Hay rumores sobre…
... que en una isla del East Blue, hay un prometedor bardo tratando de forjarse una reputación. ¿Hasta dónde llegará?
[Común] [C - Pasado] Historia de cadenas y grilletes.
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
El Gyoin se mostraba  alegre por la manera en la que aquella Oni de gran tamaño intentaba demostrar su poderío; el pez, por otra parte, se ponía en posición para utilizar su Katate Gyojin ante el inminente combate que parecía producirse entre ambos.  ¡BLOOGOGO! ¿Acaso crees que vas a poder intimidarme con tus amenazas baratas? Cuando termine contigo, usaré esos cuernos horribles como mondadientes después de que me alimente de tus tripas .
 
Detrás de ellos se encontraban los esclavos, los cuales, al ver la energía que parecía cambiar el color de la hoja de aquella gigantesca espada, decidieron escapar hacia los matorrales cercanos por temor a que pudieran ser dañados por aquel combate que estaba a punto de ocurrir. De la nada, aquel hombre de larga barba se detuvo por unos segundos antes de girarse hacia donde se encontraba su hija, la cual aún se encontraba relativamente cerca de la Oni después de abrazarla, quedando petrificada al ver el poder de Sowon.
 
¡Ginia, ven aquí! Vociferó su padre, con voz de mando, a lo cual la chica solo se quedo mirando unos segundos a Sowon antes de girarse y correr rápidamente a donde estaba su padre, ya que, a pesar de haber presenciado el poder de la Oni, de todas maneras  se preocupaba de que pudiera salir airosa en contra de aquel Gyojin, corriendo rápidamente junto a los otros esclavos hacia los matorrales que les daban cierto camuflaje de cualquier otra persona que podría aparecer en ese lugar, resguardándose del peligro mientras esperaban el resultado de aquella batalla.
 
Ante aquel corte  que se aproximaba a su dirección, Golden se pone en posición de combate.  Con gran rapidez, Golden unió su fuerza en sus nudillos, generando una esencia acuosa en su puño, haciendo que se generara bastante presión  por aquella técnica, haciendo que, al caer la gigantesca hoja de aquella espada, el Gyojin golpeó el costado de esta cuando iba en picada, intentando desviar el impacto del golpe.
 
¡Onda del puño náutico! Gritó a todo pulmón el Gyojin, el cual tuvo que intensificar aún más la energía de su ataque para poder desviar aquella gigantesca espada, y aun así, no fue suficiente para que esta dejara un tajo cruzado en su pecho, el cual no había sido de mayor envergadura ya que la fuerza que había utilizado para desviar aquel golpe.
 
¡BLOOOGH! Una leve queja de dolor salió de su boca a su vez que retrocedía levemente, gruñendo de mala gana y escuchando las burlas de la Oni. Haciendo que el Gyojin solo le devolviera la sonrisa mientras se limpiaba la sabgre de su boca con su pulgar derecho. No derroches confianza solo porque pudiste darme un leve corte, cuernuda. Cuando termine contigo, colocaré tu cabeza disecada como trofeo en  nuestro barco. Dice desafiante, desviando ambos golpes consecutivos de menor intensidad, los cuales bloqueó gracias a sus manos reforzadas con el agua que le otorgaba aquella técnica del Karate Gyojin. Haciendo que, una vez ya lograba evitar sus ataques, se disponía a devolver el favor, cargando su brazo con agua que rodea toda la parte de su puño y su antebrazo derecho antes de lanzar un golpe directo hacia Sowon.  ¡Golpe de los 10 nudos náuticos! Lanzando un golpe con la presión de un géiser activo, direccionando la presión de su golpe en el agua de su brazo que salió disparado como un chorro violento hacia Sowon, lanzando 3 golpes consecutivos en aquella técnica.
#21
Sowon
Luna Sangrienta
Su sonrisa se marcó más cuando sintió el filo de su hoja dejando la marca en el objetivo, se sentía diferente cortar ese tipo de piel, lejos del contacto que acostumbraba aquel corte se sintió rugoso como si rasgase un bolso o una tela vieja. Se apartó un poco para escuchar los comentarios de su oponente, era algo engreído para haber sido cortado, pero cierta ilusión se impregnó en su rostro al sentir que no moría al primer corte eso era más que muchos habladores. El pescado tenía agallas, mejor dicho había que tenerlas para enfrentarse a ella y no amedrentarse al primer golpe de una guerrera de su calibre, dejó salir una larga carcajada ante las provocaciones ya estaba entrando en su zona de confort y poco le importaba los insultos o cosas que pudiera querer hacer con ella tras un futuro el cual no alcanzaría a cumplir. Apuntó su gigantesca espada contra el Gyojin mientras observaba su extraña técnica, los comentarios de este se habían alojado en un oído antes de salir por el otro, si bien era la primera muestra del karate gyojin lejos de estar asustada se emocionaba por probar su propia fuerza en contra de un arte tan exótico en cada lugar del mundo. 

― ¡Bwahahaha! Si quieres hacer algo en lugar de decirlo tantas veces deberías intentar hacerlo realidad, ese truco con el agua es bastante interesante... ¡Pero eso solo lo hace más emocionante! ¡Vamos no te contengas que quiero divertirme un poco! ―

La actitud de la Oni apenas distaba de lo que había comenzado, las técnicas que venían como un taladro no tardaron en impactar bruscamente contra su defensa rústica el metal de la espada rechinó contra el agua y aunque algunos de esos taladros lograron impactar en su armadura el golpe no bastó para moverla demasiado. Se incorporó luego de haber clavado su espada en el suelo y detener su retroceso, lentamente la electricidad rojiza comenzó a emanar de su cuerpo mientras el vapor de su aliento dibujaba pequeñas nubes en la atmosfera. Era como presenciar el despertar de un demonio, la electricidad llegaba a erizar levemente el cabello rubio de la mujer y también reptaba por los alrededores, si bien el agua había chocado la armadura esta se evaporaba ante la presencia de la extraña revelación. ¿Poderes? ¿Voluntad? Sowon no sabía describirlo, simplemente era un impulso de adrenalina que hacía a su corazón latir al ritmo de los tambores de una rebelión.

― No estuvo mal, si no tuviese la armadura esas cosas me hubieran golpeado feo, hasta lograste dejarme sin aire unos segundos, pero sigo sintiendo que apenas estamos comenzando. ―

La mujer se lanzó en caída libre, mientras empuñaba su espada como una gigantesca lanza y buscaba arrollar con esta al pescado para empalarlo como en una brocheta. Cada segundo, cada golpe, parecía volverse más fuerte como si estuviera en medio de una adrenalina cuyas cargas solo aumentaban el peligro de la rubia. No era recomendable hacerle frente, tampoco se sabía que sucedía cuando las cargas llegaban a un punto de no retorno, en aquel momento el Gyojin solo estaba viendo un pequeño vistazo, siendo evidente que la fuerza de la Oni había aumentado cuando uno de sus cortes logró hacer temblar la tierra y abrir una herida en la misma. Sin embargo, lo que más solía alterar a sus oponentes era esa sonrisa, una sonrisa que se agigantaba cuando atacaba e incluso se mantenía en su rostro al ser herida. Como si incluso cuando era empujada a sus límites su emoción no disminuía, su sonrisa era un lúgubre recuerdo que sus rivales se llevaban a la tumba. Nuevamente el acero se acercaba peligrosamente a la cabeza del pescado, pero ahora rodeada entre electricidad y con una fuerza aplastante.

― ¿No crees que desperdicias tanto poder esclavizando a otros? No siento empatía al eliminar a una escoria, pero esa fuerza tan malgastada me pone de mal humor... ―

Declaró mientras presionaba el acero contra la defensa del Gyojin, su sonrisa lentamente se apoderaba de la escena, mientras su peso comenzaba a empujar a la criatura de tal forma que debiera decidir entre retroceder o enfrentar la furia que se desataba justo delante. Sowon lo estaba disfrutando, hacía mucho tiempo que no se veía involucrada en un combate de tal magnitud, ciertamente le agradecía a su compañero haberle permitido emprender esa caza para rescatar a los esclavos y medir sus fuerzas.
#22
Baltazar Bonez
Mr.Bonez
- Interior de la cueva de los esclavistas/ Baltazar Bonez- 
 
Mientras se libraba aquella pelea en el exterior de la cueva, Bonez había encontrado una manera para lograr distraer a los guardias mientras que estos se encontraban en las barracas, disfrutando de beber y comer a destajo. Las rondas de guardias parecían escasear en aquellos momentos, ya que parecía que había otro grupo de los piratas que se encontraban llevando a los prisioneros a sus celdas, asegurándose de que ninguno de ellos pensara o tuviera alguna posibilidad de poder escapar. Parecía que el ambiente era difícil para los esclavos; parecía que apenas descansaban y comían, se encontraban malnutridos y cansados por el riguroso horario de manufacturar las drogas en la planta baja de aquella cueva. En la zona oeste de la última planta se encontraba la zona de armas y municiones, en donde los piratas acumulaban todo el armamento robado a los marines y otras tripulaciones piratas. En ese momento se encontraba bastante desatendido, ya que, al ser un lugar que estaba bastante resguardado, ninguno de ellos podía siquiera entender que hubiera alguien  que podría llegar ahí antes de ser descubierto.
 
Bonez aún seguía dentro del almacén superior, escondido después de haber escuchado a un par de guardias acercarse a su posición. Por ahora el pirata se encontraba a salvo, además de que en el interior de aquel pequeño almacén de herramientas había encontrado una caja de bengalas, lo cual le dio una buena idea de cómo poder distraer a los esclavistas mientras que liberaba a la gente que se encontraba en aquellas celdas reducidas de espacio y completamente inhumanas. Bonez abrió sutilmente la puerta, ojeando al exterior por unos segundos antes de salir con precaución de aquel lugar, teniendo guardadas en su cinto las dos bengalas mientras que caminaba sigilosamente siguiendo a los guardias, los cuales parecían estar más preocupados en quejarse de no poder comer y beber que en estar preocupados de patrullar la cueva, haciendo que fuera más fácil para él escabullirse hacia la zona más baja de la cueva,  pasando por barriles y escondiéndose entre piedras y cajas de provisiones que había por ahí, intentando no llamar la atención. Poco a poco se acercaba a su objetivo, la choza improvisada que habían hecho los esclavistas  y la cual estaba resguardada por un par de guardias en ese momento. 
 
Con solo un par de cartas contusorias directas a la cabeza fue suficiente para dejar a los dos guardias completamente inconscientes antes de adentrarse a donde se encontraban a las municiones y cargas explosivas utilizadas por los piratas, utilizando una de las bengalas para iluminar el cuarto. Dentro de este había un gran número de municiones, cargas explosivas, balas de alto calibre y combustible; ciertamente parecía estar lo suficientemente lleno de armas y municiones para poder alimentar a un ejército completo. No sabía para qué deseaban aquellas armas, aunque eso no era importante en ese momento, lo importante era  encontrar algo que le pudiera ayudar para hacer una distracción y salvar a la gente atrapada en esa cueva.
 
De la nada, vio cómo había un dispositivo parecido a un "Den Den Mushi" pegado a un set de explosivos, Después de acercar un poco la bengala para ver mejor, pudo darse cuenta de que era un explosivo con temporizador, haciendo que hiciera una breve mueca de malicia, pensando en el caos que podría producir si es que utilizaba ese tipo de explosivos para crear una distracción.
 
- Zona exterior del escondite/Sowon. -
 
Al igual que Sowon, aquel Gyojin parecía estar extasiado con aquella pelea, ya que era difícil para alguien tan fuerte y alto como él  poder encontrar a una persona que pudiera seguirle el ritmo en cuanto a combate. La sonrisa con aquellos dientes afilados se mostró más intensa al escuchar las palabras de la Oni, Después de todo, aquel pirata también tenía pasión por utilizar sus puños en aquellos cruentos combates con una emoción que era comparable con emborracharse hasta la madrugada en alguna taberna de mala muerte. Para el pez globo, enfrentar a un enemigo con espada era cosa de todos los días, pero aquella espada de tal tamaño moviéndose con tal destreza era algo que no se veía todos los días, lo cual hacía que el corazón del Gyojin se acelerara tan solo de ver la habilidad de Sowon.
 
Sowon escribió:― ¡Bwahahaha! Si quieres hacer algo en lugar de decirlo tantas veces deberías intentar hacerlo realidad, ese truco con el agua es bastante interesante... ¡Pero eso solo lo hace más emocionante! ¡Vamos no te contengas que quiero divertirme un poco! ―
 
Los golpes de Golden parecían atravesar algunas partes de la armadura de la gigante, aunque no habían llegado a dañar la carne de aquella chica, lo cual hacía que el gyojin simplemente chasqueara su lengua en un gesto de molestia al ver que aquellos golpes no habían sido tan eficaces. ¡¡¡BLOGOGOGOGO!!! Hablas demasiado antes de tiempo, ahora verás lo que puede hacer el poder del Gyojin Kara.... Pero antes de que siquiera pudiera intentar otro ataque por su parte o siquiera pudiera terminar de responderle, vio como aquella chica había dado un gran salto que la impulsó con gran rapidez y así como subió perdiéndose en el firmamento, cayó con la fuerza de un meteorito sobre Golden, con la intención de atravesar su cuerpo con aquella gigantesca espada.  
 
Fue gracias a la fuerza de las piernas del Gyojin y sus reflejos  que le salvaron de convertirse en filetillo de pescado, lanzándose con fuerza a un costado mientras que la espada de la Oni caía con una fuerza que hizo retumbar la arena, haciendo que una onda de choque impulsara la arena con una potencia increíble, mientras que en el interior de la cueva se pudo sentir un breve temblor por lo intenso que se estaba poniendo el combate en la superficie de la cueva.
 
Golden respiró agitado mientras observaba aquella sonrisa retorcida en el rostro de la Oni cuando la pared de arena dejó visible la emoción que se le notaba en el rostro a Sowon por aquel enfrentamiento. Podía ser verdaderamente perturbadora la manera en la que Sowon demostraba su entusiasmo de poder desatar su poder de aquella manera. Por su parte, el Gyojin se mantenía con aquella sonrisa socarrona en sus labios, seguro de que podría vencerla a pesar de que la habilidad de Sowon con aquella gigantesca espada era verdaderamente amenazadora. 
 
Con aquel nuevo ataque que va directo a su cabeza, Golden cubre el golpe con el agua a alta presión que cubre sus  brazos, lo cual era lo suficientemente potente para  poder detener el impacto devastador que tenían los golpes de su contrincante. Su cuerpo  utilizaba la fuerza de sus piernas, hombros y espaldas para evitar ser sobrellevado por la presión que ella ponía en su espalda, escuchándola con atención cuando se dirigió a él, aun forzando el mantenerse estoico ante la potencia de su ataque.
 
Sowon escribió:― ¿No crees que desperdicias tanto poder esclavizando a otros? No siento empatía al eliminar a una escoria, pero esa fuerza tan malgastada me pone de mal humor... ―
 
Heh, podría decir lo mismo de ti. ¿Qué te importa defender a un grupo de debiluchos? Podrías estar ganando un montón de dinero si te unes a nosotros, Después de todo, el mar solo puede ser de los más fuertes, el destino de los débiles es ahogarse. Pero eso no importa, ahórrate tu mal humor para cuando te arranque unos cuantos dientes de un bofetón. —Dice antes de utilizar la potencia con la que le empujaba para salir disparado hacia atrás, dando unos cuantos giros con volteretas a gran velocidad antes de apoyar los pies en una roca, sintiendo como estos eran rodeados por aquel rocío de agua que poco a poco se transformaba en anillos de agua alrededor de estos, cargando el puño con una esfera de agua que utilizaba para  intensificar su próximo ataque,
 
¡¡Ahora verás el poder de mi entrenamiento en Gyojin Karate, cuernuda bocafloja!!  grita antes de impulsarse con ambas piernas desde la roca, saliendo disparado como un misil verticalmente hacia Sowon, mientas que la presión del agua en su brazo derecho se intensifica para darle un golpe certero. ¡¡Ataque de los 15 Nudos Nauticos: Torpedo Submarino!! dice viéndose como una estela de agua es la que sale disparada de los pies la cual le da aquella potencia para contraatacar con tal intensidad.
#23
Sowon
Luna Sangrienta
Los golpes iban y venían en el combate, ambos parecían luchar con una visión de voluntades opuestas, la de Sowon era la de liberar a los esclavos y cobrar un buen dinero por la cabeza del pez mientras que el pez luchaba por su vida para no perder la mercancía. Ambos combatientes parecían chocar con diferentes visiones de las mercancías, los negocios y las grandes recompensas que aquel combate a muerte podría ofrecerles a ambos en caso de salir airosos. La técnica del Gyojin era sin dudas algo curioso, podía lanzarse como un torpedo e incluso incrementar el poder de sus golpes, el acero negro de la espada de la Oni no parecía hacerle temblar las piernas y el nuevo choque no se hizo esperar. La mujer había utilizado su enorme espadón como un escudo, pero su defensa no era la convencional, buscaba que su bloqueo se convirtiera en una montaña que empujase hacia el suelo a su oponente. Poco a poco la presión de la rubia comenzó a ganar terreno siendo que al final de la colisión su enemigo se encontraba de espaldas en el suelo gracias al derribo propiciado por la defensa poco convencional. La mujer sonrió mientras ambos brazos se aferraban a la empuñadura del acero y caían nuevamente sobre el enemigo, como un enorme mazo de hierro que aplasta a sus enemigos pero tan afilado como para dejar otra grieta en el suelo apenas tocarlo unos segundos. Podía parecer un estilo de pelea mucho menos vistoso, quizás incluso horrible a la vista, pero la efectividad que tenía en cada golpe aprovechando tanto su tamaño como su fuerza era innegable.

— Parece que estamos entrando en el acto final, no te dejaré escapar de mis cortes esta vez... —

La fuerza de la Oni había incrementado bastante desde los primeros choques, su poder era tal que la electricidad roja que disparaba su cuerpo se había intensificado y su rostro lejos de mostrar cansancio esbozaba aquella sonrisa que lejos de mostrar agonía solo gozaba la duración de aquel combate. No muchos resistían durante tanto tiempo, haciendo que su verdadera fuerza comenzara a asomar, la de un demonio que lejos de saciarse con una victoria buscaría destrozar a aquel sujeto. Era su presa, su objetivo, el dinero personificado y si había sido tan fuerte seguramente valdría mucho incluso muerto. Se lanzó nuevamente, la espada cortó el viento entre ambos a la par que avanzaba de derecha a izquierda arrastrando el aliento que se había acumulado entre los dos cuerpos. Y entonces, un corte frontal se presentaba dispuesto a abrirse paso contra la dura piel escamosa del pescado pero esto era solo el comienzo, la mujer clavó su pie al suelo mientras con una enorme demostración de fuerza detenía su primer golpe para cambiar de dirección hacia arriba.

— Toma esto pescadito... —

Masculló en un grito de guerra la enorme mujer mientras el filo negro ascendía hasta las nubes, la fuerza del impacto fue tal que algunos pudieron presenciar como el mismo cielo pareció despejarse durante unos segundos al momento en el que el filo de la espada alcanzaba su máxima elevación. La rubia se apresuró a ponerse en guardia, la punta de la hoja apuntando al Gyojin mientras el largo lomo del arma cubría su cuerpo como un enorme escudo. ¿Habría resultado? ¿Seguía vivo? Era momento de planificar el siguiente golpe, si es que ese pirata seguía vivo a lo mejor debía esforzarse incluso más y probar con un corte que fuera capaz de destruir una montaña o al menos intentar generarle una herida lo suficientemente grande. Sus ojos, sin embargo, brillaban con gran emoción buscando cualquier signo de vida en su oponente ansiosa de utilizar otra de sus técnicas en caso de ser necesario. La Luna Sangrienta, se movía con fluidez en su terreno y esa noche se presentaba ideal para pintar con rojo el filo de su fiel arma.
#24


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