Alguien dijo una vez...
Iro
Luego os escribo que ahora no os puedo escribir.
[Aventura] Plan de Escape [Parte 2] [Tier 4]
Jack Silver
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Celdas de la Prisión de Kilombo, Base G-23 de la Marina
Día 62, Verano del año 724 – Anochecer

El silencio de la prisión se asentaba con la llegada de la noche, interrumpido solo por el sonido lejano de pasos y el ocasional murmullo de los guardias en ronda. Desde su celda, Panda podía escuchar cómo la actividad en los pasillos disminuía poco a poco, señal de que la rutina nocturna estaba en marcha.

Con la manta lista para cubrir cualquier irregularidad y su almohada acomodada estratégicamente para simular su presencia en la cama, el mink comenzó su trabajo. Posó sus manos sobre el suelo y activó su poder. Sus habilidades respondieron de inmediato, extendiendo su influencia sobre la superficie rocosa.

Sin embargo, algo no iba bien.

La oxidación, que funcionaba con facilidad sobre estructuras metálicas, parecía avanzar más lentamente en el suelo de la celda. Aunque con el tiempo la piedra empezaba a debilitarse, el proceso no era inmediato. No solo eso, sino que, al degradarse, el material se volvía polvoriento y quebradizo, produciendo un sonido seco cada vez que Panda lo removía con sus manos.

No era un problema insalvable, pero significaba que cavar un túnel iba a tomar más tiempo del previsto. Tendría que trabajar en intervalos, evitando hacer demasiado ruido para no atraer la atención.

Justo cuando estaba por continuar, un sonido en el pasillo lo hizo detenerse en seco. Unos pasos lentos, acompañados del tintineo de unas llaves, se aproximaban. Una patrulla nocturna.

Panda tenía solo unos segundos para reaccionar. Su manta aún cubría el área afectada, pero el polvo en el aire podía delatarlo si un guardia decidía echar un vistazo. A lo largo de la prisión, la mayoría de los reclusos ya dormía o fingía hacerlo. Si el guardia hacía una inspección detallada, su trabajo quedaría al descubierto...

El eco de los pasos en el pasillo continuaba. Panda, con las manos aún manchadas de polvo y el túnel apenas comenzado, se detuvo en seco. La manta cubría su trabajo, pero el aire seguía impregnado de un ligero aroma a óxido y piedra desgastada.

El guardia avanzaba con lentitud, con su linterna proyectando sombras alargadas en las paredes. El tintineo de sus llaves sonaba cada vez más cerca, hasta que sus botas se detuvieron justo frente a la celda de Panda.

Tsk… este turno es un fastidio… —murmuró el guardia, dejándose caer levemente contra los barrotes.

Desde su posición, Panda podría ver cómo la luz de la linterna se filtraba tenuemente a través de los espacios de la manta. En cualquier momento, el haz de luz podría iluminar el interior de la celda.

Todavía tenía unos segundos para reaccionar.

Podía deslizarse silenciosamente dentro del agujero que había comenzado a cavar y cubrirse con la manta, confiando en la silueta que había creado con la almohada para mantener la ilusión de que dormía. O bien, podía optar por moverse con rapidez y ocultarse en su cama, confiando en que el guardia no inspeccionara demasiado.

El tiempo se agotaba, y cualquier decisión que tomara debía ejecutarse rápido.



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#21
Panda
JANAI
Con el correr del tiempo, la noche rápidamente alcanzo la prisión. Era el momento perfecto para poner en practica su plan de boquete. Acomodado estratégicamente en su manta, el Panda comenzó su operación de oxidación. Ayudado con su técnica "carga oxidante" la tarea no era del todo imposible y el plan tenia chances de tener éxito.

No obstante, ocurrió algo que el oso no previo, el suelo de la celda resulto ser algo mas duro de lo que el esperaba y aunque tenia la capacidad de oxidar un edificio entero de una sola vez, debía tener cuidado de no hacer mucho ruido que pueda alentar a los guardias. Debido a esto, se vio obligado a trabajar en intervalos regulares, tomándose una pausa de tanto en tanto. 

Naturalmente en tal escenario, las rondas constantes de los guardias representaban un problema. Si algún guardia lo veía taladrando el suelo, seria cuestión de tiempo para ser encerrado en una prisión con Karioseki y su plan se iría a la ruina. Asi y todo Panda continuo trabajando hasta que de repente escucho un ruido que lo estremeció. Un guardia se estaba acercando a su celda, con el tintineo de sus llaves sonando a cada paso que daba. De inmediato, detuvo la operación y por un instante dudo en como proceder.

¿Debía quedarse en la manta o volver a la seguridad de la cama? El guardia se acercaba a paso veloz asi que tenia que decidir rápido. Finalmente Panda decidió ir a lo seguro y rápida pero sigilosamente volvió a meterse en la cama y abrazo aquella almohada simulando estar en un profundo sueño. Confiaba que la manta cubriría su escaso túnel y con algo de suerte, el guardia no la notaria. En el peor de los casos, no descartaba dejar incosciente al guarda antes de que este grite para llamar la atencion, no obstante aquello solo seria su plan de ultimo recurso. Si podía moverse en la noche sin llamar la atencion, el plan de escape seria mucho más limpio y efectivo y por lo tanto disminuian considerablemente los riesgos de su plan.

Una vez en su cama, el panda observo como las luces de la linterna de aquel guardia comenzaban a iluminar su celda, junto con un murmullo de fastidio de aquel vigilante nocturno. Panda estaba nervioso y sentía como su corazón le latía con fuerza, eran momentos cruciales en aquella misión, si fracasaba el costo de ser esclavizado y devuelto a sus amos era considerablemente alto, aun no olvidaba las advertencias de aquel pirata vegano.
De esta manera, Panda cruso los dedos, mientras esperaba ansioso la reaccion del guardia al pasar por su celda.

Resumen
#22
Jack Silver
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Celdas de la Prisión de Kilombo, Base G-23 de la Marina
Día 62, Verano del año 724 – Medianoche

El haz de luz recorrió la celda de Panda con parsimonia. La silueta del mink, estratégicamente acomodada en la cama, permaneció inmóvil, respirando con calma para no delatarse. Desde su posición, pudo ver cómo la linterna iluminaba las paredes y el suelo, pero la manta que cubría su trabajo permaneció sin ser perturbada.

El guardia dejó escapar un suspiro cansado.

Nada raro por aquí… —murmuró para sí mismo, antes de girar sobre sus talones y continuar su patrulla.

Los pasos se fueron alejando por el pasillo, y finalmente, el silencio volvió a llenar el ambiente. Panda había superado la primera prueba. Pero aún no estaba fuera de peligro.

Tras esperar unos minutos más, asegurándose de que el guardia estuviera lo suficientemente lejos, podría deslizarse nuevamente hasta su improvisada excavación. Bajo la manta, el túnel era aún poco profundo, pero el óxido había debilitado lo suficiente la piedra como para continuar avanzando.

Sin embargo, ahora enfrentaba un problema más complicado que la dureza del suelo: ¿hacia dónde debía dirigir el túnel?

Si lograba cavar en la dirección correcta, podía acercarse al patio exterior, un lugar amplio y con salida al cielo, aunque también muy vigilado. La idea de emerger en plena vista de los guardias no era precisamente alentadora. Otra opción era avanzar hacia el almacén que había investigado antes. Algo ocurría en ese lugar, y el olor metálico y peculiar persistente le decía que no era un simple depósito. Tal vez allí encontraría un camino menos obvio para su fuga… o se toparía con algo más peligroso. También cabía la posibilidad de buscar alguna conexión con los drenajes de la prisión, pero no tenía claro si su celda estaba lo suficientemente cerca de ellos como para que fuera una opción viable.

Cada ruta tenía sus propios riesgos y ventajas, y Panda solo tenía una oportunidad para hacerlo bien.

El sonido lejano de una puerta cerrándose en algún punto de la prisión le recordó que el tiempo jugaba en su contra. No podía cavar eternamente sin que alguien lo notara.

Tendría que decidir pronto hacia dónde dirigir su túnel.



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#23
Panda
JANAI
Frente a la llegada imprevista del guardia de seguridad, el joven Panda fue a refugiarse rapidamente a su cama calentita fingiendo dormir placidamente. Su corazon latia con fuerza, mientras nervioso deseaba que aquel vigilante se vaya para continuar con su labor subterranea. Por fortuna, su actuacion fue lo suficientemente convincente y aquel sujeto no se percato de la excabacion oculta y continuo su camino.

Panda suspiro aliviado, mientras poco a poco se levantaba, acomodaba su almuhada nuevamente para simular su silueta y volvia a internarse en las profundidades de su rustico agujero. 
~Bien, fue buena idea comenzar el proyecto en la noche, de hacerlo de día podía levantar aun más sospechas. Debo continuar antes de que vuelva~ Penso rapidamente.

El plan, aunque costoso y dificultoso iba bien, hasta ahora nadie sospechaba de la operacion y el Panda podía darse el lujo de continuar su tunel. La duda era, ¿hacia donde? Podía aventurarse hacia el patio y probar suerte con el escape, tal y como se lo prometio a Murray, no obstante primero habia un rompecabezas que resolver. El almacen secreto era una prioridad, si podía meterse en aquella habitacion sin levatar alarmas y descubrir que tramaban aquellos rehos, podria descubrir una pista interesante para su plan. Tampoco descartaba la posibilidad de ir a algun drenaje, no obstante no habia recolectado tanta informacion sobre estos, como para poder asegurar una ruta segura por los mismos, por lo que no utilizaria esa vía a menos que sea un ultimo recurso.

Ya decidida la direccion, el segundo problema era hacer una ruta segura hasta el almacen sin desviarse y sobretodo lo más dificil calcular los metros exactos que tenia desde su carcel hasta aquella ubicacion. Seria terrible salir en el lugar equivocado y cruzarse con algun guardia de imprevisto. Pero bueno, Panda era un cartografo con experiencia y tenia algo de confianza en su sentido de orientacion. Se las ingenio para elaborar un rustico mapa con pezasos de tela y algo de jugo de bambu, y seguido por sus instintos contunuo excavando. Sabia que el tiempo era apremiante, ya que al amanecer seria bastante evidente que el oso no estaba alli y su señuelo podía ser descubierto de inmediato, asi como el tunel secreto. Debia darse prisa y terminar cuanto antes, dejaria la entrada del tunel abierta en caso de que se vea obligado a retroceder sobre sus pasos, incluso no descartaba la posibilidad de fugar a los veganos tambien, pero no queria tener problemas con Murray de momento.

Al llegar al almacen, se aseguraria de no escuchar ningun ruido que pudiera dar lugar a peligros, hasta estar seguro de emerger dentro de la habitacion. Su prioridad seria rastrear el olor metalico y su fuente, y luego regresar de forma segura al tunel nuevamente. La tarea era riesgosa sin duda, pero Panda no perdia las esperanzas de conseguir su objetivo.

Resumen
#24
Jack Silver
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Almacén de la Prisión de Kilombo, Base G-23 de la Marina
Día 63, Verano del año 724 – Madrugada

La humedad se filtraba en la oscuridad del túnel improvisado, mezclándose con el persistente olor metálico que se hacía más intenso a medida que Panda avanzaba. La excavación no había sido fácil: el suelo rocoso le había exigido un trabajo paciente y minucioso, pero ahora, tras varios metros de esfuerzo, podía sentir que se acercaba a su destino.

Con un último toque de su habilidad, la piedra frente a él cedió ligeramente, debilitada por el óxido. Tras apartar con cuidado los fragmentos sueltos, un pequeño resquicio de luz se filtró en la estrecha galería que había cavado. Panda había llegado al almacén.

Si se tomaba un momento para esuchar, no parecía haber movimiento al otro lado. Y tras ampliar la apertura lo suficiente como para deslizarse dentro del cuarto, emergió entre cajas de madera apiladas y barriles alineados contra la pared.

El almacén era un espacio angosto pero bien organizado. A primera vista, parecía un simple depósito de suministros, con sacos de grano y herramientas dispersas. Sin embargo, algo no cuadraba. A lo largo del suelo, había marcas irregulares y rastros de polvo metálico, como si alguien hubiera estado trabajando con maquinaria. En una esquina, unas piezas corroídas de lo que parecía ser una cerradura reforzada sugerían que allí se había manipulado algo recientemente.

El dichoso olor metálico, mucho más fuerte que antes, provenía de una de las paredes laterales. Al acercarse, se podía notar una irregularidad: una sección de la pared tenía una tonalidad distinta al resto y, tras palparla con cuidado, se descubriría un mecanismo oculto.

Pero el mink no tuvo tiempo de examinarlo a fondo. Un ruido en el pasillo lo puso en alerta. Pasos acercándose, acompañados de voces bajas pero firmes.

Asegúrense de que todo está en su sitio antes del cambio de turno.

En cuestión de segundos el mango de la puerta giraría y el almacén dejaría de estar vacío.

Una vez más, Panda debía actuar rápido. Podía intentar esconderse entre las cajas y esperar a que los recién llegados revelaran más sobre lo que sucedía allí, o bien, podía utilizar su hallazgo y probar suerte con el mecanismo en la pared antes de que lo descubrieran.

La madrugada avanzaba, y con ella, la ventana de oportunidad para su fuga se estrechaba.



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#25
Panda
JANAI
Panda tras mucho esfuerzo, logro extender el túnel hasta el lugar del almacén. Dicho túnel le había llevado más tiempo de lo que el pretendía inicialmente, pero no importaba mientras lograra dar con su objetivo, descubrir que se cocía allí.

El oso, tras asegurarse de que no hubiera moros en la costa, emergió de su túnel y comenzó a inspeccionar el área como un sabueso. Sin prisa pero sin pausa, examino cada recoveco de esa habitación y sobre todo enfocándose en lo que había venido a buscar. El almacén era pequeño, pero destacaba por una buena organización, Panda pudo ver numerosos barriles y herramientas dispersas. En una primera mirada, parecía un almacén común y corriente, pero con una observación más profunda y detallada, el oso se percato de un curioso rastro metálico.

~mm raro~ Pensó en un comienzo. 

En una esquina encontró lo que parecía ser una cerradura reforzada y lo que más le llamo la atención a Panda al verlo fue aquella pared, que poseía un tonalidad diferente y tras examinarla con cuidado descubrió lo que aparentaba ser un mecanismo oculto.

~Vaya, que suerte la mía~ Pensó. Estaba apunto de accionarlo, cuando un ruido de pasos y murmullos lo alerto. Como era de esperarse, aquella habitacion incluso de noche era bien custodiada. Panda podía apretar el mecanismo y ver que pasaba, pero eso sin duda delataría su presencia y lo obligaría a combatir y el estaba tratando de usar el sigilo lo más que podía, por lo que considero que no era una buena idea, no se hubiera esforzado tanto en el túnel si quisiera delatarse tan fácil. 

Inmediatamente busco donde esconderse, podía ir a lo simple y esconderse entre las cajas, pero debido a su gran tamaño podía ser delatado fácilmente, además le preocupaba que pudieran encontrar su vía de escape. Decidió ir a lo más seguro escondiéndose de vuelta en el túnel y coloco uno de los sacos de grano en la entrada para disimularlo un poco. Una vez allí, permaneció en silencio para escuchar con atención, lo que decían los reos. Sabia que no tenia mucho tiempo ya que el sol estaba a punto de salir, pero bueno en el peor de los escenarios podía volver a su celda y continuar con el túnel en la próxima noche.

resumen
#26


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