Por qué su sirena atacó a nuestra compañera, si no hubo provocación alguna?— La pregunta era curiosidad sincera, sin embargo tambien una forma de provocarles a perder la calma. 

Y antes de que digan de que nostros tambien atacamos, solo quería desarmarlo...—  Mencionó el bribón de ojos dorados, mientras daba un último vistazo al francotirador, antes de dejar escapar una risa baja, cargada de burla. —¿No te dijeron que nunca se apunta a alguien mejor que tú?— En ese momento, sintió la hostilidad de Asradi llegar a su peak, en lo que probablemente fue un ataque. —Ok, la negociaciones fallaron...— Bromearía a Ragn, haciendo alusión a la situación de Asradi.



Resumen
Relevantes
#15
Umibozu
El Naufragio
Asradi seguía cantando. Su canto resultaba celestial, como no podía ser de otra manera en alguien como ella. Era sorprendente lo a menudo que las cosas aparentemente bellas, terminan resultando ser una verdadera condena. Sin embargo en este caso, el canto de sirena no pretendía hundir ni hacer varar ningún barco marino. Bastaba con ver el fondo para saber que estábamos lejos de conseguir tal cosa; había columna de agua suficiente para que navegase sin problemas. Sin embargo, la treta de mi nakama sirvió para hacer salir al que sería mi rival. Temiéndose cualquier efecto del canto, del fondo emergió otra sirena. Nadó rápido hasta Asradi y le golpeó en el torso con su propia cola. Asradi encajó con entereza el golpe y contraatacó con su habilidad para manipular el agua. ¿Debía meterme? Meterse en una pelea de sirenas era tanto como firmar tu propia sentencia de muerte. Daba igual el tamaño, la edad o la fuerza que tuvieras. Eso era comparable a dos corrientes opuestas chocando violentamente entre ellas. Todo el que se ponía en medio moría aplastado irremediablemente. No había bestia o rey marino en el fondo oceánico que no lo supiera, ni pudiera soportar semejante colisión. Pero… pero si esa sirena era la causa de la estampida que me había conseguido la cena, debía enfrentarme a ella. No había alternativa. Si tenía que perecer, así sería.

Me lancé contra la sirena rival una vez Asradi se puse bajo mi protección y le había exigido respuestas. Lo hice alargando el brazo y la mano extendida, como si fuera un arpón, para tratar de apresarla en la palma. Una vez en ella, cerraría el puño con fuerza buscando, no solo inmovilizarla, sino también comenzar a asfixiarla y forzarla a responder. Quizás incluso usarla como moneda de cambio para conseguir lo que quisiéramos del barco Marine. Entre mis intenciones no estaba la de matarla, al menos no por ahora, pues ya había cenado gracias a ella y tan solo debía derrotarla para subir un escalón más en mi objetivo. No había necesidad de ir más allá, claro que… ¿no ocurrían cosas innecesarias en el océano? La diferencia de tamaño jugaba en mi favor. Tanto a la hora de acortar distancias, como de alcanzarla en una posible huida, como para inmovilizarla tan solo con la palma de la mano derecha. Aún con todo, no debía confiarme. Parecía ser una sirena segura y confiada de sí misma. En su naturaleza estaba ser tramposa y manipuladora. No lo iba a olvidar. Atrapé a la sirena y comencé la presión. Mi mano sería su prisión en vida, al menos temporalmente – Contesta-lurk – me limité a decir reafirmando la exigencia de mi compañera revolucionaria. Las membranas del cuello se expandieron y replegaron varias veces como si quisieran dar una segunda ratificación de aquello.
Resumen

Técnicas y aclaraciones

VyD

Cool Downs

Stats Actualizados

Inventario
#16
Airgid Vanaidiam
Metalhead
Bajo las cada vez más oscuras aguas del East Blue, se estaba dando lugar un fiero combate, sobre todo por la temeridad con la que la sirena se había lanzado a por su igual, sin importarle la desventaja numérica. Dejándose llevar por un fuerte sentimiento de proteger a los suyos, había atacado a la morena con una rapidez vertiginosa, utilizando su cola para golpearla duramente en la zona del abdomen. Pero su oponente parecía estar lo suficientemente acostumbrada al combate como para poder reaccionar, aunque fuera en el último momento. Se cubrió con el mismo haki que Netary había utilizado para atacar, consiguiendo una defensa que logró mitigar una buena parte del daño, aunque no por completo. Saltaron las chispas entre ambas armaduras durante un instante, antes de que ambas se separaran, tomándose un respiro antes de volver al ataque. Asradi formó una esfera de agua que lanzó hacia la sirena salamandra, una técnica que no conocía, y tan veloz, que Netary fue incapaz de reaccionar a ella, recibiendo el impacto de lleno en el pecho, a pesar de su haki armadura.

Aún con el dolor que sintió, Netary ignoró por completo sus palabras, sus insistentes preguntas, se había hecho daño pero la mujer estaba dispuesta a continuar con aquella pelea, aunque tuviera que hacerle frente a los dos. Umibozu imponía bastante respeto, la verdad, tan enorme y aparentemente poderoso, y por un momento no supo en quién centrar su atención. Pero de poco importaba, pues aunque se hubiera concentrado plenamente en el colosal Umibozu, su movimiento fue tan rápido que Netary apenas fue capaz de verle venir. Cuando pudo darse cuenta, se encontraba completamente inmovilizada, atrapada entre las enormes garras del wotan. Solo con una de sus manos bastaba para agarrarla por completo, lo cual resultaba... casi insultante para una sirena tan orgullosa como ella, verse reducida de una forma tan sencilla. Se zarandeó un poco, tratando de librarse del agarre, sin éxito, a lo que el wotan comenzó a apretar, dificultándole tremendamente el poder respirar. Entre los dos la estaban forzando a responder, algo que ella no quería hacer en absoluto. — ¿A...sí tra-tas a las... señoritas...? — Preguntó Netary a duras penas, mirando directamente a Umibozu. Su expresión de asco pasó a ser una sonrisa burlona mientras el final de su cola se removía con el agua, buscando retorcerse y librarse entre los dedos del wotan. Estaba claro que no tenía intención de decir nada útil, y sabía aguantar bastante bien la respiración. Pensó, por un momento, que cuánto más tiempo pudiera entretenerles allí, ocupándose de ella, menos podrían hacer contra sus amigos y compañeros. Y estaba dispuesta a sacrificarse por ellos.

Mientras los tres seres marinos se encontraban librando su propia batalla bajo el mar, en la superficie, se mascaba la tensión. Albert, desde la cofa del barco, había localizado tanto a Ubben como a Ragnheidr y a Airgid, aunque no había disparado, siguiendo las órdenes de Kovacs. No obstante, no les quitó el ojo de encima mientras sus compañeros terminaban de prepararse. Fue cuando de repente vio que desaparecían a una velocidad espantosa cuando volvió a gritar. — ¡Vienen! — Iban tan rápidos que les había perdido de vista, pero estaba claro que se dirigían hacia allí, sobre todo después de escuchar el canto de la otra sirena. Tras recibir el aviso, Kovacs activó su haki de percepción, ya no solo para tratar de detectarles en la invasión, sino también para asegurarse de que Netary estaba bien, pues el mar estaba revuelto, lo que se reflejaba en el suave bamboleo del barco, señal del intercambio de golpes que se estaba produciendo bajo las aguas. Detectó en ese momento a sus subordinados, unas auras que conocía como la palma de su mano, pero también detectó a sus enemigos. Las dos poderosas presencias que habían arrinconado a Netary, una más lejana que se acercaba desde el mar, y finalmente... — ¡Arriba! — Gritó, avisando a los tres que se encontraban con él, pues el enemigo estaba a punto de caer desde los cielos.

Un enorme hombre cayó con todo su peso sobre la cubierta del barco marine, la presión fue tal que todo el navío se hundió unos centímetros más en el agua, liberando un poderoso oleaje mientras intentaba volver a la normalidad. Toda la cubierta tembló, algunas tablas de madera crujieron, y el agua salpicó con violencia alrededor de la embarcación, colando algunas gotas en el interior del mismo. A pesar del aviso de Kovacs, nadie se esperaba una invasión como esa. Todos tomaron rápidamente sus armas. Kovacs mostraba la mirada de alguien determinado, preparado y acostumbrado a la batalla, a enfrentarse a grandes retos, pero por otro lado, sus subordinados apenas cumplían la mayoría de edad y era la primera vez que se enfrentaban a criminales tan buscados y peligrosos como los Libertadores de Oykot. Les invadía no solo la emoción, sino también el inevitable miedo de quién siente que no va a poder dar la talla, pero que hará lo que sea por intentarlo. Kovacs intercambió una rápida mirada con sus compañeros antes de centrarse completamente en el temible buccaneer que se encontraba frente a ellos. Era intimidante, era poderoso, era casi igual de grande que Sully, aunque mucho más musculado, y tras él... cayó un hombre de una estatura más normal. Solo Albert se fijó en que la maniobra que había intentado realizar le había salido regular, pues Ubben trató de lanzar algo que no tenía, como si la memoria muscular le hubiera fallado y le hubiera hecho creer algo que no era. El despiste le hizo tropezar, y lo que debía ser un descenso suave y calculado por la vela del barco, acabó siendo uno bastante más forzoso, aunque no terminó por caerse, por lo que pudo disimularlo un poco. A saber qué era lo que había intentado hacer, pero fuera como fuese, Albert sabía que tenía que tenerlo bien vigilado, así que continuó apuntándole al caer sobre la cubierta.

Eran Ragnheidr Grosdttir y Ubben Sangrenegra, revolucionarios reconocidos, con precios bastante jugosos sobre sus cabezas, uno de ellos era de hecho el líder del escuadrón, y fácilmente se podía reconocer de quién se trataba. El rubio se giró hacia Kovacs y le retó rápidamente, parecía que él también se había dado cuenta de quién era el líder del grupo y se había propuesto enfrentarse a él en un uno contra uno. El suboficial se mantuvo firme, empuñando su lanza, mientras escuchaba las palabras de Ubben, manteniendo aquella tensión que estaba a punto de explotar en sus narices. Preguntó por qué Netary había atacado, y aunque Kovacs no conocía el contexto de lo ocurrido bajo el mar, no dudó un segundo en defenderla. — Un marine no necesita motivos para atacar a unos criminales buscados, Sangrenegra. — Le respondió, tajante. No estaba dispuesto a debatir con aquellos hombres: estaba dispuesto a luchar. — ¡Sully, ayuda a Netary! — Ordenó al buccaneer. Antes de que saltara por la borda, Albert le lanzó una extraña caracola a su compañero que no dudó en atrapar, adentrándose, ahora sí, en el agua. — Ragnheidr Grosdttir, yo soy tu oponente. — Correspondió así a su reto, tratando también de dejar a Chenai y a Albert apartados de aquel enfrentamiento, para que, con suerte, pudieran unir fuerzas frente a Ubben. Con todas las cartas sobre la mesa, los marines sobre la cubierta, Albert, Chenai y Kovacs, atacaron a la vez.

Albert no había dejado de apuntar a Ubben a pesar de su aterrizaje y de sus palabras, pero esperó al movimiento de Chenai para disparar y así juntar sus dos ofensivas en una misma, uniendo sus fuerzas y sus golpes, acostumbrados al trabajo en equipo. El disparo de Albert fue torcido, girando el arma a propósito para otorgarle a la bala una rotación especialmente dolorosa. Mientras, el ataque de Chenai fue un corte horizontal con su espada, ejecutado con toda la brutalidad posible, intentando derribar a su oponente contra el suelo y dejarle expuesto para el siguiente movimiento. — ¡No deberíais haber venido! — Gritó la oni, completamente implicada en aquel combate. Y por otro lado, se encontraban los dos líderes, Ragnheidr y Kovacs. El suboficial no perdió un segundo tras ver cómo sus subordinados se lanzaban al combate, y él también atacó, adoptando primero una clásica postura con la lanza que le permitía ejecutar su próximo ataque con aún más fuerza y poder, y es que sabía que se estaba enfrentando a un hueso muy duro de roer, que había sido capaz de vencer a un general en Oykot. Con la lanza hizo un movimiento horizontal, rápido y veloz, liberando así un tajo en forma de media luna que se iba expandiendo según avanzaba, buscando impactar contra el cuerpo del buccaneer.

Bajo el mar, el enorme Sully se había zambullido en el agua, arma en mano, con el objetivo de ayudar a su amiga sirena, después de que Kovacs detectara que se encontraba en problemas. No fue difícil verlos gracias al tamaño de Umibozu, y aunque el medio no era el suyo, no podía dejar a su compañera y amiga sola frente a dos oponentes, más cuando se encontraba completamente inmovilizada. Y además, tenía la caracola de Albert. Nadó lo más rápido que pudo, hasta que al encontrarse a una media distancia, de unos diez metros, accionó la caracola. El impulso fue enorme, ayudándole a recorrer en un segundo los metros que le quedaban, mientras empuñaba su enorme martillo bajo el agua, lanzando finalmente un poderoso golpe horizontal contra el torso de Umibozu, buscando hundir su arma en su cuerpo y hacerle retumbar desde el interior. No le importaba estar cometiendo una temeridad, enfrentándose así a un enemigo tan intimidante, pues Netary era su compañera. Sin obviar que se veía incapaz de atacar a Asradi.



A Airgid le había tomado un poco más de tiempo llegar hasta la escena de la acción, pues aunque sus poderes metálicos le permitían levitar, la distancia estaba bastante más limitada que a la que se movía Ragnheidr, por ejemplo. "Me estoy perdiendo toda la fiesta...", pensó con un poco de fastidio interno, "aunque tampoco es como que tenga el cuerpo para muchas juergas...", continuó con su diálogo interior. Volar no estaba ayudando mucho a sus náuseas, que de repente le estaban volviendo una vez más, ¿por qué ahora? Estaba claro que confiaba mucho en las habilidades de sus compañeros y en el poder que tenían para defenderse ellos solitos sin su ayuda, pero... igualmente, era desalentador pensar que no estaba formando parte de aquel tinglado.

Para cuando llegó, el combate había comenzado. Ragnheidr estaba enzarzado con el que parecía ser el líder de los marines, Asradi estaba bajo el mar con Umibozu, y Ubben se enfrentaba a otros dos en la cubierta. En cualquier otra ocasión normal, Airgid se habría lanzado a la pelea como una guerrera más, pero esta vez... sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo de arriba abajo, como si sus instintos le estuvieran advirtiendo, avisando de que aquello no era una buena idea, no en aquel estado. Sin embargo, eso no significaba que no pudiera hacer nada.

Usó parte del metal que estaba manteniendo en suspensión para reforzar los refuerzos de los brazos de Ubben, lo que usaba a modo de protección. Puede que no fuera demasiada ayuda, pero al menos era algo. Y es que sabía, por lo que conocía al vikingo, que prefería no contar con su ayuda en aquel enfrentamiento. Era un uno contra uno, un verdadero duelo, y ella no tenía planes de entrometerse en algo así. Pero con Ubben era otra historia, y aunque fuera en la distancia, trataría de ayudarle.


Datos Airgid




Indicaciones

Barco

NPCS

Mates de Netary y Asradi

Mates de Albert, Chenai y Ubben

Mates de Kovacs y Ragnheidr

Mates de Sully y Umibozu
#17
Ragnheidr Grosdttir
Stormbreaker
Personaje


Hoy era día de pelea. Los músculos de Ragn se estremecían con la pasión de alguien que vivía para lo que estaba a punto de hacer. El tipo dirigía a su equipo como solo un gran líder puede hacer. Después, se centró en el Buccanner. — Eso pensaba. — Respondió al reto. El tipo manejaba una lanza, un arma exótica que no era muy común de ver. Blandió la misma con las manos hasta ejecutar su primer ataque. Ragn la recibió sin quitar su sonrisa. El corte a distancia pasó a través de su cuerpo, por la mitad, dividiendo el contundente cuerpo del revolucionario en dos. El tajo en forma de media luna siguió su trayecto, abriendo un profundo corte en la madera del barco al tiempo que el cuerpo del vikingo se iba recomponiendo naturalmente. — Empezarrr bien. Seguirr así. — Se golpeó los nudillos. — ¡Ubben! — Alzó la voz. — No meterrr en batalla. Divertirr con otrrros. Este serrr mío. — Y emprendió la caminata.

Les separaba unos cuatro metros, cuatro metros que Ragn recortó de una zancada. Contorsionó su cuerpo para que el eje central de su físico estuviera prácticamente rozando la madera del barco. Acompañó con su brazo derecho, atrasando el mismo y ejecutando un golpe sin miramiento, directo a la cara del tipo. A punto de llegar hasta el, la trayectoria del golpe y del cuerpo de Ragn, ascendieron, volviéndose un impacto directo descendente. Se movía con tanta fluidez, la velocidad con la que ejecutaba su ofensiva hacían olvidar la masa de músculos. — ¡¡Defensaa!! — Le gritó casi que animandolo justo cuando golpeó. Quería ver sus capacidades. Estaban luchando todos juntos, cuando eso sucedía el vikingo se relajaba, intentando probar a sus rivales antes de empezar el combate de verdad.

Buto
HAS301
HASSHOKEN
Ofensiva Activa
Tier 3
13/10/2024
36
Costo de Energía
2
Enfriamiento
El usuario buscará propinar un poderoso y certero golpe descendente contra su víctima buscando aplastarlo contra el suelo aplicandole [Derribo] , expandiéndose dicho impacto dos metros alrededor del usuario por las ondas generadas.
Golpe Básico + [FUEx2,6] de [Daño Contundente]


La vibración del golpe ayudó a que todo un área alrededor del rubio comenzase a temblar. El Hasshoken era un estilo de combate demasiado destructivo para buscar solo "calentar" al rival. No sería la primera vez que buscando probar a alguien terminaba por matarlo de un solo golpe.

Pues que hubiera entrenado más.
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#18
Asradi
Völva
Personaje


El golpe de la otra sirena la había pillado de improviso. No esperaba que, aún así, pudiese dañarla de esa manera. No era grave, ni mucho menos, pero le había molestado. Sobre todo a juzgar por la mirada afilada, al igual que los dientes que ahora mostraba, en cuanto dirigió su atención, nuevamente, a la otra habitante del mar.

¿Cómo te atreves...? — Siseó. Ella solo buscaba respuestas, no había iniciado ofensiva alguna. Y, aún así, Netary había decidido revolverse en contra de alguien de su misma especie.

Asradi frunció el ceño. Era hora de dejar de ser tan ingenua al respecto. No solo los humanos, al fin y al cabo, se peleaban entre sí.

Mantuvo el Haki de Armadura activo sobre su cuerpo. Visto lo visto, no se sabía lo que podía pasar, así que era una manera de protegerse. Umi había actuado con rapidez y había atrapado a la escurridiza sirena en una de sus enormes manos, aunque sin hacerle daño realmente. Solo manteniéndola prisionera entre sus dedos. Asradi se separó un poco de su compañero wotan. Si querían guerra, iban a tenerla.

Nadó rápidamente hasta ponerse en posición. Curiosamente por encima del propio Umibozu. En la delgada línea que la separaba de la superficie con debajo de la línea marina. Quizás no era tan bruta, o tan buena, peleando físicamente, como el resto de sus compañeros. Pero tenía sus trucos bajo la manga. Si se había posicionado ahí era para que, precisamente, su Escuadrón sobre todo, pudiese escucharla.

Acto seguido tomó aire y tras buscar la entonación correcta, comenzó con ella. La voz de la sirena se elevó de inmediato como una caricia de las olas. De momento era un canto suave y melodioso, hipnótico. Como si todo se hubiese detenido por unos segundos mientras aquella voz casi divina se elevaba y descendía varios metros a la redonda. Podía ser escuchada no solo bajo el agua, sino también sobre la superficie.

El movimiento de su cola era sutil, sin romper el movimiento del mar y de las corrientes en torno a ella. Como si se fusionase con el mismo océano.

Esa entonación suave continuó durante un par de minutos más. Unos que podrían ser hermosos o terriblemente eternos, dependiendo para quien lo escuchase. Aunque era un tono lúgubre, dirigido expresamente hacia los oponentes que habían encontrado. Y lentamente, con esa entonación activa, el ritmo comenzó a cambiar de repente. Las aguas se comenzaron a agitar en torno a la sirena de los Revolucionarios como si decidiesen seguir esa tonada.

La mirada de Asradi, celeste como el mismo oceáno, se había tornado de un gris tormentoso, acechante, mientras entraba en un trance a medida que el nuevo ritmo brotaba de entre sus labios. Este era más intenso y más inspirador, dirigido a sus propios aliados, como un manto protector. Pero no por ello exento de fuerza e intensidad. Las aguas parecieron agitarse en torno a la sirena mientras sus cabellos oscuros se ondeaban bajo la superficie del agua, como un lúgubre manto.

Hechicera, bruja... Muchos eran los apodos que había recibido durante su vida por poseer ese tipo de don.

Ella era todo eso y era mucho más. Era una völva. El mar era su hogar y los espíritus que allí moraban eran sus guías. Algo que no estaba al alcance de la comprensión de todo el mundo.

Asradi era magia. Era seidr puro. Inalcanzable y letal al mismo tiempo.

Stats actualizados


Matemáticas de Combate


Canción

Resumen

Virtudes y Defectos

Inventario
#19
Umibozu
El Naufragio
La sirena apenas tuvo tiempo de reacción. Como un vulgar alevín que nadaba distraído e ignorante del peligro que lo aguardaba oculto entre las rocas, fue capturada antes de que pudiera siquiera dar su primer aleteo. No pude evitar sonreír burlón ante sus palabras. Era arrogante y orgullosa. El desprecio daba forma a su rostro – Solo a las bonitas-lurk – repliqué adulador. No tenía intención real de herirla, al menos no de momento, pero al igual que ella yo estaba allí para cuidar de los míos en el que era mi elemento. Mis dominios. No fue difícil comprender que su única intención había sido retrasarnos, quizás simplemente distraernos con la esperanza de que no reparásemos en el barco de la Marina. Podía entender ese sentimiento, pues lo compartía. Visto el resultado del primer asalto debía saber que era cualquier acción resultaría inútil. No solo estaba en desventaja numérica, sino que también lo estaba en cuanto al tamaño. Sus acciones tan solo podían describirse de una única forma: sacrificio. O quizás tan solo fuera demasiado necia. Aflojé ligeramente el agarre. Lo justo como para dejar que pudiera respirar de nuevo, pero todavía con suficiente contundencia como para evitar que tuviera opción alguna de huida. Las membranas del cuello se expandían y contraían libre y suavemente, como si estuvieran disfrutando del baño submarino ajenas a todo cuanto ocurría en el momento y a su alrededor.

Asradi ascendió hasta la superficie. La seguí con la mirada y a no mucha distancia. Había fallado la primera vez y la sirena que ahora tenía entre mis dedos la había golpeado. No había ocurrido nada, pero podría haber sido a lamentar. No volvería a ocurrir. Me mantuve en las cercanías de la sirena revolucionaria, nadando a su alrededor como un tiburón que custodio y atemoriza a su presa. Su canto ahora bañaba el mar y las aguas bailaban al son de su melodía cambiando el ritmo a su voluntad. Pude sentir el efecto de su voz en mí. Como me inspiraba y revitalizaba. El ya olvidado don de las sirenas. Tan apreciado, como temido. Me alegraba tenerlo de mi lado. No tardó en aparecer otro tipo. Este era grande para ser humano, del tamaño de Rag, aunque distaba mucho de tener una figura imponente. Al menos no frente a mí. Me interpuse entre el recién llegado y Asradi, bloqueándole el paso. Sin pruebas, pero sin dudas, adiviné que el tipo era compañero de la sirena que ahora poseía en mi palma. A una distancia de diez metros, el tipo salió propulsado hasta mí como si lo hubiera expulsado una fumarola o el espiráculo de una ballena isla. Sin embargo el desplazamiento no se correspondió con la velocidad de su ataque. Junté la mano libre, abierta, contra el puño en el que sostenía a la sirena. Con la palma atrapé no solo el martillo, sino que también a su portador por completo. Nuevamente la diferencia de tamaño jugaba a mi favor. Ese movimiento detuvo en seco y absorbió por completo el ataque. Apreté con fuerza para evitar que pudiera moverse y dificultarle la respiración. Él no era un ser de los océanos, así que ya de por sí tendría que estar conteniendo la respiración – Si viene otro más, tendré que comérmelo-lurk – dije enfrentando a los compañeros para que se vieran el uno al otro y vieran que estaban a salvo. El problema era que no tenía más brazos disponibles para inmovilizar a nadie. Tras el primer atracón de peces, no tenía demasiada hambre, tampoco intención de cenarme a un marine - ¿Crees que vendrá alguien más-lurk? – pregunté a la sirena poniéndola frente a al rostro para poder mirarla directamente a la cara - ¿Cómo te llamas-lurk? – añadí. El tipo que había llegado ahora estaba boca abajo, con los pies más cerca de la superficie que la cabeza. Para cualquier pez aquello sería irrelevante, pero para un humano podría resultar especialmente incómodo si le entraba agua por la nariz.

Resumen

Aclaraciones

Stats Actualizados


Técnicas y aclaraciones

VyD

Cool Downs

Inventario

#20


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