Hay rumores sobre…
...un hombre con las alas arrancadas que una vez intentó seducir a un elegante gigante y fue rechazado... ¡Pobrecito!
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[Aventura] [T4] Desapariciones en Loguetown 2
Rocket Raccoon
Rocket
Había mucho tiempo en la zona por la que andaba transitando esa noche. Molestaba un poco, la ropa que llevaba se movía y cambiaba de lugar a cada rato, por lo que tenía que estar todo el tiempo volviéndola a acomodar en su sitio para no levantar ningún tipo de sospecha si había algunos ojos no deseados y no descubiertos vigilando en alguna sombra que escapara a mi visión. 'Qué verga, puto viento...' Maldecía en mi interior. 'Espero que no mueva este pinche carrito, si no, pues muy EFE...' Estaba ya subido en el carrito que me haría más fácil llegar hasta la ventanilla que estaba ahí en todo lo alto. Se había movido ligeramente, pero por fortuna no había provocado ningún tipo de ruido, y yo pude seguir escalando sin ningún tipo de problema. 

La seguridad del lugar, en principio, es bastante deficiente. Si sí, muy bien tener gorilones en la puerta principal sellando papelitos y demás tonterías. ¿Pero dejar una ventana abierta? Que falta de eficiencia está que perciben mis ojos. Como era posible que un servicio de seguridad, hiciese estas cosas. Estamos en el puto Plut-0, supongo que dinero tenían para contratar a un buen equipo de vigilancia y esas cosas. Quizás y algún día me pase por aquí para ofrecer mis servicios. Es que, que sé yo... algo tan casual como pasar el ganchito de la ventanilla, pues. Pero no, abierta de par en par. Quizás creían que era suficiente por la altura que tenia, y quizás así nadie entrase por aquí.

Pero bueno, vamos a lo importante. Que es que ya logre entrar a este local. La primera impresión, pues fue ese puto olor que había rellenado cada pequeña molécula olfativa de mi pequeñita nariz. Era un menjurje bastante raro de fragancias mezcladas las unas con las otras. Y eso que estaba en el segundo piso de esta estructura, no me quería imaginar como era allá abajo, cuando ya el sudor de la gente también debería de estar actuando. Había logrado sentir con mi haki de percepción avanzada, que ahí abajo había demasiada gente, mucha de hecho, para mi gusto. Si tendría que empezar a moverme por algún lugar, pues ese no sería el sitio por donde empezaría. Quizás lo dejase de ultimo, si no lograba encontrar nada aquí arriba. 

Vigile bastante mi alrededor, inspeccionando en cada esquinita, en cada pared o en cada estantería, que no hubiese algún denden de estos que se dedican a la vigilancia. Todavía llevaba mi ropa, con mi capucha puesta y demás. La preocupación no era tanto que me descubrieran y supieran quién soy. Si no que al hacerlo, me sacaran de aquí y no pudiese cumplir con mi tarea. ¿Debía de preocuparme en exceso? Tenia dos compañeros más trabajando por su cuenta, si uno fallaba, pues otros dos podían quizás solucionar. No me imagino que los tres falláramos, sería muy vergonzoso la verdad. Me reí ligeramente, a final de cuentas, si resultaba algo gracioso también.

Y ahora, pues tenia otro problema. Una cosa es lograr entrar, y otra muy muy distinta es permanecer donde había entrado. Podría quedarme ahí tal cual donde estaba, a lo mejor. Pero por más que este lugar estuviese solo, sería cuestión de tiempo de que las personas comenzaran a subir a mi ubicación. Lograba escuchar alguna que otras voces en las habitaciones cercanas, pero ninguna de ellas se me parecía a la de Walsh. 'No estés abajo joder...' Me comenzaba a angustiar un poco, pero tenia que seguir manteniendo la calma. Al final del pasillo había visto una habitación que estaba resguardada por una puerta que parecía ser más gruesa que las demás. Sin duda alguna que en esa es donde iba a encontrar lo que buscaba, y si no, pues otra cosa también igual de importante o más. 'Vah vah, vamos a esa puerta y que sea lo que diosito quiera'. Sin hacer esperar mucho más a mis piernitas, comencé a moverme hacia ese pasillo. Obviamente dando esquinazos y volteretas como todo un ninja que se aprecie. 'Pero eso es solo en las películas' Decía una vocecita en mi mente, a la cual no le presté atención.


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#21
Dharkel
-
    Los pensamientos se arremolinaban en la cabeza de Dharkel, entremezclándose entre la discusión que había tenido con el revolucionario y el intento de darle forma a un improvisado plan que tendría que llevar a cabo en solitario. Tenía la clara ventaja de poder actuar según su propia brújula moral, adaptándose a las situaciones bajo su propio criterio sin tener que tener en cuenta a otros. Por el contrario, carecía de apoyo en el caso de que las cosas comenzasen a torcerse, algo que, en su experiencia, ocurría con demasiada frecuencia.
 
    Había perdido completamente la noción del tiempo mientras vigilaba el enorme y llamativo local, el cual presentaba bajo una fachada de sofisticadas luces de neón y opulencia un par de porteros vestidos acorde a la temática de riqueza del lugar. La noche había caído y con ella probablemente varias oportunidades se hubiesen esfumado mientras se encontraba ensimismado.
 
    << Céntrate >>, se recriminó a sí mismo.
 
    De momento no había rastros de Rocket ni de Lemon, lo cual significaba que aún tenía tiempo para hacer su propia jugada antes de que irrumpiesen en el Plut-0, por poco que fuese. Observó esta vez con detenimiento y poniendo toda su atención en los transeúntes que se iban parando en las puertas del lujoso club. Algunos llegaban a pie o en finos carruajes tirados por corceles de cabello trenzado y sedoso, haciendo una vez más hincapié en la exclusividad del mismo. Varios de ellos gozaban de una reputación cuya mera presencia era suficiente para abrir sus puertas, mientras que la gran mayoría tenía que mostrar una invitación.
 
    Por suerte para el espadachín, su oportunidad apareció cuando tras una breve pero intensa discusión con los guardianes de la puerta un hombre vestido con caros, aunque desgastados, atavíos se dirigió con abatidos pasos hacia uno de los callejones cercanos. Dharkel se incorporó, siguiendo y acortando la distancia hacia su objetivo caminando con largos pasos, aunque relativamente serenos. Suficiente estaba llamando la atención por su propia indumentaria, la cual contrastaba enormemente con la zona de la ciudad en la que se encontraba. No quería llamar la atención más de lo necesario.
 
    - Parece que a usted tampoco le han dejado entrar – dijo el espadachín cuando se internó en el callejón. – En mi caso es comprensible, ni si quiera voy vestido acorde a los estándares que se esperan. – Extendió los brazos y bajó la mirada, observándose a sí mismo y mostrándose ante el hombre. – He podido observar que se requiere de una invitación para el acceso al club, pero a otras personas les han dejado entrar sin una. Vos sois una excelencia, no entiendo el motivo del rechazo a una persona de tan alta alcurnia. ¿Acaso no os han reconocido? Si usted fuese tan benévolo de saciar mi curiosidad… - La ansiedad comenzó a golpear su pecho.
 
    Deslizó un cigarro entre sus labios y le ofreció otro a su potencial fuente de información. Acto seguido lo encendió, dando una profunda calaba que calmó su demonio interno, al menos temporalmente. Tenía la esperanza de que sus prejuicios sobre la clase alta fuesen ciertos y los falsos elogios surtiesen efecto. Personalidades importantes, con riquezas inconmensurables e incluso linajes caídos en desgracia caían en el mismo saco para el espadachín, pues al final seguían refugiándose en un título que ya no significaba nada, demandando un respeto que no se merecían.
 
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#22
Silver D. Syxel
-
El pasillo estrecho seguía extendiéndose frente a ti, Rocket, envuelto en una penumbra que hacía que cada paso resonara más de lo que te hubiera gustado. O esa era la sensación que te daba, pues realmente conseguías avanzar sin emitir ruido alguno. Al llegar frente a la robusta puerta, el corazón se te aceleró un poco; algo en ese lugar parecía diferente, cargado de una energía que hacía vibrar tus sentidos. Pegaste la oreja a la madera, y entonces lo escuchaste:

—...la última entrega llegó ayer. Los papeles están listos. Solo necesitamos confirmar el transporte...

Una voz más grave respondió casi al instante:

—¿Y qué hay de Walsh? Si no se presenta esta noche, tendremos un problema.

Las palabras se te quedaron grabadas. Walsh estaba relacionado directamente con lo que sucedía en este lugar, y parecía que su ausencia estaba levantando sospechas entre quienes se encontraban detrás de esta operación.

El pomo de la puerta estaba a tu alcance. Podías girarlo y entrar, pero eso significaría arriesgarte a interrumpir la conversación de manera evidente. Por otro lado, podías quedarte escuchando más tiempo para obtener más detalles, aunque el riesgo de ser descubierto también era alto. Y siempre estaba la opción de retroceder y seguir buscando pruebas adicionales en otro lugar del edificio, aunque eso podría significar perder la oportunidad de escuchar algo crucial.



La joven Nella te observó con una mezcla de sorpresa y nerviosismo cuando le hiciste el gesto para que se uniera a ti. Por un instante, pareció debatirse entre quedarse donde estaba o aceptar tu invitación. Finalmente, como si decidiera que alejarse del matón corpulento era la opción más segura, te siguió hasta una mesa retirada, lejos de las miradas curiosas.

Se sentó frente a ti, ajustando su vestido de forma nerviosa, y escuchó mientras comenzabas a hablar con tu peculiar mezcla de entusiasmo y despreocupación. A medida que las palabras se sucedían, su expresión pasó del desconcierto inicial a una sonrisa tímida, aunque todavía había una sombra de cautela en su mirada.

—Virgil es... complicado, como dije antes —admitió, mirando alrededor como si temiera que alguien la escuchara—. Este negocio es suyo, pero no es el único. Tiene conexiones. Gente que le debe favores, personas que no quieres tener como enemigos. Es muy... persuasivo, si me entiendes.

Cuando mencionaste el Club Plut-0, la joven pareció tensarse aún más. Bajó la voz hasta casi un susurro.

—He oído hablar de ese lugar. Virgil a veces menciona el club cuando habla con algunos clientes, pero nunca dice mucho. Solo que es especial, un sitio para personas importantes.

Se mordió el labio inferior antes de añadir:

—Si vas a hablar con él, ten cuidado. Virgil no hace favores gratis, y siempre se asegura de obtener algo a cambio.

La información era limitada, pero útil. Virgil parecía ser la persona adecuada para darte acceso al Plut-0, aunque su reputación como negociador complicado significaba que cualquier trato con él requeriría precaución.

Cuando te levantaste para dirigirte a las escaleras, Nella te miró con una mezcla de curiosidad y preocupación.

—Buena suerte —dijo finalmente, mientras sus manos se entrelazaban nerviosamente sobre la mesa.

Cuando finalmente te encontraste frente a la puerta de la oficina, los ecos de tus golpes se apagaron mientras esperabas frente a la misma. Pasaron unos segundos que se hicieron interminables antes de que una voz grave y autoritaria respondiera desde el interior:

—¿Quién demonios llama de esa manera?

La puerta se entreabrió y un hombre delgado apareció en el umbral. Su cabello estaba peinado hacia atrás con precisión, y su traje impecable dejaba claro que no era un empleado cualquiera. Su mirada recorrió cada centímetro de ti, deteniéndose un momento en la máscara que cubría tu rostro.

—Virgil no recibe a cualquiera —dijo, con un tono cargado de desdén.

Sin embargo, algo en tu presencia y seguridad pareció desconcertarlo, porque tras unos segundos más, abrió la puerta por completo. Dentro, un hombre de mediana edad estaba sentado tras un escritorio de madera oscura, tamborileando los dedos sobre la superficie con un ritmo casi hipnótico. Su traje ajustado y su sonrisa calculada le daban un aire de control absoluto.

—Tu debes de ser el que ha causado tanto alboroto abajo —comentó Virgil, con una voz grave y medida mientras sus ojos evaluaban cada detalle de tu figura—. ¿Qué quieres de mí?

La sonrisa de Virgil se ensanchó lentamente mientras se recostaba en su silla.



El humo del cigarro ascendía lentamente entre ambos mientras el hombre frente a ti aceptaba el que le ofrecías con una mezcla de resignación y desconfianza. Era un hombre en sus cuarenta, con el cabello despeinado y la ropa cara pero mal cuidada. Dio una calada, exhalando lentamente antes de responder.

—No soy nadie importante, ya no —dijo finalmente, con un tono amargo que parecía cargar años de resentimiento y derrotas—. En otros tiempos, habría podido entrar sin problemas. Pero ahora… —Hizo un gesto desganado, mirando hacia el suelo como si buscara respuestas que ya no existían.

Sus ojos, sin embargo, se llenaron de una inquietud palpable cuando bajó la voz y lanzó miradas nerviosas hacia el callejón que los rodeaba. La conversación tomó un giro inesperado cuando el hombre exhaló otra bocanada de humo y agregó:

—Pero cuidado, amigo. Ese lugar… no es lo que parece. Se escuchan rumores. No sé qué están tramando, pero no es nada bueno.

Sus palabras encendieron una chispa en tu mente. Lo que había dicho no era suficiente para construir un plan sólido, pero confirmaba lo que ya podías sospechar: el Plut-0 no era solo un club nocturno exclusivo. Había algo oscuro en marcha, algo que involucraba más que simples fiestas privadas.

Podías intentar obtener más información del hombre, aunque su nerviosismo indicaba que probablemente no estaba dispuesto a decir mucho más. Alternativamente, podías centrarte en tus propios métodos para encontrar una manera de acceder al lugar y confirmar por ti mismo qué estaba ocurriendo allí.
#23
Dharkel
-
   - ¿Ya no se valora el linaje ni la tradición? - El espadachín comenzó a caminar de un lado a otro, mientras inundaba el ambiente de humo al gesticular con la mano que portaba el cigarro para dar énfasis a sus palabras -. Los criminales campan a sus anchas, enriqueciéndose mientras la justicia mira hacia otro lado siempre y cuando tenga su parte de los beneficios. A los hombres honestos como nosotros se nos intenta apartar de la corrupta sociedad al no querer entrar en su juego sucio. ¿Y qué me dices del prestigio? Antiguamente un nombre significaba algo. Ahora solo les interesa el oro. Estamos perdiendo el norte como sociedad… – expuso con fingido resentimiento.

    Dharkel frenó sus pasos. Giró la cabeza hacia un lado, mirando de arriba a abajo a su interlocutor, analizándole. Posó el cigarro sobre sus labios y se agachó, quitándose la mochila para rebuscar algo en su interior. Cuando lo encontró se levantó, poniéndose nuevamente la mochila y se acercó al inquieto hombre exhalando una enorme nube de humo que cubrió sus movimientos durante un instante, breve, pero lo suficientemente largo como para agarrarle una de sus manos y posar algo en ella: una daga.

   - Quizás esto te haga sentir más seguro – dijo esta vez con un tono de voz mucho más bajo -. ¿No estás cansado de que te ninguneen? ¿De que te traten como a un perro? – Se acercó un poco más, sosteniendo aún su mano -. ¿Acaso no quieres recuperar el honor que poco a poco te han ido quitando? ¿Recuperar las riquezas y la influencia que te han ido robando?

    Le soltó la mano suavemente, dejando el mango de la daga sobre ella y se alejó un par de pasos. Dio otra calada, esperando ver algún tipo de reacción en el hombre y tiró el cigarrillo al suelo, pisándolo con fuerza.

   - Así es como nos han estado pisando. El honor está muriendo y depende de caballeros como nosotros la ardua tarea de no dejar que eso pase. En tu mano está el hacer algo al respecto. Puedes contarme los rumores que circulan en torno al club y marcharte para retomar tu decadente vida, esperando que llegue el día en que ruegues el dulce beso de la muerte mientras los remordimientos te van consumiendo lenta pero inexorablemente.

    Se dio la vuelta y comenzó a caminar lentamente en dirección al Plut-0, dándole la espalda. Si la manipulación no era efectiva tendría que buscar otros accesos o fuentes de información.

   - O puedes acompañarme. Ayudarme. Enfrentarte a quienes te han despojado de toda tu vida. Si decides hacerlo puedes buscarme. – Volvió a frenarse. – Te daría mi nombre, pero hace demasiado tiempo que mi casa cayó en el olvido. – Comenzó a caminar nuevamente hacia el exclusivo club sin si quiera girarse -. La decisión está en tus manos.

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#24
Rocket Raccoon
Rocket
Como todo maestro en el arte del sigilo y las sombras, mis movimientos eran un espectáculo de precisión. Cada paso era calculado al milímetro, mi peso distribuido con exactitud para evitar que cualquier sonido delatara mi presencia. Había perfeccionado la técnica de caminar sin ruido: desde el ángulo de mis patas hasta la presión exacta que debía ejercer para que incluso el suelo más traicionero no traicionara mi avance. Claro, esta vez el piso parecía ser de cemento y claro, no hay madera que cruja tras su paso. Pero, ¿qué importa? Lo que acabo de decir suena digno de un ninja de leyenda, y me gusta cómo se oye.

Independientemente del material del suelo, mi destreza me había llevado exactamente donde quería estar: frente a aquella imponente puerta. Una barrera gruesa y robusta que guardaba lo que sea que estuviera del otro lado. Y ahí, a medida que me acercaba, las primeras señales de vida se hicieron evidentes. Voces. Había gente ahí detrás, y por la previa de la habitación, debía ser gente importante. Y esta gente, siempre sabe cosas que el común no.

Al principio eran apenas un murmullo, distorsionado por la distancia y la solidez de la puerta. Pero cada palabra empezaba a tomar forma conforme afinaba mis oídos. Con un movimiento fluido, acerqué mi cabeza, presionando mi oreja contra la fría superficie de la madera o el metal. Poco a poco, la conversación al otro lado comenzaría a desenmarañarse, entregándome las pistas que necesitaba para mi siguiente movimiento.

—...La última entrega llegó ayer. Los papeles están listos. Solo necesitamos confirmar el transporte...

Esa frase captada al vuelo encendió mis alarmas. ¿Una entrega reciente? Sabía que en este tipo de lugares "producto" podía significar cualquier cosa, y considerando que Dharkel y yo estábamos investigando desapariciones, había una posibilidad escalofriante de que este "producto" fueran personas. Estaba en el lugar correcto, pero no podía dar nada por sentado.

A pesar de la curiosidad que me carcomía, sabía que mantener la discreción era crucial. No soy solo Rocket Raccoon; soy un maestro en el sigilo y el escapismo. Si alguien intentara arruinar mi trabajo aquí, podría salir de cualquier embrollo, pero no era momento para confiarme. Crear un alboroto antes de tiempo podría echar por tierra todo nuestro plan, y eso no estaba en mis opciones.

Un murmullo más nítido logró capturar mi atención:

—¿Y qué hay de Walsh? Si no se presenta esta noche, tendremos un problema.

Esta línea me dejó un abanico de posibilidades. Lo primero y más evidente: Walsh no estaba aquí. Eso descartaba la necesidad de buscarlo en este momento y me daba la oportunidad de centrarme en otra cosa. Quizás, si tenía suerte, seguirían hablando del transporte, lo que podría ofrecerme pistas aún más valiosas que el paradero de Walsh.

El dilema era claro: quedarme unos minutos más escuchando detrás de esta puerta o buscar otra forma de reunir información. Fuera como fuese, esta conversación estaba resultando más interesante de lo que esperaba. Ahora, todo dependía de cuánto tiempo pudiera permanecer oculto en esta posición antes de que el destino o mi mala suerte decidieran intervenir.

De todos modos seguía con un as bajo la manga. Mi haki de la percepción estaba activo en todo momento, así que si alguien se acercaba a mi posición, podía percibirlo antes de que esa persona me viese.

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#25
Silver D. Syxel
-
Club Plut-0, Loguetown
Día 13, Verano del año 724

El tiempo parecía ralentizarse mientras cada uno de vosotros avanzaba en su respectiva búsqueda. Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, pero todavía había huecos cruciales por llenar. El ambiente se volvía más tenso a medida que las sombras de la noche se cernían sobre el exclusivo club Plut-0, un lugar que ya no parecía ser solo un club nocturno, sino un centro neurálgico de algo mucho más oscuro.



Las palabras detrás de la puerta seguían fluyendo, cada fragmento de conversación añadiendo una capa más al misterio:

—No podemos permitirnos más retrasos. Si Walsh no aparece, alguien tendrá que reemplazarlo.

La voz grave respondió, con un tono impaciente:

—Asegúrate de que el cargamento llegue al puerto antes del amanecer. Ya tenemos suficientes problemas sin añadir más retrasos.

El puerto. Esa palabra resonó con fuerza en tu mente. Las desapariciones, los rumores... Todo parecía conducir a un destino que ahora tenías más claro. Pero justo cuando te inclinabas para escuchar mejor, algo en el ambiente cambió. Una nueva presencia.

Tu haki te advirtió de alguien acercándose por el pasillo, su figura proyectada por la escasa luz que se filtraba desde una lámpara al fondo. A pesar de su andar tranquilo, sus movimientos denotaban familiaridad con el lugar, como si estuviera en su territorio. Tenías solo unos segundos para decidir: ¿permanecer allí, arriesgándote a ser descubierto, o buscar algún escondite cercano?



El hombre frente a ti miró la daga en su mano con una mezcla de temor y fascinación. Sus dedos temblaban mientras pasaban por el filo de la hoja, como si en ella buscara la fuerza que había perdido hace tiempo. Finalmente, exhaló profundamente y habló en un susurro urgente:

—Está bien, te diré lo que sé.

Se inclinó hacia ti, con sus ojos nerviosos buscando los tuyos para asegurarse de que comprendías la gravedad de lo que estaba a punto de decir.

—El Plut-0 no es solo un club para ricachones. Es una fachada. Se reúnen para cerrar tratos... pero no solo negocios legales.

Se detuvo un instante, como si el peso de sus palabras lo aplastara.

—Si quieres entrar... Busca a un guardia llamado Garret. Vigila la puerta trasera. Por el precio adecuado, podría hacerte pasar, pero no será barato. Y cuidado, si sospechan de ti, no saldrás de allí vivo.

Con esa información en mente, tenías dos opciones claras: buscar al tal Garret para entrar con sigilo o intentar otra ruta menos directa, quizás incluso encontrar a Rocket, si lograbas adivinar su paradero.



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#26
Rocket Raccoon
Rocket
Cada segundo que lograba arrancarle a esta gente era oro puro para nuestra causa. No había duda: los dos que hablaban detrás de esta puerta estaban metidos hasta el cuello en algo turbio, algo que apestaba a corrupción y peligro. Este tipo de situaciones eran las que encendían la chispa de mi compa Dharkel, el tipo de cosas por las que la Revolución Armada no podía, ni debía, mirar hacia otro lado. Y ahora aquí estaba yo, atrapado en el corazón de este lío, desentrañando los hilos de una telaraña que olía a muerte y desesperación. 'Siempre metiéndote en peos que no son tuyos Rocket... pero joder, alguien debe hacer algo supongo' 

El Plut-0. Para cualquier imbécil con dos dedos de frente, este lugar no era más que un club nocturno donde la gente venía a olvidarse del mundo con copas baratas y música que golpeaba el pecho. Pero si algo me había enseñado mi experiencia, era que estos lugares nunca eran lo que parecían. Detrás de las luces, los tragos y las risas siempre había secretos oscuros, y yo era bastante bueno en eso de encontrarlos. Escabullirse dentro de estos nidos de víboras no era solo mi trabajo; era un arte que había perfeccionado con los años. Supongo que por eso soy alguien bastante útil para La Causa. Lemon también lo era, pero bueno, a su forma.

—No podemos permitirnos más retrasos. Si Walsh no aparece, alguien tendrá que reemplazarlo. Las palabras que se escuchaban detrás ahora las entendía bastante mejor, parecía que por fin lograba acostumbrarme a la voz y a la manera de hablar de estos individuos. Desafortunadamente, aquí parecía que no iba a saber mucho sobre la persona que estábamos buscando. Aunque, ¿era realmente importante, con todo lo que tengo ahora mismo de información? Yo creo que no, quizás el asunto del tal Walsh pase a un segundo plano. Y lo más importante ahora, era lo que lograban escuchar mis afinados oídos.

—Asegúrate de que el cargamento llegue al puerto antes del amanecer. Ya tenemos suficientes problemas sin añadir más retrasos.
Inhalé profundo, pegándome a la pared como si pudiera fundirme con ella. Las palabras detrás de la puerta resonaban claras en mis oídos. 'El puerto, ¿eh? Interesante. Esto empieza a tener sentido. Y esa voz, tengo que quedarme con la otra voz... he de seguirlo.' Pero mi pequeña victoria mental duró lo que un suspiro; una sensación incómoda subió por mi espina dorsal. El Haki de percepción no miente, nunca lo hace. 'Alguien se acerca, joder'

Mi mano fue directa al cinturón, buscando esa pequeña y confiable bomba de humo. Siempre es buena idea tener un plan B. Mientras los pasos se acercaban, el sonido se amplificaba en mi cabeza como un tambor. Podía quedarme, arriesgarme a ser descubierto y tal vez sacar algo más de la conversación, o buscar un escondite rápido y volver a la cacería cuando el pasillo estuviera despejado. 'Decisiones, decisiones...' Mi respiración se ralentizó, y con los dedos apretados alrededor de la bomba, me preparé para lo que venía. Si alguien quería problemas, estaba más que listo. Pero si podía evitarlo, mejor. No hay gloria en pelear cuando puedes salir limpio.

Mi mente trabajó rápido, analizando el entorno. Allí estaba la puerta detrás de mí, la conversación que no podía dejar escapar, pero parecía que el disfrute y el gozo de la escucha ajena había llegado a su fin. Y allí estaba el pasillo frente a mí, con alguien que probablemente no tendría reparos en darme problemas. Mi mirada escaneó los alrededores. Un armario, tal vez; un hueco oscuro entre unas cajas apiladas; incluso un conducto de ventilación. Fuese lo que fuese, debía encontrarlo rápido y esconderme de aquella presencia que se acercaba más y mas. 'Vamos, Rocket, piensa rápido. Esto no es tu primera infiltración.'

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#27
Dharkel
-
Dharkel frenó sus lentos pero calculados pasos en dirección al Plut-0 cuando el noble caído en desgracia finalmente cedió. Una leve mueca de satisfacción se dibujó en su rostro, borrándola a medida que giraba sobre sus propios talones para deshacer el camino andado en el oscuro callejón. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, el hombre se inclinó, buscando con su mirada los cansados ojos del espadachín que parecían brillar con renovadas esperanzas.
 
- No solo tiene negocios dentro del club, sino que es parte de su personal… - musitó para sus adentros.
 
La rata conocida por aquellos lugares como Walsh había hecho un excelente trabajo tratando de ocultarse y, en condiciones normales Dharkel le habría reconocido el mérito, pero el secuestrador era un tipo de criminal que incluso a él mismo, con su amplio catálogo de fechorías que sabía que jamás podría borrar ni compensar, le causaba repulsión, rabia e incluso un odio sincero.
 
- Garret… - repitió en voz baja mientras se deslizaba otro cigarro entre los labios, como si tratase de buscar el nombre en lo más recóndito de su memoria.
 
Cogió la mano del hombre y la cerró haciendo presión sobre el mango de la daga. No quería causarle daño, tan solo llenarle de inspiración una última vez.
 
- Gracias. – El grisáceo humo que salió por sus orificios nasales ensombreció el callejón una vez más -. Con esta información has ayudado a mucha gente, no solo a mí. Trata de recordar quién eres, vive con dignidad y usa la daga sólo cuando sea necesario: Es un regalo. Que la próxima vez que nos veamos hayamos recuperado y mantenido nuestro honor – dijo sabiendo que probablemente no recordaría la cara del hombre pasada la noche. Ni si quiera sabía de dónde había sacado aquella daga, pero había sido un precio a pagar muy bajo en comparación a la información obtenida.
 
Los pasos de Dharkel se dirigieron esta vez hacia la parte trasera del local, donde las luces dejaban de brillar con tanta intensidad para dar paso a un ambiente más lúgubre. Un ambiente en el que esperaba poder recibir suficiente abrigo para ocultarse en las sombras y escapar de ser necesario, aunque sin saber muy bien porqué, tenía la esperanza de poder entrar en ese club con relativa facilidad. Al fin y al cabo, todo el mundo tenía un precio.
 
- ¿Garrret? – preguntó manteniendo una postura relativamente relajada.
 
El rostro del espadachín se iluminó con la anaranjada e intensa luz del cigarrillo al ser consumido.

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#28
Silver D. Syxel
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Club Plut-0, Loguetown
Día 13, Verano del año 724

La noche se tornaba más inquietante a medida que os adentráis en las entrañas de un misterio que comenzaba a revelarse con más claridad. Las piezas que habíais conseguido encajar os conducían hacia el puerto, pero el camino hasta esa verdad aún parecía lleno de obstáculos. Dentro y fuera del club, las sombras se movían de formas que no podíais ignorar.



La figura que se aproximaba por el pasillo se movía con seguridad, pero también con una calma que resultaba inquietante. Cada paso resonaba en el eco del corredor, una amenaza latente que no podías ignorar. Tus ojos recorrieron el área en busca de un escondite, y por suerte, tus instintos no te fallaron. Entre las cajas apiladas contra una esquina del pasillo, encuentras un espacio lo suficientemente grande como para ocultarte.

Te deslizas con precisión, presionando tu cuerpo contra la fría pared mientras la presencia se acerca. El ruido de las voces detrás de la puerta continuaba, pero ahora tu atención estaba dividida. Tu haki de percepción te permitió captar más detalles del intruso: no era una amenaza inmediata, pero sí alguien habituado al entorno, probablemente un trabajador del lugar.

Cuando la figura pasa frente a tu escondite, te das cuenta de que llevaba una bandeja con copas vacías, probablemente alguien del servicio. El corazón te latía con fuerza mientras la persona desaparecía por el pasillo, sus pasos alejándose lentamente. Has evitado ser descubierto, pero el tiempo sigue corriendo, y con él, las oportunidades de extraer más información.

Las voces al otro lado de la puerta continuaban, aunque ahora parecían menos intensas, como si estuvieran llegando al final de su conversación. Tienes que actuar rápido: puedes intentar entrar antes de que se marchen, o abandonar tu posición para explorar otros rincones del edificio.



La parte trasera del Plut-0 presentaba un contraste marcado con la entrada principal. Aquí no había luces brillantes ni risas desenfrenadas, solo un ambiente sombrío y opresivo. Los contenedores de basura estaban alineados contra la pared, y un leve olor a desperdicios llenaba el aire. Una tenue luz iluminaba la puerta trasera, donde un hombre corpulento con el rostro cubierto de cicatrices fumaba un cigarro, apoyado contra la pared.

Su mirada se fijó en ti cuando mencionaste el nombre de Garret. El hombre dio una última calada a su cigarro antes de arrojarlo al suelo y aplastarlo con la bota.

—¿Quién lo pregunta? —respondió, con una voz profunda y cargada de desconfianza, mientras sus ojos te recorrían de arriba abajo.

Era posible que fuese el hombre que buscabas, pero su postura dejaba claro que no iba a facilitarte las cosas sin una buena razón. La luz tenue no lograba ocultar la pistola que llevaba al cinto ni el cuchillo que colgaba de su cinturón.

—Si tienes algo que decirme, será mejor que lo hagas rápido —añadió, cruzando los brazos mientras te observaba con una mezcla de curiosidad y cautela.

Tendrás que decidir cómo proceder: convencerlo de que te deje pasar con palabras, ofrecerle un soborno o tal vez buscar otra forma de entrar si este hombre se convierte en un obstáculo.



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#29
Rocket Raccoon
Rocket
'¿Por qué vergas siempre tiene que aparecer alguien metiendo su asquerosa nariz donde no lo llaman?' Bueno, quizá sí lo habían llamado, pero eso no quitaba que mi chismerío se había terminado por culpa de este idiota con su bandeja reluciente y su andar presuntuoso. 'Maldito camarero de mierda…' Pensé, rechinando los dientes mientras lo observaba con odio silencioso desde mi escondite. El corazón me latía, golpeando mi pecho con fuerza. 'Tranquilízate, Rocket. Respira, no es el fin del mundo… todavía.' Me repetía como un mantra, intentando calmarme antes de que el maldito nerviosismo me jugara una mala pasada. No podía ser descubierto. No ahora, no después de haber llegado tan lejos y con toda esta información jugosa a cuestas.

Miré al tipo con más detenimiento mientras pasaba frente a mi escondite. Solo era un empleado, probablemente del servicio, alguien sin relevancia para los secretos que se cocían detrás de esa puerta. Pero si daba la alarma, todo lo que había logrado hasta ahora se iría al diablo en cuestión de segundos.

Me aferré con fuerza al borde de las cajas que me cubrían, mis dedos aferrados contra la madera mientras mi respiración volvía a estabilizarse. 'Podría intentar acercarme… ver si alcanzo a echar un vistazo a los que están dentro.' La idea me tentaba. Era una oportunidad, sí, pero también un riesgo enorme. Un movimiento en falso, y podría acabar huyendo de este lugar con las manos vacías y una docena de matones pisándome los talones. Además, no estaba yo solo en esta encrucijada. Tenia a dos compañeros más, haciendo sus respectivas labores. No podía joderles la misión por ir un poco más allá del límite, el cual ya había cruzado bastante. 'Mejor me mantengo al margen... además, ya mi objetivo pasó a ser otro.'

'Nah, no voy a moverme ni un maldito centímetro.' Lo pensé mientras me acurrucaba aún más detrás de las cajas, ajustando mi posición para no llamar la atención ni siquiera si alguien decidía pasar de nuevo por el pasillo. Había aprendido que a veces la mejor jugada era la más aburrida, y esta parecía ser una de esas ocasiones. No podía permitirme perder a los dos sujetos al otro lado de la puerta. No ahora que había llegado tan lejos. Cada palabra que intercambiaban podía ser una pieza clave para completar este maldito rompecabezas. 'No es mi estilo quedarme quieto, pero esto no es sobre mí, es sobre la misión.'

Mi respiración era casi imperceptible mientras afinaba el oído, captando fragmentos de la conversación. Mis ojos escudriñaron el lugar de nuevo, asegurándome de que nadie más estuviera rondando. Era frustrante, claro, pero si Walsh estaba involucrado, más valía un plan bien ejecutado que una improvisación estúpida. Por ahora, mi mejor arma era mantenerme invisible.

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#30
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