Hay rumores sobre…
... que en cierta isla del East Blue, hubo hasta hace poco tiempo un reino muy prospero y poderoso, pero que desapareció de la faz de la tierra en apenas un día.
[Común] [C - Pasado] El dinero viene y va.
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Mientras que el chico de piel ceniza seguia recorriendo las calles a paso apresurado, maldecía por lo bajo en el problema que le había producido un simple ovillo de lana. De igual manera, maldecía que tuviera que haber emputado a un solarian. Después de todo cualquier que solamente tuviera dos piernas tendría problemas con seguirle el paso gracias a su agilidad, pero esto era completamente diferente. Aquel solarían parecia estar decidido en atraparle. El área la cual el contrario podia observar sobrevolando las calles en general era un gran problema para Bonez, sin contar que aquella raza se destacaba por tener una excelente vista, haciendo que se le hiciera aun mas complicado el poder escapar de aquel chico de cabellos dorados.

No obstante, la tarde le daba algo de ayuda, ya que gracias a esos últimos rayos de sol que le entregaba la tarde, lograba verse la sombra de aquel tipo sobrevolando las callejuelas por donde estaba escapando y la manera en la que este aterrizaba en uno de los edificios  cerca de su posicion. A pesar de intentar pasar desapercibido, Bonez podia ver aquella ancha sobra que producia su cuerpo en contraste con el sol, dejandole claro que ahora Gavyn estaba mirandole desde cierta distancia aunque siempre  en movimiento para no perderle de vista. 

De la nada  aquella presencia alada se desvaneció tan rapido como habia aparecido entre los borde de los techos de  la zona de mercaderes, aun asi cuando giro la cabeza de manera breve pudo ver su figura sobre uno de los edificios. Visualizarlo no era difícil, era tan sutil como una gargola sobre casas de barro.  El problema es que era alguien bastante agil, haciendo que fuera dificil estar atento a cada uno de sus movimientos cuando el intentaba pasar entre la gente y dificultarle la vision de su movimineto.

De pronto lo pudo ver claramente,  lo observo por el rabillo del ojo por sobre las telas  que actuaban como techos  de toldos improvisados que se colocaban en del mercado, ahi  se encontraba figura alada de aquel hombre que parecia tenerlo bien vigilado, haciendo que Bonez rápidamente mirara hacia adelante y volviera a maldecir por lo bajo,. "Mierda, desde esa posición tiene una ventaja  demasiado grande" dice a si mismo, antes de ver aquel almacén de aquel anciano que alguna vez ayudo con deshacerse de un grupo de piratas que le pedían  dinero a cambio de no destrozar su local, decidiendo meterse a toda prisa para poder evitar la vista de halcón de aquel tipo. 

Una vez dentro, Baltazar cerro la puerta con fuerza,  suspirando un poco mas relajado mientras que escuchaba a aquel hombre de 46 años acercarse a donde se encontraba el,  puso inmediatamente una cara de preocupación al ver a Bonez respirar de manera tan agitada y haber cerrado las puertas de su local de aquella manera tan brusca.

¿Que sucede Bonez, otra vez con problemas con los tipos de las apuetsas clandestinas? pregunto aquel hombre antes de que Bonez le saludara con una leve reverencia de cabeza tomando la copa de su sombrero a la vez que mostraba aquel gesto.  Hey Fabián,  no es tan malo a decir verdad. pero tuve un altercado con un solarían que ahora parece querer saldar cuentas dice mientras que escucha como de un momento a otro se escuchan las pisadas de Gavyn sobre el techo del local Mierda, esta sobre nosotros dijo para si mismo, entendiendo que él solarian ya sabia donde se encontraba y ahora solo esperaba que saliera para poder caer sobre el aprovechando que parecia estar.

Podria ser que  aquel tipo tuviera ventaja en el aire, pero Bonez era un hombre de calle y conocidos, lo cual parecia serle beneficiosos en aquellos momentos. Hey Fabian ¿Aun tienes  aquella salida que hiciste para traer la mercancia desde el puerto? pregunto en voz tenue al mercader el cual soltó un suspiro con pesadez. 


Joder Bonez. Si no fuera porque te debo el que me ayudaras a deshacerme de aquellos pandilleros que querian el 40% de mis ganancias  te estaria sacando ya mismo de aqui a patadas dice antes de sonreir brevemente y se giraba marchando hacia la parte de atras de donde regreso con un llavero lleno de diferentes llaves, haciendole un gesto con la cabeza para que le siguiera a la bodega subterránea  en donde tenia todo almacenado. 


Lo se, y de hecho me averguenza tener que meterte en esto pero debo pedirte un ultimo favor. Te prometo que esto salda nuestras cuentas. dice tomándole el hombro mientras que el tipo duda por unos segundos antes de sonreir levemente. Ya dime lo que necesitas jodido carbon problematico. dice en un gesto amable con Bonez.

¿Aun estas conectado con los comerciantes de la zona.? Necesito que les hagas una llamada advirtiendo ue hay un ladron solarian por los tejados. Dice mientras que el tipo sorprendido solo asiente mientras que se gira a observar la ventana, no sabia si en realidad fuera verdaderamente un ladron ahi afuera, pero de todas maneras era alguien que mantenia su palabra y pagaba los favores, estando abierto a la idea de ayudar que Bonez pudiera escapar de aquel tipo que le estaba persiguiendo. Esta bien, tu ve hacia el puerto por la puerta de la bodega subterránea, yo le  avisare a los demas sobre aquel tipo que esta afuera, Dice antes de que Bonez le ofreciera una animada y amplia sonrisa, dandole una palmada en su brazo derecho. ¡Gracias viejo, te prometo que la proxima vez que venga te traere unas cuantas botellas de sake!

El chico de piel oscura se despide con aquella actitud  carismatica antes de cerrar la puerta tras de el, mientras que a su vez, Fabian marchaba hacia el Den Den mushi que tenia debajo de recibidor, llamando a los comerciantes para  poder informarle sobre un ladron que parecia estar rondando por los techos de la zona mercaderes, buscando darle tiempo  a su compañero para que pudiera  sacarse de encima a su persecutor-

La habilidad carismatica de Bones le habia librado por el momento de aquel tipo rubio que se habia tomado bastantes moelstias para poder atraparle, aunque pronto se daria cuanta que su buena racha no le duraria mucho. 

Bonez logro salir por aquella puerta subterranea que llevaba a una bodega cerca del puerto,  la cual Fabian usaba para poder transportar con mayor rapidez la mercaderia y liberarse de la constante congestion de las calles  de la zona de mercaderes, haciendo que una vez  Baltazar viera el puerto y oliera el aroma salado del viento marino nuevamente, su mente volviera a un estado un poco mas tranquilo, creyendo que por fin se habia deshecho de aquel tipo que se habia empesinado tanto en perseguirle.

Bueno, creo que sera mejor que me quede en algun bar de aqui cerca y esperar a que aquel plumifero termine cansandose de revolotear por la ciudad, dice con una sonrisa que derrochaba confianza,. Eso claramente hasta que  la expresión de su rostro cambia radicalmente al ver que  se habia encontrado cara a cara con la tripulación de la banda pirata de los "Red Sails". Este grupo pirata en particular tenia bastante rencor con Bonez al ser el culpable de haber destruido su barco en una noche de borrachera. Podría haber sido mera casualidad, pero explícale eso a un grupo de piratas que habia prometido poner tu cabeza en el mascaron de la proa de su nuevo barco. 

No sabia como habia terminado en aquella situacion, se suponia que todo habia salido perfecto, era un plan sin fisura alguna. Pero gracias a los caprichos de la suerte, ahora no solo era un simple solarian quien le perseguia, sino  toda una banda de piratas que  gritaban desenfrenados por la cabeza de Bonez, el cual corria por las calles solo gritando y correindo por las calles de la ciudad, siendo seguido por aquella gran polvareda producida por ese increible numero de piratas que iban tras el.
#11
Gavyn Peregrino
Rose Branwell
Hace tiempo no sentía algo de adrenalina corriendo por mis venas, al menos no por una situación relativamente “inofensiva” como la que estaba aconteciendo en este momento, lo último que esperaba al llegar a Kilombo es que un ladronzuelo escurridizo intente robarme, lo logre, pero lo que había alcanzado ni siquiera era el dinero que traía sobre mí, sino la bolsa de papel madera que contenía la compra más reciente que había hecho, ahora que me sentía especialmente inspirado: Un ovillo de lana. Deseaba poder alcanzarlo, quitarle el ovillo que tanto deseaba y me pertenecía, solo para enroscarlo a la altura de su nuca, de modo que la cómoda fibra natural obtenida de una, probablemente, desprevenida y esponjosa oveja, fuese el final para este mocoso que intentaba escapar de mis garras. Definitivamente las esquinas, los callejones, las curvas que elegía, así como los sitios techados ya sea con madera, chapa o toldos, eran opciones de lo más esperables, pero efectivas.

Si quería atraparlo tendría que tomar medidas mucho más drásticas de las habituales. Este hombre puede que no fuese el mejor mentiroso o un ladrón increíble y audaz, pero sin duda era un ratón escurridizo que estaba más que determinado a atrapar. Es por eso que, cuando no salió del almacén, batí mis alas suavemente para elevarme ligeramente, evitando así de forma activa que mis pasos se escuchen contra el metal que cubría la estructura. Peiné con una mirada de lo más veloz el techo y localicé un tragaluz, no era lo suficientemente grande como para dejarme entrar, pero seguro que sí para permitir que vea que había dentro. Me acerqué con movimientos silenciosos de mis alas, colocándome en dirección contraria al sol para que mi sombra no se cuele por el tragaluz y me incliné, bajando el visor de aviador, mientras me posaba lentamente para asomarme.

El eco del lugar grande y no tan vacío trajo a mis oídos una interesante charla:

Cita:. – Hey Fabian ¿Aún tienes aquella salida que hiciste para traer la mercancía desde el puerto?

. – Joder Bonez. Si no fuera porque te debo el que me ayudaras a deshacerme de aquellos pandilleros que querían el 40% de mis ganancias te estaría sacando ya mismo de aquí a patadas.


Esa era la voz de un hombre mayor, sin duda, no podía tener menos de cincuenta años, las inflexiones que se daban típicamente en la voz de las personas mayores aún no aparecían en las de él. Esto me dejaba saber aún más cosas sobre el buen Bonez, resulta que llevaba más tiempo del que esperaba en la isla, entonces sería un local, o alguien que había llegado hace unos años a la isla, buscando algo nuevo, escapando o intentando mejorar su vida. Observé a ambos hablar apresuradamente, lo malo era que la salida y entrada de mercancías que tenía el hombre adulto llamado “Fabián” definitivamente no estaba sobre la tierra. Chico listo. Pero aún tenía una buena referencia: El Puerto. Y ¿Dónde iría un criminal que intenta escapar de su perseguidor? Bueno, a los lugares en los que se sentía más seguro o cómodo, o los menos esperados. Eran múltiples opciones, por lo que debía arriesgarme.

Volví a agitar mis alas con un chasquido de lengua y bajé el visor sobre mis ojos, colocando los auriculares, que cancelaban el sonido del viento al volar, en su lugar. Estaba indignado ¿Yo el ladrón? Que querría robarle a este pequeño intento de ladronzuelo, definitivamente no iba a conseguir nada llevándole la contraria, no, después de todo el hombre que le acompañaba y le prestó las llaves parecía confiar en él, y yo era un desconocido. Un desconocido que llevaba persiguiéndole por un buen rato, buscando lo que era suyo… Me sorprendía que Fabián no se diera cuenta que el bribón moreno estaba engañándolo, quizás se encontraba en negación, pero eso no importaba ahora mismo, mi prioridad era atrapar a Bonez y quitarle lo que era mío. Mis plumas se hincharon por la indignación antes de volver a su estado liso habitual, las acaricié suavemente, acicalándolas para asegurarme de que estaban allí. Maldita sabandija. Ahora que sabía que intentarían perseguirme decidí tomar mi propia ruta de escape, ascendí desde el techo a una altura considerable, suficiente para evitar que los comerciantes intenten alcanzarme y, sin perder tiempo, volé hacia el puerto.

Ahora… Si fuese un comerciante ingenuo que intenta ubicar una puerta secreta en el puerto para eludir cualquier robo ¿Dónde la colocaría? Tan pronto como llegué al puerto me posé en un edificio lo suficientemente alto de la zona de comerciantes, con una vista panorámica favorecedora, era similar a una atalaya para vigías, solo que no había nadie allí, de momento, debían estar en descanso. El olor de la brisa marítima era algo familiar para mi, que convivía con ella casi todos los días. Lo último que esperaba, por supuesto, es que mi presa estuviera siendo perseguida por… Bueno… Una banda de piratas… Esto definitivamente llamaría la atención de la marina, por lo que, para evitar tener un encontronazo con cualquier soldado, seguí a los piratas y Bonez por encima de los techos, escondiéndome de las miradas indiscretas del grupo y del ladronzuelo, en algún momento el moreno subiría y sería mi momento de emboscarlo.

O intentaría otra de las suyas y me arrojaría sobre él, pero, mientras tanto, quería dejar que mástique vidrio.

. - ¿Quién lo diría? La balanza se inclina a mi favor de alguna forma. -Me reí entre dientes, cambiando el ritmo de mi respiración para evitar cansarme pronto.
#12
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Realmente no podía creer su mala suerte, no solo tenía que lidiar con aquel idiota alado, sino que también debía deshacerse de aquellos piratas que ahora le seguían de cerca los pasos, siendo realmente el peor momento para que aparecieran estos tipos después de todas las molestias que había tenido que pasar para por fin deshacerse del solarian. Agilmente, Bonez saltaba entre obstáculos y murallas de casas y callejones para perderle el rastro a ese grupo de piratas, los cuales parecían obsesionados con poner sus manos en el chico de piel grafito. Por su parte, aún no se había dado cuenta de que aún mantenía aquella bolsa de papel que contenía aquel ovillo de lana en su mano. Tal vez era la intensidad de la persecución, pero instintivamente parecía aferrarse a ella con todas sus fuerzas, aun cuando su mente estaba completamente centrada en perder de vista a esos malditos piratas.
 
Ya con algunos giros bruscos y saltos entre techos y calles, Bonez había logrado deshacerse de un buen número de sus perseguidores. No obstante, algunos de ellos parecían ser lo suficientemente habilidosos para seguirle el rastro. El pícaro solamente miraba hacia atrás cuando doblaba por alguna esquina o se escabullía por algún obstáculo que fuera difícil de sobrepasar. Bonez mantenía un ritmo de respiración constante, intentando mantener su estamina bajo control, a su vez que estaba atento por ver si aquel solarian que había estado tras su pista hace un rato atrás le había logrado rastrear de manera efectiva. Después de todo, aquel bullicio de la persecución tal vez fuera suficiente para llamarle la atención.
 
Así, entre toda esa conmoción que se había formado entre la persecución y los avisos de alarma que habían recibido los comerciantes, la marina también se había hecho eco de que había un hombre alado que estaba aterrorizando a los comerciantes, haciendo que una patrulla  fuera en busca de aquel hombre, el cual había sido visto por última vez en la zona comercial céntrica de la ciudad. Parecía que no tendrían una pista clara de dónde se podría encontrar a aquel bandido alado, ya que de la nada parecía haber desaparecido de aquella zona  sin aviso alguno. No obstante, cuando parecía que no darían con aquel sospechoso, una llamada  en el den den mushi del capitán de los marines dio aviso sobre un  altercado que se estaba dando en la zona portuaria. Los marines aún no estaban seguros si es que aquello tendría algo que ver con el sospechoso por el cual los comerciantes se habían quejado hace un rato atrás, pero ante la falta de información que recibían, no perdían nada con echar un ojo a toda la revuelta que se había formado en esos momentos.
 
Fue en los momentos donde Bonez escapaba de sus perseguidores mientras era asechado por Gavyn que los terceros en aquella encrucijada hicieron acto de presencia. Y es que, después de haber llegado al puerto en el momento en el que ocurría la persecución, los marines habían visto  una figura que se asimilaba a la del solarian que los comerciantes habían descrito por aquellas llamadas al cuartel general, a aquel supuesto ladrón que andaba saltando de techo en techo en la zona comercial.  Así fue como, antes de que Gavyn pudiera disfrutar de la ventaja que le habían otorgado los piratas, se pudo escuchar el martilleo de una pistola detrás de él, lográndose ver la figura de un grupo de marines, los cuales habían buscado una altura favorable para aproximarse a su objetivo. Lentamente, el capitán del escuadrón esperó a que el rubio estuviera distraído viendo por ver aquella persecución y así saltar desde otro tejado hacia donde se encontraba Gavyn junto al resto de su escuadrón, apuntándole tanto el capitán como los marines rasos que sostenían sendos rifles en dirección a su objetivo.
 
Quieto, Solarian, no te muevas un solo centímetro si no quieres tener plomo entre tus cejas. El capitán se acercaba con cautela,  con pasos lentos y cautelosos, mientras podía apreciar el cabello rubio del chico alado, apuntándole sin dejar de mirar a su objetivo.  Al parecer has causado muchos problemas en la zona comercial, así que tendrás que responder unas cuantas preguntas. Dice de manera calma, pero aun así con voz de orden, observando aquellas alas con atención por si intentaba cualquier tipo de movimiento sorpresivo, como lo haría cualquier sospechoso que escapaba de la ley o, por lo menos, así había sido descrito por los mercaderes de la ciudad.
#13
Gavyn Peregrino
Rose Branwell
La persecución se estaba alargando más de lo que deseaba, de hecho, estaba trayendo más problemas de los que esperaba, que los piratas siguieran al moreno lo único que provocaba es que tuviera más contendientes a la hora de atraparlo, quizás tendríamos que repartirnos sus partes, como sucedió con Túpac Amaru, pero con menos caballos y más filos de por medio, por supuesto. Pensar que estaba recorriendo gran parte de Rostock por un ovillo de lana se sentía vacuo, pero también había un deje hilarante en el asunto. La adrenalina cabalgaba en mi sangre, recorriendo cada arteria de mí sistema circulatorio, como una carrera desenfrenada por el primer puesto; los músculos de mi piernas ardían, ardían de una forma diferente a la que sentía cuando viajaba volando por los Blues; mis pulmones se llenaban de oxígeno con cada batir de las níveas alas en mi espalda y una sensación de… Satisfacción me recorrió el cuerpo entero.

Exhalé y una risa escapó de mi pecho, este ladrón me estaba dando suficiente emoción para los próximos meses, aunque aún deseaba atraparlo y clavar mis garras en él para quitarle lo que me había robado, así fuese un ovillo de lana o cien mil berrys, era mío, y lo defendería con la ferocidad correspondiente. Aunque, conocía mis límites, si las cosas se complicaban lo suficiente daría por terminada este acecho a gran velocidad y encontraría al hombre posteriormente, porque también me consideraba una persona paciente, tanto como para considerar dejar atrás lo mío, reagruparme, recuperar la compostura y planear cómo cazar correctamente al escurridizo ratón de Rostock. Al final los ratones pueden ser depredadores de menor tamaño, pero no dejan de ser presas de las aves, y asegurarme de aclarar eso sería una quehacer que cumpliría con el más poderoso de los gozos.

La agilidad con la que recorrí los techos no daba precio a la rapidez con la que lo atraparía si estuviera montando el viento, porque ese era mi hábitat natural, sin mencionar que me esforzaba mucho menos, mis músculos estaban preparados para el vuelo, si, pero no tanto para los saltos, supuse que sería algo que tendría que corregir durante la temporada, porque no sería la última carrera contra el tiempo con la que me encontraría, pero sí la más extraña hasta ahora, ya que solía afrontar las situaciones en el cielo, no en la tierra. Podía ver claramente a los piratas que le daban caza a Bonez, si no pudiera verlos, seguro que los escucharía, gritos y groserías se oían desde más abajo en la calle, aquellos que no eran capaces de seguir el rastro del pillo refunfuñar mucho más atrás, abandonados por sus compañeros, quienes tenían el objetivo de atraparlo y la determinación para seguirlo.

Las cosas cambiaron de un momento a otro, mi concentración por apoderarme del ladrón hicieron que no pusiera suficiente atención a lo demás, pero eso no significaba que no lo hubiese notado, el bullicio al final atraería las fuerzas del orden, más bien, de la ley. No fue complicado detectar que los marines se acercaban sus uniformes de color azul brillante hacían que fuese muy sencillo distinguirlos entre la multitud, además de que nos encontrábamos entre callejones y entresijos, había pocas formas de no hallarlos por el rabillo del ojo, ellos también hacían su cuota de escandalo. Tal vez esto me permitiría darle vuelta al asunto y mantener al ladrón debajo los ojos de quienes hacían caer el yugo de la “justicia”, igual que cuando la cuchilla de la guillotina descendía sobre el cuello de los inocentes y los culpables, condenados arbitrariamente a muerte muchas veces.

Miré por encima de mi hombro, reduciendo la velocidad hasta que me detuve en el techo, no queriendo dejarlos atrás. Me puse las manos en las rodillas y miré a los marines, intentando acercarme, pero, cuando el líder de la patrulla me apuntó y amartilló la pistola en sus manos, solo fui capaz de levantar las manos, cerrando los párpados con fuerza, cambiando mi expresión a una de temor, me sorprendió que reconocieran mi especie, no éramos muchos ni muy conocidos, después de todo los Solarian nacían del “cruce” entre dos especies que no solían juntarse: los Lunarian y los Skypeian, parecía que todo el mundo conocía a mi especie de repente, algo que me molesta, sin embargo, podía dejar aquello para después, en este momento debía componerme para eludir la situación que se había generado.

. – E-Espere, no dispare. –Mis manos temblaban desde que las levanté, dejando entrever el temor que tenía hacia el arma de fuego al apretar las alas contra mi espalda, haciéndome más pequeño– P-Puedo explicarlo todo, lo juro. Solo denme un momento.

Inhalé profundamente, las apariencias importaban, negué con la cabeza y luego volví a fijar mis ojos bruñidos en los marines.

. – Acabo de llegar al puerto, puedo demostrarlo, vine hasta aquí como navegante de un barco mercante, pero apenas bajé y fui de compras, un hombre moreno intentó robarme, por suerte tengo mi dinero, pero todavía tiene algo muy… Muy valioso. –Fruncí el ceño, mirando hacia el suelo, el dolor pasó por mis ojos como un breve destello– Ese tipo estaba vestido con un sombrero de copa y llevo persiguiéndolo toda la tarde, le mintió a unos comerciantes que parece que confiaban en él y se escapó por un pasadizo. Si no me creen, puedo guiarlos al área del puerto donde compré el objeto, hay testigos allí, pero, se los pido de corazón, ayúdenme a recuperar mis cosas, es lo único que puedo usar para recordar a mi familia…

Mi voz se quebró, las lágrimas anegaron mis ojos, mis plumas se esponjaron ligeramente. Mentiras y verdades, los ingredientes para formar una buena mentira.

. – Al hombre le están persiguiendo un grupo de piratas, estoy seguro, probablemente tuviera un destrato con ellos ¡No puede quedar impune!
#14
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
Precia que los problemas no hacían mas que acrecentarse, ya que a pesar de los trucos de agilidad que hacia Bonez para dificultarle aquella persecución a sus perseguidores, aquellos piratas parecían no querer darse por vencidos en cuanto a ponerle las manos encima. Su mirada ya hacia bastante tiempo que habia perdido de vista al chico alado, sin darse cuenta entre todo el alboroto que aun sostenía aquella bolsa que contenía la madeja de lana de aquel tipo que le habia estado persiguiendo por toda la ciudad.  Un salto hacia la derecha por sobre una muralla que daba a un jardín exterior hizo que algunos de los piratas terminaran estrellándose de cara con el muro de piedra. mientras que unos cuantos mas de la tripulación, seguían de cerca al pícaro, que maldecía por lo bajo  la mala suerte que le estaba persiguiendo aquel dia. Todo esto por una estúpida bola de lana y un estúpido pollo volador, hubiera sido mejor haberme quedado bebiendo  en la taberna. Decía mientras que su respiración agitada dejaba a la vista el gasto de energía producido por tener que escapar por su vida.

Por otro lado, el capitán de aquel escuadrón de marines mantenía su mirada fija en aquel extraño sujeto, el cual, al haber sido descubierto, pareció adoptar una actitud más bien sumisa y "cobarde", si se le quisiera decir de alguna manera, por la manera en la que rogaba al capitán de manera tan desesperada que terminaba haciendo que el capitán emitiera un gesto de disgusto por aquellas lágrimas. El tipo era un hombre tosco, con cicatrices en su rostro; parecía estar curtido en aquel trabajo al reconocer de aquella manera la raza de Gavyn, marcado en la experiencia en sus ojos y con una cara de pocos amigos que resaltaba por sobre todo rasgo físico.
El capitán no parecia conmovido por las lagrimas del supuesto ladrón que ahora deseaba probar su inocencia. Aun asi, un marine debía cumplir su deber, ya que aquel hombre cumplía con todas las descripciones de los mercaderes de la ciudad, lo cual era mas importante que intentar indagar si es que aquel hombre decía la verdad. Deja de derramar lagrimas solarían, si estas diciendo la verdad entonces no tendrás problemas en ponerte esto y acompañarme a la comisaria.  Después de rebuscar en su cinturón, el capitán saco unas esposas y las lanzo hacia Gavyn; este no dejaba de apuntar su pistola en dirección al supuesto ladrón, estando atento a cualquier movimiento que este intentara hacer. Mis compañeros se encargaran de lo que esta ocurriendo en las calles, pero por ahora tu deberás venir conmigo. La voz del capitán era seca y directa; estaba claro que era un hombre curtido por la experiencia, haciendo que solamente se quedara mirando al solarían en silencio mientras este intentaba eludir algún castigo que podría recibir por parte de los marines. 

Por su parte, Bonez seguía corriendo por las calles de la ciudad intentando eludiendo a aquellos piratas con los cuales tenia una deuda que saldar. Parecia que aquellos tipos iban en serio; ya que a pesar de que muchos de ellos habían caído por barandillas o perdido el rastro del pirata, aun habían unos cuantos que le perseguían de cerca, los cuales parecían ser los cuales habían perdido mas dinero con la estafa del pirata. Lamentablemente para Bonez, un callejón sin salida le indico que  no tendría otro lugar  por el cual podría escabullirse fácilmente de sus perseguidores, por lo cual, el capitán de los piratas mas otros dos de sus tripulantes, terminaron por sonreír al verle arrinconado  por aquellos altos muros.  Vaya vaya, parece que se te acabo la suerte, tienes muchas agallas de volver a la ciudad sin el dinero que me prometiste devolverte una vez que partiste de Kilombo por primera vez maldito embustero, pero no te preocupes, ahora no quiero dinero. dice antes de desenfundar su sable, accion que fue imitada por sus compañeros. Esta vez, el pago será en carne y sangre, hehehe. Una risa maliciosa salió de la boca del capitán,  mientras que a pasos lentos el y sus compañeros se acercaban a su presa, sin ninguna intención de apresurar el castigo ya que parecia que el chico de piel ceniza no tenia donde ir.

Bonez maldecía por lo bajo, mirando por todos lados alguna forma de poder escapar de aquella situación. Su corazon aun se encontraba agitado por aquella carrera por toda la ciudad, al igual que su pecho que se movía con rapidez para tomar el aire perdido por aquella carrera. Una vez sus ojos comenzaron a pasear por el callejón, se dio cuenta que en el costado de uno de los edificios habia una escalera de emergencia, la cual estaba recogida bastante alto como para que Bonez pudiera alcanzarla. Aun asi, se podía ver la palanca de activación, haciendo que  en esos momentos sacar una carta de su manga, afilando su mirada unos segundos antes de lanzar la carta con fuerza hacia el mecanismo. Los piratas al ver que el muchacho parecían estar planeando algo aceleraron la carrera, solo para darse cuenta como la escalera de metal rápidamente descendía hacia el tripulante de los Hizashis, el cual sin dudarlo comenzó a trepar con gran agilidad antes de que pudiera ser apresado por sus perseguidores.

Bonez subió aquellos escalones con todo lo que podían dar sus piernas, intentando ganar un poco más de distancia entre él y esos tres hombres que aún parecían tener suficiente odio y motivación para seguir aquella persecución. No obstante, una vez Baltazar llega al techo del edificio, ve una escena que lo deja atónito, casi como si ya ni siquiera se preocupara por los piratas que le estaban persiguiendo por un momento. 
Frente a él se encontraba un escuadrón de  la marina, apuntando nada más y nada menos que a aquel rubio que le había estado persiguiendo por toda la ciudad; no solo eso, sino que además este se encontraba de rodillas y parecía estar suplicando merced con los ojos lagrimosos, haciendo que una maliciosa sonrisa de satisfacción se dibujara en su rostro.

Vaya, Vaya. Nunca pensé que te vería cacarear de esa manera "¡¡Se lo pido de corazooon, ayudimeee!! Boo-hoo" dice imitando burlescamente a Gavyn, d y la manera en la que pedía ayuda con lagrimas en sus ojos, disfrutando aquella escena después de la forma en la que le habia perseguido por toda la ciudad sumado al encuentro de los demás piratas solo por un ovillo de lana. De pronto cuantos marines ahora apuntaban sus armas hacia donde se encontraba el, haciendo que este levantara inmediatamente las manos y sus ojos de pupilas rojizas se abrieran un poco mas de la sorpresa. H-Hey, cuidado donde apuntan esas cosas caballeros. dice mientras que el capitán ahora dirigía su mirada hacia aquel hombre que recién habia aparecido. Asi que tu eres el hombre del sombrero de copa, eres mas raro de lo que describió este tipo. Dijo el capitan entrecerrando aun mas sus ojos sin dejar de fijar sus ojos en Gavyn con atención a no perderle los movimientos a ninguno de los dos. ¿Qué haces aquí, vienes a devolver lo que te robaste? o tal vez vienes a ayudar a tu compañero. Pregunta aquel hombre que aun no tenia muy seguro si es que Gavyn le estaba mintiendo o si es que le estaba diciendo la verdad, puesto a que a pesar de lo sucedido la llamada de los comerciantes contaba una historia diferente. Gracias a aquella confusión, le fue mas fácil a que Bonez aprovechara ese momento para poder joder con la historia del rubio.

¿Él? Es solo un ladrón de poca monta que conocí con un grupo de piratas que se hacen pasar por mercantes, me habia dicho que deseaba hacer un asalto a los comerciantes de la zona centro de la ciudad, pero al parecer solo sirve para ser capturado. dice adoptando ahora el un rol actoral, actuando como si se sintiera descepcionado de su compañero, moviendo la cabeza de manera latera en desaprovacion al mismo tiempo que chasqueaba la lengua solo para acentuar ese aire decepción. El Capitán mirara ya con desconfianza a aquellos dos hombres, a los cuales apuntó al mismo tiempo cuando sacó una segunda arma con la cual apuntó a Bonez. Entonces es cierto que andabas atacando a comerciantes, ¿Eh solarian? al parecer, ahora podrán compartir una celda para que puedan saldar sus problemas cara a cara.
#15
Gavyn Peregrino
Rose Branwell
Lo detestaba, me irritaba intensamente tener que hacer todo esto, no la persecución, porque era de las cosas más emocionantes que me había ocurrido en mucho tiempo; la adrenalina que todavía corría por mis venas, lista para dispararse en caso de que los marines me ataquen, era… Escalofriante, esa sensación hormigueante, casi como una mano fría que me subía por la columna, calando profundamente entre vértebra y vértebra, que me aceleraba el corazón como a un maratonista, llegaba a ser muy similar a ese tipo de sentimiento de euforia que me atravesaba cada vez que hacía una maniobra peligrosa, pero satisfactoria, en el aire, en picado o a velocidades que podrían helarle la sangre a cualquiera que no estuviera acostumbrado a volar y estar muy cerca de estamparse contra la tierra o el agua.

Sin embargo, había una gran diferencia entre mis vuelos, mis acrobacias que realizaba por placer, o por intentar atrapar presas como la que estaba rastreando ahora mismo, con los que estaba sucediendo en esta ocasión: Es decir, la flamante intervención de las siempre inoportunas “Fuerzas de la Ley”. Internamente deseaba poder poner los ojos en blanco o rodarlos, detestaba a los moralistas o los falsos moralistas, si, a ambos; aunque, si me ponía a pensar detenidamente, había muchos tipos de personas que no me agradaban, pero los moralistas eran los primeros en la fila; y los ojos del sargento de esta patrulla de de marines en particular representaba fielmente todo lo que me disgustaba de los marines. La mirada de desagrado que compuso el sargento, la mueca en sus labios, el fastidio y la repulsión hacían que tuviese deseos de dejar mi acto para acariciarle el rostro con mis dedos en forma de cuchillas.

Escuché sus palabras e intenté no crispar las esquinas de mis labios hacia abajo al ver el objeto que se deslizó por el concreto hacia mis pies con un sonido metálico que resonó en mis oídos como si se tratase de una campana tañendo en la hora pico. El dorado reluciente y pulido de mis ojos quedó fijo en lo que reconocí como un par de esposas, todo lo contrario a lo que yo deseaba: La libertad. Definitivamente ese ladrón tendría mucho que pagar, y si podía alcanzarlo después de escaparme de esta situación estaría encantado de apuñalarlo con mis propias manos. Me llamó la atención que el sargento supiera acerca de mi raza, al parecer últimamente todos tenían conocimiento acerca de qué especie era la mía, lo cual me resultaba algo extraño, los Lunarian son una raza poco conocida, los Solarian, por otro lado… Lo son aún más, o ese hombre estaba realmente interesado en mi especie o conocía a uno de los míos de cerca.

Evité el impulso de entrecerrar los ojos para no perder el acto que ya había construido. Algo llamó mi atención, en realidad, sería más exacto decir que la falta de “algo” atrajo mis sentidos: Ya no se escuchaba más el bullicio que los piratas generaban al perseguir a Bonez, eso significaba que estaba acorralado, lo que quería decir que escaparía de alguna forma o le darían la paliza de su vida. Mordí mi labio inferior al pensar en lo último ¿Valía la pena que le dieran una paliza por todo esto? Quizás si lo hacía yo si, pero los piratas que estaban detrás de él probablemente no tendrían intención de dejarlo con vida. Lo que no esperaba es que el griterío de inicio nuevamente cuando el chirrido de las oxidadas escaleras se hizo presente, entonces alguien estaba subiendo, mantuve las manos en alto para que no me disparen, sin embargo, miré por encima de mi hombro el rostro estupefacto del ladrón moreno.

Antes de poder siquiera abrir la boca para decir algo él habló primero, burlándose de mí frente a los miembros de la cuadrilla de la marina ¡Y yo preocupándome por este despojo! Por eso, cuando todos los marines le apuntaron con sus armas solo pude rodar los ojos con exasperación tan palpable que se podría cortar con un cuchillo de mantequilla.

. – Y pensar que este idiota es el que me robó. –Resoplo ante toda la escena, entornando los párpados mientras lo miraba– ¡Devuelve lo que robaste, Persa!

Exigí, bajando una octava el tono de mi voz y hablando entre dientes al tenerlos apretados por la audacia de este ladrón que me había hecho seguirlo por toda la maldita ciudad. Mis ojos adquirieron un destello de ira que podría fácilmente materializarse y quemar la frente del hombre que se encontraba en mi línea de visión, el dorado en mis iris se convirtió en oro fundido, especialmente cuando comenzó a mentir en mi cara. Sin embargo, no iba a dejar que me gane, no en esta ocasión. Mi rostro se volvió relativamente neutral y miré al capitán de la cuadrilla de marines.

. – Muy bien, cumpliré con su petición, me entregaré, sin embargo, no puede simplemente meternos en prisión sin pruebas y testigos, cosa que yo sí tengo y puedo darle con mucha facilidad. –Apunté con mis pulgares hacia Bonez sin bajar las manos para no lucir amenazante– En unos minutos llegará un grupo de piratas que no me conocen, pero a él si, le han estado persiguiendo por esta parte del puerto por razones que no conozco, pero, si lo revisan verán que tiene el artículo por el cual le he estado persiguiendo: Un ovillo de lana roja que compré hace unas horas en una tienda cercana de aquí, la anciana que la administra les puede decir; además, acabo de llegar a la isla, el capitán del barco mercante en el que vine tiene todos sus documentos reglamentarios y puede testificar que estuve trabajando como navegante hasta hoy para su tripulación, y que no son piratas.

Esbocé una sonrisa de lado, mirando al capitán de la cuadrilla con suspicacia.

. – Y vaya… Me pregunto qué dirán los civiles de la marina cuando se enteren que capturaron a un inocente apenas llegado a la isla, que horrible ¿No le parece? La intachable reputación que se han forjado con tanto esfuerzo va a perderse sólo porque no chequearon bien a quienes iban a arrestar, y por lo tanto no hicieron su trabajo como corresponde.

Mis labios se apretaron en una línea fina de irritación mientras alzaba ligeramente la barbilla, llevando mis ojos bruñidos del capitán a Bonez en un vaivén tranquilo.

. – Podría darme a la fuga, pero estoy dispuesto a irme tranquilamente. –Lentamente me puse de cuclillas para agarrar las esposas– Usted decide.
#16


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